{"id":45705,"date":"2019-12-04T13:41:16","date_gmt":"2019-12-04T18:11:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=45705"},"modified":"2026-04-17T15:04:12","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:12","slug":"hoy-la-iglesia-celebra-a-san-juan-damasceno-presbitero-y-doctor-de-la-iglesia-04-de-diciembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2019\/12\/04\/hoy-la-iglesia-celebra-a-san-juan-damasceno-presbitero-y-doctor-de-la-iglesia-04-de-diciembre\/","title":{"rendered":"Hoy la Iglesia celebra a San Juan Damasceno | Presb\u00edtero y Doctor de la Iglesia | 04 de Diciembre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">San Juan Damasceno, el primero de la larga fila de aristot\u00e9licos cristianos, fue tambi\u00e9n uno de los dos m\u00e1s grandes poetas de la Iglesia oriental, junto con\u00a0<strong>san Rom\u00e1n M\u00e9loda<\/strong>. San Juan pas\u00f3 su vida entera bajo el gobierno de un califa mahometano y este hecho muestra el extra\u00f1o caso de un Padre de la Iglesia cristiana, protegido de las venganzas de un emperador, cuyas herej\u00edas pod\u00eda atacar impunemente, ya que viv\u00eda bajo el gobierno musulm\u00e1n. \u00c9l y\u00a0<strong>Teodoro el Estudita\u00a0<\/strong>fueron los principales y m\u00e1s fuertes defensores del culto de las sagradas im\u00e1genes en la amarga \u00e9poca de la controversia iconoclasta. Como escritor teol\u00f3gico y filos\u00f3fico, no intent\u00f3 nunca ser original, ya que su trabajo se redujo m\u00e1s bien a compilar y poner en orden lo que sus predecesores hab\u00edan escrito. Aun as\u00ed, en las cuestiones teol\u00f3gicas se le considera como la \u00faltima corte de apelaci\u00f3n entre los griegos y, su tratado \u00abDe la Fe Ortodoxa\u00bb es a\u00fan para las escuelas orientales, lo que la \u00abSumma\u00bb de santo Tom\u00e1s de Aquino lleg\u00f3 a ser para el Occidente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los gobernadores musulmanes de Damasco, donde naci\u00f3 san Juan, no eran injustos con sus s\u00fabditos cristianos, aunque les exig\u00edan pagar un impuesto personal y someterse a otras humillantes condiciones<sup><strong>1<\/strong><\/sup>.\u00a0<a name=\"sigue1\"><\/a>Permit\u00edan que, tanto los cristianos como los jud\u00edos, ocuparan puestos importantes y que, en ciertos casos, amasaran grandes fortunas. El m\u00e9dico de cabecera del califa era casi siempre un jud\u00edo, mientras que los cristianos eran empleados como escribas, administradores y arquitectos. Entre los oficiales de su corte, en 675, hab\u00eda un cristiano, llamado Juan, que ten\u00eda el cargo de Jefe del departamento de Recaudaci\u00f3n de impuestos, oficio que parece haber llegado a ser hereditario en su familia. Ese fue el padre de nuestro santo y el sobrenombre de \u00abal-Mansur\u00bb, que los \u00e1rabes le dieron, fue despu\u00e9s transferido al hijo. Juan Damasceno naci\u00f3 alrededor del a\u00f1o 690<sup><strong>2<\/strong><\/sup>.\u00a0<a name=\"sigue2\"><\/a>y fue bautizado en su infancia. Respecto a su primera educaci\u00f3n, si hemos de creer a su bi\u00f3grafo, \u00absu padre se encarg\u00f3 de ense\u00f1arle no c\u00f3mo montar a caballo, ni c\u00f3mo arrojar una lanza, ni c\u00f3mo cazar fieras y trocar su bondad natural en una brutal crueldad, como sucede a muchos, sino que Juan (el padre) busc\u00f3 un tutor erudito en todas las ciencias, h\u00e1bil en todas las formas del conocimiento, que produjera buenas palabras de su coraz\u00f3n y le entreg\u00f3 a su hijo para que fuera nutrido con esta clase de alimento\u00bb. Despu\u00e9s le pudo proporcionar otro maestro, un monje llamado Cosme, \u00abde hermosa apariencia, pero de alma m\u00e1s hermosa a\u00fan\u00bb, a quien los \u00e1rabes hab\u00edan tra\u00eddo de Sicilia entre otros cautivos. Su padre tuvo que pagar un gran precio por \u00e9l y muy merecido, ya que, si hemos de creer a nuestro cronista, sab\u00eda gram\u00e1tica y l\u00f3gica, tanta aritm\u00e9tica como Pit\u00e1goras y tanta geometr\u00eda como Euclides. Le ense\u00f1\u00f3 al joven Juan todas las ciencias, pero especialmente la teolog\u00eda, lo mismo que a otro joven a quien su padre parece haber adoptado, llamado