{"id":56527,"date":"2020-05-02T11:01:26","date_gmt":"2020-05-02T15:31:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=56527"},"modified":"2026-04-17T15:04:31","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:31","slug":"hoy-celebramos-a-san-atanasio-doctor-de-la-iglesia-y-defensor-de-la-encarnacion-de-cristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/05\/02\/hoy-celebramos-a-san-atanasio-doctor-de-la-iglesia-y-defensor-de-la-encarnacion-de-cristo\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a San Atanasio, doctor de la Iglesia y defensor de la encarnaci\u00f3n de Cristo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Aunque sufri\u00f3 la persecuci\u00f3n, San Atanasio nunca dej\u00f3 de defender la verdadera fe cat\u00f3lica. Desde su juventud am\u00f3 mucho a Jesucristo, lo que lo llev\u00f3 a escribir grandes obras. Su nombre significa \u201cEl Inmortal\u201d, como la huella que dej\u00f3 en la Iglesia con su firme defensa de la fe ante las creencias paganas.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Atanasio de Alejandr\u00eda naci\u00f3 en el a\u00f1o 295 y desde ni\u00f1o fue testigo de las sangrientas persecuciones del Imperio Romano contra los cristianos. Tuvo una importante formaci\u00f3n acad\u00e9mica en filosof\u00eda y gram\u00e1tica. Dominaba tres idiomas (copto, griego com\u00fan y griego cl\u00e1sico). Desde su juventud demostr\u00f3 talento para la escritura. Su primer escrito fue \u201c<strong>Contra los paganos y la Encarnaci\u00f3n del Verbo<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p>De joven conoci\u00f3 al gran penitente San Antonio Abad\u00a0 y la amistad con tan famosos santo le fue de inmenso provecho durante toda su vida.<\/p>\n<p>Con grandes cualidades para la oratoria y una brillante inteligencia, se dedic\u00f3 a prepararse para el sacerdocio, y siendo di\u00e1cono fue escogido\u00a0 como secretario de Alejandro, arzobispo de Alejandr\u00eda. En esta joven edad de 23 a\u00f1os escribi\u00f3 su primero libro acerca de la Encarnaci\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n<p>Por aqu\u00e9l tiempo apareci\u00f3 en Alejandr\u00eda un hereje llamado Arrio, que ense\u00f1aba que Jesucristo no era Dios. (Si Jesucristo no fuera Dios, nuestra religi\u00f3n ser\u00eda vana, pues estar\u00edamos adorando a un hombre. Y un hombre no le resuelve los problemas a nade. Jes\u00fas es verdadero Dios y verdadero hombre).<\/p>\n<p>Atanasio de dedic\u00f3 a combatir al hereje Arrio y obtuvo que\u00a0 su arzobispo reuniera a los obispos de la naci\u00f3n y a muchos sacerdotes y en un Concilio Nacional condenaron a Arrio y le prohibieron ense\u00f1ar sus errores.<\/p>\n<p>Pero Arrio era un hombre terrible y se dedic\u00f3 a propagar\u00a0 su herej\u00eda por pa\u00edses, y muchos que deseaban vivir una vida m\u00e1s f\u00e1cil y que sab\u00edan\u00a0 que si Cristo no era Dios no hab\u00eda entonces porqu\u00e9 obedecerle ni seguir sus leyes, se\u00a0 dedicaron a propagar su da\u00f1osa herej\u00eda. Entonces se reunieron los obispos del mundo, en el Primer Concilio, el Concilio de Nicea, el a\u00f1o 325, y condenaron a Arrio y decretaron que deb\u00eda ser derrotado. San Atanasio asisti\u00f3 a ese Concilio como Secretario de su obispo Alejandro y fue su consejero en las discusiones.<\/p>\n<p>Y sucedi\u00f3 que Eusebio de Nicomedia, un hombre muy influyente en el gobierno, convenci\u00f3 al emperador Constantino de que Arrio deb\u00eda ser\u00a0 admitido otra vez en la Iglesia Cat\u00f3lica. Constantino escribi\u00f3 a San Atanasio pidi\u00e9ndole que admitiera al hereje, y el santo le respondi\u00f3 que jam\u00e1s pod\u00eda \u00e9l aceptar como cat\u00f3lico a quien se atrev\u00eda a negar que Jesucristo es Dios. Y entonces el\u00a0 emperador desterr\u00f3 a Atanasio, hacia Tr\u00e9veris, ciudad de Alemania. All\u00e1 estuvo dos a\u00f1os desterrado, e hizo muy buena amistad con San Maximino el obispo de esa ciudad.