Caminar juntos desde el Bautismo: Mons. Carlos Tomás Morel Diplán anima a la Iglesia a vivir la sinodalidad en la Ultreya Arquidiocesana

Formación, encuentro fraterno y celebración eucarística sellaron una noche de renovación espiritual.

by José Medrano
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Santo Domingo. — Su Excelencia Reverendísima Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, fue el invitado especial de la primera Ultreya Arquidiocesana del año 2026, organizada por el Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC), encuentro que se celebra el primer miércoles de cada mes.

La actividad se desarrolló como un espacio de comunión y encuentro fraterno, integrando formación espiritual, renovación interior y celebración eucarística, en el contexto del mes dedicado a la Virgen de la Altagracia y del inicio del año pastoral. El eje central estuvo marcado por el lema “Bautismo y sinodalidad, camino de santidad”, en sintonía con el Plan Pastoral Arquidiocesano 2026.

Durante su reflexión, Mons. Morel Diplán destacó que el Bautismo no es solo un rito inicial, sino el fundamento de la identidad cristiana, ya que nos hace hijos e hijas de Dios, miembros de la Iglesia y portadores del Espíritu Santo. Invitó a los fieles, especialmente a los cursillistas, a redescubrir su historia personal de fe, volver a la “fuente primera” del Bautismo y asumir con mayor conciencia el compromiso que este implica.

El Arzobispo Coadjutor subrayó que el Bautismo:

  • Da identidad cristiana y católica, que debe reflejarse en la vida diaria.

  • Nos hace hermanos, llamados a respetar y cuidar al otro como hijo de Dios.

  • Nos concede el Espíritu Santo, fuente de vida espiritual, discernimiento y sabiduría.

  • Nos integra a una comunidad, pues la vida cristiana no se vive en soledad.

  • Nos consagra como sacerdotes, profetas y reyes, llamados al servicio.

Al referirse a la sinodalidad, explicó que esta se vive desde tres pilares fundamentales: comunión, participación y misión. Llamó a ser constructores de unidad y no de división; a promover la participación de todos, evitando protagonismos; y a asumir activamente la misión evangelizadora desde los dones y carismas recibidos.

Finalmente, recordó que la meta del cristiano es la santidad, entendida como una vida sencilla, coherente y orientada al amor, la misericordia y el bien. Exhortó a que el año 2026 sea un tiempo propicio para renovar el compromiso bautismal, caminar juntos como Iglesia sinodal y vivir una fe que transforme la vida personal, comunitaria y social.

Mons. Morel Diplán también presidió la celebración de la Santa Eucaristía, acompañado por sacerdotes, diáconos y auxiliares pastorales. Concelebraron los reverendos padres Robert Brisman, Domingo Legua, Gerardo D’Oleo, Roselio Díaz Heredia, Luis Obispo Méndez, José Puertas, José Jesús Ceja Quiroz y Miguel Amarante, junto a los diáconos Duvany Cuello y José Monegro. La Parroquia Sagrada Familia de Nazaret fungió como parroquia madrina de esta Ultreya.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del señor Ángel Gomera, encargado de la Vocalía de Ultreya, quien expresó: “Este miércoles nos unimos como familia cursillista para vivir una noche cargada de fe, alegría y reflexión profunda en nuestra Ultreya Arquidiocesana de enero”. Al referirse al Arzobispo Coadjutor, destacó que se trata de “un hombre de profunda espiritualidad, sabiduría pastoral y mirada profética, que nos ayudará a comprender el valor del Bautismo como raíz de nuestra vocación y el llamado a la sinodalidad como estilo de vida cristiana”.

Gomera concluyó invitando a los presentes a fortalecer la fe en comunidad, rodeados de hermanos y hermanas que han vivido la experiencia del cursillo y “siguen caminando de colores”.

El encuentro tuvo lugar en el auditorio Monseñor Amancio Escapa, de la Casa San Pablo, y contó con la participación de dirigentes del MCC, cursillistas, líderes católicos y personalidades de diversas áreas del quehacer humano.

¿Qué es el MCC?

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) es un movimiento eclesial que posibilita la vivencia y convivencia de lo fundamental de la fe cristiana. Ayuda a descubrir y realizar la propia vocación personal y promueve comunidades de cristianos comprometidos en llevar el Evangelio a todos los ambientes, como una gran familia eclesial.

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