{"id":441,"date":"2017-01-04T09:59:11","date_gmt":"2017-01-04T13:59:11","guid":{"rendered":"http:\/\/noticias.arquidiocesisd.org\/?p=441"},"modified":"2026-04-17T15:04:02","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:02","slug":"primera-audiencia-general-2017-papa-reflexiona-dolor-la-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2017\/01\/04\/primera-audiencia-general-2017-papa-reflexiona-dolor-la-esperanza\/","title":{"rendered":"Primera audiencia general de 2017: El Papa reflexiona sobre el dolor y la esperanza"},"content":{"rendered":"<p>En la primera Audiencia General de los mi\u00e9rcoles de este 2017, realizada en el Aula Pablo VI del Vaticano, el Papa Francisco reflexion\u00f3 sobre el sentido del sufrimiento humano y c\u00f3mo de \u00e9l y del llanto puede surgir la esperanza.<\/p>\n<p>El Santo Padre se\u00f1al\u00f3 que las palabras de consuelo no sirven de nada ante una persona que sufre, salvo que se haga part\u00edcipe de su sufrimiento. \u201cPara hablar de esperanza a los desesperados, es necesario compartir su desesperaci\u00f3n; para secar una l\u00e1grima en la cara del que sufre, es necesario unir al suyo nuestro llanto. Solo as\u00ed nuestras palabras podr\u00e1n ser realmente capaces de dar un poco de esperanza\u201d, indic\u00f3.<\/p>\n<p>En su catequesis, el Papa quiso centrarse en la figura de Raquel, \u201cque habla de la esperanza vivida en el llanto\u201d. Raquel era \u201cla esposa de Jacob y la madre de Jos\u00e9 y Benjam\u00edn, la cual, como relata el Libro del G\u00e9nesis, muere al dar a luz al segundo de sus hijos\u201d.<\/p>\n<p>El Pont\u00edfice hizo referencia a las palabras del profeta Jerem\u00edas: \u201c\u00a1Escuchen! En Ram\u00e1 se oyen lamentos, llantos de amargura: es Raquel que llora a sus hijos; ella no quiere ser consolada, porque ya no existen\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn estos versos \u2013explic\u00f3\u2013, Jerem\u00edas presenta a esta se\u00f1ora de su pueblo, la gran matriarca de su tribu, en una realidad de dolor y llanto, pero al mismo tiempo con una perspectiva de vida insospechada. Raquel, que en la narraci\u00f3n del G\u00e9nesis muere dando a luz y asume esa muerte para que el hijo que portaba viviera, aparece ahora, sin embargo, representada por el profeta como viva en Ram\u00e1, donde se reun\u00edan los deportados, y llorando a sus hijos que murieron en el sentido de que se exiliaron; son los hijos que, como ella misma dice, \u2018ya no existen\u2019\u201d.<\/p>\n<p>Por ese motivo, Raquel no quiere ser consolada. \u201cEsta negativa suya expresa la profundidad de su dolor, y la amargura de su llanto. Ante la tragedia de la p\u00e9rdida de los hijos, una madre no puede aceptar palabras o gestos de consuelo, que son siempre inadecuados, nunca ser\u00e1 capaz de paliar el dolor de una herida que no se puede curar. Un dolor proporcional al amor\u201d.<\/p>\n<p>El Papa lament\u00f3 que \u201cson tantas, tambi\u00e9n hoy, las madres que lloran, que no se resignan a la p\u00e9rdida de un hijo, inconsolables delante de una muerte imposible de aceptar. Raquel encarna el dolor de todas las madres del mundo, de todos los tiempos, y las l\u00e1grimas de todo ser humano que llora p\u00e9rdidas irreparables\u201d.<\/p>\n<p>El Obispo de Roma ense\u00f1\u00f3 que \u201ceste rechazo de Raquel, que no quiere ser consolada, nos ense\u00f1a tambi\u00e9n cu\u00e1nta delicadeza debemos mostrar ante el dolor de los dem\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDios, con su delicadeza y con su amor, responde al llanto de Raquel con palabras verdaderas: \u2018Reprime tus sollozos, ahoga tus l\u00e1grimas, porque tu obra recibir\u00e1 su recompensa \u2013or\u00e1culo del Se\u00f1or\u2013 y ellos volver\u00e1n del pa\u00eds enemigo\u2019\u201d.<\/p>\n<p>\u201cPrecisamente por el llanto de la madre, hay a\u00fan esperanza para los hijos, que volver\u00e1n a vivir\u201d, ense\u00f1\u00f3 el Papa.<\/p>\n<p>\u201cEsta mujer, que hab\u00eda aceptado morir en el momento del parto para que su hijo viviese, con su llanto es ahora principio de vida nueva para los hijos exiliados. Al dolor, al llanto amargo de Raquel, el Se\u00f1or responde con una promesa que ahora puede ser para ellos motivo de verdadero consuelo: el pueblo podr\u00e1 regresar del exilio y vivir en la fe, libre, su relaci\u00f3n con el Se\u00f1or. Las l\u00e1grimas han generado esperanza\u201d.<\/p>\n<p>El Santo Padre explic\u00f3 el sentido que este relato del Antiguo Testamento tiene en el Nuevo: \u201cComo sabemos, el evangelista Mateo tom\u00f3 este texto de Jerem\u00edas para aplicarlo a la muerte de los inocentes. Un texto que nos sit\u00faa frente a la tragedia de la muerte de seres humanos indefensos, al horror del poder que desprecia y suprime la vida\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLos ni\u00f1os de Bel\u00e9n murieron por causa de Jes\u00fas. Y \u00c9l, Cordero inocente, fue a morir, a su vez, por todos. El Hijo de Dios entr\u00f3 en el dolor de los hombres, lo comparti\u00f3 y lo confirm\u00f3 en la muerte. Su Palabra es, definitivamente, palabra de consuelo, porque nace del llanto\u201d, resalt\u00f3 el Papa.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n te puede interesar:<\/p>\n<p>Vocero del Vaticano aclara: Papa Francisco no busca fusionar catolicismo con islam https:\/\/t.co\/0jASqkD62E<\/p>\n<p>Fuente: ACI Prensa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la primera Audiencia General de los mi\u00e9rcoles de este 2017, realizada en el Aula&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":442,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-441","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/441","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=441"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/441\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=441"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=441"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=441"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}