<\/p>\n<p>Al morir Constantino, su sucesor dio permiso para que\u00a0 volvieran a sus ciudades los que estaban desterrados, y Atanasio volvi\u00f3 a Alejandr\u00eda,\u00a0 siendo recibido por el pueblo con grandes demostraciones de alegr\u00eda. Pero los arrianos y\u00a0 otros enemigos de la verdadera religi\u00f3n le inventaron muchas calumnias y eligieron a un\u00a0 falso arzobispo e hicieron que Atanasio tuviera que irse de la naci\u00f3n por ocho a\u00f1os. Se\u00a0 fue a Roma y all\u00e1 el Sumo Pont\u00edfice se declar\u00f3 a su favor. (Una de las calumnias que le inventaban era que \u00e9l hab\u00eda matado a un obispo, y presentaban el brazo cortado del tal obispo. San Atanasio supo d\u00f3nde ten\u00edan escondido al obispo aquel y se fue y se lo trajo y cuando ya lo iban a condenar por ese homicidio les present\u00f3 al tal muerto, bien vivo y\u00a0 muy lleno de salud y con ambos brazos).<\/p>\n<p>El emperador Cosntante, que era arriano, expuls\u00f3 a la\u00a0 fuerza otra vez a Atanasio, porque defend\u00eda que Cristo s\u00ed es Dios. Y el santo tuvo que\u00a0 estarse escondido seis a\u00f1os entre los monjes del desierto. En estos a\u00f1os escribi\u00f3 sus mejores obras y lleg\u00f3 a una gran santidad.<\/p>\n<p>Al morir Constante, volvi\u00f3 Atanasio a Alejandr\u00eda, pero poco despu\u00e9s subi\u00f3 al trono un ap\u00f3stata, renegado, llamado Juliano y lo desterr\u00f3 tambi\u00e9n. (Cuando la polic\u00eda de Juliano lo iba persiguiendo por el R\u00edo Nilo, el santo que iba disfrazado de campesino hizo devolver su embarcaci\u00f3n, y al encontrarse con los perseguidores, \u00e9stos le preguntaron: &#8220;\u00bfHa pasado por aqu\u00ed Atanasio? \u00bfEstar\u00e1 muy lejos?&#8221;. Y \u00e9l les respondi\u00f3: &#8220;S\u00ed, pas\u00f3 hace poco rato y no est\u00e1 lejos&#8221;. Los otros siguieron r\u00edo arriba, y no lograron reconocerlo). Al morir Juliano, ya pudo volver el obispo otra vez a Alejandr\u00eda.<\/p>\n<p>Y lleg\u00f3 un nuevo emperador, Valente, el cual decret\u00f3 otra vez que Atanasio deb\u00eda ser desterrado. El santo se refugi\u00f3 en una casa de las afueras de la ciudad, cerca del sepulcro de su padre, y all\u00ed estuvo escondido por cuatro meses, durante los cuales escribi\u00f3 una biograf\u00eda que se ha hecho famosa: La Vida de San Antonio\u00a0 Abad. Pero luego el emperador, por miedo a que en Alejandr\u00eda estallara alguna revoluci\u00f3n, porque los cat\u00f3licos estaban cansados de tanto ver perseguir a su arzobispo, decret\u00f3 que pod\u00eda volver otra vez a la ciudad. Y en los \u00faltimos siete a\u00f1os ya nadie lo\u00a0 volvi\u00f3 a desterrar. Hab\u00eda estado desterrado por 17 a\u00f1os, en sus 5 destierros.<\/p>\n<p>San Atanasio fue el obispo m\u00e1s famoso de su siglo. Tuvo que vivir en una \u00e9poca sumamente dif\u00edcil y combatir a enemigos muy peligrosos y\u00a0 traicioneros que pretend\u00edan quitarle a la religi\u00f3n cat\u00f3lica una verdad fundamental que es la que ense\u00f1a que Jesucristo s\u00ed es Dios. En sus 45 a\u00f1os de sacerdocio no dej\u00f3 nunca\u00a0 de predicar en favor de Jesucristo. Por eso se dice que despu\u00e9s de los ap\u00f3stoles en la antig\u00fcedad quiz\u00e1 ninguno contribuy\u00f3 m\u00e1s que Atanasio a hacer amar a Jesucristo.