{"id":41488,"date":"2019-10-11T14:15:22","date_gmt":"2019-10-11T18:45:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=41488"},"modified":"2026-04-17T15:04:11","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:11","slug":"el-papa-bueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2019\/10\/11\/el-papa-bueno\/","title":{"rendered":"EL PAPA BUENO"},"content":{"rendered":"<p><strong>San \u00a0JUAN XXIII (1881-1963)<\/strong><\/p>\n<p><em>Naci\u00f3 en el seno de una familia numerosa campesina, de\u00a0\u00a0profunda raigambre cristiana. Pronto ingres\u00f3 en el Seminario, donde\u00a0\u00a0profes\u00f3 la Regla de la Orden franciscana seglar. Ordenado sacerdote,\u00a0\u00a0trabaj\u00f3 en su di\u00f3cesis hasta que, en 1921, se puso al servicio de\u00a0\u00a0la Santa Sede.<\/em><\/p>\n<p><em>En 1958 fue elegido Papa, y sus cualidades humanas y cristianas\u00a0\u00a0le valieron el nombre de &#8220;papa bueno&#8221;. Juan Pablo II lo\u00a0\u00a0beatific\u00f3 el a\u00f1o 2000 y estableci\u00f3 que su fiesta se\u00a0\u00a0celebre el 11 de octubre.<\/em><\/p>\n<p>Naci\u00f3 el d\u00eda\u00a0\u00a025 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, di\u00f3cesis y provincia de\u00a0\u00a0B\u00e9rgamo (Italia). Ese mismo d\u00eda fue bautizado, con el nombre de\u00a0\u00a0\u00c1ngelo Giuseppe. Fue el cuarto de trece hermanos. Su familia\u00a0\u00a0viv\u00eda del trabajo del campo. La vida de la familia Roncalli era de tipo\u00a0\u00a0patriarcal. A su t\u00edo Zaverio, padrino de bautismo, atribuir\u00e1\u00a0\u00a0\u00e9l mismo su primera y fundamental formaci\u00f3n religiosa. El clima\u00a0\u00a0religioso de la familia y la fervorosa vida parroquial, fueron la primera y\u00a0\u00a0fundamental escuela de vida cristiana, que marc\u00f3 la fisonom\u00eda\u00a0\u00a0espiritual de \u00c1ngelo Roncalli.<\/p>\n<p>Recibi\u00f3 la confirmaci\u00f3n y la\u00a0\u00a0primera comuni\u00f3n en 1889 y, en 1892, ingres\u00f3 en el seminario de\u00a0\u00a0B\u00e9rgamo, donde estudi\u00f3 hasta el segundo a\u00f1o de\u00a0\u00a0teolog\u00eda. All\u00ed empez\u00f3 a redactar sus apuntes espirituales,\u00a0\u00a0que escribir\u00eda hasta el fin de sus d\u00edas y que han sido recogidos\u00a0\u00a0en el \u00abDiario del alma\u00bb. El 1 de marzo de 1896 el director espiritual\u00a0\u00a0del seminario de B\u00e9rgamo lo admiti\u00f3 en la\u00a0<strong>Orden\u00a0\u00a0franciscana seglar<\/strong>, cuya Regla profes\u00f3 el 23 de mayo de\u00a0\u00a01897.<\/p>\n<p>De 1901 a 1905 fue alumno del Pontificio\u00a0\u00a0seminario romano, gracias a una beca de la di\u00f3cesis de B\u00e9rgamo.\u00a0\u00a0En este tiempo hizo, adem\u00e1s, un a\u00f1o de servicio militar. Fue\u00a0\u00a0ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1904, en Roma. En 1905 fue nombrado\u00a0\u00a0secretario del nuevo obispo de B\u00e9rgamo, Mons. Gi\u00e1como\u00a0\u00a0Mar\u00eda Radini Tedeschi. Desempe\u00f1\u00f3 este cargo hasta 1914,\u00a0\u00a0acompa\u00f1ando al obispo en las visitas pastorales y colaborando en\u00a0\u00a0m\u00faltiples iniciativas apost\u00f3licas: s\u00ednodo,\u00a0\u00a0redacci\u00f3n del bolet\u00edn diocesano, peregrinaciones, obras sociales.\u00a0\u00a0A la vez era profesor de historia, patrolog\u00eda y apolog\u00e9tica en el\u00a0\u00a0seminario, asistente de la Acci\u00f3n cat\u00f3lica femenina, colaborador\u00a0\u00a0en el diario cat\u00f3lico de B\u00e9rgamo y predicador muy solicitado por\u00a0\u00a0su elocuencia elegante, profunda y eficaz.