{"id":14506,"date":"2018-06-29T14:00:06","date_gmt":"2018-06-29T18:30:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=14506"},"modified":"2026-04-17T15:04:07","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:07","slug":"el-papa-confesar-la-fe-es-identificar-los-secreteos-del-maligno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2018\/06\/29\/el-papa-confesar-la-fe-es-identificar-los-secreteos-del-maligno\/","title":{"rendered":"El Papa: \u201cConfesar la fe es identificar los \u00absecreteos\u00bb del maligno\u201d"},"content":{"rendered":"<div class=\"article__subTitle\">Homil\u00eda del Papa Francisco en la Santa Misa con la Bendici\u00f3n de los Palios para los nuevos Arzobispos Metropolitanos, en la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, Ap\u00f3stoles.<\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n<div class=\"title__separator\"><b>Renato Martinez \u2013 Ciudad del Vaticano<\/b><\/div>\n<div class=\"article__text\">\n<p>\u201cSigue latiendo en millones de rostros la pregunta: \u00bfEres t\u00fa el que ha de venir o tenemos que esperar a otro? Confesemos con nuestros labios y con nuestro coraz\u00f3n: \u00abJesucristo es Se\u00f1or\u00bb. Este es nuestro\u00a0<i>cantus firmus<\/i>\u00a0que todos los d\u00edas estamos invitados a entonar\u201d, lo dijo el Papa Francisco en su homil\u00eda en la celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica con la Bendici\u00f3n de los Palios para los nuevos Arzobispos Metropolitanos, en la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, Ap\u00f3stoles, este viernes 29 de junio de 2018.<\/p>\n<h2><b>\u00ab\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?\u00bb<\/b><\/h2>\n<p>Las lecturas de esta fiesta lit\u00fargica, se\u00f1al\u00f3 el Papa Francisco, nos permiten tomar contacto con la tradici\u00f3n apost\u00f3lica m\u00e1s rica y nos ofrecen las llaves del Reino de los cielos. Tradici\u00f3n perenne y siempre nueva que reaviva y refresca la alegr\u00eda del Evangelio, y nos permite as\u00ed poder confesar con nuestros labios y con nuestro coraz\u00f3n: \u00abJesucristo es Se\u00f1or, para gloria de Dios Padre\u00bb (Flp 2,11). En este sentido, todo el Evangelio \u2013 afirm\u00f3 el Santo Padre \u2013 busca responder a la pregunta que anidaba en el coraz\u00f3n del Pueblo de Israel y que tampoco hoy deja de estar en tantos rostros sedientos de vida: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?\u00bb (Mt 11,3).<\/p>\n<h2><b>Pedro: \u00abT\u00fa eres el Mes\u00edas\u00bb, el Ungido de Dios<\/b><\/h2>\n<p>Pedro \u2013 explic\u00f3 el Papa Francisco \u2013 tomando la palabra en Cesarea de Filipo, le otorga a Jes\u00fas el t\u00edtulo m\u00e1s grande con el que pod\u00eda llamarlo: \u00abT\u00fa eres el Mes\u00edas\u00bb, es decir, el Ungido de Dios. \u201cMe gusta saber que fue el Padre quien inspir\u00f3 esta respuesta a Pedro \u2013 precis\u00f3 el Pont\u00edfice \u2013 que ve\u00eda c\u00f3mo Jes\u00fas ung\u00eda a su Pueblo. Jes\u00fas, el Ungido, que de poblado en poblado, camina con el \u00fanico deseo de salvar y levantar lo que se consideraba perdido\u201d.<\/p>\n<p>En esa unci\u00f3n, subray\u00f3 el Papa, cada pecador, perdedor, enfermo, pagano \u2014all\u00ed donde se encontraba\u2014 pudo sentirse miembro amado de la familia de Dios. \u201cCon sus gestos, Jes\u00fas les dec\u00eda de modo personal: t\u00fa me perteneces. Como Pedro, tambi\u00e9n nosotros podemos confesar con nuestros labios y con nuestro coraz\u00f3n no solo lo que hemos o\u00eddo, sino tambi\u00e9n la realidad tangible de nuestras vidas: hemos sido resucitados, curados, reformados, esperanzados por la unci\u00f3n del Santo\u201d. Por ello, afirm\u00f3 el Pont\u00edfice, todo yugo de esclavitud es destruido a causa de su unci\u00f3n y no nos es l\u00edcito perder la alegr\u00eda y la memoria de sabernos rescatados, esa alegr\u00eda que nos lleva a confesar \u00abt\u00fa eres el Hijo de Dios vivo\u00bb.<\/p>\n<h2><b>El Ungido de Dios lleva el amor y la misericordia del Padre<\/b><\/h2>\n<p>Y es interesante, indic\u00f3 el Obispo de Roma, prestar atenci\u00f3n a la secuencia del pasaje del Evangelio de Mateo (16,21), en que Pedro confiesa la fe en Jes\u00fas. \u201cEl Ungido de Dios lleva el amor y la misericordia del Padre hasta sus \u00faltimas consecuencias. Tal amor misericordioso supone ir a todos los rincones de la vida para alcanzar a todos, aunque eso le costase el buen nombre, las comodidades, la posici\u00f3n\u2026 el martirio\u201d.