{"id":43165,"date":"2019-11-02T15:32:53","date_gmt":"2019-11-02T20:02:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=43165"},"modified":"2026-04-17T15:04:11","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:11","slug":"el-papa-celebra-la-misa-por-los-fieles-difuntos-en-las-catacumbas-de-priscila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2019\/11\/02\/el-papa-celebra-la-misa-por-los-fieles-difuntos-en-las-catacumbas-de-priscila\/","title":{"rendered":"El Papa celebra la Misa por los Fieles Difuntos en las Catacumbas de Priscila"},"content":{"rendered":"<p>El Papa Francisco se dirige esta tarde a las Catacumbas de Priscila, en Roma, para celebrar la Santa Misa en la conmemoraci\u00f3n de todos los Fieles Difuntos. Ayer en el \u00c1ngelus, la invitaci\u00f3n del Pont\u00edfice a realizar hoy una visita a un cementerio, como \u201cacto de fe\u201d.<\/p>\n<p>Ma\u00f1ana por la tarde ir\u00e9 a celebrar la Eucarist\u00eda en las\u00a0Catacumbas de Priscila, uno de los primeros lugares de sepultura de los primeros cristianos de Roma\u201d: con estas palabras el Papa Francisco anunci\u00f3 ayer a la hora del \u00c1ngelus en la Fiesta de Todos los Santos, su intenci\u00f3n de celebrar la misa por los fieles difuntos, hoy 2 de noviembre, en este antiguo cementerio romano.<!--more--><\/p>\n<p>&#8220;En estos d\u00edas \u2013 agreg\u00f3 el Santo Padre &#8211; en que desgraciadamente circulan mensajes culturales negativos sobre la muerte y sobre los muertos, los invito a no descuidar, si es posible, una visita y una oraci\u00f3n en un cementerio&#8221;. \u201cSer\u00e1 \u2013 precis\u00f3 \u2013 un acto de fe\u201d.<\/p>\n<p>Francisco celebrar\u00e1 la Santa Misa en las Catacumbas de Priscila a las 16.00 hora de Roma y al t\u00e9rmino de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, de regreso en el Vaticano,\u00a0 se dirigir\u00e1 a las Grutas de la Bas\u00edlica Vaticana para un momento de oraci\u00f3n en privado por los Pont\u00edfices difuntos.<\/p>\n<h2><b>Las catacumbas de Priscila<\/b><\/h2>\n<p>Situadas en las V\u00eda Salaria en Roma, con entrada al convento de las Hermanas Benedictinas de Priscila, \u00a0las catacumbas son uno de los cementerios romanos m\u00e1s antiguos que se han descubierto y conserva algunos frescos de especial importancia para la historia del arte, por ejemplo, las primeras representaciones de la\u00a0Virgen Mar\u00eda o de la\u00a0Anunciaci\u00f3n.<\/p>\n<div>\n<aside class=\"article__readmore\">\n<div class=\"teaser--labelEvidence teaser teaser--type-article\">\n<article>\n<div class=\"teaser__labelWrapper\">\n<h2><b>La Reina de las catacumbas<\/b><\/h2>\n<p>En la\u00a0<b><i>regina catacumbarum<\/i><\/b>, \u201cla reina de las catacumbas\u201d como se la llama por la gran cantidad de m\u00e1rtires all\u00ed enterrados, est\u00e1n sepultados algunos Papas como Silvestre I, a quien se le construy\u00f3 una bas\u00edlica con su nombre,\u00a0 Celestino I, Siricio y Marcelo I; entre otros. Entre los m\u00e1rtires m\u00e1s famosos se encuentran los santos F\u00e9lix y Felipe, Crescenciano, Prisca.<\/p>\n<p>Fueron excavadas entre el segundo y el quinto siglo, partiendo de ambientes hipogeos preexistentes, siendo los principales un\u00a0<b>arenario<\/b>, un\u00a0<b>criptop\u00f3rtico<\/b>\u00a0y un\u00a0<b>hipogeo con las tumbas de los<\/b>\u00a0<b>Acilios<\/b>, descendientes de Acilio Glabri\u00f3n, c\u00f3nsul y senador que hab\u00eda sido desterrado de Roma y luego condenado a muerte por Domiciano por haberse convertido al cristianismo. A esta familia pertenece la donante de la tierra, la noble mujer\u00a0<b>Priscila<\/b>, cuya memoria es el 16 de enero en el Martirologio Romano, que la indica como benefactora de la comunidad cristiana de Roma. Este cementerio, perdido como muchos otros debido al ocultamiento de las entradas para protegerlo de los saqueos, fue uno de los primeros que se encontraron en el siglo XVI y por lo tanto, fue profusamente despojado de l\u00e1pidas, sarc\u00f3fagos, tobas y cuerpos de supuestos m\u00e1rtires. Conserva pinturas particularmente bellas y significativas: la visita incluye las principales de \u00e9stas.