<\/p>\n<p>En aquellos a\u00f1os, adem\u00e1s,\u00a0\u00a0ahond\u00f3 en el estudio de tres grandes pastores: san Carlos Borromeo (de\u00a0\u00a0quien public\u00f3 las Actas de la visita apost\u00f3lica realizada a la\u00a0\u00a0di\u00f3cesis de B\u00e9rgamo en 1575), san Francisco de Sales y el\u00a0\u00a0entonces beato Gregorio Barbarigo. Tras la muerte de Mons. Radini Tedeschi, en\u00a0\u00a01914, don \u00c1ngelo prosigui\u00f3 su ministerio sacerdotal dedicado a la\u00a0\u00a0docencia en el seminario y al apostolado, sobre todo entre los miembros de las\u00a0\u00a0asociaciones cat\u00f3licas.<\/p>\n<p>En 1915, cuando Italia entr\u00f3 en\u00a0\u00a0guerra, fue llamado como sargento sanitario y nombrado capell\u00e1n militar\u00a0\u00a0de los soldados heridos que regresaban del frente. Al final de la guerra\u00a0\u00a0abri\u00f3 la \u00abCasa del estudiante\u00bb y trabaj\u00f3 en la pastoral\u00a0\u00a0de estudiantes. En 1919 fue nombrado director espiritual del seminario.<\/p>\n<p>En 1921 empez\u00f3 la segunda parte de\u00a0\u00a0la vida de don \u00c1ngelo Roncalli, dedicada al servicio de la Santa Sede.\u00a0\u00a0Llamado a Roma por Benedicto XV como presidente para Italia del Consejo central\u00a0\u00a0de las Obras pontificias para la Propagaci\u00f3n de la fe, recorri\u00f3\u00a0\u00a0muchas di\u00f3cesis de Italia organizando c\u00edrculos de misiones. En\u00a0\u00a01925 P\u00edo XI lo nombr\u00f3 visitador apost\u00f3lico para Bulgaria y\u00a0\u00a0lo elev\u00f3 al episcopado asign\u00e1ndole la sede titular de\u00a0\u00a0Are\u00f3poli. Su lema episcopal, programa que lo acompa\u00f1\u00f3\u00a0\u00a0durante toda la vida, era: \u00abObediencia y paz\u00bb.<\/p>\n<p>Tras su consagraci\u00f3n episcopal, que\u00a0\u00a0tuvo lugar el 19 de marzo de 1925 en Roma, inici\u00f3 su ministerio en\u00a0\u00a0Bulgaria, donde permaneci\u00f3 hasta 1935. Visit\u00f3 las comunidades\u00a0\u00a0cat\u00f3licas y cultiv\u00f3 relaciones respetuosas con las dem\u00e1s\u00a0\u00a0comunidades cristianas. Actu\u00f3 con gran solicitud y caridad, aliviando\u00a0\u00a0los sufrimientos causados por el terremoto de 1928. Sobrellev\u00f3 en\u00a0\u00a0silencio las incomprensiones y dificultades de un ministerio marcado por la\u00a0\u00a0t\u00e1ctica pastoral de peque\u00f1os pasos. Afianz\u00f3 su confianza\u00a0\u00a0en Jes\u00fas crucificado y su entrega a \u00e9l.<\/p>\n<p>En 1935 fue nombrado delegado\u00a0\u00a0apost\u00f3lico en Turqu\u00eda y Grecia. Era un vasto campo de trabajo. La\u00a0\u00a0Iglesia cat\u00f3lica ten\u00eda una presencia activa en muchos\u00a0\u00a0\u00e1mbitos de la joven rep\u00fablica, que se estaba renovando y\u00a0\u00a0organizando. Mons. Roncalli trabaj\u00f3 con intensidad al servicio de los\u00a0\u00a0cat\u00f3licos y destac\u00f3 por su di\u00e1logo y talante respetuoso\u00a0\u00a0con los ortodoxos y con los musulmanes. Cuando estall\u00f3 la segunda guerra\u00a0\u00a0mundial se hallaba en Grecia, que qued\u00f3 devastada por los combates.\u00a0\u00a0Procur\u00f3 dar noticias sobre los prisioneros de guerra y salv\u00f3 a\u00a0\u00a0muchos jud\u00edos con el \u00abvisado de tr\u00e1nsito\u00bb de la\u00a0\u00a0delegaci\u00f3n apost\u00f3lica. En diciembre de 1944 P\u00edo XII lo\u00a0\u00a0nombr\u00f3 nuncio apost\u00f3lico en Par\u00eds.