{"id":45867,"date":"2019-12-06T10:08:35","date_gmt":"2019-12-06T14:38:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=45867"},"modified":"2026-04-17T15:04:12","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:12","slug":"el-papa-francisco-asiste-a-la-primera-predicacion-de-adviento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2019\/12\/06\/el-papa-francisco-asiste-a-la-primera-predicacion-de-adviento\/","title":{"rendered":"El Papa Francisco asiste a la Primera predicaci\u00f3n de Adviento"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"article__title\">Primera predicaci\u00f3n de Adviento: entramos en la estela de Mar\u00eda<\/h1>\n<div class=\"article__subTitle\">El Papa Francisco asisti\u00f3 esta ma\u00f1ana en la Capilla \u201cRedemptoris Mater\u201d del Palacio Apost\u00f3lico, junto a la familia pontificia, a la primera predicaci\u00f3n de Adviento del Padre Raniero Cantalamessa, quien ofreci\u00f3 una reflexi\u00f3n a partir de Mar\u00eda, de la que el Evangelio afirma: \u201c\u00a1Dichosa t\u00fa que cre\u00edste!\u201d<\/div>\n<div>\n<p>En su primera predicaci\u00f3n de Adviento dirigida al Santo Padre y a los cardenales, arzobispos y obispos; secretarios de las Congregaciones y prelados de la Curia romana y del Vicariato de Roma, el Padre Raniero Cantalamessa reflexion\u00f3 en este camino \u201chacia la Navidad, acompa\u00f1ados por la Madre de Dios\u201d, tal como se desprende del tema general de estas meditaciones del Predicador de la Casa Pontificia. Y lo hizo, como todos los a\u00f1os, en el espl\u00e9ndido escenario de la Capilla\u00a0<i>Redemptoris Mater<\/i>\u00a0del Palacio Apost\u00f3lico a partir de las 9.00 de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><b>El profeta, el precursor y la Madre<\/b><\/h2>\n<p>El Predicador comenz\u00f3 recordando que cada a\u00f1o la liturgia nos prepara a la Navidad con tres gu\u00edas: Isa\u00edas, Juan Bautista y Mar\u00eda, es decir, \u201cel profeta, el precursor y la madre\u201d. A lo que a\u00f1adi\u00f3 que \u201cel primero lo anunci\u00f3 desde lejos, el segundo lo se\u00f1al\u00f3 presente en el mundo y la Madre lo llev\u00f3 en su seno\u201d. Por esta raz\u00f3n \u2013 explic\u00f3 el Padre Cantalamessa \u2013 para el Adviento de este a\u00f1o pens\u00f3 en confiarse \u201centeramente a la Madre de Dios\u201d. S\u00ed, porque \u201cnadie mejor que ella \u2013 dijo \u2013 puede\u00a0 predisponernos\u00a0 a celebrar con fruto el nacimiento de Jes\u00fas\u201d. Y tambi\u00e9n porque \u201cElla no ha celebrado el Adviento, sino que lo ha vivido en su carne\u201d.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que haya afirmado que se comienza este camino contemplando a Mar\u00eda en la Anunciaci\u00f3n. En efecto, cuando la Virgen lleg\u00f3 a la casa de Isabel, \u00e9sta la acogi\u00f3 con gran alegr\u00eda y, \u201cllena del Esp\u00edritu Santo\u201d, exclam\u00f3: \u00a1Dichosa t\u00fa que cre\u00edste! Porque se cumplir\u00e1 lo que el Se\u00f1or te anunci\u00f3. De modo que el \u201cevangelista Lucas se sirve del episodio de la Visitaci\u00f3n como medio para mostrar lo que se hab\u00eda cumplido en el secreto de Nazaret y que s\u00f3lo en el di\u00e1logo con una interlocutora pod\u00eda manifestarse y asumir un car\u00e1cter objetivo y p\u00fablico\u201d.<\/p>\n<h2><b>Mar\u00eda crey\u00f3 y se convirti\u00f3 en Madre del Se\u00f1or<\/b><\/h2>\n<p>Y a\u00f1adi\u00f3 que lo grandioso que hab\u00eda ocurrido en Nazaret, despu\u00e9s del saludo del \u00e1ngel, es que Mar\u00eda crey\u00f3 y se convirti\u00f3 en \u201cMadre del Se\u00f1or\u201d. As\u00ed fue como se produjo el acto de fe m\u00e1s grande y decisivo en la historia del mundo. A la vez que de las palabras de Isabel: \u201cDichosa t\u00fa que cre\u00edste\u201d, se ve c\u00f3mo ya en el Evangelio, la maternidad divina de Mar\u00eda no es entendida s\u00f3lo como maternidad f\u00edsica, sino mucho m\u00e1s como maternidad espiritual, fundada en la fe.