{"id":1111,"date":"2017-02-13T10:47:40","date_gmt":"2017-02-13T14:47:40","guid":{"rendered":"http:\/\/noticias.arquidiocesisd.org\/?p=1111"},"modified":"2026-04-17T15:04:03","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:03","slug":"papa-francisco-alerta-del-peligro-comienza-resentimiento-los-celos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2017\/02\/13\/papa-francisco-alerta-del-peligro-comienza-resentimiento-los-celos\/","title":{"rendered":"El Papa Francisco alerta del peligro que comienza con el resentimiento y los celos"},"content":{"rendered":"<p>En la homil\u00eda de la Misa en la Casa Santa Marta este lunes 13 de febrero, el Papa Francisco medit\u00f3 en la lectura del G\u00e9nesis que narra el pasaje de Ca\u00edn y Abel, la historia \u201cde una hermandad que deb\u00eda crecer, ser bella, pero que termina destruida\u201d.<\/p>\n<p>Esta historia, explica el Santo Padre, comienza \u201ccon unos peque\u00f1os celos\u201d de Ca\u00edn para con Abel. El primero, en vez de luchar contra \u00e9l, prefiere \u201ccocinar dentro de s\u00ed este sentimiento, agrandarlo, dejarlo crecer. Este pecado que har\u00e1 luego se esconde detr\u00e1s del sentimiento. Y crece, crece\u201d.<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed crecen las enemistades entre nosotros: comienzan con una cosa peque\u00f1a, unos celos, una envidia, y luego crece y vemos la vida solo desde ese punto y esa pajilla se convierte en un fardo, y est\u00e1 all\u00ed. Y nuestra vida comienza a girar alrededor de eso y eso destruye el lazo de la hermandad, destruye la fraternidad\u201d.<\/p>\n<p>Poco a poco, prosigui\u00f3 el Pont\u00edfice, uno se \u201cobsesiona\u201d con ese mal. \u201cY crece, crece la enemistad y termina mal. Siempre. Me aparto de mi hermano y este ya no es mi hermano sino mi enemigo, este es un enemigo que debe ser destruido, cazado\u2026 y as\u00ed se destruye la gente, \u00a1as\u00ed las enemistades destruyen familias, pueblos, todo!\u201d.<\/p>\n<p>Esto que le sucedi\u00f3 a Ca\u00edn al inicio, explic\u00f3 Francisco, \u201cle ocurre a todos nosotros, est\u00e1 la posibilidad: pero este proceso debe terminarse r\u00e1pido, al comienzo, a la primera amargura, acabarse. La amargura no es cristiana. El dolor s\u00ed, la amargura no. El resentimiento no es cristiano. El dolor s\u00ed, el resentimiento no. \u00a1Cu\u00e1ntas enemistades, cu\u00e1ntas escisiones!\u201d.<\/p>\n<p>En la Misa tambi\u00e9n estaban presentes algunos p\u00e1rrocos y a ellos les dijo: \u201ctambi\u00e9n nuestros sacerdotes, con nuestros colegios episcopales: \u00a1cu\u00e1ntas escisiones comienzan as\u00ed! \u2018Pero, \u00bfpor qu\u00e9 a este le han dado esta sede y no a m\u00ed? \u00bfY por qu\u00e9 esto?\u2019 Y\u2026 peque\u00f1as cositas, escisiones\u2026 Se destruye la hermandad\u201d.<\/p>\n<p>Dios, dijo el Papa, cuestiona a Ca\u00edn \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?\u201d y el asesino responde de forma ir\u00f3nica: \u201c\u00bfAcaso soy el guardi\u00e1n de mi hermano?\u201d.<\/p>\n<p>Es posible, continu\u00f3 el Santo Padre, que no hayas matado a alguien, pero \u201csi tienes un mal sentimiento hacia tu hermano, lo has matado; si insultas a tu hermano, lo has matado en tu coraz\u00f3n. El asesinato es un proceso que comienza con algo peque\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>Este proceso, explic\u00f3 el Papa Francisco, tambi\u00e9n se ve en los conflictos b\u00e9licos: \u201ccu\u00e1ntos poderosos de la tierra dicen \u2018a m\u00ed me interesa este territorio, me interesa este pedazo de tierra. Si la bomba cae y mata a 200 ni\u00f1os, no es mi culpa sino de la bomba. A m\u00ed me interesa el territorio\u2019. Y todo comienza con ese sentimiento, que te lleva a eliminar, a decirle al otro \u2018este es fulano, esto es as\u00ed, pero no es mi hermano\u2019. Y termina con la guerra que mata. Pero ya has matado al inicio. Este es el proceso de la sangre, y la sangre hoy de tanta gente en el mundo grita a Dios desde el suelo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cTodo est\u00e1 relacionado. Esa sangre all\u00ed tiene una relaci\u00f3n \u2013tal vez un poquito de sangre\u2013 con mi envidia, con mis celos que han destruido una hermandad\u201d.