{"id":48492,"date":"2020-01-17T11:12:34","date_gmt":"2020-01-17T15:42:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=48492"},"modified":"2026-04-17T15:04:13","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:13","slug":"hoy-se-celebra-a-san-antonio-abad-ilustre-padre-de-los-monjes-cristianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/01\/17\/hoy-se-celebra-a-san-antonio-abad-ilustre-padre-de-los-monjes-cristianos\/","title":{"rendered":"Hoy se celebra a San Antonio Abad, ilustre padre de los monjes cristianos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Cada 17 de enero se celebra la Fiesta de San Antonio Abad, ilustre padre de los monjes cristianos y modelo de espiritualidad asc\u00e9tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Antonio, cuyo nombre significa \u201cfloreciente\u201d, naci\u00f3 en Egipto por el a\u00f1o 250 de padres campesinos y acaudalados. En una Misa resonaron en \u00e9l estas palabras de Jes\u00fas: \u201csi quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que tienes y dalo a los pobres\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando murieron sus padres cuando ten\u00eda unos 20 a\u00f1os, reparti\u00f3 sus bienes entre los pobres y se fue a hacer penitencia al desierto. All\u00ed hizo vida de ermita\u00f1o y m\u00e1s adelante vivi\u00f3 junto a un cementerio, reflexionando en este tiempo sobre la vida de Jes\u00fas que venci\u00f3 a la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTrabajaba con sus propias manos, ya que conoc\u00eda aquella afirmaci\u00f3n de la Escritura: \u2018El que no trabaja que no coma\u2019; lo que ganaba con su trabajo lo destinaba parte a su propio sustento, parte a los pobres\u201d, afirma San Atanasio en la biograf\u00eda que escribi\u00f3 del Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Organiz\u00f3 comunidades de oraci\u00f3n y trabajo. Sin embargo, opt\u00f3 de nuevo por ir al desierto, donde integr\u00f3 la vida solitaria con la direcci\u00f3n y organizaci\u00f3n de un grupo de ermita\u00f1os que se encontraban en esa zona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera San Antonio Abad se convirti\u00f3 en uno de los iniciadores de las comunidades de monjes en la historia del cristianismo, que luego se fueron expandiendo por todo el mundo y que siguen existiendo en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Junto al Obispo San Atanasio defendi\u00f3 la fe contra el arrianismo, una herej\u00eda que negaba la divinidad de Jesucristo. Adem\u00e1s, seg\u00fan San Jer\u00f3nimo, el abad San Antonio se hizo\u00a0<a href=\"https:\/\/www.aciprensa.com\/noticias\/hoy-se-recuerda-a-san-pablo-el-ermitano-quien-se-alejo-del-mundo-por-salvarlo-67537\/\">amigo de San Pablo el ermita\u00f1o<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cOraba con mucha frecuencia, ya que hab\u00eda aprendido que es necesario retirarse para\u00a0<em>ser\u00a0<\/em><em>constantes en orar:<\/em>\u00a0En efecto, pon\u00eda tanta atenci\u00f3n en la lectura, que reten\u00eda todo lo que hab\u00eda le\u00eddo, hasta tal punto que lleg\u00f3 un momento en que su memoria supl\u00eda los libros\u201d, destaca San Atanasio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTodos los habitantes del lugar, y todos los hombres honrados, cuya compa\u00f1\u00eda frecuentaba, al ver su conducta, lo llamaban amigo de Dios; y todos lo amaban como a un hijo o como a un hermano\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Antonio Abad parti\u00f3 a la Casa del Padre hacia el 356, en el monte Colzim, pr\u00f3ximo al Mar Rojo. Es considerado tambi\u00e9n patr\u00f3n de tejedores de cestos, fabricantes de pinceles, cementerios y carniceros.