Mons. Tomás Morel invita a caminar juntos desde el Bautismo en el relanzamiento del Plan Pastoral del Distrito Nacional

Durante el encuentro celebrado en la parroquia Cristo Salvador, el arzobispo coadjutor exhortó a vivir la fe con compromiso, comunión y espíritu misionero, en el marco del Plan Pastoral 2026.

by José Medrano
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Santo Domingo, Distrito Nacional. — Con un llamado firme a vivir el Bautismo con mayor conciencia y a fortalecer la sinodalidad como camino de comunión y misión, monseñor Tomás Morel Diplán presidió el relanzamiento del Plan Nacional de Pastoral 2026 para la Vicaría Territorial del Distrito Nacional, zona sur, celebrado el sábado en la parroquia Cristo Salvador.

Durante su intervención, el arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo agradeció la presencia de sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y agentes pastorales provenientes de las distintas parroquias y comunidades, destacando que el encuentro no debía asumirse como un simple acto protocolar, sino como un compromiso real con la vida pastoral de la Iglesia.

“Ustedes no han venido solo a ocupar un espacio. Son parte activa de este plan que la Iglesia ha asumido como camino común”, expresó el prelado, al tiempo que exhortó a los presentes a involucrarse de manera consciente y responsable en la ejecución del Plan de Pastoral.

Organización pastoral y corresponsabilidad

Mons. Morel explicó la organización pastoral de la zona sur del Distrito Nacional, compuesta por 78 parroquias distribuidas en varias zonas, y presentó a los sacerdotes responsables de acompañar el proceso, así como a los presbíteros encargados de las zonas Independencia, Colonial y Central.

Subrayó que el Plan Nacional de Pastoral es fruto de más de 20 años de trabajo de la Iglesia dominicana y representa un verdadero tesoro pastoral, al permitir que todas las diócesis caminen unidas en la misión evangelizadora.

“Si no tenemos un plan, no sabemos hacia dónde vamos. La Iglesia en la República Dominicana puede sentirse orgullosa de contar con un proyecto común que nos permite vivir auténticamente la sinodalidad”, afirmó.

Bautismo y sinodalidad: eje del camino pastoral

Durante su reflexión, el arzobispo destacó que el lema del año pastoral, “Bautismo y sinodalidad, camino de santidad”, invita a profundizar en tres dimensiones esenciales: el bautismo, la comunión y la misión.

Insistió en la necesidad de que cada bautizado tome conciencia de su identidad cristiana y del compromiso que nace del sacramento recibido, exhortando a las parroquias a fortalecer la catequesis, la formación sacramental y el acompañamiento a quienes aún no han sido bautizados.

“Cada cristiano debe preguntarse qué significa ser bautizado y cómo vive ese compromiso en su vida diaria”, señaló.

Asimismo, resaltó la importancia de continuar fortaleciendo el proceso sinodal, promoviendo la participación activa de todos, el trabajo en comunión y la corresponsabilidad pastoral, evitando el individualismo y la improvisación.

Fortalecer estructuras y promover vocaciones

Mons. Morel también subrayó la necesidad de consolidar las estructuras pastorales, de modo que parroquias, movimientos y grupos cuenten con una organización clara, planes definidos y equipos de trabajo estables que garanticen la continuidad de la misión.

En otro momento, subrayó la importancia de la pastoral juvenil y vocacional, exhortando a dar mayor protagonismo a niños, adolescentes y jóvenes, así como a promover las vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales.

“Si no trabajamos con los jóvenes, el plan pierde vitalidad. Ellos son el presente y el futuro de la Iglesia”, afirmó.

Un llamado a la santidad

Al concluir, el arzobispo recordó que el objetivo final del Plan Pastoral es conducir al pueblo de Dios a una vida de santidad vivida desde el servicio, el compromiso y la fidelidad al Evangelio.

“Cuando un cristiano vive su vocación con autenticidad, transforma la Iglesia y la sociedad. Ese es el camino que hoy se nos propone”, expresó.

El relanzamiento del Plan Pastoral 2026 marca así un nuevo impulso para la vida evangelizadora de la Arquidiócesis de Santo Domingo, reafirmando su compromiso con una Iglesia viva, participativa y en salida misionera.

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