{"id":56208,"date":"2020-04-28T11:35:11","date_gmt":"2020-04-28T16:05:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=56208"},"modified":"2026-04-17T15:04:31","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:31","slug":"el-papa-el-senor-de-prudencia-a-su-pueblo-ante-la-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/04\/28\/el-papa-el-senor-de-prudencia-a-su-pueblo-ante-la-pandemia\/","title":{"rendered":"El Papa: el Se\u00f1or d\u00e9 prudencia a su pueblo ante la pandemia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">En la misa en la Casa Santa Marta, Francisco rez\u00f3 para que el pueblo de Dios sea obediente a las disposiciones para el fin de la cuarentena de modo que la pandemia no regrese. En su homil\u00eda, el Papa invit\u00f3 al pueblo a no caer en el peque\u00f1o linchamiento cotidiano de la habladur\u00eda que provoca juicios falsos sobre las personas.<!--more--><\/p>\n<p>Francisco preside la misa en la Casa Santa Marta el martes de la tercera semana de Pascua. En la introducci\u00f3n piensa en el comportamiento del pueblo de Dios ante el final de la cuarentena:<\/p>\n<p><i>En este tiempo, cuando empezamos a tener disposiciones para salir de la cuarentena, le pedimos al Se\u00f1or que le d\u00e9 a su pueblo, a todos nosotros, la gracia de la prudencia y la obediencia a las disposiciones, para que la pandemia no vuelva.<\/i><\/p>\n<p>En su homil\u00eda, el Papa coment\u00f3 el pasaje de hoy de los\u00a0<b><a href=\"https:\/\/www.vaticannews.va\/es\/evangelio-de-hoy.html\">Hechos de los Ap\u00f3stoles (Hechos 7:51-8:1)<\/a><\/b>, en el que Esteban habla con valent\u00eda al pueblo, a los ancianos y a los escribas, que lo juzgan con falsos testimonios, lo arrastran fuera de la ciudad y lo apedrean.<\/p>\n<p>&#8220;Hicieron lo mismo con Jes\u00fas tambi\u00e9n,&#8221; afirma el Papa, &#8220;tratando de convencer a la gente de que era un blasfemo&#8221;. &#8220;Es una bestialidad empezar de testimonios falsos para &#8216;hacer justicia&#8217;: noticias falsas, calumnias, que incitan a la gente a &#8216;hacer justicia&#8217;, es un verdadero linchamiento&#8221;. As\u00ed lo hicieron con Esteban, usando a un pueblo que fue enga\u00f1ado. As\u00ed sucede con los m\u00e1rtires de hoy, como Asia Bibi, durante muchos a\u00f1os en prisi\u00f3n, juzgada por calumnia. Frente a la avalancha de falsas noticias que crean opini\u00f3n, a veces no se puede hacer nada. Pienso en el Holocausto, dice el Papa: la opini\u00f3n se cre\u00f3 en contra de un pueblo para acabar con \u00e9l. Luego est\u00e1 el peque\u00f1o linchamiento diario que trata de condenar a la gente, de crear una mala reputaci\u00f3n, el peque\u00f1o linchamiento diario de habladur\u00eda que crea opiniones para condenar a las personas. La verdad, en cambio, es clara y transparente, es el testimonio de lo verdadero, de aquello en lo que se cree. Pensemos en nuestro lenguaje: muchas veces con nuestros comentarios comenzamos un linchamiento semejante. Incluso en nuestras instituciones cristianas hemos visto tantos linchamientos cada d\u00eda que nacieron de las habladur\u00edas.<\/p>\n<p>Roguemos al Se\u00f1or &#8211; es la oraci\u00f3n conclusiva del Papa &#8211; para que nos ayude a ser justos en nuestros juicios, a no empezar y seguir esta condena masiva que provoca la habladur\u00eda.<\/p>\n<p><b><u>A continuaci\u00f3n la homil\u00eda del Papa seg\u00fan nuestra transcripci\u00f3n:<\/u><\/b><\/p>\n<p><i>En la primera lectura de estos d\u00edas escuchamos el martirio de Esteban: una cosa simple, c\u00f3mo sucedi\u00f3. Los Doctores de la Ley no toleraban la claridad de la doctrina, y como sali\u00f3, fueron a pedirle a alguien que dijera que hab\u00edan o\u00eddo que Esteban blasfemaba contra Dios, contra la Ley. Y despu\u00e9s de eso, se abalanzaron sobre \u00e9l y lo apedrearon, as\u00ed de sencillo. Es una estructura de acci\u00f3n que no es la primera: tambi\u00e9n con Jes\u00fas hicieron lo mismo. El pueblo que estaba all\u00ed trat\u00f3 de convencer de que era un blasfemo y gritaron: &#8220;Crucif\u00edquenlo&#8221;. Es una bestialidad. Una bestialidad, partir de falsos testimonios para llegar a &#8220;hacer justicia&#8221;. Ese es el patr\u00f3n. Incluso en la Biblia hay casos como este: a Susana hicieron lo mismo, a Nabot hicieron lo mismo, luego Aman trat\u00f3 de hacer lo mismo con el pueblo de Dios&#8230; Noticias falsas, calumnias que encienden al pueblo y piden justicia. Es un linchamiento, un linchamiento de verdad.