Santo Domingo.— En el marco del Día del Poder Judicial de la República Dominicana, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo, presidió este martes la tradicional Misa Roja desde la Catedral Primada de América, una celebración eucarística en la que se elevan oraciones por quienes tienen la responsabilidad de administrar justicia en el país.
A la solemne Eucaristía asistieron Luis Henry Molina Peña, presidente de la Suprema Corte de Justicia y del Consejo del Poder Judicial; Yeni Berenice Reynoso Gómez, procuradora general de la República; así como los jueces recientemente designados de la Suprema Corte de Justicia: el magistrado Édynson Francisco Alarcón Polanco, la magistrada Miguelina Ureña Núñez, la magistrada Yorlin Lissett Vásquez Castro, el magistrado Namphi A. Rodríguez y el magistrado Manuel Aurelio Hernández Victoria. También participaron jueces, abogados, docentes, estudiantes de Derecho, autoridades civiles e invitados especiales.
Durante su homilía, Mons. Morel subrayó que la Misa Roja no constituye un acto meramente protocolar, sino un acto de conciencia institucional, en el que la fe dialoga con el derecho y la moral ilumina el ejercicio del poder. Afirmó que la justicia auténtica solo puede sostenerse cuando se fundamenta en el amor a Dios y al prójimo, don que transforma la conciencia y orienta las decisiones hacia el bien común.
El prelado recordó que la justicia es una virtud cardinal que no se limita a la aplicación mecánica de la ley, sino que exige sabiduría, rectitud de conciencia y un profundo sentido del bien común. En ese contexto, señaló que valores como la independencia, imparcialidad, transparencia, accesibilidad y credibilidad no son simples principios administrativos, sino virtudes públicas que sostienen la legitimidad del sistema judicial y la confianza ciudadana.
Asimismo, insistió en que una justicia verdaderamente humana debe colocar en el centro la dignidad de la persona, recordando que quienes acuden a los tribunales no son expedientes ni números, sino personas con historias concretas, muchas veces marcadas por el dolor y la espera. Advirtió que el retardo judicial constituye una forma silenciosa de injusticia que hiere la esperanza social y erosiona la confianza institucional.
Mons. Morel también valoró los avances alcanzados por el Poder Judicial en materia de modernización tecnológica, justicia digital, formación continua y nuevas infraestructuras, como la Ciudad Judicial de Santo Domingo Este, exhortando a que toda reforma estructural esté acompañada de una profunda ética personal, ya que ningún sistema puede sustituir la rectitud de la conciencia.
Finalmente, elevó una oración para que la República Dominicana cuente con jueces íntegros más que jueces célebres, guiados por su conciencia, la Constitución y la ley, y no por presiones externas, a fin de que la justicia continúe siendo fuente de paz, garantía de dignidad y cimiento de la democracia.
La Misa Roja es una celebración anual dedicada a los profesionales del ámbito jurídico —jueces, abogados, docentes y estudiantes de Derecho— en la que se invoca la guía del Espíritu Santo para el recto ejercicio de la justicia. Tiene como santo patrono a Santo Tomás Moro, ejemplo de integridad moral y fidelidad a la verdad.






