{"id":50809,"date":"2020-02-18T09:34:04","date_gmt":"2020-02-18T14:04:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=50809"},"modified":"2026-04-17T15:04:19","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:19","slug":"el-papa-dios-nos-pide-un-corazon-abierto-y-lleno-de-compasion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/02\/18\/el-papa-dios-nos-pide-un-corazon-abierto-y-lleno-de-compasion\/","title":{"rendered":"El Papa: Dios nos pide un coraz\u00f3n abierto y lleno de compasi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>El Papa Francisco celebra la misa en la casa Santa Marta.<\/p>\n<p>&#8220;La medicina contra la dureza del coraz\u00f3n es la memoria&#8221;. Francisco en la misa matutina en la Casa Santa Marta nos invita a no olvidar la gracia de la salvaci\u00f3n que vuelve al coraz\u00f3n sincero y capaz de misericordia.<\/p>\n<p>No ten\u00edan pan suficiente los disc\u00edpulos que subieron a la barca con Jes\u00fas y en ellos se surgi\u00f3 la preocupaci\u00f3n por la gesti\u00f3n de algo material: &#8220;Ellos discut\u00edan entre s\u00ed, \u00a0&#8211; dice hoy el Evangelio de Marcos (Mc 8,14-21) &#8211; porque no hab\u00edan tra\u00eddo pan&#8221;. Jes\u00fas se dio cuenta y les dijo: \u201c\u00bfA qu\u00e9 viene esa discusi\u00f3n porque no tienen pan? \u00bfTodav\u00eda no comprenden ni entienden? Ustedes tienen la mente enceguecida. Tienen ojos y no ven, o\u00eddos y no oyen. \u00bfNo recuerdan cu\u00e1ntas canastas llenas de sobras recogieron, cuando repart\u00ed cinco panes entre cinco mil personas?\u201d<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<h2><b>Donde falta la compasi\u00f3n hay idolatr\u00eda e ideolog\u00eda<\/b><\/h2>\n<p>El Papa Francisco se inspira en esta escena del Evangelio para hacer comprender la diferencia que hay entre un &#8220;coraz\u00f3n endurecido&#8221; como el de los disc\u00edpulos y un &#8220;coraz\u00f3n compasivo&#8221; como el del Se\u00f1or, que expresa su voluntad:<\/p>\n<p><i>Y la voluntad del Se\u00f1or es la compasi\u00f3n: &#8220;Quiero misericordia y no sacrificio&#8221;. Y un coraz\u00f3n sin compasi\u00f3n es un coraz\u00f3n id\u00f3latra, es un coraz\u00f3n autosuficiente, que va adelante sostenido por su propio ego\u00edsmo, que se vuelve fuerte s\u00f3lo con ideolog\u00edas. Pensemos en los cuatro grupos ideol\u00f3gicos de la \u00e9poca de Jes\u00fas: los fariseos, los saduceos, los esenios, los zelotes. Cuatro grupos que hab\u00edan endurecido el coraz\u00f3n para llevar adelante un proyecto que no era el de Dios; no hab\u00eda lugar para el proyecto de Dios, no hab\u00eda lugar para la compasi\u00f3n.<\/i><\/p>\n<h2><b>Jes\u00fas es la bofetada a toda dureza de coraz\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p>Pero hay una &#8220;medicina&#8221; contra la dureza del coraz\u00f3n y es la memoria. Por eso en el Evangelio de hoy y en tantos pasajes de la Biblia que el Papa recorre, la llamada al poder salv\u00edfico de la memoria vuelve como una especie de &#8220;estribillo&#8221;, una &#8220;gracia&#8221; que hay que pedir &#8211; dice Francisco &#8211; porque &#8220;mantiene el coraz\u00f3n abierto y fiel&#8221;.<\/p>\n<p><i>Cuando el coraz\u00f3n se endurece, cuando el coraz\u00f3n se endurece, se olvida&#8230; Se olvida la gracia de la salvaci\u00f3n, se olvida la gratuidad. El coraz\u00f3n duro lleva a las peleas, lleva a las guerras, lleva al ego\u00edsmo, lleva a la destrucci\u00f3n del hermano, porque no hay compasi\u00f3n. Y el mensaje de salvaci\u00f3n m\u00e1s grande \u00a0es que Dios ha tenido compasi\u00f3n de nosotros. Esa frase del Evangelio, cuando Jes\u00fas ve a una persona, una situaci\u00f3n dolorosa: &#8220;tuvo compasi\u00f3n de ellos&#8221;. Jes\u00fas es la compasi\u00f3n del Padre; Jes\u00fas es la bofetada de toda dureza de coraz\u00f3n.<\/i><\/p>\n<h2><b>Tener un coraz\u00f3n abierto<\/b><\/h2>\n<p>Pedir pues la gracia de tener un coraz\u00f3n &#8220;no ideologizado&#8221; y por lo tanto endurecido, sino &#8220;abierto y compasivo&#8221; ante lo que sucede en el mundo &#8211; porque &#8211; recuerda el Papa &#8211; por esto seremos juzgados el D\u00eda del Juicio, no por nuestras &#8220;ideas&#8221; o nuestras &#8220;ideolog\u00edas&#8221;. &#8220;Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; preso, y me vinieron a ver, estuve afligido y me consolaron\u201d, est\u00e1 escrito en el Evangelio y &#8220;esto -observa Francisco- es compasi\u00f3n, es la no-dureza de coraz\u00f3n&#8221;. Y la humildad, la memoria de nuestras ra\u00edces y de nuestra salvaci\u00f3n, nos ayudar\u00e1 a mantenerlo as\u00ed. De aqu\u00ed la \u00faltima oraci\u00f3n del Papa:<\/p>\n<p><i>Cada uno de nosotros tiene algo endurecido en el coraz\u00f3n. Hagamos memoria y que sea el Se\u00f1or quien nos d\u00e9 un coraz\u00f3n recto y sincero como hemos pedido en la oraci\u00f3n colecta, donde habita el Se\u00f1or. En los corazones duros no puede entrar el Se\u00f1or; en los corazones ideol\u00f3gicos no puede entrar el Se\u00f1or. El Se\u00f1or s\u00f3lo entra en los corazones que son como su coraz\u00f3n: los corazones compasivos, los corazones que tienen compasi\u00f3n, los corazones abiertos. Que el Se\u00f1or nos conceda esta gracia.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa Francisco celebra la misa en la casa Santa Marta. &#8220;La medicina contra la&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":50816,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-50809","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50809","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=50809"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50809\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=50809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=50809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=50809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}