{"id":45455,"date":"2019-12-01T18:19:53","date_gmt":"2019-12-01T22:49:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=45455"},"modified":"2026-04-17T15:04:12","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:12","slug":"el-consumismo-es-un-virus-que-afecta-a-la-fe-y-anestesia-el-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2019\/12\/01\/el-consumismo-es-un-virus-que-afecta-a-la-fe-y-anestesia-el-corazon\/","title":{"rendered":"El consumismo es un virus que afecta a la fe y anestesia el coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Casi mil quinientas personas participaron esta ma\u00f1ana en la Santa Misa que el Papa Francisco celebr\u00f3 en la Bas\u00edlica Vaticana para la Comunidad Cat\u00f3lica Congole\u00f1a residente en Roma e Italia. Y lo hizo en su rito, con sus t\u00edpicos cantos y danzas. Tambi\u00e9n les record\u00f3 que para Dios, \u201csiempre son bienvenidos\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Santo Padre celebr\u00f3 la Santa Misa, a las 10 de la ma\u00f1ana, en el Altar de la C\u00e1tedra de la Bas\u00edlica Vaticana, este primer domingo de Adviento, para la Comunidad Cat\u00f3lica Congole\u00f1a que reside en Roma e Italia, y en la que participaron, aproximadamente, mil quinientas personas. Y lo hizo en su rito, animado por sus t\u00edpicos colores y cantos. \u00a0El rito congole\u00f1o que fue aprobado por la Santa Sede el 30 de abril de 1988, se caracteriza por la danza y el canto del pueblo de Dios que de este modo participa alegremente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su\u00a0<i>Homil\u00eda<\/i>\u00a0 el Papa comenz\u00f3 recordando a los fieles congole\u00f1os que Adviento significa venida. El Se\u00f1or viene. Hoy primer d\u00eda del nuevo tiempo lit\u00fargico \u201cel Se\u00f1or viene tambi\u00e9n hoy en mi vida\u201d. \u201cViene a tu vida\u201d.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><b>Adviento: Jes\u00fas viene<\/b><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con las lecturas del d\u00eda, en su\u00a0<i>Homil\u00eda<\/i>\u00a0el Papa destac\u00f3 que \u201caparece a menudo un verbo, venir, presente tres veces en la primera lectura, mientras que el Evangelio concluye diciendo que &#8220;viene el Hijo del Hombre&#8221;. S\u00ed, porque como dijo Francisco, \u201cJes\u00fas viene: el Adviento nos recuerda esta certeza ya desde el nombre, porque la palabra Adviento significa venida. El Se\u00f1or viene: \u00e9sta es la ra\u00edz de nuestra esperanza, la certeza de que entre las tribulaciones del mundo llega a nosotros el consuelo de Dios, un consuelo que no est\u00e1 hecho de palabras, sino de presencia, de su presencia que viene entre nosotros\u201d.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">\u201c El Se\u00f1or viene; hoy, primer d\u00eda del A\u00f1o lit\u00fargico, este anuncio marca nuestro punto de partida: sabemos que, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier acontecimiento favorable o contrario, el Se\u00f1or no nos deja solos \u201d<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de recordar que el Se\u00f1or vino hace dos mil a\u00f1os y que vendr\u00e1 nuevamente al final de los tiempos, el Papa dijo que tambi\u00e9n viene hoy, \u201ca mi vida, a tu vida\u201d.\u00a0<i>S\u00ed, esta vida nuestra, con todos sus problemas, sus angustias e incertidumbres, es visitada por el Se\u00f1or. He aqu\u00ed la fuente de nuestra alegr\u00eda: el Se\u00f1or no se ha cansado y no se cansar\u00e1 nunca de nosotros, desea venir, visitarnos<\/i>.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">\u201c Hoy el verbo venir no se conjuga s\u00f3lo para Dios, <br \/>\nsino tambi\u00e9n para nosotros \u201d<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa Francisco destac\u00f3 que en la primera lectura Isa\u00edas profetiza que \u201cacudir\u00e1n pueblos numerosos, que dir\u00e1n: \u00a1Vengan, subamos a la monta\u00f1a del Se\u00f1or!\u201d.\u00a0<i>Mientras que el mal en la tierra deriva del hecho de que cada uno sigue su propio camino sin los dem\u00e1s, el profeta ofrece una visi\u00f3n maravillosa: todos van juntos a la monta\u00f1a del Se\u00f1or<\/i>. Y precisamente en la monta\u00f1a estaba el templo, explic\u00f3, la casa de Dios. De ah\u00ed que Isa\u00edas transmita \u201cuna invitaci\u00f3n de Dios a su casa\u201d. S\u00ed, porque \u201csomos los invitados de Dios, y el que es invitado es esperado, deseado\u201d.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">\u201c Vengan, porque en mi coraz\u00f3n no hay un solo <br \/>\npueblo, sino todos los pueblos \u201d<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los queridos hermanos y hermanas presentes en esta solemne celebraci\u00f3n que \u201chan venido desde lejos\u201d, el Papa les record\u00f3 que \u201chan dejado sus hogares, han dejado sus afectos y sus cosas queridas\u201d. Y que cuando llegaron aqu\u00ed, \u201cencontraron acogida junto con dificultades e imprevistos. Pero para Dios, siempre son bienvenidos\u201d.