Frente a un panorama mundial de guerras, migraciones y un sin número de injusticias, Papa Francisco no dudo en hacer una vez más un llamado fuerte y contundente en esta Navidad: “…Cristo nació para tocar los corazones de las personas y mostrar que el amor es el poder que cambia el curso de la historia. Sin embargo, debemos preguntarnos: “¿Queremos estar a su lado? ¿Nos acercamos a él? ¿Amamos su pobreza? ¿O preferimos permanecer cómodamente instalados en nuestros propios intereses y preocupaciones?” preguntó el papa Francisco en su homilía.
Después de estás palabras fue imposible permanecer indiferentes, y es así como en el corazón de una comunidad del Movimiento de los Focolares en La Romana, donde rápidamente se gestó una Jornada Navideña para los habitantes del Batey Cacata con quienes se realiza una labor de apostolado y acompañamiento desde hace ya varios años.
Pero esta vez la idea se dio más completa aún, una jornada no sólo para llevar regalos o una rica merienda a los niños, sino un espacio para ofrecer atención médica, y odontológica también. Poco a poco al invitar a amigos y personas de la comunidad, la idea fue contagiando e involucrando en el menor tiempo a muchos amigos más, incluso profesionales del área de la salud, familias y jóvenes.
El día esperado llegó y el operativo inició muy temprano con un momento de reflexión para todo el equipo organizador; inspiradoras las palabras del vídeo del Papa Francisco de diciembre, en donde animó a continuar la labor de voluntariado, decía “el mundo necesita voluntarios que se comprometan por el bien común”. Seguidamente el gran equipo se distribuyó en los varios frentes: atención médica, odontológica, ginecologíca, y un grupo de jóvenes quienes prepararon dinámicas y juegos para los niños.
El operativo logró prestar atención medica a 80 niños entre los 3 meses hasta 15 años, de estos 2 niños se refirieron a cirugía por ernias, otros por posible hepatitis A y bronquitis. De ortopedia reportaron la atención a 45 pacientes, los cuales manisfestaron dolores en el cuerpo, calambres y otras dolencias. En ginecología se atendieron 27 mujeres entre los 15 y 65 años, a varias se les dará seguimiento en los hospitales locales en los próximos días. En medicina general se atendieron 30 personas adultas que manifestaron diferentes dolencias, se les atendió tomandoles la presión arterial, los signos vitales y además se les suministraron los medicamentos necesarios para su tratamiento. Por último en odontología se atendieron 38 pacientes, se realizaron varias profilaxis y 28 extracciones.
Ya para finalizar un momento de fiesta y de compartir: los niños y jóvenes del batey dramatizaron el relato del nacimiento de Jesús y la presentación de canciones y bailes. A continuación se entregaron los regalos a los niños y se sirvió la comida en un clima de familia y de fraternidad.
En el corazón de quienes participaron (colaborando o quienes fueron atendidos) brotó un sentimiento de gratitud, plenitud y esperanza. Muchos de los médicos que allí estuvieron manifestaron el deseo que se volviese a hacer una jornada así para invitar a otros colegas.
Pero sobretodo lo más fuerte fue ver la “esperanza multiplicada” en el abrazo sincero y la sonrisa de niños, hombres y mujeres que manifestaban la atención delicada, respetuosa y concreta de los doctores. La cercanía de las personas que distribuían los medicamentos o los jóvenes que muy creativamente habían preparado juegos y talleres para los niños.
Realmente es en la entrega desinteresada, en el servicio generoso en donde Jesús nace y renace en nuestros corazones recordandonos que la única fuerza que cambia el curso de la historia es el amor.
Sandri Solano, Movimiento de los Focolares, República Dominicana