{"id":1073,"date":"2017-02-10T08:42:18","date_gmt":"2017-02-10T12:42:18","guid":{"rendered":"http:\/\/noticias.arquidiocesisd.org\/?p=1073"},"modified":"2026-04-17T15:04:03","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:03","slug":"papa-francisco-ante-la-tentacion-no-se-dialoga-se-reza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2017\/02\/10\/papa-francisco-ante-la-tentacion-no-se-dialoga-se-reza\/","title":{"rendered":"Papa Francisco: Ante la tentaci\u00f3n no se dialoga, se reza"},"content":{"rendered":"<p>\u201cAnte la tentaci\u00f3n no se dialoga, se reza\u201d, afirm\u00f3 el Papa Francisco en la homil\u00eda de la Misa celebrada en la Casa Santa Marta, en el Vaticano.<\/p>\n<p>En este sentido, el Santo Padre propuso esta breve jaculatoria para hacer frente a las tentaciones: \u201cAy\u00fadame Se\u00f1or, soy d\u00e9bil. No quiero esconderme de ti\u201d. Rezar de esta manera, se\u00f1al\u00f3, supone un acto de \u201cvalent\u00eda\u201d que permitir\u00e1 \u201cvencer\u201d al diablo.<\/p>\n<p>A partir de la lectura del Libro del G\u00e9nesis, el Papa compar\u00f3 las tentaciones de Ad\u00e1n y Eva con las sufridas por Jes\u00fas en el desierto. El Santo Padre explic\u00f3 que el diablo, en forma de serpiente, se hizo atractivo a Ad\u00e1n y Eva y, con su astucia, consigui\u00f3 enga\u00f1arles. El diablo, \u201ces el padre de la mentira. Es un traidor\u201d, asegur\u00f3.<\/p>\n<p>Francisco detall\u00f3 los peligros de dialogar con el diablo. A Eva la hizo sentirse bien para empezar a hablar con ella. Despu\u00e9s, paso a paso, la llev\u00f3 a su terreno.<\/p>\n<p>Por el contrario, con Jes\u00fas esa estrategia no le funcion\u00f3. El demonio tambi\u00e9n intent\u00f3 hablar con Jes\u00fas, \u201cporque cuando el diablo enga\u00f1a a una persona lo hace con el di\u00e1logo\u201d. As\u00ed, intent\u00f3 enga\u00f1ar al Se\u00f1or, pero \u00c9l no cedi\u00f3.<\/p>\n<p>El Santo Padre contrapuso la desnudez de Ad\u00e1n y Eva, fruto del pecado, con la desnudez de Cristo en la cruz, fruto de la obediencia a Dios: \u201ctambi\u00e9n Jes\u00fas termin\u00f3 desnudo en la cruz, pero por obediencia al Padre. Es un camino diferente\u201d.<\/p>\n<p>El Papa lament\u00f3 la corrupci\u00f3n que hay en el mundo por culpa del pecado, por culpa del di\u00e1logo de los hombres con el diablo.<\/p>\n<p>\u201cHay muchos corruptos, muchos \u2018peces gordos\u2019 corruptos que est\u00e1n en el mundo y de los cuales s\u00f3lo nos enteramos por los peri\u00f3dicos. Quiz\u00e1s comenzaron con peque\u00f1as cosas. La corrupci\u00f3n comienza con poco, como aquel di\u00e1logo: \u2018No, no es verdad que te har\u00e1 da\u00f1o este fruto. C\u00f3melo. \u00a1Es bueno! Es poca cosa, nadie se dar\u00e1 cuenta. \u00a1Hazlo, hazlo!\u2019\u201d, dijo en referencia a la tentaci\u00f3n del diablo a Eva.<\/p>\n<p>\u201cY poco a poco, se cae en el pecado, se cae en la corrupci\u00f3n\u201d, lament\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cEl diablo es un mal pagador, \u00a1no paga bien! \u00a1Es un estafador! Te promete todo y te deja sin nada. La serpiente, el diablo, es astuto: no se puede dialogar con el diablo. Todos nosotros sabemos qu\u00e9 son las tentaciones, todos lo sabemos porque todos las padecemos. Tentaciones de vanidad, de soberbia, de codicia, de avaricia\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Con el diablo no se dialoga!\u201d, fue la conclusi\u00f3n del Pont\u00edfice.<\/p>\n<p>Lectura comentada por el Papa Francisco:<\/p>\n<p>G\u00e9nesis 3:1-8<br \/>\n1 La serpiente era el m\u00e1s astuto de todos los animales del campo que Yahveh Dios hab\u00eda hecho. Y dijo a la mujer: \u00ab\u00bfC\u00f3mo es que Dios os ha dicho: No com\u00e1is de ninguno de los \u00e1rboles del jard\u00edn?\u00bb<br \/>\n2 Respondi\u00f3 la mujer a la serpiente: \u00abPodemos comer del fruto de los \u00e1rboles del jard\u00edn.<br \/>\n3 Mas del fruto del \u00e1rbol que est\u00e1 en medio del jard\u00edn, ha dicho Dios: No com\u00e1is de \u00e9l, ni lo toqu\u00e9is, so pena de muerte.\u00bb<br \/>\n4 Replic\u00f3 la serpiente a la mujer: \u00abDe ninguna manera morir\u00e9is.<br \/>\n5 Es que Dios sabe muy bien que el d\u00eda en que comiereis de \u00e9l, se os abrir\u00e1n los ojos y ser\u00e9is como dioses, conocedores del bien y del mal.\u00bb<br \/>\n6 Y como viese la mujer que el \u00e1rbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabidur\u00eda, tom\u00f3 de su fruto y comi\u00f3, y dio tambi\u00e9n a su marido, que igualmente comi\u00f3.<br \/>\n7 Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos ce\u00f1idores.<br \/>\n8 Oyeron luego el ruido de los pasos de Yahveh Dios que se paseaba por el jard\u00edn a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahveh Dios por entre los \u00e1rboles del jard\u00edn.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n te puede interesar:<\/p>\n<p>El Papa Francisco llama al celular de una v\u00edctima de abusos sexuales en Argentina https:\/\/t.co\/YOx20A5QnQ<\/p>\n<p>Fuente: ACI Prensa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cAnte la tentaci\u00f3n no se dialoga, se reza\u201d, afirm\u00f3 el Papa Francisco en la homil\u00eda&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1074,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1073","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1073","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1073"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1073\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1073"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1073"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1073"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}