{"id":41220,"date":"2019-10-08T13:38:50","date_gmt":"2019-10-08T18:08:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=41220"},"modified":"2026-04-17T15:04:10","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:10","slug":"el-papa-atencion-a-no-elegir-la-ideologia-por-encima-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2019\/10\/08\/el-papa-atencion-a-no-elegir-la-ideologia-por-encima-de-la-fe\/","title":{"rendered":"El Papa: Atenci\u00f3n a no elegir la ideolog\u00eda por encima de la fe"},"content":{"rendered":"<h4 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 16px; color: #808080;\">El Papa Francisco celebra la Misa matutina en la capilla de la Casa de Santa Marta (ANSA)<\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: right;\">08 octubre 2019<\/p>\n<div class=\"article__subTitle\">Hay una manera de ser cristiano &#8220;a condici\u00f3n de que&#8221;, es decir, s\u00f3lo bajo ciertas condiciones, el Santo Padre estigmatiz\u00f3 en su homil\u00eda de la Misa de esta ma\u00f1ana. Hablando de aquellos cristianos que lo juzgan todo, pero partiendo &#8220;de la peque\u00f1ez de su coraz\u00f3n&#8221;, record\u00f3 que el Se\u00f1or se acerca con misericordia a todas las realidades humanas porque \u00c9l ha venido para salvar, no a condenar.<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<div class=\"article__text\">\n<p>La primera lectura lit\u00fargica del d\u00eda, tomada del libro del Profeta Jon\u00e1s, prosigue el relato iniciado ayer, y que se concluir\u00e1 ma\u00f1ana, en el que se describe la relaci\u00f3n conflictiva entre Dios y el mismo Jon\u00e1s. El Papa record\u00f3 el pasaje anterior en el que lee acerca de la primera llamada del Se\u00f1or que quiere enviar al Profeta a N\u00ednive para llamar a esa ciudad a la conversi\u00f3n. Pero Jon\u00e1s hab\u00eda desobedecido la orden y se hab\u00eda ido a otro lugar, lejos del Se\u00f1or, porque esa tarea era demasiado dif\u00edcil para \u00e9l. Despu\u00e9s se hab\u00eda embarcado para Tarsis y durante la tormenta causada por el Se\u00f1or hab\u00eda sido arrojado al mar, porque era culpable de esa desgracia, pero luego hab\u00eda sido tragado por una ballena y luego, despu\u00e9s de tres d\u00edas y tres noches, arrojado de nuevo a la playa. &#8220;Y Jes\u00fas \u2013 observ\u00f3 Francisco \u2013 \u00a0toma esta figura de Jon\u00e1s en el vientre del cet\u00e1ceo durante tres d\u00edas como imagen de su propia Resurrecci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<h2><b>Ante la conversi\u00f3n, Dios se arrepiente<\/b><\/h2>\n<p>En la lectura de hoy la segunda llamada: Dios habla de nuevo a Jon\u00e1s y esta vez Jon\u00e1s obedece, va a N\u00ednive y aquella gente cree su palabra y quiere convertirse, tanto es as\u00ed \u201cque Dios se arrepiente del mal que hab\u00eda amenazado hacerles y no lo hizo\u201d. &#8220;El testarudo Jon\u00e1s, porque esta es la historia de un testarudo, el testarudo Jon\u00e1s hizo bien su trabajo \u2013 coment\u00f3 Francisco \u2013 y luego se fue. Ma\u00f1ana veremos c\u00f3mo termina la historia y as\u00ed es como Jon\u00e1s se enoja con el Se\u00f1or porque es demasiado misericordioso y porque hace lo contrario de lo que amenaz\u00f3 con hacer por boca del mismo Profeta. Jon\u00e1s reprocha al Se\u00f1or:<\/p>\n<p><i>&#8220;Se\u00f1or, \u00bfno era eso lo que dec\u00eda cuando estaba en mi pa\u00eds? Por este motivo me apresur\u00e9 a huir a Tarsis, porque s\u00e9 que eres un Dios misericordioso y piadoso, lento a la ira, de gran amor y que te arrepientes del mal amenazado. Ahora bien, Se\u00f1or\u00a0<\/i>\u2013 prosigui\u00f3 el Papa \u2013\u00a0<i>\u00a0qu\u00edtame la vida: ya no quiero trabajar m\u00e1s contigo, porque es mejor para m\u00ed morir que vivir&#8221;. Es mejor morir que continuar este trabajo como Profeta contigo, que al final haces lo contrario de lo que t\u00fa me enviaste a hacer.