{"id":52949,"date":"2020-03-16T09:13:20","date_gmt":"2020-03-16T13:43:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=52949"},"modified":"2026-04-17T15:04:21","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:21","slug":"el-papa-en-santa-marta-dios-ayude-a-las-familias-a-redescubrir-los-verdaderos-afectos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/03\/16\/el-papa-en-santa-marta-dios-ayude-a-las-familias-a-redescubrir-los-verdaderos-afectos\/","title":{"rendered":"El Papa en Santa Marta: Dios ayude a las familias a redescubrir los verdaderos afectos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><b>\u00a0<\/b>Este 16 de marzo, en la Misa en Santa Marta, el Santo Padre continu\u00f3 rezando por los enfermos y dirige un pensamiento especial a las familias en esta situaci\u00f3n caracterizada por la enfermedad del Coronavirus. En su homil\u00eda subray\u00f3 la necesidad de acoger la simplicidad de Dios para no caer en la soberbia.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa Francisco celebr\u00f3 la Santa Misa en vivo desde la Casa Santa Marta, tambi\u00e9n esta semana el Pont\u00edfice desea manifestar su cercan\u00eda a los fieles que no pueden asistir a la Eucarist\u00eda debido a la emergencia sanitaria del Covid-19. Esta ma\u00f1ana, al introducir la celebraci\u00f3n, continu\u00f3 rezando por los enfermos y las familias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>\u201cSeguimos rezando por los enfermos. Pienso en las familias, cerradas, los ni\u00f1os no van a la escuela, tal vez los padres no pueden salir; algunos estar\u00e1n en cuarentena. Que el Se\u00f1or les ayude a descubrir nuevos modos, nuevas expresiones de amor, de convivencia en esta nueva situaci\u00f3n. Es una hermosa oportunidad para redescubrir los verdaderos afectos con creatividad en la familia. Oremos por la familia, para que las relaciones en la familia en este momento florezcan siempre para el bien\u201d.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su homil\u00eda, el Papa Francisco coment\u00f3 las lecturas del d\u00eda tomadas del Segundo Libro de los Reyes (2 Reyes 5:1-15) y del Evangelio de Lucas (Lc 4:24-30).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A continuaci\u00f3n el texto de la homil\u00eda seg\u00fan nuestra transcripci\u00f3n y al mismo tiempo te invitamos a seguir la Santa Misa desde nuestro\u00a0<a href=\"https:\/\/youtu.be\/H98QvXm6gHQ\" rel=\"external nofollow\">canal de Youtube<\/a>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los dos textos que la Liturgia nos hace meditar hoy, hay una actitud que atrae la atenci\u00f3n, una actitud humana, pero no de buen esp\u00edritu: la indignaci\u00f3n. Esta gente de Nazaret comenz\u00f3 a escuchar a Jes\u00fas, les gustaba como hablaba, pero entonces alguien dijo: &#8220;Pero, \u00bfeste, en qu\u00e9 universidad ha estudiado? \u00a1Este es el hijo de Mar\u00eda y Jos\u00e9, este era carpintero! \u00bfQu\u00e9 viene a decirnos?&#8221; Y el pueblo se indign\u00f3. Entraron en esta indignaci\u00f3n. Y esta indignaci\u00f3n los lleva a la violencia. Y ese Jes\u00fas que admiraban al principio de la predicaci\u00f3n es expulsado, para arrojarlo de la monta\u00f1a. Tambi\u00e9n Naam\u00e1n, un buen hombre, tambi\u00e9n era este Naam\u00e1n, tambi\u00e9n abierto a la fe, pero cuando el profeta le env\u00eda a decir que se ba\u00f1ara siete veces en el Jord\u00e1n se indign\u00f3. \u00bfPero por qu\u00e9? &#8220;He aqu\u00ed, yo pensaba, seguramente saldr\u00e1 de pie, e invocar\u00e1 el nombre del Se\u00f1or su Dios, y pondr\u00e1 su mano en la parte enferma, y me quitar\u00e1 la lepra. \u00bfNo son los r\u00edos Abana y Parpar, de Damasco, mejores que todas las aguas de Israel? \u00bfNo podr\u00eda ba\u00f1arme all\u00ed y purificarme? Se dio la vuelta