<\/i><\/p>\n<p><i>Y as\u00ed, [lo] llevan al juez, para que \u00e9ste le d\u00e9 forma legal a esto: pero ya llega juzgado, el juez debe ser muy, muy valiente para ir en contra de un juicio tan popular, hecho a prop\u00f3sito, preparado. Este es el caso de Pilatos: Pilatos vio claramente que Jes\u00fas era inocente, pero vio a la gente, se lav\u00f3 las manos. Es una forma de hacer jurisprudencia. Incluso hoy en d\u00eda vemos esto: tambi\u00e9n hoy, en algunos pa\u00edses, cuando se quiere dar un golpe de Estado o sacar a alg\u00fan pol\u00edtico para que no vaya a las elecciones o as\u00ed, se hace esto: noticias falsas, calumnias, entonces se cae en un juez de los que les gusta crear jurisprudencia con este positivismo &#8220;situacionista&#8221; que est\u00e1 de moda, y luego se condena. Es un linchamiento social. Y as\u00ed se le hizo a Esteban, as\u00ed se le hizo al juicio de Esteban: llevan a juzgar a uno ya juzgado por el pueblo enga\u00f1ado.<\/i><\/p>\n<p><i>Esto tambi\u00e9n sucede con los m\u00e1rtires de hoy: que los jueces no tienen la oportunidad de hacer justicia porque ya est\u00e1n juzgados. Pensemos en Asia Bibi, por ejemplo, que hemos visto: diez a\u00f1os de prisi\u00f3n porque fue juzgada por una calumnia y un pueblo que quiere su muerte. Frente a esta avalancha de falsas noticias que crean opini\u00f3n, muchas veces no se puede hacer nada: no se puede hacer nada.<\/i><\/p>\n<p><i>Pienso mucho, en esto, en la Shoah. La Shoah es un caso de este tipo: se cre\u00f3 una opini\u00f3n en contra de un pueblo y luego fue normal: &#8220;S\u00ed, s\u00ed: hay que matarlos, hay que matarlos&#8221;. Una forma de proceder para acabar con la gente que molesta, que disturba.<\/i><\/p>\n<p><i>Todos sabemos que esto no es bueno, pero lo que no sabemos es que hay un peque\u00f1o linchamiento diario que intenta condenar a las personas, crear una mala reputaci\u00f3n a las personas, descartarlas, condenarlas: el peque\u00f1o linchamiento diario de las habladur\u00edas que crea una opini\u00f3n, y muchas veces uno escucha hablar mal de alguien, dice: &#8220;\u00a1Pero no, esta persona es una persona correcta!&#8221; &#8211; &#8220;No, no: se dice que&#8230;&#8221;, y con ese &#8220;se dice que&#8221; se crea una opini\u00f3n para acabar con una persona. La verdad es otra: la verdad es el testimonio de lo verdadero, de las cosas que una persona cree; la verdad es clara, es transparente. La verdad no tolera las presiones. Veamos a Esteban, m\u00e1rtir: el primer m\u00e1rtir despu\u00e9s de Jes\u00fas. Primer m\u00e1rtir. Pensemos en los ap\u00f3stoles: todos han dado testimonio. Y pensemos en muchos m\u00e1rtires &#8211; incluso el de hoy, San Pedro Chanel -; fue la habladur\u00eda all\u00ed, lo que cre\u00f3 que estaba en contra del rey&#8230; se crea una fama, y es asesinado. Y pensemos en nosotros, en nuestro lenguaje: tantas veces nosotros, con nuestros comentarios, empezamos un linchamiento de este tipo. Y en nuestras instituciones cristianas, hemos visto tantos linchamientos diarios que nacieron de las habladur\u00edas.<\/i><\/p>\n<p><i>Que el Se\u00f1or nos ayude a ser justos en nuestros juicios, a no empezar o seguir esta condena masiva que provoca la habladur\u00eda.<\/i><\/p>\n<p><b>El Papa termin\u00f3 la celebraci\u00f3n con la adoraci\u00f3n y la Bendici\u00f3n Eucar\u00edstica, invitando a hacer la comuni\u00f3n espiritual. A continuaci\u00f3n se encuentra la oraci\u00f3n recitada por el Papa:<\/b><\/p>\n<p>A tus pies, oh Jes\u00fas m\u00edo, me postro y te ofrezco el arrepentimiento de mi coraz\u00f3n contrito que se abandona en su nada y en tu Santa presencia. Te adoro en el sacramento de tu amor, la inefable Eucarist\u00eda. Deseo recibirte en la pobre morada que mi coraz\u00f3n te ofrece; esperando la felicidad de la comuni\u00f3n sacramental, quiero poseerte en esp\u00edritu. Ven a m\u00ed, oh Jes\u00fas m\u00edo, que yo vengo a Ti. Que tu amor inflame todo mi ser para la vida y la muerte. Creo en Ti, espero en Ti, te amo.<\/p>\n<p><b>Antes de salir de la capilla dedicada al Esp\u00edritu Santo, se enton\u00f3 la ant\u00edfona mariana &#8220;Regina Coeli&#8221;, que se canta durante el Tiempo Pascual:<br \/>\n<\/b><\/p>\n<p><i>Regina coeli, laetare, alleluia.<br \/>\nQuia quem meruisti portare, alleluia.<br \/>\nResurrexit, sicut dixit, alleluia.<br \/>\nOra pro nobis Deum, alleluia.<\/i><\/p>\n<p><i>Reina del cielo al\u00e9grate; aleluya.<br \/>\nPorque el Se\u00f1or a quien has merecido llevar; aleluya.<br \/>\nHa resucitado seg\u00fan su palabra; aleluya.<br \/>\nRuega al Se\u00f1or por nosotros; aleluya.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: VaaticanNews<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la misa en la Casa Santa Marta, Francisco rez\u00f3 para que el pueblo de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56193,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-56208","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56208","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56208"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56208\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56208"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56208"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56208"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}