{"id":56017,"date":"2020-04-26T06:53:11","date_gmt":"2020-04-26T11:23:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=56017"},"modified":"2026-04-17T15:04:31","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:31","slug":"el-papa-en-el-regina-coeli-elijamos-el-camino-del-si-a-dios-no-del-si","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/04\/26\/el-papa-en-el-regina-coeli-elijamos-el-camino-del-si-a-dios-no-del-si\/","title":{"rendered":"El Papa en el Regina Coeli \u201cElijamos el camino del \u2018s\u00ed\u2019 a Dios, no del &#8216;si&#8217;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">En el Regina Coeli del tercer Domingo de Pascua, el Papa Francisco reflexiona sobre el Evangelio del d\u00eda, y habla de los \u201ctres pasos\u201d para encontrar a Jes\u00fas: abrir el coraz\u00f3n, leer el Evangelio, invitarlo a casa. Adem\u00e1s afirma: hay que pasar del \u201cyo\u201d, a \u201cDios\u201d, de los \u201csi\u201d, a los \u201cs\u00ed\u201d.<!--more--><\/p>\n<p>\u201cElijamos el camino del \u2018s\u00ed\u2019 a Dios, no del \u2018si\u2019\u201d. En el tercer domingo de Pascua, en medio del bloqueo dispuesto para prevenir el contagio de Covid-19, el Papa Francisco dirigi\u00f3 la oraci\u00f3n del Regina Coeli desde la Biblioteca del Palacio Apost\u00f3lico Vaticano. Antes del rezo mariano, la reflexi\u00f3n del Papa sobre el\u00a0<a href=\"https:\/\/www.vaticannews.va\/es\/evangelio-de-hoy.html\"><b>Evangelio del d\u00eda<\/b><\/a>, que narra el episodio de los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas:<\/p>\n<p><i>El Evangelio de hoy, ambientado en el d\u00eda de Pascua, narra el episodio de los dos disc\u00edpulos de Ema\u00fas (cf. Lc 24, 13-35). Es una historia que comienza y termina \u201cen camino\u201d. De hecho, est\u00e1 el viaje de ida de los disc\u00edpulos que, tristes por el ep\u00edlogo de la historia de Jes\u00fas, dejan Jerusal\u00e9n y vuelven a casa, a Ema\u00fas, caminando unos once kil\u00f3metros. Es un viaje que tiene lugar durante el d\u00eda, con una buena parte del trayecto cuesta abajo. Y est\u00e1 el viaje de regreso: otros once kil\u00f3metros, pero hechos al anochecer, con parte del camino cuesta arriba despu\u00e9s de la fatiga del viaje de ida, y de todo el d\u00eda. Dos viajes: uno f\u00e1cil durante el d\u00eda y el otro agotador por la noche.<\/i><\/p>\n<h2><b>En la vida tenemos dos direcciones opuestas<\/b><\/h2>\n<p>De los dos viajes, el Santo Padre se\u00f1al\u00f3 que el primero, de d\u00eda cuesta abajo, transcurre \u201cen la tristeza\u201d, mientras el segundo, cuesta arriba y de noche, lo hace \u201cen la alegr\u00eda\u201d. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p><i>En el primero est\u00e1 el Se\u00f1or caminando a su lado, pero no lo reconocen; en el segundo ya no lo ven, pero lo sienten cerca de ellos. En el primero est\u00e1n desanimados y desesperanzados; en el segundo corren para llevar a los dem\u00e1s la bella noticia del encuentro con Jes\u00fas Resucitado.<\/i><\/p>\n<p>Esos \u201cdos caminos diferentes de aquellos primeros disc\u00edpulos\u201d, precis\u00f3 Francisco, \u201cnos dicen hoy que en la vida tenemos ante nosotros dos direcciones opuestas\u201d:<\/p>\n<p><i>Est\u00e1 el camino de los que, como aquellos dos del principio, se dejan paralizar por las desilusiones de la vida y van adelante con tristeza, y est\u00e1 el camino de los que no se ponen a s\u00ed mismos y sus problemas en primer lugar, sino a Jes\u00fas que los visita, y a los hermanos que esperan su visita. Es decir, los hermanos que esperan que nosotros cuidemos de ellos.<br \/>\n<\/i><\/p>\n<div>\n<aside class=\"article__readmore\">\n<div class=\"teaser--labelEvidence teaser teaser--type-foto\">\n<article>\n<div class=\"teaser__labelWrapper\">\n<p>\u201cEste es el punto de inflexi\u00f3n\u201d, afirm\u00f3 el Papa: \u201cdejar de orbitar alrededor de uno mismo, a las decepciones del pasado, a los ideales no realizados, a tantas cosas feas que han pasado en la propia vida&#8221;, y &#8220;seguir adelante mirando a la realidad m\u00e1s grande y verdadera de la vida: Jes\u00fas est\u00e1 vivo, Jes\u00fas me ama\u201d.<\/p>\n<p><i>\u00a1Esta es la realidad m\u00e1s grande, y yo puedo hacer algo por los dem\u00e1s! \u00a1Es una realidad bella, positiva, luminosa!