{"id":46771,"date":"2019-12-19T09:41:52","date_gmt":"2019-12-19T14:11:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=46771"},"modified":"2026-04-17T15:04:12","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:12","slug":"el-papa-el-senor-hace-florecer-el-desierto-es-la-gratuidad-de-la-salvacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2019\/12\/19\/el-papa-el-senor-hace-florecer-el-desierto-es-la-gratuidad-de-la-salvacion\/","title":{"rendered":"El Papa: el Se\u00f1or hace florecer el desierto, es la gratuidad de la salvaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>El Papa celebra la misa en la casa Santa Marta.<\/p>\n<p>El pecado es no custodiar la gratuidad, crey\u00e9ndonos redentores de nosotros mismos, es el Se\u00f1or quien nos salva. Lo afirm\u00f3 el Papa Francisco en la homil\u00eda de la Misa en la Casa Santa Marta.<\/p>\n<p>El desierto florecer\u00e1. En la misa matutina en la casa Santa Marta, el Papa Francisco usa esta imagen, remiti\u00e9ndose al profeta Isa\u00edas, para recordarnos que Dios es capaz de cambiar todo, gratuitamente, porque este florecimiento parece imposible para el desierto hecho de arena seca. El Papa invita, por lo tanto, a custodiar esta gratuidad: el pecado es el deseo de redimirse a s\u00ed mismos.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<h2><b>Dios es capaz de cambiarlo todo<\/b><\/h2>\n<p>Su reflexi\u00f3n parte de la liturgia de hoy, en espera de la Navidad, que &#8220;nos pone frente a dos desiertos&#8221;, es decir, a dos mujeres est\u00e9riles: Isabel y la madre de Sans\u00f3n. En el Evangelio, la historia de Isabel hace pensar tambi\u00e9n en la historia de Abraham y Sara.\u00a0 &#8220;La esterilidad es un desierto&#8221;, subraya el Papa, porque &#8220;una mujer est\u00e9ril termina all\u00ed, sin descendencia&#8221;. Ambas, sin embargo, son &#8220;mujeres de fe&#8221; y se encomiendan al Se\u00f1or:<\/p>\n<p><i>Y el Se\u00f1or hace florecer el desierto. Ambas mujeres conciben y dan a luz. &#8220;Padre, \u00bfes esto un milagro?&#8221; No, es m\u00e1s que un milagro: es la base, es el fundamento mismo de nuestra fe. Ambas conciben porque Dios es capaz de cambiar todo, incluso las leyes de la naturaleza; es capaz de dar paso a su Palabra. Los dones de Dios son gratuidad. Y esta vida de ambas mujeres es la expresi\u00f3n de la gratuidad de Dios.<\/i><\/p>\n<h2><b>San Juan Bautista y Sans\u00f3n s\u00edmbolos de la gratuidad de la salvaci\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p>Tanto Juan el Bautista como Sans\u00f3n son, por tanto, &#8220;gratuidad de Dios&#8221;, m\u00e1s a\u00fan, &#8220;son el s\u00edmbolo -por as\u00ed decirlo- de la gratuidad en nuestra salvaci\u00f3n&#8221;, dice el Papa, porque &#8220;nadie puede salvarse a s\u00ed mismo&#8221;. &#8220;El \u00fanico que salva es el Se\u00f1or&#8221;, el \u00fanico capaz de salvarnos de nuestras miserias y brutalidades, y &#8220;si no te encomiendas a la gratuidad de la salvaci\u00f3n del Se\u00f1or no te salvar\u00e1s&#8221;, subraya. Hay que tener fe, que tambi\u00e9n es un don de Dios.<\/p>\n<h2><b>Somos est\u00e9riles, todo es gracia<\/b><\/h2>\n<p>Precisamente para remarcar el sentido de la gracia, Francisco se remite a San Agust\u00edn exhortando a abrir el coraz\u00f3n a la gratuidad:<\/p>\n<p><i>Ninguno de nosotros merece la salvaci\u00f3n. \u00a1Ninguno! &#8220;Pero yo rezo, ayuno&#8230;&#8221;. S\u00ed, esto te har\u00e1 bien, pero si no est\u00e1 esta gratuidad al inicio de todo eso, no hay posibilidad. Somos est\u00e9riles. Todos. Est\u00e9riles para la vida de la gracia, est\u00e9riles para ir al cielo, est\u00e9riles para concebir la santidad. S\u00f3lo, la gratuidad. Y es por eso que no podemos presumir de ser justos. &#8220;Padre, soy cat\u00f3lico, voy a misa los domingos, pertenezco a esta asociaci\u00f3n, a esta, esta, esta, esta&#8230;&#8221;. \u00a0&#8220;Y dime, \u00bfest\u00e1s comprando tu salvaci\u00f3n as\u00ed? \u00bfCrees que esto te salvar\u00e1?&#8221; Te ayudar\u00e1 a salvarte \u00a0s\u00f3lo si crees en la gratuidad del don de Dios. Todo es gracia.<\/i><\/p>\n<p>Por esto estamos llamados a adorar al Se\u00f1or y a agradecerle por \u201ctanta gracia\u201d.<\/p>\n<h2><b>Alabar al Se\u00f1or por todo lo que nos da gratis<\/b><\/h2>\n<p>Ambas mujeres dieron a luz a hijos que ser\u00e1n grandes en la historia, se\u00f1ala el Papa deteni\u00e9ndose en particular en la historia de Sans\u00f3n que, gran luchador y hombre fuerte, despu\u00e9s de haber salvado al pueblo de los filisteos, &#8220;tal vez no se preocup\u00f3 por la gratuidad del don recibido&#8221;, se equivoc\u00f3, cayendo en manos de una mujer que lo vendi\u00f3 a los filisteos. Pero luego se recuper\u00f3. El Papa se refiere a su historia precisamente para recordarnos que &#8220;todos somos pecadores y que el pecado es no custodiar la gratuidad&#8221;.<\/p>\n<p><i>Pero, \u00bfsoy consciente de que el pecado es no custodiar la gratuidad? Y cuando voy a confesarme, \u00bfqu\u00e9 hago? \u00bfDigo los pecados como un loro o los digo porque siento que he arriesgado el don de la gratuidad para tener algo m\u00edo? Custodiar la gratuidad y pensar en Sans\u00f3n: elegido, bueno, que hacia el final de su vida tuvo un desliz, luego se recuper\u00f3. Pero nosotros podemos, podemos resbalar y creernos redentores de nosotros mismos. El pecado es este. El pecado es el deseo de redimirnos a nosotros mismos. En estos d\u00edas antes de Navidad alabemos al Se\u00f1or por la gratuidad de la salvaci\u00f3n, por la gratuidad de la vida, por todo lo que nos da gratis. Todo es gracia.<\/i><\/p>\n<p>La invitaci\u00f3n final es, por lo tanto, reflexionar si mantenemos esta gratuidad o la ponemos en riesgo con nuestros pecados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Fuente: VaticanNews<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa celebra la misa en la casa Santa Marta. 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