<\/p>\n<h2><b>Las galer\u00edas del cementerio<\/b><\/h2>\n<p>Excavadas en la toba, roca volc\u00e1nica blanda utilizada para la construcci\u00f3n de ladrillos y cal, los t\u00faneles se extienden por unos 13 km. de longitud, en varios niveles de profundidad. La primera planta, la m\u00e1s antigua, se desarrolla en un recorrido irregular de t\u00faneles, en cuyas paredes se encuentran los &#8220;l\u00f3culos&#8221;, las tumbas comunes donde se colocaba el cuerpo, envuelto en una s\u00e1bana, directamente sobre el suelo, rociado con cal para evitar la r\u00e1pida putrefacci\u00f3n, y amurallado con m\u00e1rmol o tejas. En las tumbas las inscripciones estaban en griego o lat\u00edn, o hab\u00eda peque\u00f1os objetos para permitir el reconocimiento de las tumbas anepigr\u00e1ficas. S\u00f3lo en este primer piso, donde fueron enterrados los m\u00e1rtires, encontramos peque\u00f1as salas, los &#8220;cub\u00edculos&#8221;, las tumbas de familias adineradas o m\u00e1rtires, y los \u201carcosolios\u201d, otro tipo de tumba noble, a menudo decorada con pinturas sobre temas religiosos, que son en su mayor\u00eda historias b\u00edblicas del Antiguo o Nuevo Testamento, que expresan la fe en la salvaci\u00f3n y resurrecci\u00f3n obtenida de Jes\u00fas. En las l\u00e1pidas tambi\u00e9n son frecuentes los s\u00edmbolos, significativos para los cristianos e incomprensibles para los paganos: el m\u00e1s conocido es el pez, que esconde las cinco palabras &#8220;Jesucristo, Hijo de Dios Salvador&#8221; a trav\u00e9s de las iniciales de las cinco letras griegas que componen la palabra &#8220;ICTUS&#8221;, pez.<\/p>\n<h2><b>El cub\u00edculo de la<i>\u00a0velatio<\/i>, \u201cvelada\u201d<\/b><\/h2>\n<p>La sala toma su nombre de la pintura de la luneta del fondo, que representa a una mujer joven, con un rico vestido lit\u00fargico y un velo en la cabeza, con los brazos levantados de manera orante. A cada lado de la mujer orante hay dos escenas \u00fanicas en la pintura del cementerio, probablemente episodios de su vida. En el centro de la b\u00f3veda est\u00e1 pintado el Buen Pastor en el jard\u00edn celestial, entre pavos reales y palomas, precedido, en el arco de entrada, por la escena de la salida del profeta Jon\u00e1s de la boca del monstruo marino, clara expresi\u00f3n de la fe en la resurrecci\u00f3n. En la luneta a la izquierda del cub\u00edculo est\u00e1 \u00a0representado el sacrificio de Isaac y a la derecha, los tres j\u00f3venes en el horno de Babilonia, ambos ejemplos de fe total en el Dios que salva y para los primeros cristianos prefiguraciones de la salvaci\u00f3n tra\u00edda por Jes\u00fas.\u00a0Las pinturas, incre\u00edblemente bien conservadas, datan de la segunda mitad del siglo III.<\/p>\n<h2><b>El nicho con la imagen m\u00e1s antigua de la Virgen<\/b><\/h2>\n<p>En el techo de un nicho, est\u00e1 el estuco, desgraciadamente deteriorado en gran parte, del<b>\u00a0Buen Pastor<\/b>\u00a0entre los \u00e1rboles, tambi\u00e9n en estuco, pero que termina en una pintura animada de follaje y frutos rojos. Al extremo del techo hay dos escenas: la de la izquierda completamente deteriorada, la de la derecha es lafigura de la<b>\u00a0Virgen Mar\u00eda con el Ni\u00f1o sobre las rodillas<\/b>\u00a0y junto a ella un profeta, que sostiene un pergamino en su mano izquierda y con la derecha se\u00f1ala una estrella. Deber\u00eda ser la profec\u00eda de Balaam: &#8220;\u00c1lzase de Jacob una estrella, surge de Israel un cetro&#8221; (N\u00fam. 24,15-17). La presencia del profeta indica en el Ni\u00f1o al Mes\u00edas esperado durante siglos. La pintura, de estilo pompeyano primitivo, puede remontarse a finales del siglo II o principios del III, por lo que se considera la representaci\u00f3n m\u00e1s antigua de la Virgen.<\/p>\n<h2><b>La capilla griega llamada la \u201ccapilla sixtina paleocristiana\u201d<\/b><\/h2>\n<p>Es un ambiente encontrado lleno de tierra lanzada desde el tragaluz abierto en el techo, que toma su nombre de dos inscripciones en griego pintadas en el nicho derecho, que fue la primera cosa que vieron los descubridores.