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; color: #999999;\">Fuente: Aciprensa<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>San Antonio \u00abel grande\u00bb,\u00a0<em>abad<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Memoria de san Antonio, abad, quien, habiendo perdido a sus padres, distribuy\u00f3 todos sus bienes entre los pobres, siguiendo la indicaci\u00f3n evang\u00e9lica, y se retir\u00f3 a la soledad de la regi\u00f3n de Tebaida, en Egipto, donde llev\u00f3 vida asc\u00e9tica. Trabaj\u00f3 para reforzar la acci\u00f3n de la Iglesia, sostuvo a los confesores de la fe durante la persecuci\u00f3n desencadenada bajo el emperador Diocleciano, apoy\u00f3 a san Atanasio contra los arrianos y reuni\u00f3 a tantos disc\u00edpulos que mereci\u00f3 ser considerado padre de los monjes.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Antonio naci\u00f3 en una poblaci\u00f3n del alto Egipto, al sur de Menfis, el a\u00f1o 251. Sus padres, que eran cristianos, le guardaron tan celosamente durante sus primeros a\u00f1os, que Antonio creci\u00f3 en una ignorancia absoluta de la literatura y no conoc\u00eda otra lengua que la propia. A la muerte de sus padres cuando Antonio ten\u00eda veinte a\u00f1os, hered\u00f3 una considerable fortuna y el cuidado de su hermana peque\u00f1a. Seis meses despu\u00e9s, oy\u00f3 leer en la iglesia las palabras de Cristo al joven rico: \u00abVe y vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y poseer\u00e1s un tesoro en el cielo\u00bb. Sinti\u00e9ndose aludido por esas palabras, Antonio volvi\u00f3 a su casa y regal\u00f3 a sus vecinos lo mejor de sus tierras; el resto lo vendi\u00f3, y reparti\u00f3 el producto entre los pobres, guardando s\u00f3lo lo estrictamente necesario para \u00e9l y su hermana. Poco despu\u00e9s, oyendo en la iglesia el comentario de las palabras de Cristo: \u00abNo os preocup\u00e9is por el d\u00eda de ma\u00f1ana\u00bb&#8230; distribuy\u00f3 lo poco que hab\u00eda guardado y coloc\u00f3 a su hermana en una casa de v\u00edrgenes, que era probablemente el primer monasterio femenino del que se conserve memoria. Por su parte, Antonio se retir\u00f3 a la soledad, siguiendo el ejemplo de un anciano ermita\u00f1o de los alrededores. El trabajo manual, la oraci\u00f3n y la lectura constituyeron en adelante su principal ocupaci\u00f3n. Su fervor era tan grande que, en cuanto o\u00eda hablar de alg\u00fan virtuoso ermita\u00f1o, part\u00eda en busca de \u00e9l para aprovechar su ejemplo y sus consejos. De este modo, Antonio se convirti\u00f3 pronto en un modelo de humildad, caridad, esp\u00edritu de oraci\u00f3n y otras virtudes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El demonio le asalt\u00f3 con muchas tentaciones, represent\u00e1ndole todo el bien que pod\u00eda haber hecho, si hubiese conservado sus riquezas, y haci\u00e9ndole sentir todas las dificultades de su condici\u00f3n de ermita\u00f1o. Era \u00e9sta una tentaci\u00f3n com\u00fan del enemigo, que tiende a hacer que los hombres se sientan descontentos de la vocaci\u00f3n a la que Dios les ha llamado. Como el joven novicio resistiera valientemente el asalto, el demonio cambi\u00f3 de t\u00e1ctica y empez\u00f3 a molestarle noche y d\u00eda con pensamientos obscenos. Antonio opuso a estos ataques la m\u00e1s severa vigilancia sobre sus sentidos, el ayuno prolongado y la oraci\u00f3n. El demonio se le apareci\u00f3 entonces; primero, bajo la forma de una hermosa mujer para seducirle, y despu\u00e9s, bajo la forma de un negro para aterrorizarle, hasta que al fin se dio por vencido y le dej\u00f3 en paz. El santo se alimentaba exclusivamente de pan con un poco