{"id":54100,"date":"2020-03-28T18:12:21","date_gmt":"2020-03-28T22:42:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=54100"},"modified":"2026-04-17T15:04:23","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:23","slug":"el-miedo-el-dolor-y-la-oracion-universal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/03\/28\/el-miedo-el-dolor-y-la-oracion-universal\/","title":{"rendered":"El miedo, el dolor y la oraci\u00f3n universal"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La oraci\u00f3n del Papa<\/strong> en la Plaza de San Pedro por el fin de la pandemia de coronavirus reuni\u00f3 a muchas personas de diferentes religiones e ideales. Y muchos se han encontrado m\u00e1s cerca.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una oraci\u00f3n silenciosa, en una plaza desierta llena de creyentes y no creyentes de todo el mundo. Es una oraci\u00f3n universal que hace que salga del coraz\u00f3n no nuestras palabras sino los gemidos inexpresables del Esp\u00edritu. No se necesitan etiquetas: Dios es el Padre de todos. El miedo y el dolor pueden dividir a\u00fan m\u00e1s, pero pueden unir a las personas m\u00e1s diversas de un modo inesperado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta plaza vac\u00eda se sintieron las l\u00e1grimas de la humanidad. Se vio el llanto de ateos y agn\u00f3sticos ante un Crucifijo sangrante y el grito de ayuda de los hijos junto al icono de una madre. Somos tan diferentes, pero cuando se desata la tormenta y gritamos &#8220;\u00a1Estamos perdidos!&#8221; nos descubrimos tan semejantes, tan parecidos en nuestra fragilidad, tan unidos por un destino com\u00fan, porque nos encontramos juntos en la misma barca, hermanos y hermanas &#8220;de poca fe&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El miedo es tan antiguo. Ad\u00e1n, el primer hombre, ten\u00eda miedo. Hace casi cuatro mil a\u00f1os, por primera vez reson\u00f3 la exhortaci\u00f3n de Dios, que a\u00fan hoy nos acompa\u00f1a: &#8220;No temas, Abram. Soy tu escudo&#8221;. El gran Mois\u00e9s tuvo miedo muchas veces. Y en su debilidad animaba al pueblo a no temer. Mar\u00eda y Jos\u00e9 estaban angustiados por la p\u00e9rdida de su hijo. Ellos tambi\u00e9n escucharon esa invitaci\u00f3n: &#8220;No teme&#8221;. Jes\u00fas tambi\u00e9n sinti\u00f3 miedo y angustia, hasta el punto de sudar sangre: &#8220;Mi alma \u2013 dijo en el Getseman\u00ed \u2013 est\u00e1 triste hasta la muerte&#8221;. Un \u00e1ngel baj\u00f3 del cielo para consolarlo. En la Cruz experiment\u00f3 el abandono de Dios. Es el grito que encontramos en los Salmos: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9, Se\u00f1or, te alejas, en el tiempo de la angustia te escondes?&#8221; (<i>Sal 9<\/i>). Es un sentimiento tan humano frente al misterio del mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este tiempo, en nuestras plazas vac\u00edas se puede o\u00edr con fuerza un llanto que se eleva al cielo. Jes\u00fas tambi\u00e9n llor\u00f3. Llor\u00f3 por la muerte de un amigo. Llor\u00f3 por una ciudad que no reconoci\u00f3 a quien la amaba hasta dar su vida. Y sin embargo, en nuestras tempestades, a\u00fan hoy nos dice: &#8220;Coraje, soy yo, no tengan miedo&#8221;. Nos anima a decir: &#8220;El Se\u00f1or es mi luz y mi salvaci\u00f3n, \u00bfde qui\u00e9n tendr\u00e9 miedo? El Se\u00f1or es la defensa de mi vida, \u00bfde qui\u00e9n debo temer?&#8221; (<i>Sal 27<\/i>); &#8220;En la hora del miedo, yo conf\u00edo en ti&#8221; (<i>Sal 56<\/i>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer Vicario de Cristo nos invita a arrojar todas nuestras preocupaciones a Dios, porque el Se\u00f1or escucha nuestro grito y nos cuida. Precisamente hoy, en la misa en Santa Marta, el Papa pronunci\u00f3 esta ant\u00edfona de ingreso: &#8220;Las olas de la muerte me han rodeado, los dolores del infierno me han apretado; en mi angustia he invocado al Se\u00f1or, desde su templo ha escuchado mi voz&#8221; (Cfr.\u00a0<i>Sal 18<\/i>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Apocalipsis nos revela al Dios que est\u00e1 con su pueblo y nos muestra lo que el Se\u00f1or tiene reservado para nosotros, sus fr\u00e1giles criaturas: &#8220;Enjugar\u00e1 toda l\u00e1grima de sus ojos; ya no habr\u00e1 m\u00e1s muerte, ni habr\u00e1 m\u00e1s luto, ni m\u00e1s lamento, ni af\u00e1n, porque las cosas de antes han pasado&#8221; (<i>Ap<\/i>\u00a021, 3-4).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La oraci\u00f3n del Papa en la Plaza de San Pedro por el fin de la&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":54101,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-54100","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54100","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54100"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54100\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54100"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54100"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54100"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}