<\/p>\n<p>Durante los \u00faltimos meses del\u00a0\u00a0conflicto mundial, y una vez restablecida la paz, ayud\u00f3 a los\u00a0\u00a0prisioneros de guerra y trabaj\u00f3 en la normalizaci\u00f3n de la vida\u00a0\u00a0eclesi\u00e1stica en Francia. Visit\u00f3 los grandes santuarios franceses\u00a0\u00a0y particip\u00f3 en las fiestas populares y en las manifestaciones religiosas\u00a0\u00a0m\u00e1s significativas. Fue un observador atento, prudente y lleno de\u00a0\u00a0confianza en las nuevas iniciativas pastorales del episcopado y del clero de\u00a0\u00a0Francia. Se distingui\u00f3 siempre por su b\u00fasqueda de la sencillez\u00a0\u00a0evang\u00e9lica, incluso en los asuntos diplom\u00e1ticos m\u00e1s\u00a0\u00a0intrincados. Procur\u00f3 actuar como sacerdote en todas las situaciones.\u00a0\u00a0Animado por una piedad sincera, dedicaba todos los d\u00edas largo tiempo a\u00a0\u00a0la oraci\u00f3n y la meditaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1953 fue creado cardenal y enviado a\u00a0\u00a0Venecia como patriarca. Fue un pastor sabio y resuelto, a ejemplo de los santos\u00a0\u00a0a quienes siempre hab\u00eda venerado, como san Lorenzo Giustiniani, primer\u00a0\u00a0patriarca de Venecia.<\/p>\n<p>Tras la muerte de P\u00edo XII, fue\u00a0\u00a0elegido Papa el 28 de octubre de 1958, y tom\u00f3 el nombre de Juan XXIII.\u00a0\u00a0Su pontificado, que dur\u00f3 menos de cinco a\u00f1os, lo present\u00f3\u00a0\u00a0al mundo como una aut\u00e9ntica imagen del buen Pastor. Manso y atento,\u00a0\u00a0emprendedor y valiente, sencillo y cordial, practic\u00f3 cristianamente las\u00a0\u00a0obras de misericordia corporales y espirituales, visitando a los encarcelados y\u00a0\u00a0a los enfermos, recibiendo a hombres de todas las naciones y creencias, y\u00a0\u00a0cultivando un exquisito sentimiento de paternidad hacia todos. Su magisterio,\u00a0\u00a0sobre todo sus enc\u00edclicas \u00abPacem in terris\u00bb y \u00abMater et\u00a0\u00a0magistra\u00bb, fue muy apreciado.<\/p>\n<p>Convoc\u00f3 el S\u00ednodo romano,\u00a0\u00a0instituy\u00f3 una Comisi\u00f3n para la revisi\u00f3n del C\u00f3digo\u00a0\u00a0de derecho can\u00f3nico y convoc\u00f3 el Concilio ecum\u00e9nico\u00a0\u00a0Vaticano II. Visit\u00f3 muchas parroquias de su di\u00f3cesis de Roma,\u00a0\u00a0sobre todo las de los barrios nuevos. La gente vio en \u00e9l un reflejo de\u00a0\u00a0la bondad de Dios y lo llam\u00f3 \u00abel Papa de la bondad\u00bb. Lo\u00a0\u00a0sosten\u00eda un profundo esp\u00edritu de oraci\u00f3n. Su persona,\u00a0\u00a0iniciadora de una gran renovaci\u00f3n en la Iglesia, irradiaba la paz propia\u00a0\u00a0de quien conf\u00eda siempre en el Se\u00f1or. Falleci\u00f3 la tarde del\u00a0\u00a03 de junio de 1963.<\/p>\n<p>Juan Pablo II lo beatific\u00f3 el 3 de\u00a0\u00a0septiembre del a\u00f1o 2000, y estableci\u00f3 que su fiesta se celebre el\u00a0\u00a011 de octubre, recordando as\u00ed que Juan XXIII inaugur\u00f3\u00a0\u00a0solemnemente el Concilio Vaticano II el 11 de octubre de 1962.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San \u00a0JUAN XXIII (1881-1963) Naci\u00f3 en el seno de una familia numerosa campesina, de\u00a0\u00a0profunda raigambre&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":41489,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-41488","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41488","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41488"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41488\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41488"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41488"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41488"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}