{"id":54875,"date":"2020-04-08T20:28:25","date_gmt":"2020-04-09T00:58:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=54875"},"modified":"2026-04-17T15:04:24","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:24","slug":"el-papa-en-la-catequesis-en-estos-dias-santos-crucifijo-y-evangelio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/04\/08\/el-papa-en-la-catequesis-en-estos-dias-santos-crucifijo-y-evangelio\/","title":{"rendered":"El Papa en la catequesis: en estos d\u00edas santos, Crucifijo y Evangelio"},"content":{"rendered":"<p><iframe title=\"Audiencia General 08 abril 2020 Papa Francisco\" width=\"1170\" height=\"658\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/OdB8BJMaBkw?start=2&amp;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 haciendo Dios ante nuestro dolor? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 \u00c9l cuando todo sale mal? \u00bfPor qu\u00e9 no resuelve nuestros problemas r\u00e1pidamente? A estas preguntas el Papa Francisco dedic\u00f3 su catequesis en la udiencia general que tuvo lugar en la Biblioteca Apost\u00f3lica. &#8220;Desde el coraz\u00f3n abierto del Crucificado, el amor de Dios llega a cada uno de nosotros&#8221;, afirma el Papa. &#8220;Podemos cambiar nuestras historias acerc\u00e1ndonos a \u00c9l&#8221;.<!--more--><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n este mi\u00e9rcoles el Papa Francisco presidi\u00f3 la audiencia general desde la Biblioteca del Palacio Apost\u00f3lico del Vaticano. Con el relato de la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas, que nos acompa\u00f1a en estos d\u00edas santos, dedic\u00f3 su catequesis a ayudar a interpretar este tiempo particular de pandemia.<\/p>\n<h2><b>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Dios?<\/b><\/h2>\n<p><i>En estas semanas de aprensi\u00f3n a causa de la pandemia que est\u00e1 haciendo sufrir tanto al mundo, entre las muchas preguntas que nos hacemos, tambi\u00e9n puede haber preguntas sobre Dios: \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 haciendo ante nuestro dolor? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 \u00c9l cuando todo sale mal? \u00bfPor qu\u00e9 no resuelve nuestros problemas r\u00e1pidamente? Son preguntas que nos hacemos sobre Dios.<\/i><\/p>\n<p>Francisco record\u00f3 la entrada triunfal de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n, cuando el pueblo, que esperaba un Mes\u00edas poderoso y triunfador, se preguntaba si lo liberar\u00eda de sus enemigos. \u201cEn su lugar, lleg\u00f3 uno gentil y humilde de coraz\u00f3n, llamando a la conversi\u00f3n y a la misericordia\u201d. Tal es as\u00ed \u201cque la multitud, que antes lo hab\u00eda alabado, la que grita: &#8220;\u00a1Sea crucificado! (Mt 27:23)\u201d. Mientras que \u201clos que lo segu\u00edan, confundidos y asustados, lo abandonaron\u201d.<\/p>\n<p><i>Pensaban: si este es el destino de Jes\u00fas, el Mes\u00edas no es \u00c9l, porque Dios es fuerte, Dios es invencible.<\/i><\/p>\n<h2><b>La cruz es la c\u00e1tedra de Dios<\/b><\/h2>\n<p>M\u00e1s adelante en el relato, prosigui\u00f3 el Papa, &#8220;el centuri\u00f3n romano&#8221;, que \u201cno era creyente, era un pagano\u201d, pero que \u201chab\u00eda tocado con su propia mano\u201d el amor sin medida de Cristo, dice lo contrario de los otros. Dice: \u201call\u00ed est\u00e1 Dios, que es Dios de verdad\u201d.<\/p>\n<p><i>Hoy podemos preguntarnos: \u00bfcu\u00e1l es el verdadero rostro de Dios? Normalmente proyectamos en \u00c9l lo que somos, a la m\u00e1xima potencia: nuestro \u00e9xito, nuestro sentido de la justicia, e incluso nuestra indignaci\u00f3n. Pero el Evangelio nos dice que Dios no es as\u00ed. \u00c9l es diferente y no podr\u00edamos conocerlo con nuestras fuerzas.<\/i><\/p>\n<h2><b>Miremos el crucifijo para ver a nuestro Se\u00f1or<\/b><\/h2>\n<p>En la cruz, se\u00f1ala Francisco, &#8220;aprendemos los rasgos del rostro de Dios&#8221;: la cruz es la c\u00e1tedra de Dios. Por eso en estos d\u00edas \u201cnos har\u00e1 bien mirar al Crucifijo en silencio y ver qui\u00e9n es nuestro Se\u00f1or\u201d.\u00a0<\/p>\n<p><i>Es Aquel que no se\u00f1ala a nadie con el dedo, ni siquiera a aquellos que lo est\u00e1n crucificando, sino que abre los brazos a todos; el que no nos aplasta con su gloria, sino que se deja desnudar por nosotros; el que no nos ama con palabras, sino que nos da la vida en silencio; el que no nos obliga, sino que nos libera; el que no nos trata como a extra\u00f1os, sino que toma sobre s\u00ed nuestro mal, toma sobre s\u00ed nuestros pecados.