{"id":46251,"date":"2019-12-11T12:25:03","date_gmt":"2019-12-11T16:55:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=46251"},"modified":"2026-04-17T15:04:12","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:12","slug":"san-damaso-i-papa-11-diciembre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2019\/12\/11\/san-damaso-i-papa-11-diciembre\/","title":{"rendered":"San D\u00e1maso I,\u00a0papa | 11 diciembre"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"font-size: 12px;\">San D\u00e1maso I, papa, que en los dif\u00edciles tiempos en que vivi\u00f3, reuni\u00f3 muchos s\u00ednodos para defender la fe de Nicea contra cismas y herej\u00edas, procur\u00f3 que san Jer\u00f3nimo tradujera al lat\u00edn los libros sagrados y vener\u00f3 piadosamente los sepulcros de los m\u00e1rtires, adorn\u00e1ndolos con inscripciones.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00abLiber Pontificalis\u00bb afirma que san D\u00e1maso era espa\u00f1ol. Tal vez era de origen espa\u00f1ol, pero, seg\u00fan parece, naci\u00f3 en Roma, donde su padre era sacerdote. San D\u00e1maso, que no se cas\u00f3 nunca, lleg\u00f3 a ser di\u00e1cono de la iglesia de su padre. Cuando muri\u00f3 el papa Liberio en el 366, D\u00e1maso fue elegido obispo de Roma, a los sesenta a\u00f1os de edad, aproximadamente. Su elecci\u00f3n estuvo lejos de ser un\u00e1nime, ya que una minor\u00eda eligi\u00f3 a otro di\u00e1cono llamado Ursino o Ursicinio y defendi\u00f3 su candidatura con gran vehemencia. Seg\u00fan parece, el poder civil sostuvo a D\u00e1maso con no menor apasionamiento (Butler afirma que emple\u00f3 \u00abprocedimientos b\u00e1rbaros\u00bb); pero Rufino, contempor\u00e1neo de san D\u00e1maso, demuestra que \u00e9ste no tuvo nada que ver en ello. Los partidarios del antipapa no se calmaron del todo; en efecto, el a\u00f1o 378, san D\u00e1maso fue acusado por ellos de incontinencia y tuvo que justificarse ante el emperador Graciano y ante un s\u00ednodo romano.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El historiador pagano Amiano Marcelino afirma que el modo de vida de los prelados romanos constitu\u00eda una tentaci\u00f3n para los ambiciosos y dice que hubiesen hecho bien en imitar la sencillez del clero de las provincias. Es indudable que, en tiempos de san D\u00e1maso se proced\u00eda con cierta pompa en la corte pontificia, pues, seg\u00fan cuenta san Jer\u00f3nimo, un pagano llamado Pretextato, que era senador romano, dijo al santo: \u00abSi me haces obispo de Roma, me convertir\u00e9 ma\u00f1ana mismo al cristianismo\u00bb. Esta observaci\u00f3n de un pagano prueba cu\u00e1n necesaria es la moderaci\u00f3n a quienes desean dar testimonio del esp\u00edritu evang\u00e9lico. Como quiera que sea, esta cr\u00edtica no se aplica a san D\u00e1maso, ya que san Jer\u00f3nimo, que fue su secretario y le conoc\u00eda bien, ataca severamente el lujo de ciertos prelados en Roma y no habr\u00eda dejado de mencionar al papa si le hubiese cre\u00eddo culpable de la misma falta. Lo cierto es que las cr\u00edticas de san Jer\u00f3nimo eran tan justificadas que, el a\u00f1o 370, Valentiniano prohibi\u00f3 a los miembros del clero que indujesen a las viudas y hu\u00e9rfanos a que les hiciesen regalos o les dejasen legados. San D\u00e1maso aplic\u00f3 estrictamente ese decreto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El santo Pont\u00edfice tuvo que combatir varias herej\u00edas. Pero el a\u00f1o 380. Teodosio I en el Oriente y Graciano en el Occidente proclamaron que el cristianismo, tal como lo practicaban los obispos de Roma y Alejandr\u00eda, era la religi\u00f3n del Imperio. Adem\u00e1s, Graciano, atendiendo a la petici\u00f3n de los senadores cristianos apoyados por san D\u00e1maso, suprimi\u00f3 el altar de la Victoria en el senado y renunci\u00f3 al t\u00edtulo de Pont\u00edfice M\u00e1ximo. Al a\u00f1o siguiente, se reuni\u00f3 el segundo Concilio Ecum\u00e9nico (primero de Constantinopla) y el papa envi\u00f3 representantes. Pero de todos los actos de san D\u00e1maso, el m\u00e1s ben\u00e9fico y cuya influencia se deja sentir todav\u00eda en nuestros d\u00edas, fue el haber patrocinado los estudios b\u00edblicos de san Jer\u00f3nimo, que culminaron con la traducci\u00f3n conocida con el nombre de \u00abVulgata\u00bb. San Jer\u00f3nimo cuenta que san D\u00e1maso era versado en las Escrituras, \u00abun doctor virgen de una Iglesia virgen\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teodoreto dice que \u00abfue ilustre por la santidad de su vida y estaba siempre pronto a predicar y a hacer cualquier cosa en defensa de la doctrina apost\u00f3lica\u00bb. Tambi\u00e9n se recuerda a san D\u00e1maso