En un ambiente de fe, gratitud y espíritu patriótico, Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, Arzobispo Coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, presidió este jueves la Santa Misa de bendición y envío de la delegación dominicana que representará al país en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, durante una solemne celebración eucarística realizada en la Catedral Primada de América, organizada por el Comité Olímpico Dominicano.
La Eucaristía reunió a atletas, entrenadores, dirigentes deportivos, autoridades del Comité Olímpico Dominicano, familiares e invitados especiales, quienes pusieron en manos de Dios esta importante misión deportiva que llevará el nombre de la República Dominicana ante toda la región.
El deporte exige sacrificio y disciplina
Durante su homilía, Mons. Morel Diplán afirmó que las grandes metas no se alcanzan sin esfuerzo, disciplina, preparación y sacrificio, recordando que detrás de cada atleta existe una historia de perseverancia y entrega.
“No se conquista una medalla ni se alcanza una meta sin sacrificio. Todo logro requiere esfuerzo, entrenamiento, preparación y una voluntad firme para superar cada obstáculo.”
El Arzobispo Coadjutor reconoció el trabajo realizado por los atletas, entrenadores, técnicos y dirigentes deportivos, destacando que cada uno aporta con dedicación al éxito de la delegación dominicana.
Cada logro es un cántico de esperanza
Inspirado en el Magníficat de la Virgen María —”Proclama mi alma la grandeza del Señor”—, Mons. Morel expresó que los Juegos Centroamericanos y del Caribe representan un verdadero cántico de esperanza para la República Dominicana.
Señaló que cada entrenamiento, cada disciplina, cada competencia y cada medalla obtenida se convierten en un mensaje de esperanza para las familias, la juventud y toda la nación.
“Cada esfuerzo, cada disciplina, cada logro y cada medalla son un cántico de esperanza para nuestro país.”
Indicó que el deporte tiene la capacidad de inspirar a las nuevas generaciones, promoviendo valores como la perseverancia, el respeto, la honestidad y el compromiso con el bien común.
El deporte fortalece la fraternidad entre los pueblos
Al reflexionar sobre el Evangelio proclamado, Mons. Morel destacó que el deporte también constituye un espacio privilegiado para construir fraternidad y comunión entre las naciones.
Recordó el llamado del Papa Francisco a promover una cultura del encuentro, donde los pueblos puedan convivir en paz, superar divisiones y fortalecer la solidaridad.
“Los Juegos son una oportunidad para fortalecer la fraternidad entre nuestros pueblos y recordar que somos una gran familia humana llamada a vivir en comunión.”
La voluntad impulsa los grandes sueños
El Arzobispo Coadjutor señaló que la voluntad constituye uno de los pilares fundamentales del éxito deportivo y de la vida misma.
Explicó que el talento y las condiciones físicas son importantes, pero que únicamente una voluntad firme permite perseverar hasta alcanzar las metas.
“Sin voluntad no se logra nada. La voluntad impulsa al ser humano a superar los obstáculos y alcanzar aquello que sueña.”
Finalmente, encomendó a Dios a cada uno de los integrantes de la delegación dominicana y pidió la intercesión de la Santísima Virgen María para que acompañe cada competencia y fortalezca a quienes representarán con orgullo la bandera nacional.
Santo Domingo recibirá a más de 6,000 atletas de la región.
Los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 se celebrarán del 24 de julio al 8 de agosto de 2026, reuniendo en la República Dominicana a más de 6,000 atletas de los 37 países y territorios miembros de Centro Caribe Sports, quienes competirán en 40 deportes y 57 disciplinas.
Considerado el evento multideportivo regional más antiguo del mundo, estos Juegos representan una oportunidad histórica para fortalecer la integración de Centroamérica y el Caribe, promover la excelencia deportiva y proyectar a la República Dominicana como un país comprometido con el deporte, la fraternidad y el desarrollo humano.
La Arquidiócesis de Santo Domingo se une en oración por todos los atletas, entrenadores y organizadores, deseando que esta gran celebración deportiva sea también una oportunidad para promover los valores del respeto, la amistad, la solidaridad y la paz entre los pueblos.






