{"id":46151,"date":"2019-12-10T09:14:16","date_gmt":"2019-12-10T13:44:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=46151"},"modified":"2026-04-17T15:04:12","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:12","slug":"el-papa-no-nos-lamentemos-el-senor-nos-consuela-y-castiga-con-ternura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2019\/12\/10\/el-papa-no-nos-lamentemos-el-senor-nos-consuela-y-castiga-con-ternura\/","title":{"rendered":"El Papa: no nos lamentemos, el Se\u00f1or nos consuela y castiga con ternura"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"font-family: 'courier new', courier, monospace;\">Misa en la Casa de Santa Marta\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa Francisco, en su homil\u00eda en la Misa en la Casa Santa Marta, respondi\u00f3 a la pregunta planteada por las lecturas del d\u00eda \u201c\u00bfC\u00f3mo consuela y corrige el Se\u00f1or?\u201d y record\u00f3 que Dios es un buen pastor, que acaricia a los que se acercan a pedir perd\u00f3n y abre a la gracia de la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se\u00f1or gu\u00eda a su pueblo, lo consuela, pero tambi\u00e9n lo corrige y lo castiga con la ternura de un padre, de un pastor que \u201clleva los corderitos sobre el pecho y conduce suavemente a las ovejas madres\u201d. De este modo el Papa Francisco, en su homil\u00eda en la Misa de la ma\u00f1ana en la Casa Santa Marta, responde a las preguntas \u201c\u00bfC\u00f3mo consuela, c\u00f3mo corrige al Se\u00f1or?\u201d, suscitadas por la liturgia de hoy. \u00a0La primera lectura, en efecto, un pasaje del libro de la consolaci\u00f3n de Israel del profeta Isa\u00edas, se abre, explica el Papa, con \u201cun anuncio de esperanza\u201d. \u201cConsuelen, consuelen a mi pueblo\u201d. El profeta comunica as\u00ed las palabras de Dios: \u201chablen al coraz\u00f3n de Jerusal\u00e9n y an\u00fancienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa est\u00e1 paga\u201d.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><b>El Se\u00f1or consuela a los que se dejan consolar<\/b><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se\u00f1or nos consuela siempre &#8211; comenta Francisco -, siempre que nos dejemos consolar. Dios, aclara, \u201ccorrige con el consuelo, pero \u00bfc\u00f3mo?\u201d Y lee otro pasaje de Isa\u00edas, el que habla del Se\u00f1or, el buen pastor, que \u201ccon su brazo\u201d re\u00fane el reba\u00f1o, \u201clleva sobre su pecho a los corderos\u201d y conduce con dulzura a \u201clas que han dado a luz\u201d. El Pont\u00edfice hace repetir a quienes lo escuchan el pasaje \u201cen el coraz\u00f3n\u201d, y comenta: \u201c\u00a1Este es un pasaje de ternura! \u00bfC\u00f3mo nos consuela el Se\u00f1or? Con ternura. \u00bfC\u00f3mo corrige el Se\u00f1or? Con ternura. \u00bfC\u00f3mo castiga el Se\u00f1or? Con ternura. \u00bfPuedes imaginarte sobre el pecho del Se\u00f1or, despu\u00e9s de haber pecado?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>El Se\u00f1or conduce, el Se\u00f1or gu\u00eda a su pueblo, el Se\u00f1or corrige; adem\u00e1s, yo dir\u00eda tambi\u00e9n: el Se\u00f1or castiga con ternura. La ternura de Dios, las caricias de Dios. No es una actitud did\u00e1ctica o diplom\u00e1tica de Dios: viene a \u00c9l desde dentro, es la alegr\u00eda que tiene cuando se acerca un pecador. Y la alegr\u00eda lo hace tierno.<\/i><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><b>La alegr\u00eda del Se\u00f1or, ante el pecador, se convierte en ternura<\/b><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa Francisco recuerda la par\u00e1bola del Hijo Pr\u00f3digo y el padre que vio venir a su hijo de lejos: lo estaba esperando, y \u201csubi\u00f3 a la terraza a ver si el hijo volv\u00eda\u201d. \u201cEl coraz\u00f3n del Padre\u201d, dice. Y, \u201ccuando llega, y ese discurso de arrepentimiento comienza, le tapa la boca y hace fiesta\u201d. \u201cLa tierna cercan\u00eda del Se\u00f1or\u201d, comenta de nuevo el Papa. En el Evangelio vuelve el pastor, el que tiene cien ovejas y una se pierde. &#8220;\u00bfno deja las noventa y nueve restantes en la monta\u00f1a, para ir a buscar la que se extravi\u00f3?