{"id":3299,"date":"2017-06-14T11:24:59","date_gmt":"2017-06-14T15:24:59","guid":{"rendered":"http:\/\/noticias.arquidiocesisd.org\/?p=3299"},"modified":"2026-04-17T15:04:03","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:03","slug":"catequesis-del-papa-francisco-la-certeza-del-amor-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2017\/06\/14\/catequesis-del-papa-francisco-la-certeza-del-amor-dios\/","title":{"rendered":"Catequesis del Papa Francisco sobre la certeza del amor de Dios"},"content":{"rendered":"<p>El Papa Francisco habl\u00f3, en su catequesis de la Audiencia General del mi\u00e9rcoles, sobre el amor de Dios hacia los hombres, que es el fundamento de la esperanza de la humanidad.<\/p>\n<p>El Santo Padre compar\u00f3 el amor de Dios con el amor de una madre, y se\u00f1al\u00f3 que es un amor gratuito.<\/p>\n<p>\u201cDios no nos ama porque nosotros tengamos ninguna raz\u00f3n que suscite amor. Dios nos ama porque \u00c9l mismo es amor, y el amor tiende, por su naturaleza, a difundirse, a entregarse. Dios tampoco vincula su benevolencia a nuestra conversi\u00f3n, m\u00e1s bien es una consecuencia del amor de Dios\u201d.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, el texto completo de la catequesis del Papa:<\/p>\n<p><strong>\u00a1Queridos hermanos y hermanas, buenos d\u00edas!<\/strong><\/p>\n<p>Hoy hacemos esta Audiencia en dos sitios, unidos a trav\u00e9s de las pantallas gigantes: los enfermos est\u00e1n en el Aula pablo VI para que no sufran tanto el calor, y nosotros aqu\u00ed. Pero todos juntos. Y nos une el Esp\u00edritu Santo, que es el que hace siempre la unidad. Saludemos a los que est\u00e1n en el Aula&#8230;<\/p>\n<p>Ninguno de nosotros puede vivir sin amor. Y una de las m\u00e1s feas esclavitudes en la que podemos caer es la de creer que el amor se merece. Seguramente gran parte de la angustia del hombre contempor\u00e1neo deriva de esto: creer que si no somos fuertes, atrayentes y bellos, nadie se ocupar\u00e1 de nosotros. \u00bfEs la v\u00eda de la \u201cmeritocracia\u201d no?<\/p>\n<p>Tantas personas hoy d\u00eda buscan una visibilidad s\u00f3lo para colmar el vac\u00edo interior: como si fu\u00e9ramos personas eternamente necesitadas de ser confirmados. Pero \u00bfimagin\u00e1is un mundo donde todos mendigan la atenci\u00f3n de los dem\u00e1s, y nadie est\u00e1 dispuesto a amar gratuitamente a otra persona? Imaginad un mundo as\u00ed\u2026un mundo sin la gratuidad del querer bien\u2026 Parece un mundo humano, pero en realidad est\u00e1 enfermo.<\/p>\n<p>Tantos narcisismos del ser humano, nacen de un sentimiento de soledad. Y tambi\u00e9n de orfandad. Detr\u00e1s de tantos comportamientos aparentemente inexplicables se esconde una pregunta: \u00bfpuede ser que yo no merezca ser llamado por mi nombre; o lo que es lo mismo, no merezca ser amado? Porque el amor siempre te llama por tu nombre\u2026<\/p>\n<p>Cuando el que no se siente ser, no se siente querido, es un adolescente; entonces es cuando puede nacer la violencia. Detr\u00e1s de tantas formas de odio social y de vandalismo, se esconde con frecuencia un coraz\u00f3n que no ha sido reconocido.<\/p>\n<p>No existen los ni\u00f1os malos, como tampoco existen los adolescentes del todo malvados, existen personas infelices. \u00bfY qu\u00e9 nos puede hacer felices m\u00e1s que la experiencia de dar y recibir amor? La vida del ser humano es un intercambio de miradas: alguien que al mirarnos, nos arranca una primera sonrisa, y en la sonrisa que ofrecemos gratuitamente a quien est\u00e1 encerrado en la tristeza, y as\u00ed es c\u00f3mo abrimos el camino. Intercambio de miradas: mirarse a los ojos\u2026.y as\u00ed se abren las puertas del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>El primer paso que Dios realiza en nosotros, es un amor que se anticipa, incondicional. Dios siempre ama el primero. Dios no nos ama porque en nosotros hay motivos para ser amados. Dios nos ama porque El mismo es amor, y el amor por su propia naturaleza tiende a difundirse, a darse. Dios no vincula su benevolencia a nuestra conversi\u00f3n: aunque \u00e9sta sea una consecuencia del Amor de Dios. San Pablo lo dice de manera perfecta: \u201cDios demuestra su amor hacia nosotros, en el hecho de que aunque \u00e9ramos todav\u00eda pecadores, Cristo muri\u00f3 por nosotros\u201d (Rom. 5,8).