{"id":48639,"date":"2020-01-19T11:48:29","date_gmt":"2020-01-19T16:18:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=48639"},"modified":"2026-04-17T15:04:13","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:13","slug":"los-siete-domingos-en-honor-a-san-jose","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/01\/19\/los-siete-domingos-en-honor-a-san-jose\/","title":{"rendered":"Los siete domingos en honor a San Jos\u00e9"},"content":{"rendered":"<h1><strong><span style=\"font-size: 24px;\">LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOS\u00c9<\/span><\/strong><\/h1>\n<h4><span style=\"color: #333399;\">Es una antigua tradici\u00f3n en la Iglesia\u00a0preparar la\u00a0<a style=\"color: #333399;\" href=\"https:\/\/www.primeroscristianos.com\/index.php\/noticias\/item\/796-mirar-al-futuro-como-san-jose-con-coraje-y-confianza-alienta-el-papa\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">fiesta de San Jos\u00e9, el 19 de marzo<\/a>, con la contemplaci\u00f3n de los dolores y gozos del Santo Patriarca durante\u00a0los siete domingos anteriores a su fiesta.<\/span><\/h4>\n<p>Esta tradici\u00f3n cuyo origen se remonta al siglo XVI que consiste en dedicar los siete domingos anteriores a la fiesta de San Jos\u00e9, a acudir con especial detenimiento al Esposo de Mar\u00eda Virgen, para expresarle cari\u00f1o y pedirle mercedes.<span id=\"more-1731\"><\/span><\/p>\n<p>Se suelen \u00abcontemplar\u00bb o considerar, los principales misterios acontecidos a los largo de su vida en la tierra entretejidos de gozos y dolores, en los que se refleja de alg\u00fan modo toda vida humana, la nuestra, y en la que encontramos luz, serenidad, fortaleza, sentido sobrenatural, amor a Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios Esp\u00edritu Santo y a la Sant\u00edsima Virgen.<\/p>\n<p>Toda la vida de San Jos\u00e9 fue un acto continuo de fe y obediencia en las circunstancias m\u00e1s dif\u00edciles y oscuras en que le puso Dios. \u00c9l es al pie de la letra \u201cel administrador fiel y sol\u00edcito a quien el Se\u00f1or ha puesto al frente de su familia\u201d (Lc 12, 42). Desde tiempo inmemorial, la Iglesia lo ha venido venerando e invocando como continuador en ella de la misi\u00f3n que un d\u00eda tuviera para con su Fundador y Madre.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>En los momentos de noche oscura, el ejemplo de Jos\u00e9 es un est\u00edmulo inquebrantable para la aceptac\u00ed\u00f3n sin reservas de la voluntad de Dios. Para propiciar ese veneraci\u00f3n e imitaci\u00f3n y para solicitar su ayuda, ponemos a continuaci\u00f3n el siempre actual Ejercicio de los siete Dolores y Gozos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puedes descargar la versi\u00f3n en PDF Con las meditaciones y ejemplos para cada d\u00eda.\u00a0<b>Descargar aqui:<\/b> <a href=\"https:\/\/www.diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/PODEROSOS-DOMINGOS-A-S.-JOSE...pdf\">PODEROSOS DOMINGOS A S. JOSE..<\/a><\/p>\n<p><b>Versi\u00f3n Corta:<\/b><\/p>\n<p>Por la se\u00f1al, de la Santa Cruz\u2026<\/p>\n<p><b>Ofrecimiento<\/b><br \/>\nGlorioso Patriarca San Jos\u00e9, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refugio de los moribundos; dignaos aceptar el obsequio de este Ejercicio que voy a rezar en memoria de vuestros siete dolores y gozos. Y as\u00ed como en vuestra feliz muerte, Jesucristo y su madre Mar\u00eda os asistieron y consolaron tan amorosamente, as\u00ed tambi\u00e9n Vos, asistidme en aquel trance, para que, no faltando yo a la fe, a la esperanza y a la caridad, me haga digno, por los m\u00e9ritos de la sangre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo y vuestro patrocinio, de la consecuci\u00f3n de la vida eterna, y por tanto de vuestra compa\u00f1\u00eda en el Cielo,<\/p>\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n<p><b>PRIMER DOMINGO<\/b><\/p>\n<p><b>El dolor:<\/b>\u00a0cuando estaba dispuesto a repudiar a su inmaculada esposa.