tambi\u00e9n Cosme, que lleg\u00f3 a ser poeta y trovador y que por fin acompa\u00f1\u00f3 a su hermano adoptivo al monasterio en donde ambos se hicieron monjes. A pesar de su formaci\u00f3n teol\u00f3gica, no parece haber considerado, al principio, otra carrera sino la de su padre, a quien sucedi\u00f3 en su oficio. En la corte pod\u00eda llevar libremente una vida cristiana y ah\u00ed se hizo notable por sus virtudes y especialmente por su humildad. Sin embargo, despu\u00e9s de desempe\u00f1ar su importante puesto por algunos a\u00f1os, san Juan renunci\u00f3 a su oficio y se fue de monje a la \u00ablaura\u00bb<sup><strong>3<\/strong><\/sup>.\u00a0<strong>de San Sabas, cerca de Jerusal\u00e9n.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es a\u00fan un punto discutido si sus primeras obras contra los iconoclastas fueron escritas mientras estaba en Damasco, pero las mejores autoridades desde los tiempos del dominico Le Quien, que public\u00f3 sus obras en 1712, son de la opini\u00f3n de que el santo se hizo monje antes de que estallara la persecuci\u00f3n, y que sus tres tratados fueron compuestos en la laura de San Sabas. De cualquier manera, Juan y Cosme se establecieron entre los hermanos y ocuparon su tiempo libre escribiendo libros y componiendo himnos. Posiblemente se ha pensado que a los otros monjes les agrad\u00f3 la presencia de tan valeroso campe\u00f3n de la fe como Juan, pero esto estaba muy lejos de ser verdad. Se dec\u00eda que los reci\u00e9n llegados estaban introduciendo la discordia. Ya era malo el escribir libros, pero a\u00fan peor el componer y cantar himnos, por lo que los hermanos estaban escandalizados. El colmo lleg\u00f3 cuando, a petici\u00f3n de un monje cuyo hermano hab\u00eda muerto, Juan escribi\u00f3 un himno f\u00fanebre y lo cant\u00f3 con una dulce melod\u00eda compuesta por \u00e9l mismo. Su superior, un viejo monje cuya celda compart\u00eda, lo atac\u00f3 lleno de furia y lo arroj\u00f3 de ah\u00ed: \u00ab\u00bfOlvidas de esta manera tus votos?\u00bb, exclam\u00f3 el viejo, \u00aben lugar de cubrirte de luto y llorar, te sientas lleno de gozo y te deleitas cantando\u00bb. Solamente le permiti\u00f3 regresar despu\u00e9s de varios d\u00edas, bajo la condici\u00f3n de que recorriera los alrededores de la laura y recogiera toda la basura con sus propias manos. San Juan obedeci\u00f3 sin replicar; pero durante el sue\u00f1o, Nuestra Se\u00f1ora se le apareci\u00f3 al viejo monje y le orden\u00f3 que permitiera a su disc\u00edpulo escribir tantos libros y tantas poes\u00edas como quisiera. De ah\u00ed en adelante, san Juan pudo dedicar su tiempo al estudio y a su trabajo literario. A\u00f1ade la leyenda que fue varias veces enviado, quiz\u00e1s para el bien de su alma, a vender canastas en las calles de Damasco, donde anta\u00f1o hab\u00eda ocupado tan alto puesto. Debe, sin embargo, confesarse, que estos detalles, escritos por su bi\u00f3grafo m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s de la muerte del santo, son de dudosa autoridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si los monjes de San Sabas no apreciaron debidamente a los dos amigos, hubo otros fuera que s\u00ed lo hicieron. El patriarca de Jerusal\u00e9n, Juan V, los conoc\u00eda muy bien por su reputaci\u00f3n y dese\u00f3 tenerlos entre su clero. Primero tom\u00f3 a Cosme y lo hizo obispo de Majuma y despu\u00e9s orden\u00f3 de sacerdote a Juan y lo llev\u00f3 a Jerusal\u00e9n. Se dice que san Cosme gobern\u00f3 su grey admirablemente hasta su muerte; pero san Juan regres\u00f3 pronto a su monasterio. Revis\u00f3 cuidadosamente sus escritos y \u00abdonde quiera que se adornaran con flores ret\u00f3ricas o parecieran superfluos en su estilo, los redujo prudentemente a una m\u00e1s austera gravedad para que no tuvieran ning\u00fan asomo de ligereza o falta de dignidad\u00bb. Sus obras en defensa de los iconos hab\u00edan sido conocidas y le\u00eddas dondequiera y le hab\u00edan merecido el odio de los emperadores que los persegu\u00edan. Sus enemigos nunca lograron lastimarlo, porque nunca cruz\u00f3 las fronteras para entrar al Imperio Romano. El resto de su vida lo pas\u00f3 escribiendo teolog\u00eda y poes\u00eda en san Sabas, donde muri\u00f3 a una edad avanzada. Fue proclamado Doctor de la Iglesia en 1890.