<\/p>\n<h2><b>El riesgo de la fe<\/b><\/h2>\n<p>Tras analizar algunos aspectos de lo que signific\u00f3 para Mar\u00eda este acto de fe, el Predicador record\u00f3 \u00a0que \u201cDios no enga\u00f1a nunca\u201d, ni tironea a las criaturas a un determinado consenso escondi\u00e9ndole las consecuencias, tal como se ve en todos los grandes llamados del Creador. De manera que, \u201ca la luz del Esp\u00edritu Santo, que acompa\u00f1a el llamado de Dios, Ella ciertamente vislumbr\u00f3 que tambi\u00e9n su camino no ser\u00eda diferente al de todos los dem\u00e1s llamados\u201d. Sin embargo \u2013 prosigui\u00f3 \u2013 en el plano humano, Mar\u00eda se encuentra en una soledad total. Algo que en la actualidad podr\u00eda ser \u201cel riesgo de la fe\u201d, entiendo, por lo general, con el riesgo intelectual y dijo que \u201cpara Mar\u00eda se trat\u00f3 de un riesgo real\u201d.<\/p>\n<h2><b>Fe y esperanza en la estela de Mar\u00eda<\/b><\/h2>\n<p>El Padre Cantalamessa afirm\u00f3 que adem\u00e1s que \u201ccomo la estela de un bello barco va ensanch\u00e1ndose hasta desaparecer y perderse en el horizonte, as\u00ed es la inmensa estela de los creyentes que forman la Iglesia\u201d. Y dijo que comienza con \u201cuna punta\u201d que es la fe de Mar\u00eda, su \u201cfiat\u201d. S\u00ed, porque la fe, junto con su hermana \u201cla esperanza\u201d, es lo \u00fanico que no comienza con Cristo, sino con la Iglesia y por lo tanto, con Mar\u00eda, que es el primer miembro, en orden de tiempo y de importancia.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s destac\u00f3 que la vida de la Virgen no sirve s\u00f3lo para acrecentar nuestra devoci\u00f3n privada, sino tambi\u00e9n nuestra comprensi\u00f3n profunda de la Palabra de Dios y de los problemas de la Iglesia. \u201cMar\u00eda nos habla primero de la importancia de la fe\u201d, dijo. Y \u201cla fe es la base de todo\u201d; \u201ctan querida a Dios que hace depender de ella pr\u00e1cticamente todo, en sus relaciones con el hombre\u201d. A la vez que record\u00f3 que \u201cgracia y fe\u201d son los dos pilares de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y al resaltar diversos aspectos de la fe de Mar\u00eda que pueden ayudar a la Iglesia de hoy a creer m\u00e1s plenamente dijo que la Virgen se incluye humildemente en el grupo de los creyentes, se convierte en la primera creyente de la nueva alianza, como Abraham fue el primer creyente de la antigua alianza. Y que el Magn\u00edficat est\u00e1 lleno de esta fe basada en las Escrituras y de referencias a la historia de su pueblo.<\/p>\n<p><strong>\u201c\u00a1Creamos tambi\u00e9n nosotros! Contemplar la fe de Mar\u00eda nos mueve a renovar sobre todo nuestro acto de fe personal y de abandono en Dios\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Ante la pregunta de \u00bfqu\u00e9 hacer entonces?, el Predicador respondi\u00f3 que es \u00a0sencillo: \u201cdespu\u00e9s de haber orado, para que no sea una cosa superficial, decir a Dios con las palabras mismas de Mar\u00eda: \u2018\u00a1Heme aqu\u00ed, soy el esclavo, o la esclava, del Se\u00f1or: h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra!\u2019\u201d. Es decir, recordar que Mar\u00eda dijo su \u201cfiat\u201d en un modo optativo, con deseo y alegr\u00eda. Algo que todos deben y pueden imitar y de modo especial deben hacerlo los sacerdotes y cualquiera que est\u00e9 llamado, de alguna manera, a transmitir la fe y la Palabra de Dios a los dem\u00e1s.\u00a0<\/p>\n<p>Creamos tambi\u00e9n nosotros \u2013 fue la invitaci\u00f3n final del Padre Cantalamessa \u2013 para que lo que se actualiz\u00f3 en Mar\u00eda se actualice tambi\u00e9n en nosotros. Y concluy\u00f3 diciendo:<\/p>\n<p><strong>\u201cInvoquemos a la Virgen con el dulce t\u00edtulo de Virgo fidelis: \u00a1Virgen creyente, ruega por nosotros!\u201d<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 12px;\">Fuente: VaticanNews<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primera predicaci\u00f3n de Adviento: entramos en la estela de Mar\u00eda El Papa Francisco asisti\u00f3 esta&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":45868,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-45867","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45867","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45867"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45867\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45867"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45867"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45867"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}