<\/p>\n<p><b>La alegr\u00eda:<\/b>\u00a0cuando el Arc\u00e1ngel le revel\u00f3 el sublime misterio de la encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Oh cast\u00edsimo esposo de Mar\u00eda, glorioso San Jos\u00e9, \u00a1qu\u00e9 aflicci\u00f3n y angustia la de tu coraz\u00f3n en la perplejidad en que estabas sin saber si deb\u00edas abandonar o no a tu esposa sin mancilla! Pero \u00a1cu\u00e1l no fue tambi\u00e9n tu alegr\u00eda cuando el \u00e1ngel te revel\u00f3 el gran misterio de la Encarnaci\u00f3n!<\/p>\n<p>Por este dolor y este gozo, acomp\u00e1\u00f1anos siempre, \u00a1ay\u00fadanos!, en nuestras grandes o peque\u00f1as noches oscuras del alma, cuando no entendamos los designios de Dios o no sepamos descubrir su amabil\u00edsima Voluntad en los sucesos de cada d\u00eda. Ay\u00fadanos a ser humildes, a permanecer en oraci\u00f3n, hasta de noche, en sue\u00f1os, para que -fieles- alcancemos la gracia de la perseverancia final. Que agradezcamos al Se\u00f1or cada instante de nuestra existencia, seguros de que pase lo que pase siempre aguarda una tarea importante que cumplir en la obra de la Redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>San Jos\u00e9, Padre y Se\u00f1or, ruega por nosotros.<br \/>\nPadrenuestro, Ave y Gloria.<\/p>\n<p><b>SEGUNDO DOMINGO<\/b><\/p>\n<p><b>El dolor:<\/b>\u00a0al ver nacer el ni\u00f1o Jes\u00fas en la pobreza.<\/p>\n<p><b>La alegr\u00eda:\u00a0<\/b>al escuchar la armon\u00eda del coro de los \u00e1ngeles y observar la gloria de esa noche.<\/p>\n<p>Oh bienaventurado patriarca, glorioso San Jos\u00e9, escogido para ser padre adoptivo del Hijo de Dios hecho hombre: el dolor que sentisteis viendo nacer al ni\u00f1o Jes\u00fas en tan gran pobreza se cambi\u00f3 de pronto en alegr\u00eda celestial al o\u00edr el armonioso concierto de los \u00e1ngeles y al contemplar las maravillas de aquella noche tan resplandeciente.<\/p>\n<p>Por este gran dolor, ay\u00fadanos a desprendernos de todas las cosas de la tierra, convencidos de que solo Dios basta. Haz que sepamos seguir a Jes\u00fas desde Bel\u00e9n al Calvario, con el sentido sobrenatural y el garbo humano con que t\u00fa supiste llevar, con Jes\u00fas y Mar\u00eda, la cruz que el Se\u00f1or dispuso para ti.<\/p>\n<p>Te pedimos tambi\u00e9n, por el inmenso gozo que tuviste al ver a Jes\u00fas reci\u00e9n nacido, mientras escuchabas el canto de los \u00c1ngeles en el cielo, proclamando la gloria de Dios y la paz para los hombres de buena voluntad: \u00a1Bendice a todos los hijos de la Iglesia de Dios y atiende especialmente a los m\u00e1s necesitados!<\/p>\n<p>\u00a1Jes\u00fas, Jos\u00e9 y Mar\u00eda, os doy el coraz\u00f3n y el alma m\u00eda!<br \/>\nPadrenuestro, Ave y Gloria.<\/p>\n<p><b>TERCER DOMINGO<\/b><\/p>\n<p><b>El dolor:<\/b>\u00a0cuando la sangre del ni\u00f1o Salvador fue derramada en su circuncisi\u00f3n.<\/p>\n<p><b>La alegr\u00eda:<\/b>\u00a0dada con el nombre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Oh ejecutor obedient\u00edsimo de las leyes divinas, glorioso San Jos\u00e9: la sangre precios\u00edsima que el Redentor Ni\u00f1o derram\u00f3 en su circuncisi\u00f3n os traspas\u00f3 el coraz\u00f3n; pero el nombre de Jes\u00fas que entonces se le impuso, os confort\u00f3 y llen\u00f3 de alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Por este dolor y este gozo alcanzadnos el vivir alejados de todo pecado, a fin de expirar gozosos, con el sant\u00edsimo nombre de Jes\u00fas en el coraz\u00f3n y en los labios.<\/p>\n<p>Padrenuestro, Ave y Gloria.<\/p>\n<p><b>CUARTO DOMINGO<\/b><\/p>\n<p><b>El dolor:<\/b>\u00a0la profec\u00eda de Sime\u00f3n, al predecir los sufrimientos de Jes\u00fas y Mar\u00eda.<\/p>\n<p><b>La alegr\u00eda:\u00a0<\/b>la predicci\u00f3n de la salvaci\u00f3n y gloriosa resurrecci\u00f3n de innumerables almas.<\/p>\n<p>Oh Santo fidel\u00edsimo, que tuvisteis parte en los misterios de nuestra redenci\u00f3n, glorioso San Jos\u00e9; aunque la profec\u00eda de Sime\u00f3n acerca de los sufrimientos que deb\u00edan pasar Jes\u00fas y Mar\u00eda os caus\u00f3 dolor mortal, sin embargo os llen\u00f3 tambi\u00e9n de alegr\u00eda, anunci\u00e1ndoos al mismo tiempo la salvaci\u00f3n y resurrecci\u00f3n gloriosa que de ah\u00ed se seguir\u00eda para un gran n\u00famero de almas.