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antiguamente se asociaba el pasaje del Evangelio que se refiere a la milagrosa curaci\u00f3n del hombre de la mano seca (Mc 3) con una an\u00e9cdota sobre la vida de san Juan Damasceno que en un tiempo se crey\u00f3, y que ahora es considerada ap\u00f3crifa, pero que es bueno conocer, sobre todo para interpretar alguna iconograf\u00eda: cuando el santo era todav\u00eda oficial del tesoro en Damasco, el emperador Le\u00f3n III, que le odiaba, pero que no pod\u00eda hacer nada contra \u00e9l abiertamente, intent\u00f3 perjudicarlo por medio de un enga\u00f1o; falsific\u00f3 una carta y pretendi\u00f3 que hab\u00eda sido escrita a \u00e9l por Juan, en la que se le informaba que Damasco estaba d\u00e9bilmente defendida y en que le ofrec\u00eda su ayuda, en caso de que decidiera atacar. Le\u00f3n envi\u00f3 al califa esta carta falsificada, con una nota al efecto, dici\u00e9ndole que odiaba la traici\u00f3n y deseando que su amigo conociera el comportamiento de su funcionario. El airado califa hizo cortar la mano derecha a Juan, pero le entreg\u00f3 el miembro mutilado por petici\u00f3n del mismo. El santo llev\u00f3 la mano cortada a su caba\u00f1a particular y rez\u00f3 en versos hex\u00e1metros ante una imagen de la Madre de Dios. Por intercesi\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora, la mano se uni\u00f3 de nuevo al brazo y fue empleada inmediatamente para escribir una acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Analecta Bollandiana vol. XXXIII, 1914, pp. 78-81. Fue editada por Le Quien y reimpresa en Migne (PG., vol. XCIV, cc. 420-490) con valiosos comentarios del editor. El breve relato de Juan Damasceno en el Synax. Constant, (ed. Delehaye, ce. 279-280) es probablemente m\u00e1s aceptable. Una completa y moderna apreciaci\u00f3n de la obra de este gran Doctor de la Iglesia, es la de M. Jugie en Dictionnaire de Th\u00e9ologie Catholique, vol. VIII, cc. 693-751, donde se discuten en detalle sus escritos y ense\u00f1anzas teol\u00f3gicas. Ver tambi\u00e9n J. Nasrallah, S. Jean de Damas, (1950).<\/p>\n<p>\n<strong>Nota 1<\/strong>: lo mismo ocurr\u00eda, naturalmente, en los reinos cristianos con los s\u00fabditos que no eran cristianos. Este modo de entender la tolerancia y el respeto mutuo (incomprensible para nosotros pero a su manera eficaz) rigi\u00f3 las relaciones civiles por siglos (n. de ETF).<br \/>\n<strong>Nota 2<\/strong>: el a\u00f1o de nacimiento, y en general la cronolog\u00eda de la vida del Damasceno es objeto de controversia, y no hay dos autores que coincidan. Lo que parece claro es que vivi\u00f3 largo tiempo, cerca de cien a\u00f1os, as\u00ed que quien coloca su muerte pasado el 780, coloca su nacimiento hacia el 690, pero hay variaciones de hasta 30 a\u00f1os en cada una de esas fechas.<br \/>\n<strong>Nota 3<\/strong>: en la terminolog\u00eda mon\u00e1stica oriental la \u00ablaura\u00bb (del griego laura=corredor) equivale a lo que en Occidente llamamos \u00abclaustro\u00bb, tambi\u00e9n utilizado meton\u00edmicamente como en \u00abir al claustro\u00bb, es decir, tomar el h\u00e1bito, \u00abir a la laura de [tal monasterio]\u00bb equivale a entrar como monje all\u00ed (n. de ETF).<br \/>\nImagen: \u00edcono griego del siglo XIV.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"hg_fuente\"><strong>fuente:<\/strong>\u00a0\u00abVidas de los santos de A. Butler\u00bb, Herbert Thurston, SI<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Juan Damasceno, el primero de la larga fila de aristot\u00e9licos cristianos, fue tambi\u00e9n uno&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":45713,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-45705","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45705","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45705"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45705\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45705"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45705"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45705"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}