{"id":46854,"date":"2019-12-20T10:04:23","date_gmt":"2019-12-20T14:34:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=46854"},"modified":"2026-04-17T15:04:12","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:12","slug":"tercera-predicacion-de-adviento-maria-en-navidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2019\/12\/20\/tercera-predicacion-de-adviento-maria-en-navidad\/","title":{"rendered":"Tercera predicaci\u00f3n de Adviento: &#8220;Mar\u00eda en Navidad&#8221;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El Papa Francisco asisti\u00f3 esta ma\u00f1ana en la Capilla \u201cRedemptoris Mater\u201d del Palacio Apost\u00f3lico, junto a la familia pontificia, a la tercera predicaci\u00f3n de Adviento del Padre Raniero Cantalamessa, quien prosigui\u00f3 sus reflexiones a partir del tema &#8220;Mar\u00eda en la Navidad&#8221;, profundizando sobre tres dimensiones de su maternidad: &#8220;la f\u00edsica, la metaf\u00edsica y la espiritual&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su tercera predicaci\u00f3n de Adviento, el Padre Raniero Cantalamessa record\u00f3 que los \u201cpasos\u201d que estamos siguiendo sobre &#8220;las huellas de Mar\u00eda&#8221; a lo largo de estas reflexiones &#8220;corresponden bastante fielmente al desarrollo hist\u00f3rico de su vida, como resulta de los Evangelios&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa meditaci\u00f3n sobre Mar\u00eda llena de fe nos ha llevado al misterio de la Anunciaci\u00f3n; la del Magnificat al misterio de la Visitaci\u00f3n, y ahora la de Mar\u00eda \u201cMadre de Dios\u201d a la Navidad. De hecho, fue en la Navidad, en el momento en el cual\u00a0<i>dio a luz a su hijo primog\u00e9nito\u00a0<\/i>(Lc 2, 7), no antes, que Mar\u00eda pasa a ser verdadera y plenamente Madre de Dios\u00bb, afirm\u00f3\u00a0el Predicador de la Casa Pontificia explicando que al hablar de Mar\u00eda, la Escritura destaca constantemente dos momentos fundamentales, que &#8220;corresponden a aquellos que tambi\u00e9n la experiencia humana com\u00fan considera esenciales para que haya una maternidad verdadera y plena: concebir y dar a luz&#8221;.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><b>Dos momentos fundamentales de Mar\u00eda: concebir y dar a luz<\/b><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>\u00abMira\u00a0<\/i>\u2013dice el \u00e1ngel a Mar\u00eda-\u00a0<i>concebir\u00e1s y dar\u00e1s a luz un hijo\u00a0<\/i>(Lc 1, 31). Estos dos elementos est\u00e1n presentes incluso en la narraci\u00f3n de Mateo: La criatura que ha \u201cconcebido\u201d es obra del Esp\u00edritu Santo y ella \u201cdar\u00e1 a luz\u201d un hijo (cfr. Mt 1, 20s)\u00bb, a\u00f1adi\u00f3 el padre Raniero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, el Predicador indic\u00f3 que &#8220;Madre de Dios&#8221;, adem\u00e1s de ser el t\u00edtulo dogm\u00e1tico m\u00e1s antiguo e importante de la Virgen, &#8220;que fue definido por la Iglesia en el Concilio de \u00c9feso en el 431 como verdad de fe que todos los cristianos deben creer&#8221;; es un t\u00edtulo que expresa &#8220;uno de los misterios y, para la raz\u00f3n, una de las paradojas m\u00e1s altas del cristianismo&#8221;: &#8220;es el fundamento de toda la grandeza de Mar\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido, el fraile capuchino destac\u00f3 que Mar\u00eda &#8220;no empieza a ser Madre de Dios en el concilio de \u00c9feso en 431, al igual que Jes\u00fas no empieza a ser Dios en el concilio de Nicea en 325, que lo define como tal; sino que ya lo era antes&#8221;, ya que &#8220;sucede como con el descubrimiento de una nueva estrella: no nace en el momento en el que su luz llega a la tierra y el observador la ve, sino que exist\u00eda ya de antes, quiz\u00e1s desde miles de a\u00f1os luz antes&#8221;.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><b>Las tres fases de la maternidad de Mar\u00eda<\/b><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en este proceso que lleva a la proclamaci\u00f3n solemne de &#8220;Mar\u00eda Madre de Dios&#8221;, el padre Raniero distingue tres grandes fases:\u00a0La maternidad f\u00edsica, la metaf\u00edsica y la espiritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La\u00a0<b>maternidad f\u00edsica\u00a0<\/b>de Mar\u00eda, es aquella que se desarrolla en la fase m\u00e1s antigua del cristianismo, empleada para demostrar la verdadera humanidad de Jes\u00fas. &#8220;Fue en este per\u00edodo y en este clima que se form\u00f3 el art\u00edculo del credo: nacido (o encarnado) del Esp\u00edritu Santo y de Mar\u00eda Virgen. Esto, al comienzo, quer\u00eda decir simplemente que Jes\u00fas es Dios y hombre&#8221;, afirm\u00f3 el te\u00f3logo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la\u00a0<b>maternidad metaf\u00edsica,<\/b>\u00a0esta fase sucede durante la \u00e9poca de las grandes controversias