de sal, y no beb\u00eda m\u00e1s que agua. Nunca com\u00eda antes de la ca\u00edda del sol y, en ciertas \u00e9pocas, s\u00f3lo cada tres o cuatro d\u00edas. Dorm\u00eda sobre una burda estera o en el suelo. Deseoso de mayor soledad, se retir\u00f3 a un antiguo cementerio, adonde un amigo le llevaba un poco de pan, de vez en cuando. Dios permiti\u00f3 que el diablo le atacara nuevamente all\u00ed en forma visible, y que hiciera toda especie de ruidos para infundirle temor. En una ocasi\u00f3n, el demonio le golpe\u00f3 tan rudamente, que un amigo encontr\u00f3 a Antonio medio muerto. Al volver en s\u00ed, exclam\u00f3: \u00ab\u00bfD\u00f3nde te has escondido, Se\u00f1or? \u00bfPor qu\u00e9 no estabas aqu\u00ed para ayudarme?\u00bb A lo que una voz respondi\u00f3: \u00abAqu\u00ed estaba yo, Antonio, asisti\u00e9ndote en el combate; y, como has resistido valientemente al enemigo, te proteger\u00e9 siempre y har\u00e9 que tu nombre sea famoso en toda la tierra\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde que hab\u00eda abandonado el mundo, en el a\u00f1o 272, Antonio vivi\u00f3 en sitios no muy alejados de su pueblo natal, Kom\u00e1n. San Atanasio hace notar que antes de \u00e9l muchos otros siervos de Dios hab\u00edan vivido en el retiro cerca de las ciudades, y que algunos llevaban una vida retirada, sin salir de ellas. El nombre con el que se designaba a estos siervos de Dios era el de ascetas, tomado del sustantivo griego que significa pr\u00e1ctica o entrenamiento, ya que se entregaban al ejercicio de la mortificaci\u00f3n y la oraci\u00f3n. En los m\u00e1s antiguos escritos encontramos la menci\u00f3n de estos ascetas, y Or\u00edgenes nos cuenta, hacia el a\u00f1o 249, que se absten\u00edan de la carne, como los disc\u00edpulos de Pit\u00e1goras. Eusebio relata que san Pedro de Alejandr\u00eda practicaba austeridades comparables a las de los ascetas, as\u00ed como Panfilio, y san Jer\u00f3nimo aplica la misma expresi\u00f3n a Pierio. San Antonio hab\u00eda llevado esta forma de vida, cerca de Kom\u00e1n, hasta el a\u00f1o 285 m\u00e1s o menos, pero a los treinta y cinco a\u00f1os de edad, pas\u00f3 a la ribera oriental del Nilo y fij\u00f3 su morada en la cumbre de un monte. All\u00ed vivi\u00f3 casi veinte a\u00f1os, sin ver apenas ser humano alguno, fuera del hombre que le tra\u00eda pan cada seis meses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para satisfacer los deseos de muchos, hacia el a\u00f1o 305, a los cincuenta y cuatro de su edad, abandon\u00f3 su celda en la monta\u00f1a y fund\u00f3 un monasterio en Fayo. El monasterio consist\u00eda originalmente en una serie de celdas aisladas, pero no podemos afirmar con certeza que todas las colonias de ascetas fundadas por san Antonio estaban concebidas en la misma forma. El santo no ten\u00eda residencia permanente en ninguna de las colonias, pero las visitaba de cuando en cuando. San Atanasio cuenta que para ir al primer monasterio, san Antonio ten\u00eda que atravesar el canal Arsino\u00edtico, que estaba infestado de cocodrilos. Parece que las distracciones que ocasionaron al santo estas fundaciones le produjeron graves escr\u00fapulos, y aun se cuenta que le asalt\u00f3 la tentaci\u00f3n de desesperaci\u00f3n y que s\u00f3lo pudo vencerla a fuerza de insistir en la oraci\u00f3n y el trabajo manual. En la \u00e9poca de las fundaciones, san Antonio se alimentaba con seis onzas de pan mojado en agua, a\u00f1adiendo algunas veces unos cuantos d\u00e1tiles. Generalmente com\u00eda al atardecer. En su ancianidad tomaba adem\u00e1s un poco de aceite. Aunque en ciertas \u00e9pocas s\u00f3lo com\u00eda cada tres o cuatro d\u00edas, parec\u00eda vigoroso