<\/i><\/p>\n<h2><b>Jes\u00fas no quiere ser malinterpretado<\/b><\/h2>\n<p>Por ese motivo el Pont\u00edfice invita a que en estos d\u00edas miremos el crucifijo y abramos el Evangelio: \u201cesto ser\u00e1 para nosotros &#8211; dig\u00e1moslo as\u00ed &#8211; como una gran liturgia dom\u00e9stica, porque no podemos ir a la iglesia en estos d\u00edas. Crucifijo y Evangelio\u201d.<\/p>\n<p><i>En el Evangelio leemos que cuando la gente va a Jes\u00fas para hacerlo rey, por ejemplo despu\u00e9s de la multiplicaci\u00f3n de los panes, \u00c9l se va (cf. Jn 6:15). Y cuando los demonios quieren revelar su divina majestad, los silencia (cf. Mc 1, 24-25). \u00bfPor qu\u00e9? Porque Jes\u00fas no quiere que se le malinterprete, no quiere que la gente confunda al verdadero Dios, que es el amor humilde, con un dios falso, un dios mundano que da espect\u00e1culo y se impone por la fuerza.<\/i><\/p>\n<p>Jes\u00fas est\u00e1 hecho de Amor, \u00c9l es el Amor, afirma el Papa. Da testimonio de esto el centuri\u00f3n, cuando tan pronto como Cristo da su vida en la cruz dice: &#8220;Verdaderamente era el Hijo de Dios&#8221;.<\/p>\n<h2><b>\u00abNo tengan miedo\u00bb<\/b><\/h2>\n<p>Y aunque se podr\u00eda objetar, como la multitud que esperaba a Jes\u00fas triunfante y con la espada a la entrada de Jerusal\u00e9n, &#8220;\u00bfQu\u00e9 hago con un Dios tan d\u00e9bil, que muere?\u201d, el Papa subraya una vez m\u00e1s que \u201cel poder de este mundo pasa, mientras que el amor permanece\u201d.<\/p>\n<p><i>S\u00f3lo el amor custodia la vida que tenemos, porque abraza nuestras debilidades y las transforma. Es el amor de Dios que en la Pascua san\u00f3 nuestro pecado con su perd\u00f3n, que hizo de la muerte un pasaje de vida, que cambi\u00f3 nuestro miedo en confianza, nuestra angustia en esperanza. La Pascua nos dice que Dios puede convertir todo en bien.<\/i>\u00a0<i>Por eso en la ma\u00f1ana de Pascua se nos dice: &#8220;\u00a1No tengas miedo!&#8221; (cf. Mt 28,5).<\/i><\/p>\n<h2><b>Podemos cambiar nuestra historia acerc\u00e1ndonos a Dios<\/b><\/h2>\n<p>Si bien las angustiosas preguntas sobre el mal \u201cno se desvanecen de repente\u201d, encuentran en el Resucitado \u201cla base s\u00f3lida que nos permite no naufragar\u201d:<\/p>\n<p><i>Jes\u00fas cambi\u00f3 la historia al acercarse a nosotros y la convirti\u00f3, aunque todav\u00eda marcada por el mal, en una historia de salvaci\u00f3n. Al ofrecer su vida en la Cruz, Jes\u00fas tambi\u00e9n conquist\u00f3 la muerte. Desde el coraz\u00f3n abierto del Crucificado, el amor de Dios llega a cada uno de nosotros. Podemos cambiar nuestras historias acerc\u00e1ndonos a \u00c9l, aceptando la salvaci\u00f3n que nos ofrece.<\/i><\/p>\n<h2><b>En estos d\u00edas santos, crucifijo y Evangelio<\/b><\/h2>\n<p>El Santo Padre concluy\u00f3 la catequesis pidiendo a\u00fan que abramos nuestro coraz\u00f3n a\u00a0 Dios esta semana, con el Crucifijo y Evangelio.<\/p>\n<p><i>Dejando que su mirada se ponga sobre nosotros, comprenderemos que no estamos solos, sino que somos amados, porque el Se\u00f1or no nos abandona y jam\u00e1s se olvida de nosotros.<\/i><\/p>\n<p>Al saludar a los fieles de lengua espa\u00f1ola que siguieron la catequesis a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n social, los invit\u00f3 a pedir con fe a Jes\u00fas que \u201cconvierta nuestro miedo en confianza, nuestra angustia en esperanza y nos haga experimentar la cercan\u00eda de su amor infinito\u201d.<\/p>\n<p><i>\u00a0Que el Crucificado nos conceda ser cada vez m\u00e1s hermanos y nos sostenga con su presencia.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 haciendo Dios ante nuestro dolor? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 \u00c9l cuando todo sale mal? \u00bfPor&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":54850,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-54875","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54875","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=54875"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/54875\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=54875"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=54875"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=54875"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}