{"id":55336,"date":"2020-04-16T18:54:38","date_gmt":"2020-04-16T23:24:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=55336"},"modified":"2026-04-17T15:04:25","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:25","slug":"historia-de-la-imagen-de-la-divina-misericordia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/04\/16\/historia-de-la-imagen-de-la-divina-misericordia\/","title":{"rendered":"Historia de la imagen de la Divina Misericordia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La imagen de la Divina Misericordia le fue revelada a Santa Faustina en 1931 y Jes\u00fas mismo le pidi\u00f3 que se pintara, explic\u00e1ndole luego su significado y lo que los fieles alcanzar\u00e1n con ella. Pero la imagen m\u00e1s conocida de esta devoci\u00f3n es la tercera que se realiz\u00f3.<!--more--><\/p>\n<p>Esta es la historia de la famosa imagen.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la revelaci\u00f3n en 1931 de Jes\u00fas a Santa Faustina y la petici\u00f3n de que realizara un cuadro mostrando la Divina Misericordia, la religiosa pidi\u00f3 a Eugenio Kazimirowski que lo llevara a cabo. \u00c9ste lo hizo siguiendo las indicaciones de Santa Faustina y lo termin\u00f3 en 1934, no obstante, Santa Faustina llor\u00f3 al ver que la imagen acabada \u201cno reflejaba\u201d toda la belleza de Jes\u00fas, pero \u00c9l la anim\u00f3.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-55353\" src=\"https:\/\/www.diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/versionesdivinamisericordia2-265x300.jpg\" alt=\"\" width=\"265\" height=\"300\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo cuadro fue hecho por encargo de la Congregaci\u00f3n de la Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia en 1942 y por el artista Estanislao Batowski. Sin embargo, durante la insurrecci\u00f3n de Varsovia, la capilla y la imagen fueron consumidas por el fuego. Por eso se le encomend\u00f3 al artista pintar otra para la Capilla de la Divina Misericordia en Cracovia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por entonces el pintor Adolfo Hyla lleg\u00f3 a la casa cracoviana de la Congregaci\u00f3n con la propuesta de pintar un cuadro como voto por haberse salvado en la guerra. Le dieron una estampa de la Divina Misericordia y las descripciones de Santa Faustina.<\/p>\n<p>El pintor termin\u00f3 el cuadro en 1943 y fue bendecida en la capilla por el P. Andrasz, confesor de Faustina.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante lleg\u00f3 la imagen de Batowski, pero solo el cuadro de Hyla se qued\u00f3 en la capilla por recomendaci\u00f3n del Cardenal Adan Sapieha, quien lo eligi\u00f3 porque hab\u00eda sido pintado como voto.<\/p>\n<p>Como el cuadro de Hyla no entraba en el altar a la Misericordia, en la capilla, el pintor hizo una imagen m\u00e1s peque\u00f1a, que fue bendecida el Segundo Domingo de Pascua de 1944 tambi\u00e9n por el P. Andrasz.<\/p>\n<p>En 1954 Hyla\u00a0repint\u00f3 el lienzo, eliminando la pradera y el matorral que hab\u00eda puesto, y coloc\u00f3 el fondo oscuro con el suelo bajo los pies de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Esta imagen de Hyla se hizo famosa por las gracias que recib\u00edan los fieles y es la m\u00e1s difundida en el mundo.<\/p>\n<p>De esta manera se cumpli\u00f3 el pedido de Jes\u00fas a Santa Faustina: \u201cDeseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y en el mundo entero\u201d.<\/p>\n<p><strong>La revelaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Cuenta Santa Faustina en su diario: \u201cAl anochecer, estando en mi celda, vi al Se\u00f1or Jes\u00fas vestido con una t\u00fanica blanca. Ten\u00eda una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la t\u00fanica sobre el pecho. De la abertura de la t\u00fanica en el pecho, sal\u00edan dos grandes rayos: uno rojo y otro p\u00e1lido\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDespu\u00e9s de un momento, Jes\u00fas me dijo: Pinta una imagen seg\u00fan el modelo que ves, y firma: \u2018Jes\u00fas, en ti conf\u00edo\u2019. Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla y [luego] en el mundo entero\u201d.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le se\u00f1al\u00f3: \u201cPrometo que el alma que venera esta imagen no perecer\u00e1. Tambi\u00e9n prometo, ya aqu\u00ed en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo mismo la defender\u00e9 como mi gloria\u201d.<\/p>\n<p>Otro d\u00eda, estando Santa Faustina en oraci\u00f3n, Cristo le dijo: \u201cLos dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo p\u00e1lido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas\u201d.<\/p>\n<p>\u201cAmbos rayos brotaron de las entra\u00f1as m\u00e1s profundas de mi misericordia cuando mi Coraz\u00f3n agonizante fue abierto en la cruz por la lanza. Estos rayos protegen a las almas de la indignaci\u00f3n de mi Padre. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzar\u00e1 la justa mano de Dios\u201d.<\/p>\n<p>Santa Faustina contaba todo esto a su confesor, el actual Beato P. Miguel Sopocko, quien design\u00f3 al pintor Eugenio Kazimirowski para que realizara la imagen seg\u00fan las indicaciones de la santa.<\/p>\n<p>\u201cUna vez, cuando estaba en [el taller] de aquel pintor que pintaba esa imagen, vi que no era tan bella como es Jes\u00fas. Me aflig\u00ed mucho por eso, sin embargo lo ocult\u00e9 profundamente en mi coraz\u00f3n\u201d, escribi\u00f3 Santa Faustina en su diario.<\/p>\n<p>\u201cFui a la capilla y llor\u00e9 much\u00edsimo. \u00bfQui\u00e9n te pintar\u00e1 tan bello como T\u00fa eres? Como respuesta o\u00ed estas palabras: \u2018No en la belleza del color, ni en la del pincel, est\u00e1 la grandeza de esta imagen, sino en Mi gracia\u2019\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: Aciprensa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La imagen de la Divina Misericordia le fue revelada a Santa Faustina en 1931 y&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":55354,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-55336","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55336","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55336"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55336\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55336"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55336"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55336"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}