\u201d, cita Francisco. Y \u201csi logra encontrarla, se alegrar\u00e1 m\u00e1s por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron\u201d. Esta es \u201cla alegr\u00eda del Se\u00f1or ante el pecador\u201d, \u201cante nosotros cuando nos dejamos perdonar, cuando nos acercamos a \u00c9l para que nos perdone\u201d. Una alegr\u00eda que \u201cse convierte en ternura, y esa ternura nos consuela\u201d.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><b>No nos lamentemos, el Se\u00f1or perdona nuestros pecados<\/b><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas veces &#8211; explica el Pont\u00edfice &#8211; nos lamentamos de las dificultades que tenemos: el diablo quiere que caigamos en el esp\u00edritu de la tristeza, \u201camargados por la vida\u201d o \u201cpor nuestros propios pecados\u201d. Y recuerda: \u201cConoc\u00ed a una persona consagrada a Dios a la que llamaban &#8216;lamento&#8217;, porque no pod\u00eda hacer otra cosa que quejarse: era &#8216;el Premio Nobel del lamento\u2019\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Cu\u00e1ntas veces nos lamentamos, nos quejamos y pensamos que nuestros pecados, nuestros l\u00edmites, no pueden ser perdonados. All\u00ed se oye la voz del Se\u00f1or que dice: \u201cYo te consuelo, estoy cerca de ti\u201d, y nos toma con ternura. El Dios poderoso que cre\u00f3 los cielos y la tierra, el Dios-h\u00e9roe, por decirlo as\u00ed, nuestro hermano, que se dej\u00f3 llevar a la cruz para morir por nosotros, es capaz de acariciarnos y decirnos: \u201cNo llores\u201d.<\/i><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><b>Seamos consolados por el Padre como la viuda de Na\u00edn<\/b><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cCon cuanta ternura &#8211; contin\u00faa el Papa Francisco &#8211; el Se\u00f1or habr\u00e1 acariciado a la viuda de Na\u00edn cuando le dijo: \u2018No llores\u2019. Quiz\u00e1s, delante del ata\u00fad de su hijo, la acarici\u00f3 antes de decirle \u2018No llores\u2019\u201d. Porque \u201chab\u00eda un desastre all\u00ed\u201d. \u201cDebemos creer en este consuelo del Se\u00f1or\u201d porque despu\u00e9s \u201cexiste la gracia\u201d del perd\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>\u201cPadre, que tengo tantos pecados, tantos errores que he cometido en mi vida\u201d \u2013 \u201cPero, \u00a1d\u00e9jate consolar!\u201d \u2013 \u201c\u00bfY, qui\u00e9n me consuela?\u201d \u2013 \u201cEl Se\u00f1or\u201d \u2013 \u201c\u00bfY ad\u00f3nde debo ir?\u201d \u2013 \u201cA pedir perd\u00f3n: \u00a1va, va! S\u00e9 valiente. Abre la puerta. Y \u00c9l te acariciar\u00e1. Se acercar\u00e1 con la ternura de un padre, de un hermano: \u2018As\u00ed como un pastor apacienta el reba\u00f1o y con su brazo lo re\u00fane, lleva a los corderitos sobre el pecho y conduce con dulzura a las ovejas que han dado a luz\u2019, as\u00ed tambi\u00e9n el Se\u00f1or nos consuela a nosotros\u201d.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: 'courier new', courier, monospace;\">Fuente: VaticanNews<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Misa en la Casa de Santa Marta\u00a0 El Papa Francisco, en su homil\u00eda en la&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":46152,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-46151","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46151","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46151"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46151\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46151"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46151"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46151"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}