<\/p>\n<p>Ante este anuncio tan inesperado \u2013 explic\u00f3 el Papa Francisco \u2013 Pedro reacciona: \u00ab\u00a1Lejos de ti tal cosa, Se\u00f1or! Eso no puede pasarte\u00bb (Mt 16,22), y se transforma inmediatamente en piedra de tropiezo en el camino del Mes\u00edas; y creyendo defender los derechos de Dios, sin darse cuenta se transforma en su enemigo. \u201cContemplar la vida de Pedro y su confesi\u00f3n, es tambi\u00e9n aprender a conocer las tentaciones que acompa\u00f1ar\u00e1n la vida del disc\u00edpulo. Como Pedro, como Iglesia \u2013 subray\u00f3 el Pont\u00edfice \u2013 estaremos siempre tentados por esos \u2018secreteos\u2019 del maligno que ser\u00e1n piedra de tropiezo para la misi\u00f3n. Y digo \u2018secreteos\u2019 porque el demonio seduce a escondidas, procurando que no se conozca su intenci\u00f3n, \u00abse comporta como vano enamorado en querer mantenerse en secreto y no ser descubierto\u00bb\u201d.<\/p>\n<h2><b>Confesar la fe exige identificar los \u2018secreteos\u2019 del maligno<\/b><\/h2>\n<p>En cambio, participar de la unci\u00f3n de Cristo es participar de su gloria, que es su Cruz \u2013 afirm\u00f3 el Papa Francisco \u2013 Gloria y cruz en Jesucristo van de la mano y no pueden separarse; porque cuando se abandona la cruz, aunque nos introduzcamos en el esplendor deslumbrante de la gloria, nos enga\u00f1aremos, ya que eso no ser\u00e1 la gloria de Dios, sino la mofa del \u201cadversario\u201d.<\/p>\n<p>No son pocas las veces que sentimos la tentaci\u00f3n de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Se\u00f1or \u2013 se\u00f1al\u00f3 el Papa Francisco \u2013 ya que, Jes\u00fas toca la miseria humana, invit\u00e1ndonos a estar con \u00e9l y a tocar la carne sufriente de los dem\u00e1s. \u201cConfesar la fe con nuestros labios y con nuestro coraz\u00f3n exige \u2013 como le exigi\u00f3 a Pedro, afirm\u00f3 el Pont\u00edfice \u2013 identificar los \u2018secreteos\u2019 del maligno. Aprender a discernir y descubrir esos cobertizos personales o comunitarios que nos mantienen a distancia del nudo de la tormenta humana; que nos impiden entrar en contacto con la existencia concreta de los otros y nos privan, en definitiva, de conocer la fuerza revolucionaria de la ternura de Dios\u201d.<\/p>\n<h2><b>Contemplar y seguir a Cristo exige abrir el coraz\u00f3n a los dem\u00e1s<\/b><\/h2>\n<p>Al no separar la gloria de la cruz \u2013 subray\u00f3 el Santo Padre \u2013 Jes\u00fas quiere rescatar a sus disc\u00edpulos, a su Iglesia, de triunfalismos vac\u00edos: vac\u00edos de amor, vac\u00edos de servicio, vac\u00edos de compasi\u00f3n, vac\u00edos de pueblo. \u201cLa quiere rescatar de una imaginaci\u00f3n sin l\u00edmites que no sabe poner ra\u00edces en la vida del Pueblo fiel o, lo que ser\u00eda peor, cree que el servicio a su Se\u00f1or le pide desembarazarse de los caminos polvorientos de la historia\u201d.\u00a0 Contemplar y seguir a Cristo exige dejar que el coraz\u00f3n se abra al Padre y a todos aquellos con los que \u00e9l mismo se quiso identificar, y esto con la certeza de saber que no abandona a su pueblo.<\/p>\n<p>Queridos hermanos, concluy\u00f3 el Papa Francisco, sigue latiendo en millones de rostros la pregunta: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?\u00bb. Confesemos con nuestros labios y con nuestro coraz\u00f3n: \u00abJesucristo es Se\u00f1or\u00bb. \u201cEste es nuestro\u00a0<i>cantus firmus<\/i>\u00a0que todos los d\u00edas estamos invitados a entonar. Con la sencillez, la certeza y la alegr\u00eda de saber que \u00abla Iglesia resplandece no con luz propia, sino con la de Cristo\u201d.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.vaticannews.va\/es\/papa\/news\/2018-06\/papa-francisco-homilia-misa-san-pedro-san-pablo-2018.html\">Vatican News<\/a><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda del Papa Francisco en la Santa Misa con la Bendici\u00f3n de los Palios para&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":14507,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-14506","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14506","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14506"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14506\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14506"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14506"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14506"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}