Mons. Francisco Ozoria: “Doy gracias infinitas por el Ministerio Episcopal, vivido con ustedes y para ustedes”

Homilía de Mons. Francisco Ozoria en MISA EN ACCIÓN DE GRACIAS POR LOS 25 AÑOS DE ORDENACIÓN EPISCOPAL en la Catedral Primada de América.

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MISA EN ACCIÓN DE GRACIAS POR LOS 25 AÑOS DE ORDENACIÓN EPISCOPAL

1997 – 15 de marzo de 2022

Catedral Primada de América

Muy queridos hermanos y hermanas.

“¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?”

Hemos sido convocados para dar gracias a Dios por estos 25 años de Ministerio Episcopal.

Quiero agradecerles a todos ustedes presentes en esta Santa Catedral (Obispos, Sacerdotes, Diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas, Autoridades Civiles y Militares, Ministros y funcionarios; laicos y laicas de nuestras comunidades parroquiales y todos aquellos que participan de esta celebración a través de los medios de comunicación) gracias por ayudarme a “agradecer al Señor todo el bien que me ha hecho”.

  • El Ministerio Presbiteral.

Al agradecer estos 25 años de Ordenación Episcopal, tengo que contemplar y agradecer los dieciocho (18) años de servicio pastoral como Presbítero.

Después de los doce años de formación, llegó el momento decisivo: “la Ordenación Sacerdotal”. Había elaborado un Proyecto de vida inspirado en la misión del Pastor de los Pastores que dice: “Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Jn. 10, 10). Contemplando también el sacerdocio de Cristo realizado en su muerte de cruz, dando vida a la humanidad.

Siempre he entendido mi vocación y ministerio como participación del sacerdocio de Cristo quien por su muerte da vida. En mis palabras el día de la Ordenación Sacerdotal dije: “Si me pidieran hacer un credo, diría así: Creo en el Sacerdocio de Cristo, que se entregó a la muerte para dar vida al mundo. Creo que desde hoy participo de ese sacerdocio”.

  • Ministerio Episcopal.

Feliz y contento de ser sacerdote, párroco y colaborador de mi Obispo en la Diócesis de San Francisco de Macorís, sin merecerlo y sin buscarlo, me sorprende la elección como Obispo de la nueva Diócesis de San Pedro de Macorís.

Fui Ordenado Sacerdote para servir a la Iglesia. “Si Dios y la Iglesia creen que puedo ser Pastor de una Diócesis, acepto el reto”, consciente de que “Dios no elige a los capaces y sí capacita a los que elige”.

Diecinueve (19) años y cinco meses de un trabajo pastoral intenso, creando estructuras, organizando y buscando personal para la misión. Sobre todo, formando los agentes de Pastoral necesarios para la misión.

  • Había dos (2) seminaristas – dejamos treinta (30) seminaristas y un seminario.
  • Había un diácono permanente – dejamos treinta y dos (32).
  • Había tres (3) sacerdotes diocesanos – dejamos veintinueve (29).

Agradezco el apoyo y la generosidad de todo el pueblo de Dios que, con gran compromiso cristiano tomó en serio la tarea de dar identidad a esa Iglesia particular.

 

  • Arzobispo de Santo Domingo.

Sin creerme capaz y sin buscarlo, la Iglesia en la persona del Santo Padre Francisco, pensó en mí para la sucesión de Su Eminencia el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez en esta Arquidiócesis de Santo Domingo; para sorpresa de muchos incluyéndome a mí. “El primer sorprendido he sido yo” como dije el día de mi toma de posesión, el 10 de septiembre del 2016.

Cinco años y seis meses dando continuidad a los trabajos de nuestro predecesor mediante el Plan Arquidiocesano de Pastoral. Impulsando la misión evangelizadora de la Iglesia Comunión como lo exige el Concilio Vaticano II:

Una Iglesia Comunión y Participación.

Una Iglesia Descentralizada.

Una Iglesia Corresponsable en la Misión.

Ya había un hermosísimo trabajo realizado y muchas gentes trabajando: Sacerdotes, Diáconos permanentes, Religiosos, Religiosas y laicos comprometidos con la misión. Catequistas, ministros y los movimientos apostólicos.

 

  • La novedad de nuestro Ministerio.
  • La iniciativa de subdividir la Arquidiócesis en Vicarías Territoriales (Primero tres Vicarías Territoriales y el Distrito Nacional). Ahora cuatro Vicarías Territoriales y el Distrito Nacional.

Esta estrategia ha servido para un dinamismo pastoral y un mayor crecimiento de la Iglesia, logrando involucrar muchas más personas, consiguiendo una mayor Corresponsabilidad.

  • Gracias a Dios y a la benevolencia del Santo Padre Francisco, respondiendo a nuestra solicitud contamos con tres (3) Obispos Auxiliares:
  • Monseñor Ramón Benito Angeles Fernández
  • Monseñor Faustino Burgos Brisman
  • Monseñor José Amable Durán Tineo (en sustitución de Mons. Jesús Castro Marte, al ser nombrado Obispo de La Altagracia, Higüey).
  • Creación del Consejo Episcopal.
  • Creación del Consejo de Órdenes.
  • Creación del Consejo para la Vida Consagrada y la Comisión de Discernimiento de los proyectos de Institutos de Vida Consagrada.
  • Terminación y Dedicación del Santuario Santo Cristo de los Milagros, en la Vicaría Territorial del mismo nombre.
  • Restauración de cuatro edificios del Seminario Santo Tomás de Aquino.
  • Ordenación de 23 Sacerdotes Diocesanos.
  • Ordenación de 35 Diáconos permanentes.

Algo muy importante para el desarrollo de la Arquidiócesis es la elaboración del Reglamento de Administración que estamos ya implementando en las comunidades parroquiales.

También respondiendo a la necesidad de fortalecer los ministerios laicales e impulsar la Escuela de Diáconos permanentes, hemos publicado una Carta Pastoral, sobre la Ministerialidad y la Sinodalidad en la Iglesia.

  • Lo más grande que me ha pasado.

La experiencia de Ordenar Sacerdote a Jacobo Payano (del Instituto Voluntas Dei), en la Diócesis de San Pedro de Macorís y después otras Ordenaciones, fueron momentos de profundo significado para la vivencia del sacerdocio.

Ya Arzobispo de Santo Domingo, cuando el Santo Padre nombra los tres Obispos Auxiliares, y luego el cuarto Ordenado Mons. José Amable Durán. Con su Ordenación, fue lo más grande que me ha podido pasar. “Que por la imposición de mis manos estos sacerdotes llegasen a ser sucesores de los Apóstoles”.

Doy gracias infinitas por el Ministerio Episcopal, vivido con ustedes y para ustedes.

Les suplico que sigan orando por la fecundidad de mi ministerio. Y gracias por su apoyo y amistad.

Ave María Purísima.

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