<\/i><\/p>\n<h2><b>El repudio de Jon\u00e1s por la misericordia del Se\u00f1or<\/b><\/h2>\n<p>Y Jon\u00e1s sale de la ciudad, construye una caba\u00f1a y desde all\u00ed espera a ver qu\u00e9 har\u00e1 el Se\u00f1or. Jon\u00e1s esperaba que Dios destruyera la ciudad. Entonces el Se\u00f1or le hace crecer una planta de ricino cerca de \u00e9l para que le haga sombra. Pero pronto hace que esa planta se seque y muera. Jon\u00e1s est\u00e1 de nuevo indignado con Dios por aquella planta. T\u00fa tienes piedad por una planta \u2013 le dice el Se\u00f1or \u2013 por la cual no has hecho ning\u00fan esfuerzo, \u00bfy yo no deber\u00eda tener piedad por una gran ciudad como N\u00ednive? Este, entre el Se\u00f1or y Jon\u00e1s, es un di\u00e1logo apasionado, entre dos tercos, observ\u00f3 el Papa.<\/p>\n<p><i>Jon\u00e1s, testarudo con sus convicciones de fe y el Se\u00f1or testarudo en su misericordia: nunca nos abandona, llama a la puerta del coraz\u00f3n hasta el final, est\u00e1 all\u00ed. Jon\u00e1s, obstinado porque \u00e9l conceb\u00eda la fe con condiciones; Jon\u00e1s es el modelo de esos cristianos &#8220;con la condici\u00f3n de que&#8221;, cristianos con condiciones. \u201cSoy cristiano, pero a condici\u00f3n de que las cosas se hagan as\u00ed&#8221;\u00a0<\/i>\u2013\u00a0<i>&#8220;No, no, estos cambios no son cristianos&#8221;\u00a0<\/i>\u2013\u00a0<i>&#8220;Esto es herej\u00eda&#8221;\u00a0<\/i>\u2013\u00a0<i>&#8220;Esto no va\u2026&#8221;. Cristianos que condicionan a Dios, que condicionan la fe y la acci\u00f3n de Dios.<\/i><\/p>\n<h2><b>Los cristianos &#8220;con la condici\u00f3n de que&#8221; tienen miedo de crecer<\/b><\/h2>\n<p>Francisco subray\u00f3 que es esta &#8220;con la condici\u00f3n de que&#8221; la que hace que tantos cristianos &#8220;se encierren en sus propias ideas y terminen en la ideolog\u00eda: es el mal camino de la fe a la ideolog\u00eda&#8221;. &#8220;Y hoy hay tantos as\u00ed \u2013 continu\u00f3 \u2013 y estos cristianos tienen miedo: &#8220;de crecer, de los desaf\u00edos de la vida, de los desaf\u00edos del Se\u00f1or, de los desaf\u00edos de la historia&#8221;, apegados a &#8220;sus convicciones, en sus primeras convicciones, en sus propias ideolog\u00edas&#8221;. Son los cristianos que \u2013 prosigui\u00f3 Francisco \u2013 \u00a0&#8220;prefieren la ideolog\u00eda a la fe&#8221; y se alejan de la comunidad, &#8220;tienen miedo de ponerse en manos de Dios y prefieren juzgarlo todo, pero desde la peque\u00f1ez de su propio coraz\u00f3n&#8221;. Y concluy\u00f3 diciendo:<\/p>\n<p><i>Las dos figuras de la Iglesia de hoy: la Iglesia de aquellos ide\u00f3logos que est\u00e1n de cuclillas en sus propias ideolog\u00edas, all\u00ed, y la Iglesia que muestra al Se\u00f1or que se acerca a todas las realidades, que no tiene repugnancia: las cosas no le dan asco al Se\u00f1or, nuestros pecados no le dan asco, \u00c9l se acerca como se acercaba a acariciar a los leprosos, a los enfermos. Porque \u00c9l ha venido para sanar, \u00c9l ha venido para salvar, no para condenar.<\/i><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div>\n<div class=\"article__meta article__meta--noicon\">Fuente: vaticannews.va<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa Francisco celebra la Misa matutina en la capilla de la Casa de Santa&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":41221,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41220","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41220","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41220"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41220\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41220"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41220"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41220"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}