y se mostraba siempre alegre. Los visitantes le reconoc\u00edan entre sus disc\u00edpulos por la alegr\u00eda de su rostro, que era un reflejo de la paz de que gozaba su alma. San Antonio exhortaba a sus hermanos a preocuparse lo menos posible por su cuerpo, pero se guardaba bien de confundir la perfecci\u00f3n, que consiste en el amor de Dios, con la mortificaci\u00f3n. Aconsejaba a sus monjes que pensaran cada ma\u00f1ana que tal vez no vivir\u00edan hasta el fin del d\u00eda, y que ejecutaran cada acci\u00f3n, como si fuera la \u00faltima de su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl demonio -dec\u00eda- teme al ayuno, la oraci\u00f3n, la humildad y las buenas obras, y queda reducido a la impotencia ante la se\u00f1al de la cruz\u00bb. Contaba a los monjes que, en una ocasi\u00f3n en que el demonio se le hab\u00eda aparecido, le hab\u00eda dicho que pidiera cuanto quisiera porque \u00e9l era el poder de Dios, el tentador desapareci\u00f3 tan pronto como invoc\u00f3 el nombre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al recrudecerse la persecuci\u00f3n de Maximino, el a\u00f1o 311, san Antonio se dirigi\u00f3 a Alejandr\u00eda para animar a los m\u00e1rtires. Vestido con su t\u00fanica de piel de cordero, no tuvo miedo de presentarse ante el gobernador, pero se guard\u00f3 de provocar presuntuosamente a los jueces y de entregarse ingenuamente, como lo hac\u00edan otros. Una vez pasada la persecuci\u00f3n, volvi\u00f3 a su monasterio y, poco despu\u00e9s fund\u00f3 otro, llamado Pispir, cerca del Nilo. Sin embargo, viv\u00eda generalmente en un monte de dif\u00edcil acceso, con su disc\u00edpulo Macario, quien se encargaba de recibir a los visitantes; si Macario encontraba a \u00e9stos suficientemente espirituales, san Antonio conversaba con ellos; si no, Macario les daba algunos consejos y san Antonio s\u00f3lo aparec\u00eda para predicarles un corto serm\u00f3n. El santo tuvo cierta vez una visi\u00f3n en la que toda la tierra se le apareci\u00f3 tan cubierta de serpientes, que parec\u00eda imposible dar un paso sobre ella. Ante tal espect\u00e1culo, el santo exclam\u00f3: \u00ab\u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 escapar, Se\u00f1or?\u00bb Una voz respondi\u00f3: \u00abLa humildad, Antonio\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Antonio cultivaba un peque\u00f1o huerto en la monta\u00f1a, pero no era \u00e9ste su \u00fanico trabajo manual. San Atanasio refiere que su ocupaci\u00f3n m\u00e1s ordinaria era la confecci\u00f3n de esteras. Se cuenta que en cierta ocasi\u00f3n le asalt\u00f3 la tentaci\u00f3n de abatimiento, al sentirse impotente para la contemplaci\u00f3n ininterrumpida, pero la visi\u00f3n de un \u00e1ngel que tej\u00eda esteras y oraba a intervalos regulares, le hizo comprender que deb\u00eda mezclar el trabajo con la oraci\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, el mismo \u00e1ngel le dijo: \u00abHaz lo que me ves hacer y encontrar\u00e1s la soluci\u00f3n\u00bb. San Atanasio nos dice que el santo no interrump\u00eda la oraci\u00f3n mientras trabajaba. San Antonio pasaba gran parte de la noche en contemplaci\u00f3n. Algunas veces, cuando el sol del amanecer le llamaba a sus diarias tareas, el santo se quejaba de que, con su luz exterior, le oscurec\u00eda la luz interior que brillaba en las sombras de su soledad. Antonio se levantaba siempre a media noche, despu\u00e9s de un corto descanso, y hac\u00eda oraci\u00f3n con los brazos en cruz hasta el amanecer, cuando no hasta las tres de la tarde, seg\u00fan cuenta Paladio en Historia Lausiaca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El a\u00f1o 339, san Antonio tuvo una