{"id":3208,"date":"2017-06-07T11:34:35","date_gmt":"2017-06-07T15:34:35","guid":{"rendered":"http:\/\/noticias.arquidiocesisd.org\/?p=3208"},"modified":"2026-04-17T15:04:03","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:03","slug":"papa-francisco-no-ningun-padre-mundo-nos-ame-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2017\/06\/07\/papa-francisco-no-ningun-padre-mundo-nos-ame-dios\/","title":{"rendered":"Papa Francisco: \u201cNo hay ning\u00fan padre en el mundo que nos ame como Dios\u201d"},"content":{"rendered":"<p>En su catequesis de la Audiencia General del mi\u00e9rcoles, el Papa Francisco anim\u00f3 a los cristianos a dirigirse a Dios como a un padre, ya que \u201cno hay ning\u00fan padre en este mundo que nos ame como \u00c9l\u201d.<\/p>\n<p>En su catequesis, el Santo Padre explic\u00f3 el significado de la oraci\u00f3n que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos, el Padre Nuestro, \u201cla oraci\u00f3n cristiana por excelencia\u201d. En este sentido, Francisco destac\u00f3 la \u201csimple invocaci\u00f3n\u201d con la que comienza: \u201cPadre\u201d.<\/p>\n<p>El Pont\u00edfice destac\u00f3 que los disc\u00edpulos de Jes\u00fas \u201cestaban asombrados por el hecho de que, especialmente durante la ma\u00f1ana y la noche, se retirara a rezar y se sumergiera en la oraci\u00f3n\u201d. Por este motivo, \u201cun d\u00eda le pidieron que les ense\u00f1ara tambi\u00e9n a ellos a rezar\u201d. Es entonces cuando el Se\u00f1or les ense\u00f1a el Padre Nuestro.<\/p>\n<p>\u201cTodo el misterio de la oraci\u00f3n cristiana se resume aqu\u00ed, en esa palabra. Se necesita valent\u00eda para llamar a Dios con el nombre de Padre. Lo afirma tambi\u00e9n la liturgia cuando, invit\u00e1ndonos al rezo comunitario de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas, utiliza la expresi\u00f3n \u2018nos atrevemos a decir\u2019\u201d.<\/p>\n<p>El Obispo de Roma hizo hincapi\u00e9 en lo extraordinario de llamar \u201cpadre\u201d a Dios, porque \u201cllamar a Dios con el nombre de Padre no es en absoluto un hecho habitual. Podemos inclinarnos a utilizar un t\u00edtulo m\u00e1s elevado, uno que nos parezca m\u00e1s respetuoso con su trascendencia. Sin embargo, invocarlo como \u2018Padre\u2019 nos sit\u00faa en una relaci\u00f3n de confianza con \u00c9l, como un ni\u00f1o que se dirige a su padre sabi\u00e9ndose amado y cuidado por \u00e9l\u201d.<\/p>\n<p>Llamar a Dios Padre, nos revela \u201cel misterio de Dios, que siempre nos fascina y nos hace sentirnos peque\u00f1os, pero que nunca nos produce miedo, que no nos desalienta, que no nos angustia. Esta es una revoluci\u00f3n dif\u00edcil de asumir en nuestro \u00e1nimo humano\u201d.<\/p>\n<p>\u201cPensemos en la par\u00e1bola del padre misericordioso\u201d, propuso Francisco. \u201cJes\u00fas habla de un padre que solo conoce el amor por sus hijos. Un padre que no castiga nunca al hijo por su arrogancia, y que incluso es capaz de confiarle su parte de la herencia y dejarlo irse de casa\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDios es Padre, dice Jes\u00fas, pero no a la manera humana, porque no hay ning\u00fan padre en este mundo que se comporte como el protagonista de esta par\u00e1bola\u201d.<\/p>\n<p>Francisco record\u00f3 que \u201cDios es Padre a su manera: bueno, indefenso ante el libre arbitrio del hombre, capaz solo de conjugar el verbo \u2018amar\u2019. Cuando el hijo rebelde, despu\u00e9s de haberlo gastado todo, regresa finalmente a la casa natal, su padre no aplica criterios de justicia humana, sino que siente ante todo la necesidad de personar, y con su abrazo hace comprender al hijo que en todo aquel largo tiempo de ausencia se le ha echado de menos\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, el Papa subray\u00f3 la palabra utilizada hasta dos veces por San Pablo en sus cartas: \u201cabba\u201d. \u201cSe trata de un t\u00e9rmino incluso m\u00e1s \u00edntimo que el de \u2018padre\u2019, y que alguno traduce como \u2018pap\u00e1\u2019\u201d.<\/p>\n<p>\u201cQueridos hermanos y hermanas: \u00a1Ya no estamos solos nunca m\u00e1s! Podemos estar lejanos, resultar hostiles, podemos incluso profesar que \u2018no hay Dios\u2019. Pero el Evangelio de Jesucristo nos revela que Dios no puede estar sin nosotros: \u00c9l no ser\u00e1 nunca un Dios \u2018sin el hombre\u2019. Esta certeza es la fuente de nuestra esperanza que encontramos custodiada en todas las invocaciones del Padre Nuestro\u201d.<\/p>\n<p>Francisco finaliz\u00f3 la catequesis animando a todos a pedir a Dios, al Padre, por nuestras necesidades cotidianas, porque \u201ccuando tenemos necesidad de su ayuda, Jes\u00fas no nos pide renunciar y cerrarnos en nosotros mismos, sino que nos llama a dirigirnos al Padre y pedirle cosas con fe\u201d.<\/p>\n<p>\u201cTodas nuestras necesidades, desde aquellas m\u00e1s cotidianas y evidentes, como la comida, la salud, el trabajo, hasta aquellas m\u00e1s trascendentales como ser perdonados y sostenidos en la tentaci\u00f3n, no son el espejo de nuestra soledad: en cambio, hay un Padre que siempre nos mira con amor, que nunca nos abandona\u201d, concluy\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: ACI Prensa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su catequesis de la Audiencia General del mi\u00e9rcoles, el Papa Francisco anim\u00f3 a los&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3209,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3208","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3208","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3208"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3208\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3208"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3208"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3208"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}