por su solicitud hacia las reliquias y sepulcros de los m\u00e1rtires. A \u00e9l se debieron el descubrimiento y el ornato de varias catacumbas, y tanto el cristiano piadoso como el historiador y el arque\u00f3logo le admiran por las inscripciones que mand\u00f3 poner en ellas. Se conservan muchas de esas inscripciones y epigramas, ya sea en el original, ya sea en reproducciones. Una de las m\u00e1s famosas es la que nos dice cuanto sabemos sobre san Tarsicio. San D\u00e1maso muri\u00f3 el 11 de diciembre de 384, cuando contaba unos ochenta a\u00f1os. \u00c9l mismo hab\u00eda mandado poner en la \u00abcripta pontificia\u00bb del cementerio de San Calixto un epitafio gen\u00e9rico, que termina as\u00ed: \u00abYo, D\u00e1maso, hubiese querido ser sepultado aqu\u00ed; pero tuve miedo de ofender a las cenizas de los santos\u00bb. As\u00ed pues, fue sepultado, junto con su madre y su hermana, en una iglesia que \u00e9l mismo hab\u00eda construido en la V\u00eda Ardeatina. Uno de los epitafios que se conservan, es precisamente el que san D\u00e1maso escribi\u00f3 para su propia tumba; en \u00e9l hace un acto de fe en la resurrecci\u00f3n de Cristo y en la suya propia: \u00abEl que anduvo sobre las aguas y calm\u00f3 la tempestad, el que da vida a las semillas de la tierra, el que rompi\u00f3 las cadenas de la muerte y, al cabo de tres d\u00edas de oscuridad, fue capaz de hacer volver al mundo superior al hermano de Marta: El mismo har\u00e1 que D\u00e1maso resucite del polvo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12px;\">Di Berardino, 1981, BAC, tomo III, p\u00e1g. 323-329. M\u00e1s enfocado hacia la consolidaci\u00f3n del poder papal, \u00abLos Papas, de San Pedro a Juan Pablo II\u00bb, de Jean Mathieu-Rosay, Rialp, Madrid, 1990, pp 67-68. Puede leerse del Can.\u00a0Casimiro S\u00e1nchez Aliseda\u00a0una\u00a0biograf\u00eda del santo\u00a0con especial atenci\u00f3n a su aspecto de poeta.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"hg_fuente\"><strong>fuente:<\/strong>\u00a0\u00abVidas de los santos de A. Butler\u00bb, Herbert Thurston, SI<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<section class=\"mt30\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Este Pont\u00edfice se hizo famoso por haber redactado y hecho grabar los epitafios o l\u00e1pidas en los sepulcros de muchos famosos m\u00e1rtires de las catacumbas de Roma.<\/p>\n<p>De familia espa\u00f1ola, el santo fue secretario de los Pont\u00edfices, San Liberio y San F\u00e9lix, y al ser elegido Papa, en el a\u00f1o 366, hizo honor a su nombre, que significa &#8220;domador&#8221;, porque tuvo que sofocar una sangrienta rebeli\u00f3n que se levant\u00f3 en Roma contra \u00e9l.<\/p>\n<p>Tuvo como Secretario al gran San Jer\u00f3nimo, a quien le encarg\u00f3 que tradujera la S. Biblia al idioma popular, conocida con el nombre de &#8220;La Vulgata&#8221;, y que fue empleada por la Iglesia Cat\u00f3lica durante cerca de 15 siglos.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n se\u00f1ala que el Papa San D\u00e1maso fue el que introdujo en las oraciones de los cat\u00f3licos el &#8220;Gloria al Padre, al Hijo y al Esp\u00edritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Am\u00e9n&#8221;. Durante todo su pontificado se preocup\u00f3 por conseguir que los obispos de todas las naciones reconocieran al Sumo Pont\u00edfice de Roma como el obispo m\u00e1s importante del mundo.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 el 11 de diciembre del a\u00f1o 384 a la edad de 80 a\u00f1os. Fue sepultado en la tumba que \u00e9l mismo se hab\u00eda preparado humildemente, alejado de las tumbas de los santos famosos de Roma. Despu\u00e9s construyeron sobre su sepulcro la bas\u00edlica llamada San D\u00e1maso.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-46253\" src=\"https:\/\/www.diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/San_Damaso_I.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"274\" \/><\/p>\n<\/section>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San D\u00e1maso I, papa, que en los dif\u00edciles tiempos en que vivi\u00f3, reuni\u00f3 muchos s\u00ednodos&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":46252,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-46251","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46251","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46251"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46251\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46251"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46251"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46251"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}