visi\u00f3n en la que le fueron revelados, bajo la figura de unas mu\u00edas que derribaban a coces un altar, los desastres que deb\u00eda causar dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, la persecuci\u00f3n arriana en Alejandr\u00eda. Semejante visi\u00f3n le produjo un horror tan profundo, que no se atrev\u00eda a dirigir la palabra a los herejes, m\u00e1s que para exhortarlos a abrazar la verdadera fe, y ech\u00f3 de la monta\u00f1a a todos los arrianos, llam\u00e1ndoles serpientes venenosas. A petici\u00f3n de los obispos, hacia el a\u00f1o 355, hizo un viaje a Alejandr\u00eda para refutar a los arrianos. All\u00ed predic\u00f3 la consustancialidad del Hijo con el Padre, acusando a los arrianos a confundirse con los paganos \u00abque adoran y sirven a la creatura m\u00e1s bien que al Creador\u00bb, ya que hac\u00edan del Hijo de Dios una creatura. Todo el pueblo se reun\u00eda para verle y escucharle. Aun los mismos paganos, impresionados por su dignidad, se apretujaban a su alrededor, diciendo: \u00abQueremos ver al hombre de Dios\u00bb. Antonio convirti\u00f3 a muchos de ellos y obr\u00f3 algunos milagros. San Atanasio le acompa\u00f1\u00f3 a su vuelta hasta las puertas de la ciudad, donde cur\u00f3 a una muchacha pose\u00edda de un mal esp\u00edritu. Como el gobernador le rogase que permaneciera m\u00e1s tiempo en la ciudad, Antonio respondi\u00f3: \u00abComo el pez muere fuera del agua, as\u00ed muere el esp\u00edritu del monje fuera de su retiro\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Jer\u00f3nimo relata que Antonio visit\u00f3 en Alejandr\u00eda al famoso D\u00eddimo, el ciego que dirig\u00eda la escuela catequ\u00e9tica de dicha ciudad, y que le exhort\u00f3 a no lamentar demasiado la falta de la vista, que no pasa de ser un bien que el hombre comparte con los insectos, sino por el contrario, regocijarse de poseer la luz interior de la que gozan los ap\u00f3stoles y que les permite ver a Dios y fomentar su amor. Los fil\u00f3sofos paganos que iban a discutir con \u00e9l, volv\u00edan admirados de su mansedumbre y sabidur\u00eda. Como cierto fil\u00f3sofo le preguntase c\u00f3mo pod\u00eda pasar su vida en la soledad sin tener ning\u00fan libro, Antonio le contest\u00f3 que la naturaleza era su gran libro y que \u00e9se supl\u00eda a todos los otros. En otra ocasi\u00f3n, al ver que ciertos fil\u00f3sofos se burlaban de su ignorancia, les pregunt\u00f3 con gran sencillez si hab\u00eda que preferir los libros al sentido com\u00fan o m\u00e1s bien al contrario, y cu\u00e1l de estos dos bienes hab\u00eda producido al otro. Los fil\u00f3sofos respondieron: \u00abEl sentido com\u00fan\u00bb. \u00abPues bien, -les dijo Antonio-, eso significa que el sentido com\u00fan basta\u00bb. A otros cavilosos que le preguntaban por qu\u00e9 cre\u00eda en Cristo, Antonio les dej\u00f3 callados, demostr\u00e1ndoles que degradaban la noci\u00f3n de divinidad al atribuirla a las pasiones humanas, que la humillaci\u00f3n de la cruz es la gran demostraci\u00f3n de la infinita bondad, y que la resurrecci\u00f3n de Cristo y los milagros por \u00c9l obrados prueban que la ignominia de la Pasi\u00f3n es, en realidad, la mayor de las glorias. San Atanasio anota que Antonio discuti\u00f3 con esos fil\u00f3sofos griegos vali\u00e9ndose de un int\u00e9rprete. Un poco m\u00e1s adelante afirma que ning\u00fan afligido visit\u00f3 nunca a Antonio, sin volver lleno de consuelo a su casa, y relata muchos de sus milagros, visiones y revelaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alrededor del a\u00f1o 337, Constantino el Grande y sus dos hijos, Constancio y Constante, escribieron una carta al santo, encomend\u00e1ndose