y se fue enfadado&#8221;. Con indignaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n en Nazaret hab\u00eda gente buena; pero \u00bfqu\u00e9 hay detr\u00e1s de esta buena gente que los lleva a esta actitud de indignaci\u00f3n? Y en Nazaret peor: la violencia. Tanto la gente de la sinagoga de Nazaret como Naam\u00e1n pensaban que Dios s\u00f3lo se manifestaba en lo extraordinario, en las cosas fuera de lo com\u00fan; que Dios no pod\u00eda actuar en las cosas ordinarias de la vida, en la simplicidad. Despreciaban lo simple. Ellos se indignan, despreciaban las cosas simples. Y nuestro Dios nos hace entender que \u00c9l act\u00faa siempre con sencillez: en la sencillez, en la casa de Nazaret, en la sencillez del trabajo cotidiano, en la sencillez de la oraci\u00f3n&#8230; Las cosas sencillas. En cambio, el esp\u00edritu mundano nos lleva hacia la vanidad, hacia las apariencias y ambos terminan en la violencia: Naam\u00e1n era muy educado, pero le cierra la puerta en la cara al profeta y se va. La violencia, un gesto de violencia. La gente en la sinagoga comenz\u00f3 a calentarse, a enfurecerse, y tom\u00f3 la decisi\u00f3n de matar a Jes\u00fas, pero inconscientemente, y lo echaron afuera para tirarlo desde la colina. La indignaci\u00f3n es una fea tentaci\u00f3n que lleva a la violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace unos d\u00edas, me mostraron, en un tel\u00e9fono m\u00f3vil, im\u00e1genes de la puerta de un edificio que estaba en cuarentena. Hab\u00eda una persona, un joven, que quer\u00eda salir. Y el guardia le dijo que no pod\u00eda. Y le dio un pu\u00f1etazo, con indignaci\u00f3n, con desprecio: &#8220;\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa, &#8216;negro&#8217;, para impedirme que me vaya?&#8221;. La indignaci\u00f3n es la actitud de los soberbios, pero los soberbios pobres, los soberbios con una fea pobreza de esp\u00edritu, los soberbios que viven s\u00f3lo con la ilusi\u00f3n de ser m\u00e1s de lo que son. Es una clase espiritual, la gente que se indigna: de hecho, muchas veces estas personas necesitan estar indignadas, estar indignadas para sentirse persona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n a nosotros nos puede suceder esto: &#8220;el esc\u00e1ndalo farisaico&#8221;, lo llaman los te\u00f3logos, escandalizarme de las cosas que son la simplicidad de Dios, la simplicidad de los pobres, la simplicidad de los cristianos como, para decir: &#8220;Pero esto no es Dios. No, no. Nuestro Dios es m\u00e1s culto, es m\u00e1s sabio, es m\u00e1s importante. Dios no puede actuar con esta simplicidad&#8221;. Y siempre la indignaci\u00f3n te lleva a la violencia; tanto la violencia f\u00edsica como la violencia de la palabra, que mata como la violencia f\u00edsica.<\/p>\n<p>Pensemos en estos dos pasos, estos dos pasajes: la indignaci\u00f3n de la gente en la sinagoga de Nazaret y la indignaci\u00f3n de Naam\u00e1n, porque no entend\u00edan la simplicidad de nuestro Dios.<\/p>\n<p><iframe title=\"Santa Marta 16 Marzo 2020 Papa Francisco\" width=\"1170\" height=\"658\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/H98QvXm6gHQ?start=8&amp;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Este 16 de marzo, en la Misa en Santa Marta, el Santo Padre continu\u00f3 rezando&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":52950,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-52949","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52949","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52949"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52949\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52949"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52949"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52949"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}