<\/p>\n<p>Por este dolor y por este gozo conseguidnos ser del n\u00famero de los que, por los m\u00e9ritos de Jes\u00fas y la intercesi\u00f3n de la bienaventurada Virgen Mar\u00eda, han de resucitar gloriosamente.<\/p>\n<p>Padrenuestro, Ave y Gloria.<\/p>\n<p><b>QUINTO DOMINGO<\/b><\/p>\n<p><b>El dolor:\u00a0<\/b>en su af\u00e1n de educar y servir al Hijo del Alt\u00edsimo, especialmente en el viaje a Egipto.<\/p>\n<p><b>La alegr\u00eda:\u00a0<\/b>al tener siempre con \u00e9l a Dios mismo, y viendo la ca\u00edda de los \u00eddolos de Egipto.<\/p>\n<p>Oh custodio vigilante, familiar \u00edntimo del Hijo de Dios hecho hombre, glorioso San Jos\u00e9, \u00a1cu\u00e1nto sufristeis teniendo que alimentar y servir al Hijo del Alt\u00edsimo, particularmente en vuestra huida a Egipto!, pero cu\u00e1n grande fue tambi\u00e9n vuestra alegr\u00eda teniendo siempre con Vos al mismo Dios y viendo derribados los \u00eddolos de Egipto.<\/p>\n<p>Por este dolor y este gozo, alcanzadnos alejar para siempre de nosotros al tirano infernal, sobre todo huyendo de las ocasiones peligrosas, y derribar de nuestro coraz\u00f3n todo \u00eddolo de afecto terreno, para que, ocupados en servir a Jes\u00fas y Mar\u00eda, vivamos tan s\u00f3lo para ellos y muramos gozosos en su amor.<\/p>\n<p>Padrenuestro, Ave y Gloria.<br \/>\n<b><br \/>\n<\/b><\/p>\n<p><b>SEXTO DOMINGO<\/b><\/p>\n<p><b>El dolor:\u00a0<\/b>a regresar a su Nazaret por el miedo a Arquelao.<\/p>\n<p><b>La alegr\u00eda:\u00a0<\/b>al regresar con Jes\u00fas de Egipto a Nazaret y la confianza establecida por el \u00c1ngel.<\/p>\n<p>Oh \u00e1ngel de la tierra, glorioso San Jos\u00e9, que pudisteis . admirar al Rey de los cielos, sometido a vuestros m\u00e1s m\u00ednimos mandatos; aunque la alegr\u00eda al traerle de Egipto se turb\u00f3 por temor a Arquelao, sin embargo, tranquilizado luego por el \u00e1ngel, vivisteis dichoso en Nazaret con Jes\u00fas y Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Por este dolor y este gozo, alcanzadnos la gracia de desterrar de nuestro coraz\u00f3n todo temor nocivo, poseer la paz de conciencia, vivir seguros con Jes\u00fas y Mar\u00eda y morir tambi\u00e9n asistidos por ellos.<\/p>\n<p>Padrenuestro, Ave y Gloria.<\/p>\n<p><b>S\u00c9PTIMO DOMINGO<\/b><\/p>\n<p><b>El dolor:<\/b>\u00a0cuando sin culpa pierde a Jes\u00fas, y lo busca con angustia por tres d\u00edas.<\/p>\n<p><b>La alegr\u00eda:\u00a0<\/b>al encontrarlo en medio de los doctores en el Templo.<\/p>\n<p>Oh modelo de toda santidad, glorioso San Jos\u00e9, que habiendo perdido sin culpa vuestra al Ni\u00f1o Jes\u00fas, le buscasteis durante tres d\u00edas con profundo dolor, hasta que, lleno de gozo, le hallasteis en el templo, en medio de los doctores.<\/p>\n<p>Por este dolor y este gozo, os suplicamos con palabras salidas del coraz\u00f3n, interced\u00e1is en nuestro favor para que jam\u00e1s nos suceda perder a Jes\u00fas por alg\u00fan pecado grave. Mas, si por desgracia le perdi\u00e9ramos, haced que le busquemos con tal dolor que no hallemos sosiego hasta encontrarle benigno sobre todo en nuestra muerte, a fin de ir a gozarle en el cielo y cantar eternamente con Vos sus divinas misericordias.<\/p>\n<p>Padrenuestro, Ave y Gloria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Fuente: Aciprensa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOS\u00c9 Es una antigua tradici\u00f3n en la Iglesia\u00a0preparar la\u00a0fiesta de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":48641,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-48639","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48639","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48639"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48639\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48639"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48639"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48639"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}