a sus oraciones. Al ver que sus monjes se sorprend\u00edan de ello, san Antonio les dijo: \u00abNo os admir\u00e9is de que el emperador escriba a un pobre hombre como yo; admiraos m\u00e1s bien de que Dios nos haya escrito a los hombres y nos haya hablado por su Hijo\u00bb. Antonio dec\u00eda que ignoraba c\u00f3mo responder al emperador; pero al fin, importunado por sus disc\u00edpulos, le escribi\u00f3 una carta que san Atanasio nos ha conservado, en la que le exhorta a no perder de vista el juicio de Dios. San Jer\u00f3nimo menciona otras siete cartas de Antonio a diversos monasterios. Una de sus m\u00e1ximas favoritas era la de que el conocimiento de nosotros mismos es la base para el conocimiento y el amor de Dios. Los bolandistas copian una carta de san Antonio a san Teodoro, abad de Tabena, en la que el santo cuenta que Dios le ha revelado que tiene misericordia de los verdaderos adoradores de Cristo, a pesar de sus ca\u00eddas, con tal de que se arrepientan sinceramente. Una regla mon\u00e1stica, que lleva el nombre de san Antonio, nos revela, seg\u00fan toda probabilidad, los principales puntos de su sistema asc\u00e9tico. En todo caso, su ejemplo y consejos han servido de base a todas las reglas mon\u00e1sticas de las \u00e9pocas subsiguientes. Se cuenta que san Antonio, al observar la sorpresa de sus disc\u00edpulos ante las multitudes que abrazaban la vida religiosa, les dijo con l\u00e1grimas en los ojos que vendr\u00eda un tiempo en el que los monjes se regocijar\u00edan de vivir en las ciudades, en casas ricas y con mesas bien provistas, y que s\u00f3lo se distinguir\u00edan por el vestido, del resto de las gentes; pero que habr\u00eda aun entre ellos algunos que buscar\u00edan sinceramente la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Antonio visit\u00f3 a sus monjes poco antes de su muerte, que predijo exactamente, pero se neg\u00f3 a quedarse para morir entre ellos. San Atanasio deja ver que los cristianos hab\u00edan empezado a imitar la costumbre pagana de embalsamar los cad\u00e1veres, h\u00e1bito que hab\u00eda condenado frecuentemente como producto de la vanidad y la superstici\u00f3n, por lo que san Antonio orden\u00f3 que le sepultaran en la tierra, junto a su celda de la monta\u00f1a. Volviendo apresuradamente a su retiro en el monte Kolzim, cerca del Mar Rojo, cay\u00f3 enfermo poco despu\u00e9s. Entonces repiti\u00f3 a sus disc\u00edpulos, Macario y Amatas, la orden de sepultarle all\u00ed secretamente, diciendo: \u00abEl d\u00eda de la resurrecci\u00f3n recibir\u00e9 mi cuerpo incorrupto de las mismas manos de Jesucristo\u00bb. Les mand\u00f3 igualmente que dieran una de sus t\u00fanicas de piel de cordero y el sayal en el que yac\u00eda, al obispo Atanasio, como testimonio p\u00fablico de que mor\u00eda en comuni\u00f3n de fe con el santo prelado; que dieran su otra t\u00fanica al obispo Serapi\u00f3n, y que conservaran para ellos su cilicio. \u00abAdi\u00f3s, hijos m\u00edos, Antonio se va y no volver\u00e1 a estar con vosotros\u00bb. Diciendo estas palabras, les abraz\u00f3, extendi\u00f3 un poco los pies y muri\u00f3 apaciblemente. Su muerte acaeci\u00f3 en el a\u00f1o 356, probablemente el 17 de enero, d\u00eda en que le conmemoran los martirologios m\u00e1s antiguos. Ten\u00eda ciento cinco a\u00f1os. Desde su juventud hasta esa avanzada edad, hab\u00eda mantenido siempre el mismo fervor y austeridad. A pesar de ello, nunca hab\u00eda estado enfermo, conservaba la vista en perfecto estado y no hab\u00eda perdido ning\u00fan diente. Sus dos disc\u00edpulos le enterraron seg\u00fan sus deseos. Parece que en 561, sus restos fueron descubiertos y trasladados a Alejandr\u00eda, despu\u00e9s