<\/p>\n<p>Mientras a\u00fan \u00e9ramos pecadores. Un amor incondicional. Est\u00e1bamos lejos, como el hijo pr\u00f3digo de la par\u00e1bola: \u201ccuando todav\u00eda estaba lejos, su padre lo vi\u00f3, tuvo compasi\u00f3n\u2026.\u201d (Lc 15,20). Por amor hacia nosotros, Dios ha realizado un \u00e9xodo de Si Mismo, para venir a nuestro encuentro, en esta tierra, d\u00f3nde no era previsible encontrarle. Dios nos ha amado, aun cuando est\u00e1bamos equivocados.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n de nosotros ama de esta manera, si no quien es madre o padre? Una madre sigue amando a su hijo aunque \u00e9ste hijo est\u00e9 en la c\u00e1rcel. Yo recuerdo tantas madres, haciendo la fila para entrar en la c\u00e1rcel, en la primera di\u00f3cesis d\u00f3nde estuve: tantas madres. Y no se avergonzaban. El hijo estaba en la c\u00e1rcel, pero era su hijo. Y sufr\u00edan tantas humillaciones en la antesala, antes de entrar, pero \u201ces hijo m\u00edo\u201d. \u201c\u00a1Pero se\u00f1ora, su hijo es un delincuente! \u2013 \u201cEs hijo m\u00edo\u201d.<\/p>\n<p>S\u00f3lo este amor de madre y de padre, nos hace comprender c\u00f3mo es el amor de Dios.\u00a0 Una madre, no pide que no se aplique la justicia de los hombres, porque todo error necesita de una redenci\u00f3n, pero una madre no deja nunca de sufrir por el propio hijo. Lo ama a pesar de saber que es pecador. Dios hace lo mismo con nosotros: somos sus amados hijos. \u00bfPero puede ser que Dios tenga alg\u00fan hijo al que no ame? No. Todos somos hijos amados de Dios. No hay ninguna maldici\u00f3n sobre nuestra vida, solamente la Palabra de Dios, que ha sacado nuestra existencia de la nada.<\/p>\n<p>La verdad de todo est\u00e1 en esa relaci\u00f3n de amor que liga al Padre con el Hijo mediante el Esp\u00edritu Santo, relaci\u00f3n en la cual, nosotros somos acogidos mediante la Gracia. En El, en Cristo Jes\u00fas, hemos sido queridos, amados, deseados. Es El quien ha impreso en nosotros una belleza primordial, que ning\u00fan pecado, ninguna elecci\u00f3n equivocada podr\u00e1 nunca borrar del todo. Nosotros, ante los ojos de Dios, somos siempre peque\u00f1os manantiales hechos para dejar brotar agua buena. Lo dijo Jes\u00fas a la samaritana: \u201c El agua que yo te dar\u00e9, se har\u00e1 en ti una corriente de agua, de la que fluye la vida eterna\u201d. (Jn. 4,14)<\/p>\n<p>Para cambiar el coraz\u00f3n de una persona infeliz, \u00bfcu\u00e1l es la medicina? \u00bfCu\u00e1l es la medicina para cambiar el coraz\u00f3n de una persona que no es feliz? (responden: el amor) \u00a1M\u00e1s fuerte! (gritan: \u00a1el amor!) \u00a1Muy listos!, muy listos, \u00a1todos muy listos! \u00bfY c\u00f3mo hacemos sentir a una persona que la amamos? Hace falta sobretodo abrazarla. Hacerle sentir que es deseada, que es importante, y dejar\u00e1 de estar triste.<\/p>\n<p>El amor llama al amor, de un modo mucho m\u00e1s fuerte de cuanto el odio llama a la muerte. Jes\u00fas no muri\u00f3 y resucit\u00f3 para si mismo, sino por nosotros, para que nuestros pecados sean perdonados. As\u00ed que es tiempo de Resurrecci\u00f3n para todos: tiempo de levantar a los pobres de la desesperanza, sobre todo a aquellos que yacen en el sepulcro muchos m\u00e1s d\u00edas de tres.\u00a0 Sopla aqu\u00ed, sobre nuestros rostros, un viento de liberaci\u00f3n. Haz que germine aqu\u00ed, el don de la esperanza. Y la esperanza es la de Dios padre que nos ama como somos: nos ama siempre, a todos. Buenos y malos. \u00bfDe acuerdo? \u00a1Gracias!<\/p>\n<p>Fuente: ACI Prensa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa Francisco habl\u00f3, en su catequesis de la Audiencia General del mi\u00e9rcoles, sobre el&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3300,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3299","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3299","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3299"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3299\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3299"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3299"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3299"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}