{"id":3125,"date":"2017-06-01T08:51:53","date_gmt":"2017-06-01T12:51:53","guid":{"rendered":"http:\/\/noticias.arquidiocesisd.org\/?p=3125"},"modified":"2026-04-17T15:04:03","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:03","slug":"predicacion-persecucion-oracion-papa-francisco-explica-la-vida-san-pablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2017\/06\/01\/predicacion-persecucion-oracion-papa-francisco-explica-la-vida-san-pablo\/","title":{"rendered":"Predicaci\u00f3n, persecuci\u00f3n y oraci\u00f3n: Papa Francisco explica c\u00f3mo era la vida de San Pablo"},"content":{"rendered":"<p>En la homil\u00eda de la Misa celebrada en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco detall\u00f3 las tres dimensiones que caracterizan la vida de San Pablo: \u201cpredicaci\u00f3n, persecuci\u00f3n y oraci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>En su misi\u00f3n evangelizadora, San Pablo mostr\u00f3 tres actitudes, se\u00f1al\u00f3 el Santo Padre: \u201cCelo apost\u00f3lico para anunciar a Jesucristo, la resistencia ante las persecuciones, y la oraci\u00f3n para encontrarse con el Se\u00f1or y para dejarse encontrar por el Se\u00f1or\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa vida del Ap\u00f3stol Pablo es una vida siempre en movimiento. Es dif\u00edcil pensar en Pablo tomando el sol en una playa, relaj\u00e1ndose\u201d, observ\u00f3 el Pont\u00edfice.<\/p>\n<p>1. La predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La primera actitud que podemos observar en Pablo es \u201cla predicaci\u00f3n, el anuncio\u201d. Pablo, explic\u00f3 el Papa, \u201cva de un lado a otro para anunciar a Cristo. Cuando recibe la llamada para predicar, para anunciar a Jesucristo, esa misi\u00f3n \u00a1se convierte en su pasi\u00f3n!\u201d.<\/p>\n<p>San Pablo \u201cno se sienta delante del escritorio, no. Siempre permanece en movimiento. Siempre lleva adelante el anuncio de Jesucristo. Ten\u00eda dentro un fuego, un celo\u2026, un celo apost\u00f3lico que le empujaba a continuar. Y no se apartaba de su camino. Siempre adelante\u201d.<\/p>\n<p>2. Las persecuciones.<\/p>\n<p>La segunda dimensi\u00f3n de la vida de Pablo son \u201clas dificultades. M\u00e1s en concreto, las persecuciones\u201d.<\/p>\n<p>Francisco puso un ejemplo de c\u00f3mo el ap\u00f3stol hac\u00eda frente a esas dificultades. En un momento dado, fariseos y saduceos se unieron para acusar a San Pablo. Pero entonces, \u201cel Esp\u00edritu inspir\u00f3 a Pablo un poco de astucia\u201d.<\/p>\n<p>Pablo \u201csab\u00eda que los que le acusaban no estaban unidos, que entre ellos hab\u00eda muchas luchas internas. Sab\u00eda que los saduceos no cre\u00edan en la Resurrecci\u00f3n y que los fariseos s\u00ed. Y \u00e9l, para escapar de esa situaci\u00f3n, dice con voz potente: \u2018Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos. He sido sometido a juicio por la esperanza en la resurrecci\u00f3n de los muertos\u2019\u201d.<\/p>\n<p>\u201cApenas dijo esto, se desarroll\u00f3 una disputa entre los fariseos y los saduceos, porque los saduceos no cre\u00edan en la resurrecci\u00f3n. Aquellos que aparentaban unidad, se dividieron\u201d.<\/p>\n<p>El problema de estos fariseos y saduceos, indic\u00f3 Francisco, es que \u201chab\u00edan convertido la doctrina en ideolog\u00eda. Cogieron la ley, cogieron la doctrina, cogieron la fe y la transformaron en ideolog\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>3. La oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La tercera dimensi\u00f3n de la predicaci\u00f3n de San Pablo, seg\u00fan el Obispo de Roma, es \u201cla oraci\u00f3n. Pablo ten\u00eda una intimidad con el Se\u00f1or\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn una ocasi\u00f3n \u2013destac\u00f3 el Papa\u2013 dijo que hab\u00eda sido llevado al s\u00e9ptimo cielo por medio de la oraci\u00f3n, y no sab\u00eda c\u00f3mo decir las cosas bellas que hab\u00eda sentido all\u00ed. Este luchador, este anunciador sin fin ni horizonte ten\u00eda aquella dimensi\u00f3n m\u00edstica del encuentro con Jes\u00fas\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa fuerza de Pablo era ese encuentro con el Se\u00f1or que hac\u00eda en la oraci\u00f3n, como en aquel primer encuentro camino de Damasco cuando andaba persiguiendo a los cristianos. Pablo es el hombre que encontr\u00f3 al Se\u00f1or, y no se olvida de aquello, y se deja encontrar por el Se\u00f1or, y busca al Se\u00f1or para encontrarlo. Un hombre de oraci\u00f3n\u201d, finaliz\u00f3 Francisco.<\/p>\n<p>Lectura comentada por el Papa Francisco:<\/p>\n<p>Hechos 22:30; 23:6-11<\/p>\n<p>30 Al d\u00eda siguiente, queriendo averiguar con certeza de qu\u00e9 le acusaban los jud\u00edos, le sac\u00f3 de la c\u00e1rcel y mand\u00f3 que se reunieran los sumos sacerdotes y todo el Sanedr\u00edn; hizo bajar a Pablo y le puso ante ellos.<\/p>\n<p>6 Pablo, d\u00e1ndose cuenta de que una parte eran saduceos y la otra fariseos, grit\u00f3 en medio del Sanedr\u00edn: \u00abHermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos; por esperar la resurrecci\u00f3n de los muertos se me juzga.\u00bb<\/p>\n<p>7 Al decir \u00e9l esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos y la asamblea se dividi\u00f3.<\/p>\n<p>8 Porque los saduceos dicen que no hay resurrecci\u00f3n, ni \u00e1ngel, ni esp\u00edritu; mientras que los fariseos profesan todo eso.<\/p>\n<p>9 Se levant\u00f3, pues, un gran griter\u00edo. Se pusieron en pie algunos escribas del partido de los fariseos y se opon\u00edan diciendo: \u00abNosotros no hallamos nada malo en este hombre. \u00bfY si acaso le habl\u00f3 alg\u00fan esp\u00edritu o un \u00e1ngel?\u00bb<\/p>\n<p>10 Como el altercado iba creciendo, temi\u00f3 el tribuno que Pablo fuese despedazado por ellos y mand\u00f3 a la tropa que bajase, que le arrancase de entre ellos y le llevase al cuartel.<\/p>\n<p>11 A la noche siguiente se le apareci\u00f3 el Se\u00f1or y le dijo: \u00ab\u00a1Animo!, pues como has dado testimonio de m\u00ed en Jerusal\u00e9n, as\u00ed debes darlo tambi\u00e9n en Roma.\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: ACI Prensa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la homil\u00eda de la Misa celebrada en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3126,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3125","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3125","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3125"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3125\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3125"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3125"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3125"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}