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">\u201c Para \u00c9l nunca somos extra\u00f1os, sino hijos esperados \u201d<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y tambi\u00e9n les dijo que la Iglesia es la casa de Dios: \u201caqu\u00ed, por lo tanto, si\u00e9ntase siempre en casa. Aqu\u00ed venimos para caminar juntos hacia el Se\u00f1or\u201d. A la vez que record\u00f3 que &#8220;a la luz del Se\u00f1or se pueden preferir la tinieblas del mundo\u201d. \u201cAl Se\u00f1or que viene y a su invitaci\u00f3n a ir a \u00c9l se puede responder que no\u201d. \u201cA menudo \u2013 dijo \u2013 no es un no directo, insolente, sino supeditado.\u201d \u201cEs el no del que Jes\u00fas nos advierte en el Evangelio, exhort\u00e1ndonos a no hacer como en los tiempos de No\u00e9&#8221;.<\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 16px;\"><b>Actitud ego\u00edsta del consumismo<\/b><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que explic\u00f3 que en los tiempos de No\u00e9 todos reduc\u00edan sus vidas a sus propias necesidades, content\u00e1ndose \u201ccon una vida plana, horizontal, sin impulso\u201d. \u201cNo hab\u00eda espera de nadie, s\u00f3lo la pretensi\u00f3n de tener algo para s\u00ed mismo, para consumir\u201d.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">\u201c El consumismo es un virus que afecta a la fe en su ra\u00edz porque te hace creer que la vida depende s\u00f3lo de lo que tienes, y as\u00ed te olvidas de Dios que viene a tu encuentro y de los que te rodean \u201d<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo que a\u00f1adi\u00f3: \u201cEl Se\u00f1or viene, pero t\u00fa sigues m\u00e1s bien los apetitos que vienen a ti; el hermano llama a tu puerta, pero te molesta porque perturba tus planes\u201d. Lo que defini\u00f3 como \u201cactitud ego\u00edsta del consumismo\u201d, seg\u00fan la cual el \u201chermano llama a tu puerta, pero te da fastidio\u201d. Francisco no dud\u00f3 en afirmar que: \u201cSe vive de las cosas y ya no sabe para qu\u00e9 cosa; se tienen muchos bienes pero ya no se hace el bien; las casas se llenan de cosas pero se vac\u00edan de hijos:<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">\u201c \u00c9ste es el drama de hoy: casas llenas de cosas <br \/>\npero vac\u00edas de hijos, el invierno demogr\u00e1fico <br \/>\nque estamos sufriendo \u201d<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y prosigui\u00f3:\u00a0<i>Se desperdicia el tiempo en los pasatiempos, pero no se tiene tiempo para Dios y para los dem\u00e1s. Y cuando se vive para las cosas, las cosas nunca son suficientes, la avaricia crece y los otros se convierten en obst\u00e1culos en la carrera y as\u00ed se termina por sentirse amenazados y, siempre insatisfechos y enojados, se eleva el nivel de odio. Yo quiero m\u00e1s, quiero m\u00e1s, quiero m\u00e1s\u201d.<\/i><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 16px;\"><b>El sentido de la vida no es acumular<\/b><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esto concluy\u00f3 recordando que hay que velar y estar atentos. Hay que vencer esta tentaci\u00f3n, el sentido de la vida no es acumular. Tambi\u00e9n record\u00f3 que se rezaba en esta ocasi\u00f3n por la paz, \u201cgravemente amenazada en el este del pa\u00eds, especialmente en los territorios de Beni y Minembwe, donde estallan conflictos, alimentados incluso desde fuera, en el silencio c\u00f3mplice de muchos\u201d.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">\u201c Conflictos alimentados por quienes se <br \/>\nenriquecen vendiendo armas \u201d<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia el final de su homil\u00eda el Papa record\u00f3 la figura de la beata Marie-Cl\u00e9mentine Anuarite Nengapeta, que fue violentamente asesinada no sin antes decirle a su verdugo, como Jes\u00fas: &#8220;Te perdono, porque no sabes lo que haces&#8221;. De ah\u00ed haya pedido, por su intercesi\u00f3n, que en nombre de Dios-Amor y con la ayuda de las poblaciones vecinas, \u201cse renuncie a las armas, por un futuro que ya no sea de unos contra otros, sino de unos con otros, y nos convirtamos de una econom\u00eda que usa la guerra a una econom\u00eda que sirva a la paz\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: 'courier new', courier, monospace; color: #808080;\">Fuente: VaticanNews<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Casi mil quinientas personas participaron esta ma\u00f1ana en la Santa Misa que el Papa Francisco&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":45456,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-45455","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45455","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45455"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45455\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45455"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45455"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45455"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}