{"id":54107,"date":"2020-03-28T20:04:23","date_gmt":"2020-03-29T00:34:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=54107"},"modified":"2026-04-17T15:04:23","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:23","slug":"el-crucifijo-banado-por-las-lagrimas-del-cielo-y-el-papa-solo-en-la-plaza-vacia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/03\/28\/el-crucifijo-banado-por-las-lagrimas-del-cielo-y-el-papa-solo-en-la-plaza-vacia\/","title":{"rendered":"El Crucifijo ba\u00f1ado por las l\u00e1grimas del cielo y el Papa solo en la plaza vac\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Im\u00e1genes, signos y palabras de la oraci\u00f3n por el mundo que Francisco quiso celebrar para implorar el fin de la pandemia.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El protagonista de la oraci\u00f3n que en la tarde del 27 de marzo -anticipo del Viernes Santo &#8211; celebr\u00f3 el Papa Francisco en una plaza vac\u00eda de San Pedro sumida en un silencio irreal, fue \u00c9l. El Crucifijo, con la lluvia torrencial que irrig\u00f3 su cuerpo, a\u00f1adiendo a la sangre pintada en la madera el agua que el Evangelio nos dice que brot\u00f3 de la herida infligida por la lanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese Cristo Crucificado que sobrevivi\u00f3 al fuego, que los romanos llevaron en procesi\u00f3n contra la peste; ese Cristo Crucificado que San Juan Pablo II abraz\u00f3 durante la liturgia penitencial del Jubileo del 2000, fue el protagonista silencioso e inerme en el centro del espacio vac\u00edo. Incluso Mar\u00eda, Salus populi Romani, encapsulada en la vitrina pl\u00e1stica que se hab\u00eda vuelto opaca debido a la lluvia, pareci\u00f3 que ced\u00eda el paso, casi desapareciendo, humildemente, ante \u00c9l, levantado en la cruz por la salvaci\u00f3n de la humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa Francisco parec\u00eda peque\u00f1o, y a\u00fan m\u00e1s curvado al subir los escalones del atrio, no sin esfuerzo y en soledad, haci\u00e9ndose int\u00e9rprete de los dolores del mundo para ofrecerlos al pie de la Cruz: \u201cMaestro, \u00bfno te importa que estemos perdidos?\u201d La angustiosa crisis que estamos experimentando con la pandemia \u201cdesenmascara nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que hab\u00edamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades&#8221; y \u201cahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: \u00a1Despierta, Se\u00f1or!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sirena de una ambulancia, una de las muchas que en estas horas cruzan nuestros barrios para ayudar a los nuevos contagiados, acompa\u00f1\u00f3 con las campanas el momento de la bendici\u00f3n eucar\u00edstica Urbi et orbi, cuando el Papa, aun solo, reapareci\u00f3 en la plaza desierta y azotada por la lluvia, trazando la se\u00f1al de la cruz con la custodia. Una vez m\u00e1s, el protagonista fue \u00c9l, ese Jes\u00fas que inmol\u00e1ndose quiso hacerse alimento para nosotros y que tambi\u00e9n hoy nos repite: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo? \u00bfA\u00fan no ten\u00e9is fe?&#8230; No teng\u00e1is miedo&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Im\u00e1genes, signos y palabras de la oraci\u00f3n por el mundo que Francisco quiso celebrar para&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":54108,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-54107","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54107","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54107"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54107\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54107"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54107"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54107"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}