{"id":3273,"date":"2017-06-12T08:36:06","date_gmt":"2017-06-12T12:36:06","guid":{"rendered":"http:\/\/noticias.arquidiocesisd.org\/?p=3273"},"modified":"2026-04-17T15:04:03","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:03","slug":"buscas-consuelo-lo-tienes-segun-papa-francisco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2017\/06\/12\/buscas-consuelo-lo-tienes-segun-papa-francisco\/","title":{"rendered":"\u00bfBuscas consuelo? Esto es lo que tienes que hacer seg\u00fan el Papa Francisco"},"content":{"rendered":"<p>El \u201cconsuelo de Dios\u201d fue el centro de la homil\u00eda que el Papa Francisco pronunci\u00f3 este lunes en la Misa que celebr\u00f3 en Santa Marta, donde tambi\u00e9n explic\u00f3 c\u00f3mo pasar de recibir este don a compartirlo con los dem\u00e1s y as\u00ed ser felices.<\/p>\n<p>El Santo Padre invit\u00f3 a dejar al menos abierta \u201cun poquito\u201d la puerta del coraz\u00f3n porque de esta manera \u201c\u00c9l se las arregla para entrar\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa experiencia del consuelo, que es una experiencia espiritual, tiene necesidad siempre de una alteridad para ser plena: ninguno puede consolarse a s\u00ed mismo, ninguno\u201d, explic\u00f3 el Papa.<\/p>\n<p>\u201cQuien busca hacerlo \u2013continu\u00f3\u2013 termina mir\u00e1ndose al espejo, se mira al espejo, busca maquillarse a s\u00ed mismo, aparentar. Se consuela con estas cosas cerradas que no lo dejan crecer y el aire que respira es ese aire narcisista de la autoreferencialidad. Este es el consuelo maquillado que no deja crecer. Y esto no es el consuelo, porque est\u00e1 cerrado, le falta una alteridad\u201d.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, Francisco puso de ejemplo de este comportamiento a los doctores de la ley \u201cllenos de su propia suficiencia\u201d o al rico Epul\u00f3n que iba de fiesta en fiesta pensando ser as\u00ed consolado.<\/p>\n<p>\u201cEstos se miraban al espejo\u201d y \u201cmiraba su propia alma maquillada por ideolog\u00edas y daba gracias al Se\u00f1or\u201d. Pero Jes\u00fas hac\u00eda ver que con este modo de vivir \u201cjam\u00e1s llegar\u00edan a la plenitud, como m\u00e1ximo llegar\u00edan a la vanagloria\u201d.<\/p>\n<p>El consuelo se recibe porque \u201ces Dios quien consuela\u201d y da este \u201cdon\u201d. Pero \u201cel consuelo es un estado de paso del don recibido al servicio donado\u201d, explic\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cEl verdadero consuelo tiene esta doble alteridad: es don y servicio. Y as\u00ed si yo dejo entrar el consuelo del Se\u00f1or como don es porque tengo necesidad de ser consolado. Estoy necesitado: para ser consolado es necesario reconocer que se tiene necesidad. Solamente as\u00ed el Se\u00f1or viene, nos consuela y nos da la misi\u00f3n de consolar a los otros. Y no es f\u00e1cil tener el coraz\u00f3n abierto para recibir el don y hacer el servicio, las dos alteridades que hacen posible el consuelo\u201d.<\/p>\n<p>El Papa coment\u00f3 tambi\u00e9n el Evangelio del d\u00eda, el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, y afirm\u00f3 que \u201cquienes son felices tienen un coraz\u00f3n abierto\u201d. \u201cA los pobres, el coraz\u00f3n se les abre con una actitud de pobreza, de pobreza de esp\u00edritu. Aquellos que saben llorar, los mansos, la mansedumbre de coraz\u00f3n; los hambrientos de justicia, que luchan por la justicia; aquellos que son misericordiosos, que tienen misericordia hacia los dem\u00e1s; los puros de coraz\u00f3n; los que obran la paz y los que son perseguidos por la justicia, por amor a la justicia. As\u00ed el coraz\u00f3n se abre y el Se\u00f1or viene con el don del consuelo y la misi\u00f3n de consolar a los otros\u201d.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n est\u00e1n los que tienen el coraz\u00f3n \u201ccerrado\u201d y se sientes \u201cricos de esp\u00edritu, es decir, autosuficientes\u201d. \u201cNo tienen necesidad de llorar porque se sientes justos\u201d, a\u00f1adi\u00f3. Son, por ejemplo, los \u201csucios de coraz\u00f3n\u201d, los \u201cobradores de guerras\u201d.<\/p>\n<p>Evangelio comentado por el Papa:<\/p>\n<p>Mateo 5:1-12<br \/>\n1\u00a0Viendo la muchedumbre, subi\u00f3 al monte, se sent\u00f3, y sus disc\u00edpulos se le acercaron.<br \/>\n2\u00a0Y tomando la palabra, les ense\u00f1aba diciendo:<br \/>\n3\u00a0\u00abBienaventurados los pobres de esp\u00edritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.<br \/>\n4\u00a0Bienaventurados los mansos , porque ellos poseer\u00e1n en herencia la tierra.<br \/>\n5\u00a0Bienaventurados los que lloran, porque ellos ser\u00e1n consolados.<br \/>\n6\u00a0Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos ser\u00e1n saciados.<br \/>\n7\u00a0Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzar\u00e1n misericordia.<br \/>\n8\u00a0Bienaventurados los limpios de coraz\u00f3n, porque ellos ver\u00e1n a Dios.<br \/>\n9\u00a0Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios.<br \/>\n10\u00a0Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.<br \/>\n11\u00a0Bienaventurados ser\u00e9is cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.<br \/>\n12\u00a0Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa ser\u00e1 grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: ACI Prensa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u201cconsuelo de Dios\u201d fue el centro de la homil\u00eda que el Papa Francisco pronunci\u00f3&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3274,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3273","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3273","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3273"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3273\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3273"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3273"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3273"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}