cristol\u00f3gicas del siglo V-continu\u00f3 argumentando el Predicador- cuando el problema central, en torno a Jes\u00fas, no era ya el de su verdadera humanidad, sino el de la\u00a0<i>unidad<\/i>\u00a0de su persona: &#8220;la maternidad de Mar\u00eda no es ya vista s\u00f3lo en referencia a la naturaleza humana de Cristo, sino, como es m\u00e1s justo, en referencia a la \u00fanica persona del Verbo hecho hombre. Debido a que esta \u00fanica persona que Mar\u00eda genera seg\u00fan la carne no es otra que la persona divina del Hijo, como consecuencia, ella aparece verdadera Madre de Dios\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo est\u00e1 la fase de la\u00a0<b>maternidad espiritual<\/b>, o de fe, &#8220;que hace de Mar\u00eda la primera y la m\u00e1s santa hija de Dios, la primera y la m\u00e1s d\u00f3cil disc\u00edpula de Cristo, la creatura que \u2013 escribe incluso san Agust\u00edn \u2013por el honor debido al Se\u00f1or, no se debe ni siquiera mencionar cuando se habla del pecado\u201d.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><b>El &#8220;t\u00edtulo&#8221; Mar\u00eda Madre de Dios es el punto de encuentro<\/b><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s el padre Cantalamessa se\u00f1al\u00f3 que el t\u00edtulo de \u201cMadre de Dios\u201d es incluso hoy el punto de encuentro &#8220;y la base com\u00fan a todos los cristianos, desde la cual retomar para reencontrar el acuerdo entorno al lugar de Mar\u00eda en la fe&#8221;, ya que \u00e9ste &#8220;es el \u00fanico t\u00edtulo ecum\u00e9nico, no s\u00f3lo de derecho, porque fue definido en un Concilio ecum\u00e9nico, pero tambi\u00e9n de hecho por que es reconocido por todas las Iglesias&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en el ejercicio diario de la vida cristiana en la que el creyente busca imitar a la Madre de Dios, &#8220;en este camino sobre las huellas de Mar\u00eda&#8221;, el Predicador afirm\u00f3 en su meditaci\u00f3n en que la clave consiste en contemplar los \u201cpasos\u201d individuales realizados por ella para despu\u00e9s imitarlos en nuestra vida. \u00bfPero c\u00f3mo se puede imitar esta caracter\u00edstica de la Virgen de ser Madre de Dios?<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><b>\u00bfC\u00f3mo se puede imitar a la Madre de Dios?<\/b><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Debemos recordar que la maternidad divina de Mar\u00eda se realiza sobre dos planos: sobre un plano f\u00edsico y sobre un plano espiritual&#8221;- dijo Cantalamessa- &#8220;Mar\u00eda es Madre de Dios no s\u00f3lo porque lo ha llevado f\u00edsicamente en su seno, sino tambi\u00e9n porque lo concibi\u00f3 primero en el coraz\u00f3n con la fe&#8221;. Por consiguiente, &#8220;no podemos imitar a Mar\u00eda en el primer sentido, generando de nuevo a Cristo, pero podemos imitarla en el segundo sentido, que es el de la fe&#8221;.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><b>Oraci\u00f3n delante del pesebre en la v\u00edspera de Navidad<\/b><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para finalizar, el Predicador de la Casa Pontificia record\u00f3 que en las tres meditaciones de Adviento &#8220;hemos intentado prepararnos para la Navidad en la escuela de la Madre de Dios. Ahora que hemos llegados al final no nos queda m\u00e1s que unirnos a ella en una contemplaci\u00f3n silenciosa y adoradora del Dios hecho hombre por nosotros&#8221;, concluy\u00f3 el fraile capuchino invitando a rezar delante del pesebre una bella oraci\u00f3n de la liturgia bizantina en la v\u00edspera de Navidad:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>\u00ab\u00bfQu\u00e9 podemos ofrecerte como regalo, oh Cristo nuestro Dios, por haber aparecido en la tierra asumiendo nuestra propia humanidad? Cada una de las criaturas moldeadas por tus manos te ofrece algo para darte gracias: los \u00e1ngeles te ofrecen su canci\u00f3n, los cielos la estrella, los magos sus dones, los pastores su maravilla, la tierra una cueva, el desierto un pesebre. \u00a1Pero te ofrecemos una Madre virgen!\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: 'courier new', courier, monospace;\">Fuente: VaticanNews<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa Francisco asisti\u00f3 esta ma\u00f1ana en la Capilla \u201cRedemptoris Mater\u201d del Palacio Apost\u00f3lico, junto&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":46855,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-46854","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46854","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46854"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46854\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46854"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46854"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46854"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}