{"id":3406,"date":"2017-06-20T10:19:33","date_gmt":"2017-06-20T14:19:33","guid":{"rendered":"http:\/\/noticias.arquidiocesisd.org\/?p=3406"},"modified":"2026-04-17T15:04:03","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:03","slug":"papa-anima-al-clero-vivir-sacerdotes-pobres-no-pobres-sacerdotes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2017\/06\/20\/papa-anima-al-clero-vivir-sacerdotes-pobres-no-pobres-sacerdotes\/","title":{"rendered":"El Papa anima al clero a vivir como sacerdotes pobres y no como pobres sacerdotes"},"content":{"rendered":"<p>El Papa Francisco anim\u00f3 al clero a seguir el ejemplo del sacerdote italiano don Primo Mazzolari quien \u201cvivi\u00f3 como un sacerdote pobre, no como un pobre sacerdote\u201d y a quien situ\u00f3 como \u201cpredecesor de la Iglesia en salida\u201d.<\/p>\n<p>En la primera parada de su peregrinaci\u00f3n a las tumbas de los sacerdotes en proceso de beatificaci\u00f3n don Primo Mazzolari, en Bozzolo (Di\u00f3cesis de Cremona), y de don Lorenzo Milani, en Barbiana (Di\u00f3cesis de Florencia), el Santo Padre ofreci\u00f3 un discurso en el que reflexion\u00f3 sobre algunas claves de la vida de los sacerdotes.<\/p>\n<p>Tras haber orado unos instantes ante la tumba de don Primo Mazzolari, el Pont\u00edfice subray\u00f3 que \u201clos p\u00e1rrocos son la fuerza de la Iglesia en Italia\u201d, y puso de ejemplo a este sacerdote italiano por su compromiso pastoral.<\/p>\n<p>\u201cDon Primo Mazzolari fue considerado como \u2018el p\u00e1rroco de Italia\u2019\u201d, destac\u00f3. \u201cComo dec\u00eda el Beato Pablo VI: \u2018Caminaba adelante con un paso largo, y con frecuencia no se le pod\u00eda seguir el ritmo. Y as\u00ed sufri\u00f3 \u00e9l y hemos sufrido tambi\u00e9n nosotros. Es el destino de los profetas\u2019\u201d.<\/p>\n<p>El Papa medit\u00f3 sobre el mensaje de don Primo Mazzolari, \u201cpara lo cual, me sit\u00fao simb\u00f3licamente ante los tres escenarios que cada d\u00eda llenaron sus ojos y su coraz\u00f3n: el r\u00edo, la granja y la llanura\u201d.<\/p>\n<p>El r\u00edo<\/p>\n<p>\u201cDon Primo desempe\u00f1\u00f3 su ministerio a lo largo del r\u00edo, s\u00edmbolo del poder de la gracia de Dios que va recorriendo incesantemente a lo largo del mundo\u201d, explic\u00f3.<\/p>\n<p>\u201cSu palabra, predicada o escrita, dibujaba un pensamiento y una fuerza persuasiva clara de la fuente de la Palabra del Dios vivo: el Evangelio meditado y rezado ante el Crucifijo y ante los hombres, celebrando con gestos sacramentales que jam\u00e1s redujo a un puro rito\u201d.<\/p>\n<p>El Papa se\u00f1al\u00f3 que \u201cdon Mazzolari, p\u00e1rroco en Cicognara y en Bozzolo, no abandon\u00f3 nunca el r\u00edo de la vida, del sufrimiento de la gente, que le form\u00f3 como pastor contundente y exigente, en primer lugar consigo mismo. A lo largo del r\u00edo aprend\u00eda a recibir cada d\u00eda el don de la verdad y del amor, para hacerse portador fuerte y generoso\u201d.<\/p>\n<p>\u201cSu profec\u00eda se realizaba en el amar el propio tiempo, en el vincularse a la vida de las personas que conoc\u00eda, en el aprovechar cada oportunidad de anunciar la misericordia de Dios. Don Mazzolari no era alguien que se lamentara por la Iglesia del pasado, sino que trataba de cambiar la Iglesia y el mundo por medio del amor apasionado y de la dedicaci\u00f3n incondicional\u201d.<\/p>\n<p>La granja<\/p>\n<p>El Santo Padre explic\u00f3 el simbolismo de la granja, la cual \u201cen tiempos de don Primo, era una \u2018familia de familias\u2019 que viv\u00edan juntos en este f\u00e9rtil campo, tambi\u00e9n sufriendo injusticias y miserias, a la espera de un cambio que, a su vez, se tradujo en un \u00e9xodo a las ciudades\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa granja, la casa, nos dice la idea de Iglesia que guiaba a don Mazzolari. Tambi\u00e9n \u00e9l pensaba en una Iglesia en salida\u201d. Don Mazzolari \u201cera un p\u00e1rroco convencido de que \u2018el destino del mundo se madura en las periferias\u2019, e hizo de la propia humanidad un instrumento de la misericordia de Dios\u201d.<\/p>\n<p>Record\u00f3 que se le defin\u00eda como \u201cel p\u00e1rroco de los lejanos\u201d, pues en su acci\u00f3n pastoral se preocupaba por los que estaban lejos, y trataba de poner en pr\u00e1ctica \u201cun m\u00e9todo de apostolado v\u00e1lido para todos\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEsta mirada misericordiosa y evang\u00e9lica sobre la humanidad le llev\u00f3 a dar valor tambi\u00e9n a la necesaria gradualidad. El sacerdote no es alguien que exija la perfecci\u00f3n, sino que ayuda a cada uno a dar lo mejor de s\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>La llanura<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, se refiri\u00f3 a la llanura como un \u00e1mbito de evangelizaci\u00f3n ineludible. \u201cQuien ha acogido el \u2018Discurso de la monta\u00f1a\u2019 no teme avanzar, como caminante y testigo, en la llanura que se abre sin l\u00edmites\u201d.<\/p>\n<p>\u201cA la caridad pastoral de don Primo se abr\u00edan diferentes horizontes en la compleja situaci\u00f3n que debi\u00f3 afrontar: la guerra, los totalitarismos, las luchas fratricidas, la crisis de la democracia, la miseria de su gente\u201d.<\/p>\n<p>En este sentido, anim\u00f3 a los sacerdotes a \u201cescuchar el mundo y a los que viven y trabajan en \u00e9l para hacerse cargo de cada situaci\u00f3n sin miedo a cruzar los desiertos y las zonas de sombra. As\u00ed podemos hacernos Iglesia pobre con los pobres, la Iglesia de Jes\u00fas\u201d.<\/p>\n<p>Don Primo Mazzolari naci\u00f3 en Cremona el 13 de enero de 1890 y falleci\u00f3 el 12 de abril de 1959. Su ministerio sacerdotal se caracteriz\u00f3 por su cercan\u00eda a los fieles y su compromiso evang\u00e9lico con los m\u00e1s desfavorecidos. Asimismo, se caracteriz\u00f3 por su oposici\u00f3n sin complejos al fascismo y al comunismo. Se encuentra en proceso de beatificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Fuente: ACI Prensa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa Francisco anim\u00f3 al clero a seguir el ejemplo del sacerdote italiano don Primo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3407,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3406","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3406","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3406"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3406\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3406"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3406"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3406"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}