{"id":5312,"date":"2017-12-01T01:00:41","date_gmt":"2017-12-01T05:30:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=5312"},"modified":"2026-04-17T15:04:04","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:04","slug":"beato-carlos-foucauld-1858-1916","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2017\/12\/01\/beato-carlos-foucauld-1858-1916\/","title":{"rendered":"Beato Carlos de Foucauld (1858-1916)"},"content":{"rendered":"<p>Carlos de Foucauld (Hermano Carlos de Jes\u00fas) nace en Francia, en Estrasburgo, el 15 de septiembre 1858. Hu\u00e9rfano a los 6 a\u00f1os, creci\u00f3 con su hermana Maria, bajo los cuidados de su abuelo, orient\u00e1ndose hacia la carrera militar.<!--more--><\/p>\n<p>Adolescente, pierde la fe. Conocido por su gusto de la vida f\u00e1cil \u00e9l revela, no obstante una voluntad fuerte y constante en las dificultades. Emprende una peligrosa exploraci\u00f3n a Marruecos (1883- 1884). El testimonio de fe de los Musulmanes despierta en \u00e9l un cuestionamiento sobre Dios: \u00abDios m\u00edo, si existes, haz que te conozca \u00bb.<\/p>\n<p>Regresando a Francia, le emociona mucho la acogida discreta y cari\u00f1osa de su familia profundamente cristiana, y comienza una b\u00fasqueda. Guiado por un sacerdote, el Padre Huvelin, \u00e9l encuentra a Dios en octubre 1886.Tiene 28 a\u00f1os. \u00abEnseguida que comprend\u00ed que exist\u00eda un Dios, comprend\u00ed que no pod\u00eda hacer otra cosa que de vivir s\u00f3lo para El\u00bb.<\/p>\n<p>Durante una peregrinaci\u00f3n a Tierra Santa descubre su vocaci\u00f3n: seguir Jes\u00fas en su vida de Nazareth. Pasa 7 a\u00f1os en la Trapa, primero N.S. de las Nieves, despu\u00e9s Akbes, en Syria. Enseguida despu\u00e9s, \u00e9l vive solo en la oraci\u00f3n y adoraci\u00f3n cerca de las Clarisas de Nazareth.<\/p>\n<p>Ordenado sacerdote a los 43 a\u00f1os (1901) parte al Sahara, primero Beni-Abbes, despu\u00e9s Tamanrasset en medio de los Tuaregs del Hoggar. Quiere ir al encuentro de los m\u00e1s alejados, \u00ablos m\u00e1s olvidados y abandonados\u00bb.Quiere que cada uno de los que lo visiten lo consideren como un hermano, \u00abel hermano universal\u00bb. El quiere \u00abgritar el evangelio con toda su vida\u00bb en un gran respeto de la cultura y la fe de aquellos en medio de los cuales vive. \u00abYo quisiera ser lo bastante bueno para que ellos digan: \u201cSi tal es el servidor, como entonces ser\u00e1 el Maestro&#8230;\u201d?\u00bb.<\/p>\n<p>En el atardecer del 1\u00b0 de Diciembre 1916, fue matado por una banda que rode\u00f3 la casa.<\/p>\n<p>Siempre so\u00f1\u00f3 compartir su vocaci\u00f3n con otros: despu\u00e9s de haber escrito varia reglas religiosas; pens\u00f3 que esta \u00abvida de Nazareth\u00bb pod\u00eda ser vivida en todas partes y por todos. Actualmente la \u00abfamilia espiritual de Charles de Foucauld\u00bb comprende varias asociaciones de fieles, comunidades religiosas e institutos seculares de laicos y sacerdotes.<\/p>\n<ul>\n<li><a href=\"https:\/\/www.aciprensa.com\/recursos\/oracion-de-abandono-del-beato-carlos-de-foucauld-3800\/\"><strong>Oraci\u00f3n de abandono del Beato Carlos de Foucauld<\/strong><\/a><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos de Foucauld (Hermano Carlos de Jes\u00fas) nace en Francia, en Estrasburgo, el 15 de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":5315,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-5312","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5312","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5312"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5312\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5312"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5312"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5312"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}