a Constantinopla, y finalmente a Vienne de Francia. Los bolandistas han editado una narraci\u00f3n de muchos milagros obtenidos por su intercesi\u00f3n, especialmente los relacionados con la epidemia conocida con el nombre de \u00abFuego de san Antonio\u00bb, que azot\u00f3 a Europa en el siglo XI, hacia la \u00e9poca de la traslaci\u00f3n de sus famosas reliquias a occidente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las im\u00e1genes representan frecuentemente a san Antonio con una cruz en forma de T, una campanita, un cerdo, y a veces un libro. La cruz parece ser un s\u00edmbolo de la avanzada edad y de la autoridad abacial del santo, aunque no es imposible que constituya una alusi\u00f3n al constante uso de la se\u00f1al de la cruz que san Antonio hac\u00eda en las tentaciones. El cerdo representaba originalmente al diablo, pero en el siglo XII adquiri\u00f3 un nuevo significado, debido a la popularidad de los Hermanos Hospitalarios de san Antonio, fundados en Clermont en 1096. Por sus obras de caridad se hicieron amar del pueblo, que les autoriz\u00f3, en muchas partes, a engordar gratuitamente sus cerdos en los bosques. Probablemente, uno o dos cerdos del reba\u00f1o llevaban atada una campanita, o tal vez los porqueros anunciaban su llegada tocando una campana. En todo caso, parece cierto que la campanita est\u00e1 relacionada con los miembros de esa orden, y que de all\u00ed pas\u00f3 a ser un atributo de san Antonio. El libro representa sin duda el \u00ablibro de la naturaleza\u00bb, en el que el santo compensaba su falta de lecturas. Algunas im\u00e1genes simbolizan en lenguas de fuego la epidemia del \u00abFuego de san Antonio\u00bb, contra la que se invocaba especialmente al santo. [Dicha epidemia recibi\u00f3 tambi\u00e9n el nombre de \u00abfuego sagrado\u00bb y de \u00abfuego del infierno\u00bb. M\u00e1s tarde se identific\u00f3 esa enfermedad con la erisipela; pero originalmente parece haber sido un mal mucho m\u00e1s contagioso y virulento, producido por la harina de grano plagado.] La popularidad de san Antonio, que se debe en gran parte a la prevalencia de esa epidemia (ver, por ejemplo, la Vida de\u00a0<strong>san Hugo de Lincoln<\/strong>), fue muy grande en los siglos XII y XIII. Probablemente por asociaci\u00f3n con el cerdo, san Antonio empez\u00f3 a ser invocado como patr\u00f3n de los animales dom\u00e9sticos y del ganado, y el gremio de los carniceros y otros se pusieron bajo su protecci\u00f3n. La liturgia bizantina invoca el nombre de san Antonio en la preparaci\u00f3n eucar\u00edstica, y el rito copto y el armenio le conmemoran en el canon de la misa.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-48493\" src=\"https:\/\/www.diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/ANGELICO_Fra_Saint_Anthony_The_Abbot_Tempted_By_A_Lump_Of_Gold-300x210.jpg\" alt=\"\" width=\"293\" height=\"205\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: 'book antiqua', palatino, serif; color: #999999;\">Fuente: Vidas de Santos<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada 17 de enero se celebra la Fiesta de San Antonio Abad, ilustre padre de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":48494,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-48492","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48492","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48492"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48492\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48492"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48492"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48492"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}