{"id":56277,"date":"2020-04-29T09:52:51","date_gmt":"2020-04-29T14:22:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=56277"},"modified":"2026-04-17T15:04:31","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:31","slug":"hoy-es-fiesta-de-santa-catalina-de-siena-de-analfabeta-a-doctora-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/04\/29\/hoy-es-fiesta-de-santa-catalina-de-siena-de-analfabeta-a-doctora-de-la-iglesia\/","title":{"rendered":"Hoy es fiesta de Santa Catalina de Siena, de analfabeta a Doctora de la Iglesia"},"content":{"rendered":"<p>\u201cSi somos lo que debemos ser, prenderemos fuego al mundo entero\u201d, dec\u00eda Santa Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia perteneciente a\u00a0la tercera orden de Santo Domingo, gran defensora del Papado y proclamada Copatrona de Europa por San Juan Pablo II.<\/p>\n<p>Santa Catalina naci\u00f3 en Siena (Italia) en 1347 en una familia de padres piadosos. Gustaba mucho de la oraci\u00f3n, las cosas de Dios, y a los siete a\u00f1os hizo un voto privado de virginidad. M\u00e1s adelante, su familia trat\u00f3 de persuadirla para que se casara, pero ella se mantuvo firme y sirvi\u00f3 generosamente a los pobres y enfermos.<!--more--><\/p>\n<p>A los 18 a\u00f1os recibi\u00f3 el h\u00e1bito de la tercera orden de Santo Domingo, viviendo la espiritualidad dominica en el mundo secular y siendo la primera mujer soltera en ser admitida. Tuvo que superar muchas tentaciones del diablo que buscaban hacer que desistiera, pero ella segu\u00eda confiando en Dios.<\/p>\n<p>En 1366, Santa Catalina vivi\u00f3 un \u201cmatrimonio m\u00edstico\u201d. Se encontraba en su habitaci\u00f3n orando cuando vio a Cristo acompa\u00f1ado de su Madre y un cortejo celestial.<\/p>\n<p>La Virgen tom\u00f3 la mano de Catalina y la llev\u00f3 hasta Cristo, quien le puso un anillo, la despos\u00f3 consigo y le manifest\u00f3 que ella estaba sustentada por una fe que podr\u00eda superar todas las tentaciones. Despu\u00e9s de ello, solamente Catalina pod\u00eda ver el anillo.<\/p>\n<p>Por aquel tiempo brot\u00f3 una peste y la Santa siempre se mantuvo con los enfermos, los preparaba para la muerte y lleg\u00f3 incluso a enterrarlos ella misma con sus propias manos. Adem\u00e1s, ten\u00eda el don de reconciliar hasta a los peores enemigos, m\u00e1s con sus oraciones a Dios que con sus palabras.<\/p>\n<p>En esta \u00e9poca los Papas viv\u00edan en Avignon (Francia) y los romanos se quejaban de haber sido abandonados por sus Obispos, amenazando con realizar un cisma.<\/p>\n<p>Gregorio XI hizo un voto secreto a Dios de regresar a Roma y al consultarle a Santa Catalina, ella le dijo: \u201cCumpla con su promesa hecha a Dios\u201d. El Pont\u00edfice se qued\u00f3 sorprendido porque no le hab\u00eda dicho del voto a nadie y m\u00e1s adelante el Santo Padre cumpli\u00f3 su promesa y volvi\u00f3 a la Ciudad Eterna.<\/p>\n<p>Posteriormente, en el pontificado de Urbano VI, los cardenales se distanciaron del Papa por su temperamento y declararon nula su elecci\u00f3n, designando a Clemente VII que fue a residir a Avignon. Santa Catalina envi\u00f3 cartas a los cardenales presion\u00e1ndolos para reconocer al aut\u00e9ntico Pont\u00edfice.<\/p>\n<p>&#8220;Aunque era hija de artesanos y analfabeta por no haber tenido estudios ni instrucci\u00f3n, comprendi\u00f3, sin embargo, las necesidades del mundo de su tiempo con tal inteligencia que super\u00f3 con mucho los l\u00edmites del lugar donde viv\u00eda, hasta el punto de extender su acci\u00f3n hacia toda la sociedad de los hombres; no hab\u00eda ya modo de detener su valent\u00eda, ni su ansia por la salvaci\u00f3n de las almas&#8221;, escribi\u00f3 de ella San Juan Pablo II en 1980 por el VI centenario de su muerte.\u00a0<\/p>\n<p>La Santa tambi\u00e9n escribi\u00f3 a Urbano VI exhort\u00e1ndolo a llevar con temple y gozo los problemas, controlando el temperamento. Santa Catalina fue a Roma, a pedido del Papa, quien sigui\u00f3 sus instrucciones. La Santa tambi\u00e9n escribi\u00f3 a los reyes de Francia y Hungr\u00eda para que dejen el cisma. Toda una muestra de la defensa del papado.<\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n Jes\u00fas se le vuelve a aparecer y le ense\u00f1\u00f3 dos coronas, una de oro y otra de espinas, para que escoja. Ella le dijo: &#8220;Yo deseo, oh Se\u00f1or, vivir aqu\u00ed siempre conforme a tu pasi\u00f3n, y encontrar en el dolor y en el sufrimiento mi reposo y deleite&#8221;. Luego tom\u00f3 la corona de espinas y se la puso sobre la cabeza.<\/p>\n<p>Santa Catalina muri\u00f3 el 29 de abril de 1380 en Roma con tan solo 33 a\u00f1os y de un ataque s\u00fabito. El Papa Pablo VI la nombr\u00f3 Doctora de la Iglesia en 1970 y fue proclamada Copatrona de Europa por San Juan Pablo II en 1999 junto a Santa Br\u00edgida de Suecia y Santa Teresa Benedicta de la Cruz.\u00a0Su fiesta es cada 29 de abril.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: Aciprensa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSi somos lo que debemos ser, prenderemos fuego al mundo entero\u201d, dec\u00eda Santa Catalina de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56278,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-56277","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56277","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56277"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56277\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56277"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56277"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56277"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}