<\/p>\n<p>Para concluir, el Pont\u00edfice alent\u00f3 a que cada uno repita la pregunta que Dios hace a Ca\u00edn \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano?\u201d, y piense en aquellos que \u201cdestruimos con la lengua\u201d y \u201ctodos los que en el mundo son tratados como cosas y no como hermanos, porque es m\u00e1s importante un pedazo de tierra que el v\u00ednculo de la fraternidad\u201d.<\/p>\n<p>Lectura meditada por el Papa Francisco<\/p>\n<p>G\u00e9nesis 4:1-15, 25<\/p>\n<p>1 Conoci\u00f3 el hombre a Eva, su mujer, la cual concibi\u00f3 y dio a luz a Ca\u00edn, y dijo: \u00abHe adquirido un var\u00f3n con el favor de Yahveh.\u00bb<\/p>\n<p>2 Volvi\u00f3 a dar a luz, y tuvo a Abel su hermano. Fue Abel pastor de ovejas y Ca\u00edn labrador.<\/p>\n<p>3 Pas\u00f3 alg\u00fan tiempo, y Ca\u00edn hizo a Yahveh una oblaci\u00f3n de los frutos del suelo.<\/p>\n<p>4 Tambi\u00e9n Abel hizo una oblaci\u00f3n de los primog\u00e9nitos de su reba\u00f1o, y de la grasa de los mismos. Yahveh mir\u00f3 propicio a Abel y su oblac\u00edon,<\/p>\n<p>5 mas no mir\u00f3 propicio a Ca\u00edn y su oblaci\u00f3n, por lo cual se irrit\u00f3 Ca\u00edn en gran manera y se abati\u00f3 su rostro.<\/p>\n<p>6 Yahveh dijo a Ca\u00edn: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 andas irritado, y por qu\u00e9 se ha abatido tu rostro?<\/p>\n<p>7 \u00bfNo es cierto que si obras bien podr\u00e1s alzarlo? Mas, si no obras bien, a la puerta est\u00e1 el pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar.\u00bb<\/p>\n<p>8 Ca\u00edn, dijo a su hermano Abel: \u00abVamos afuera.\u00bb Y cuando estaban en el campo, se lanz\u00f3 Ca\u00edn contra su hermano Abel y lo mat\u00f3.<\/p>\n<p>9 Yahveh dijo a Ca\u00edn: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano Abel? Contest\u00f3: \u00abNo s\u00e9. \u00bfSoy yo acaso el guarda de mi hermano?\u00bb<\/p>\n<p>10 Replic\u00f3 Yahveh: \u00ab\u00bfQu\u00e9 has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a m\u00ed desde el suelo.<\/p>\n<p>11 Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo que abri\u00f3 su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.<\/p>\n<p>12 Aunque labres el suelo, no te dar\u00e1 m\u00e1s su fruto. Vagabundo y errante ser\u00e1s en la tierra.\u00bb<\/p>\n<p>13 Entonces dijo Ca\u00edn a Yahveh: \u00abMi culpa es demasiado grande para soportarla.<\/p>\n<p>14 Es decir que hoy me echas de este suelo y he de esconderme de tu presencia, convertido en vagabundo errante por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matar\u00e1.\u00bb<\/p>\n<p>15 Respondi\u00f3le Yahveh: \u00abAl contrario, quienquiera que matare a Ca\u00edn, lo pagar\u00e1 siete veces.\u00bb \u00a0Yahveh puso una se\u00f1al a Ca\u00edn para que nadie que le encontrase le atacara.<\/p>\n<p>25 Ad\u00e1n conoci\u00f3 otra vez a su mujer, y ella dio a luz un hijo, al que puso por nombre Set, diciendo: \u00abDios me ha otorgado otro descendiente en lugar de Abel, porque le mat\u00f3 Ca\u00edn.\u00bb<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n te puede interesar:<\/p>\n<p>El reclamo del Papa en el \u00c1ngelus: No sean cristianos de fachada, sino de sustancia https:\/\/t.co\/Af8VnaJqYD<\/p>\n<p>Fuente: ACI Prensa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la homil\u00eda de la Misa en la Casa Santa Marta este lunes 13 de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1112,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1111","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1111","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1111"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1111\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1111"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1111"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1111"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}