<\/i><\/p>\n<p><i>El cambio de marcha es este: pasar de los pensamientos sobre mi yo, a la realidad de mi Dios; pasar &#8211; con otro juego de palabras &#8211; de los \u201csi\u201d a \u201cs\u00ed\u201d. De los \u201csi&#8221; a los &#8220;s\u00ed&#8221;, \u00bfqu\u00e9 significa?: \u201csi \u00c9l nos hubiera liberado, si Dios me hubiera escuchado, si la vida hubiera ido como yo quer\u00eda, si tuviera esto y aquello&#8230;\u201d. Como un lamento.<\/i><\/p>\n<p><i>Este &#8220;si&#8221; no ayuda, no es fruct\u00edfero, no nos ayuda a nosotros ni a los dem\u00e1s. Estos son nuestros &#8220;si&#8221;, similares a los de los dos disc\u00edpulos, quienes pasan, sin embargo, al s\u00ed: &#8220;S\u00ed, el Se\u00f1or est\u00e1 vivo, camina con nosotros. S\u00ed, ahora, no ma\u00f1ana, nos ponemos en camino de nuevo para anunciarlo\u201d.<\/i><\/p>\n<p><i>S\u00ed, puedo hacer esto para que la gente sea m\u00e1s feliz, para que la gente mejore, para ayudar a mucha gente. S\u00ed: s\u00ed, puedo. Del &#8220;si&#8221; al &#8220;s\u00ed&#8221;, de la queja a la alegr\u00eda y a la paz, porque cuando nos lamentamos, no estamos en la alegr\u00eda; estamos en un gris, en ese aire gris de la tristeza. Y esto ni siquiera nos ayuda a crecer bien. De &#8220;si&#8221; a &#8220;s\u00ed&#8221;, de la lamentaci\u00f3n a la alegr\u00eda del servicio.<\/i><\/p>\n<div>\n<aside class=\"article__readmore\">\n<div class=\"teaser--labelEvidence teaser teaser--type-angelus\">\n<article>\n<div class=\"teaser__labelWrapper\">\n<p>Pero Francisco plantea una pregunta a la atenci\u00f3n de los fieles: \u00bfc\u00f3mo ocurri\u00f3 este cambio de paso, del \u201cyo\u201d a Dios, y de los \u201csi\u201d a los \u201cs\u00ed\u201d, de los disc\u00edpulos? La respuesta es \u201cencontrando a Jes\u00fas\u201d:<\/p>\n<p><i>Los dos de Ema\u00fas le abren primero su coraz\u00f3n, luego le escuchan explicar las Escrituras, y entonces lo invitan a casa. Son tres pasos que tambi\u00e9n nosotros podemos cumplir en nuestras casas: primero, abrir el coraz\u00f3n a Jes\u00fas, confiarle las cargas, los cansancios, las desilusiones de la vida, confiarle los &#8220;si&#8221;; y despu\u00e9s, el segundo paso, escuchar a Jes\u00fas, tomar el Evangelio en mano, leer hoy este pasaje, el cap\u00edtulo veinticuatro del Evangelio de Lucas; tercero, rezarle a Jes\u00fas, con las mismas palabras que aquellos disc\u00edpulos: \u00abSe\u00f1or, qu\u00e9date con nosotros\u00bb (v. 29):\u00a0 con todos nosotros, porque te necesitamos para encontrar el camino\u201d.<\/i><\/p>\n<p><i>Se\u00f1or, qu\u00e9date conmigo. Se\u00f1or, qu\u00e9date con todos nosotros, porque necesitamos de T\u00ed para encontrar el camino&#8221;. Y sin Ti, hay noche.<\/i><\/p>\n<h2><b>No hay imprevistos en el camino de Dios<\/b><\/h2>\n<p>Finalizando su catequesis, el Papa hizo presente que \u201csiempre estamos en camino\u201d, y que \u201cnos convertimos en aquello hacia lo que vamos\u201d. E insisti\u00f3:<\/p>\n<p><i>Elijamos el camino de Dios, no el camino del yo; el camino del &#8220;s\u00ed&#8221;, no el del &#8220;si&#8221;. Descubriremos que no hay ning\u00fan imprevisto, no hay subida, no hay ninguna noche que no se pueda enfrentar con Jes\u00fas. Que Nuestra Se\u00f1ora, Madre del Camino, que al aceptar la Palabra hizo de toda su vida un &#8220;s\u00ed&#8221; a Dios, nos muestre el camino.<\/i><\/p>\n<\/div>\n<p>Fuente:VaticanNews<\/p>\n<\/article>\n<\/div>\n<\/aside>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<\/aside>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el Regina Coeli del tercer Domingo de Pascua, el Papa Francisco reflexiona sobre el&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56018,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-56017","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56017","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56017"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56017\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56017"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56017"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56017"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}