<\/p>\n<p>Ricamente decorada con pinturas y estucos de estilo pompeyano, es llamada la &#8220;capilla sixtina paleocristiana&#8221;. Tiene una forma particular con tres nichos para sarc\u00f3fagos y un mostrador para banquetes funerarios, llamado\u00a0<i>&#8220;refrigeri&#8221;<\/i>\u00a0o\u00a0<i>&#8220;agapi&#8221;<\/i>\u00a0que se celebraban en las tumbas en honor de los muertos. La pintura, sobre fondo rojo en el arco del centro, es un banquete, pero tiene una clara referencia al banquete eucar\u00edstico (celebrado ocasionalmente por los cristianos en las tumbas veneradas). A los lados de la mesa donde est\u00e1n sentadas siete personas, la primera de las cuales extiende sus manos en el acto de partir el pan, hay siete canastas, aludiendo al milagro de la multiplicaci\u00f3n de pan y los peces, cuando Jes\u00fas promete el pan de vida eterna.<\/p>\n<p>Hay numerosos episodios del Antiguo Testamento: No\u00e9 saliendo del arca y Mois\u00e9s haciendo brotar agua de la roca, prefiguraciones del agua salvadora del bautismo; el sacrificio de Isaac; las tres historias milagrosas de salvaci\u00f3n del libro de Daniel (Daniel entre los leones, los tres j\u00f3venes en el horno, Susana acusada de adulterio por los jueces babil\u00f3nicos y salvada por Daniel). Del Nuevo Testamento forman parte la representaci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (Jes\u00fas tiene poder sobre la muerte); la curaci\u00f3n del paral\u00edtico (Jes\u00fas tiene poder sobre el pecado); y la adoraci\u00f3n de los Reyes Magos. Esta \u00faltima escena se representa frecuentemente en los cementerios de Roma como signo de la universalidad de la salvaci\u00f3n, siendo los tres reyes los primeros paganos en adorar a Cristo.<\/p>\n<h2><b>Las benedictinas de Priscila<\/b><\/h2>\n<p>Toman el nombre del lugar donde naci\u00f3 la Congregaci\u00f3n, fundada precisamente en los territorios de las Catacumbas de Priscila\u00a0\u00a0en 1936\u00a0por sacerdote bolo\u00f1\u00e9s Giulio Belvederi, arque\u00f3logo y hombre de profunda espiritualidad, llamado a Roma por el Papa P\u00edo XI para la construcci\u00f3n del Instituto Pontificio de Arqueolog\u00eda Cristiana, de las casas custodias de las catacumbas que se abrieron al p\u00fablico, y para acercar a los cristianos a estos testimonios de la fe primitiva y revivirlos en la caridad.<\/p>\n<p>Dio a sus hijas, como gu\u00eda de vida, la regla benedictina como la m\u00e1s fiel al esp\u00edritu del Evangelio y a la vida apost\u00f3lica en su sencillez. La oraci\u00f3n y el trabajo, la vida centrada en la alabanza a Dios en la celebraci\u00f3n de la Misa y del Oficio Divino; el trabajo al servicio de la Iglesia realizado en la casa religiosa en la humildad y la alegr\u00eda de una vida verdaderamente fraterna.<\/p>\n<p>Las benedictinas de Priscila gestionan la afluencia de visitantes a la catacumba, cuidan el aspecto hist\u00f3rico y cient\u00edfico del lugar durante la visita, pero sobre todo su valor religioso como lugar sagrado y santificado por el testimonio heroico y a veces cruento de los primeros cristianos, que expresan aqu\u00ed su fe en estas sencillas pinturas, que no tienen grandes pretensiones de valor art\u00edstico sino sentimentales y catequ\u00e9ticas. Las benedictinas gu\u00edan a los visitantes hacia la catacumba, d\u00e1ndoles la oportunidad de tocar con sus propias manos la fe que anim\u00f3 a las primeras comunidades cristianas.<\/p>\n<p>Fieles al esp\u00edritu del Concilio Vaticano II, las Benedictinas ofrecen a todos los creyentes de diferentes denominaciones un lugar de encuentro y comuni\u00f3n fraterna. Las iglesias hermanas peregrinan a la catacumba para redescubrir las ra\u00edces de una fe com\u00fan.<\/p>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<\/aside>\n<p>Fuente: VaticanNews<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa Francisco se dirige esta tarde a las Catacumbas de Priscila, en Roma, para&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":43163,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-43165","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43165","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43165"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43165\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43165"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43165"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43165"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}