{"id":13279,"date":"2018-06-05T01:00:31","date_gmt":"2018-06-05T05:30:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=13279"},"modified":"2026-04-17T15:04:07","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:07","slug":"san-bonifacio-arzobispo-de-mainz-martir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2018\/06\/05\/san-bonifacio-arzobispo-de-mainz-martir\/","title":{"rendered":"San Bonifacio, Arzobispo de M\u00e1inz, M\u00e1rtir"},"content":{"rendered":"<p>LLamado el &#8220;Ap\u00f3stol de Alemania&#8221; por haber evangelizado sistem\u00e1ticamente las grandes regiones centrales, por haber fundado y organizado iglesias y por haber creado una jerarqu\u00eda bajo la jurisdicci\u00f3n directa de la Santa Sede. Sus dones de misionero y reformador generaron importantes frutos.<!--more--><\/p>\n<p>Winfrido (su nombre de bautizo) naci\u00f3 en el a\u00f1o 680 en Wessex &#8211; Inglaterra. Se traslad\u00f3 de muy joven a la abad\u00eda de Nursling, en la di\u00f3cesis de Winchester, donde se le nombr\u00f3 director de la escuela. Ah\u00ed escribi\u00f3 la primera gram\u00e1tica latina que se haya hecho en Inglaterra.<\/p>\n<p>A la edad de 30 a\u00f1os recibi\u00f3 las \u00f3rdenes sacerdotales y se dedic\u00f3 al estudio de la Biblia. En el a\u00f1o 718 el Papa San Gregorio II otorg\u00f3 a Winfrido un mandato directo para llevar la Palabra de Dios a los herejes en general. \u00c9ste lo escuch\u00f3 complacido y le dijo: &#8220;Soldado de Cristo, te llamar\u00e1s Bonifacio&#8221;. Este nombre significa &#8220;bienhechor&#8221;. El Santo parti\u00f3 inmediatamente con destino a Alemania, cruz\u00f3 los Alpes, atraves\u00f3 Baviera y lleg\u00f3 al Hesse.<\/p>\n<p>En poco tiempo, pudo enviar a la Santa Sede un informe tan satisfactorio que el Papa hizo venir al misionero con miras a confiarle el obispado. El d\u00eda de San Andr\u00e9s del a\u00f1o 722, fue consagrado obispo regional con jurisdicci\u00f3n general sobre Alemania. Bonifacio regres\u00f3 a Hesse y como primera medida, se propuso arrancar de ra\u00edz las supersticiones paganas que eran el principal obst\u00e1culo para la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 731, el Papa Gregorio III, sucesor de Gregorio II, mand\u00f3 a San Bonifacio el nombramiento de metropolitano para toda Alemania m\u00e1s all\u00e1 del Rhin, con autoridad para crear obispados donde lo creyera conveniente. En su tercer viaje a Roma fue nombrado tambi\u00e9n delegado de la Sede Apost\u00f3lica. San Bonifacio y su disc\u00edpulo San Sturmi fundaron en el a\u00f1o de 741 la abad\u00eda de Fulda, que con el tiempo se convirti\u00f3 en el Monte Cassino de Alemania.<\/p>\n<p>El 5 de Junio del a\u00f1o 754, cuando el Santo se dispon\u00eda a realizar una confirmaci\u00f3n en masa, en la v\u00edspera de Pentecost\u00e9s, apareci\u00f3 una horda de paganos hostiles que atac\u00f3 al grupo brutalmente con lanzas y espadas.&#8221;Dios salvar\u00e1 nuestras almas&#8221; se escuch\u00f3 gritar a Bonifacio y alz\u00f3 el evangelio a modo de protecci\u00f3n. La espada parti\u00f3 el libro y la espada del Santo.<\/p>\n<p>El cuerpo del Santo fue trasladado al monasterio de Fulda, donde a\u00fan reposa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LLamado el &#8220;Ap\u00f3stol de Alemania&#8221; por haber evangelizado sistem\u00e1ticamente las grandes regiones centrales, por haber&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":13280,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-13279","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13279","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13279"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13279\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13279"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13279"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13279"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}