<\/p>\n<p>Dice un obispo de su tiempo: &#8220;Cuando muri\u00f3 el obispo\u00a0 Alejandro, el pueblo se reuni\u00f3 en el templo durante tres d\u00edas y gritaba que deseaba por obispo a Atanasio porque les parec\u00eda el m\u00e1s santo de los candidatos a obispo&#8221;. Es que ya desde joven ten\u00eda fama de ser santo. Su vida fue un calvario: cinco reyes lo desterraron, pero jam\u00e1s ninguno logr\u00f3 conseguir que dejara de proclamar que Cristo s\u00ed es Dios y que la divinidad de Jes\u00fas es la raz\u00f3n de nuestra esperanza.<\/p>\n<p>Atanasio fue el campe\u00f3n de la libertad de la iglesia\u00a0 frente a los poderes civiles que pretend\u00edan meterse en lo religioso que a ellos no les pertenece. Ten\u00eda temple de luchador, y se enfrentaba sin miedo a cuantos trataban de\u00a0 negar las verdades de la religi\u00f3n cat\u00f3lica. Pero a la vez cumpl\u00eda lo que dec\u00eda Jes\u00fas: &#8220;Sean prudentes como serpientes&#8221;, y cuando ve\u00eda que sus adversarios le ten\u00edan\u00a0 trampas preparadas, hu\u00eda muy a tiempo antes de caer en sus garras. Algunas de sus fugas\u00a0 fueron espectaculares. Cuando ya los enemigos se imaginaban que caer\u00eda en sus garras, \u00e9l\u00a0 aparec\u00eda en otros sitios muy distantes escribiendo y hablando en favor de Cristo y previniendo a los creyentes para que no se dejaran enga\u00f1ar de los herejes.<\/p>\n<p>Hablaba un lenguaje totalmente claro y franco y no iba con rodeos cuando hab\u00eda que defender la verdadera fe. Al pan lo llamaba pan y al vino, vino, gustara o no gustara a los enemigos de la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando Dios le se\u00f1ala a una persona un oficio muy especial en su Iglesia le concede una personalidad apropiada para el oficio que va a tener que desempe\u00f1ar. A Atanasio le concedi\u00f3 un temperamento heroico y a la vez le fue alimentando su gran personalidad permiti\u00e9ndole que en cada destierro lograr ir al desierto o a otros sitios alejados a meditar, a rezar, a estudiar y a prepararse para sus futuros combates.<\/p>\n<p>De uno de sus perseguidores, Juliano el ap\u00f3stata, se dice que le pregunt\u00f3 por burla a un carpintero cat\u00f3lico: &#8220;\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 haciendo en el cielo su jefe el Carpintero de Nazareth?&#8221;. Y que el creyente le respondi\u00f3: &#8220;Est\u00e1 fabricando ata\u00fades para los que se oponen a su santa religi\u00f3n&#8221;. Y se cuenta tambi\u00e9n que Juliano al morir atravesado en una batalla, se arranc\u00f3 la flecha que lo her\u00eda y muri\u00f3 mirando al cielo y diciendo: &#8220;Venciste Galileo&#8221;. En cambio San Atanasio al terminar su existencia pudo exclamar gozoso: mi vida fue un calvario. Me persiguieron pero no pudieron conmigo. Te acompa\u00f1\u00e9 en esta vida en tu Pasi\u00f3n Dolorosa, ahora espero acompa\u00f1arte en tu gloria en la Vida Eterna.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 el 2 de mayo del a\u00f1o 373, a los 76 a\u00f1os.<\/p>\n<p>[huge_it_gallery id=&#8221;38&#8243;]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque sufri\u00f3 la persecuci\u00f3n, San Atanasio nunca dej\u00f3 de defender la verdadera fe cat\u00f3lica. Desde&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56536,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-56527","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56527","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56527"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56527\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56527"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56527"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56527"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}