{"id":56869,"date":"2020-05-06T10:50:56","date_gmt":"2020-05-06T15:20:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=56869"},"modified":"2026-04-17T15:04:31","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:31","slug":"la-oracion-nuevo-ciclo-de-catequesis-del-papa-la-oracion-es-el-aliento-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/05\/06\/la-oracion-nuevo-ciclo-de-catequesis-del-papa-la-oracion-es-el-aliento-de-la-fe\/","title":{"rendered":"La oraci\u00f3n. Nuevo ciclo de catequesis del Papa: \u201cLa oraci\u00f3n es el aliento de la fe\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">En su catequesis de hoy, el Papa Francisco ha iniciado un nuevo ciclo de catequesis sobre el tema de la oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n es el aliento de la fe, es su expresi\u00f3n m\u00e1s adecuada. Como un grito que sale del coraz\u00f3n de los que creen y se conf\u00edan a Dios.<\/p>\n<p><iframe title=\"Resumen de la Catequesis del Santo Padre, 2020 6 de mayo, Papa Francisco\" width=\"1170\" height=\"658\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/5Cnog1BJNJk?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa ha iniciado un nuevo ciclo de catequesis dedicado a la oraci\u00f3n. Y ha iniciado esta serie con el personaje del Evangelio de hoy, Bartimeo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl grito de Bartimeo, porque quiz\u00e1s en una figura como la suya todo est\u00e1 ya escrito. Bartimeo es un hombre perseverante. Alrededor de \u00e9l hab\u00eda gente que dec\u00eda que implorar\u00a0 era in\u00fatil, que era un grito sin respuesta, que era ruido que molestaba y basta: pero \u00e9l no se qued\u00f3 en silencio. Y al final consigui\u00f3 lo que quer\u00eda\u201d.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><b>La fe es un grito. La no fe es sofocar ese grito<\/b><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas le dice: &#8220;Vete, tu fe te ha salvado&#8221; (v. 52), nos dijo hoy el Papa, Jes\u00fas reconoce a ese pobre, indefenso y despreciado hombre todo el poder de su fe, que atrae la misericordia y el poder de Dios. La fe, nos se\u00f1ala el Pont\u00edfice,\u00a0 es tener las dos manos levantadas, una voz que grita para implorar el regalo de la salvaci\u00f3n. El Catecismo afirma que &#8220;la humildad es el base de la oraci\u00f3n&#8221; (Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 2559). La oraci\u00f3n viene de la tierra, del humus -del que deriva &#8220;humilde&#8221;, &#8220;humildad&#8221;-; viene de nuestro estado de precariedad, de nuestra constante sed de Dios (cf. ibid., 2560-2561).\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;La fe es un grito; la no fe es sofocar ese grito, una especie de &#8220;omert\u00e0&#8221;. La fe es la protesta contra una condici\u00f3n dolorosa de la cual no entendemos la raz\u00f3n; la no fe es simplemente sufrir una situaci\u00f3n a la cual nos hemos adaptado. La fe es la esperanza de ser salvado; la no fe es acostumbrarse al mal que nos oprime&#8221;.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><b>Bartimeo: Jes\u00fas ten piedad de m\u00ed<\/b><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablando de este personaje, el Papa record\u00f3 que era ciego y estaba sentado a mendigar a un lado de la calle en las afueras de su ciudad, Jeric\u00f3. No es un personaje an\u00f3nimo, se\u00f1al\u00f3 el Papa, tiene un rostro, un nombre: Bartimeo, es decir, &#8220;hijo de Timeo&#8221;. Un d\u00eda escuch\u00f3 que Jes\u00fas pasar\u00eda por esa calle donde \u00e9l estaba siempre. Y desde entonces, Bartimeo estaba pendiente, har\u00eda todo lo posible para encontrar a Jes\u00fas. M\u00e1s fuerte que cualquier argumento en contra, hay una voz en el coraz\u00f3n del hombre que invoca, dijo el Papa, una voz que sale espont\u00e1neamente, sin que nadie la ordene, una voz que cuestiona el sentido de nuestro camino aqu\u00ed abajo, especialmente cuando nos encontramos en la oscuridad: &#8220;\u00a1Jes\u00fas, ten piedad de m\u00ed! \u00a1Jes\u00fas, ten piedad de todos nosotros!&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No rezamos s\u00f3lo los cristianos, sinoq ue compartimos el grito de la oraci\u00f3n con todos los hombres y mujeres. Pero el horizonte todav\u00eda puede ser ampliado, dijo Francisco, Pablo dice que toda la creaci\u00f3n &#8220;gime y sufre los dolores del parto&#8221; (Rom 8:22). Los artistas se hacen a menudo int\u00e9rpretes de este grito silencioso, que presiona en toda criatura y emerge sobre todo en el coraz\u00f3n del hombre, porque el hombre es un &#8220;mendigo de Dios&#8221; (cf. CIC, 2559). Y este hombre, se\u00f1al\u00f3,\u00a0entra en los Evangelios como una voz que grita a todo pulm\u00f3n. No nos ve; no sabe si Jes\u00fas est\u00e1 cerca o lejos, pero lo siente por la multitud, est\u00e1 completamente solo, y a nadie le importa. Y apenas lo ve, Bartimeo grita, utiliza la \u00fanica arma que tiene: su voz:\u00a0 &#8220;\u00a1Hijo de David, Jes\u00fas, ten piedad de m\u00ed!&#8221; (v. 47).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los gritos de Bartimeo dan fastidio a los presentes que le\u00a0rega\u00f1an, le dicen que se calle.\u00a0&#8220;Pero Bartimeo no se calla, al contrario, grit\u00f3 a\u00fan m\u00e1s fuerte: &#8220;\u00a1Hijo de David, Jes\u00fas, ten compasi\u00f3n de m\u00ed!&#8221; (v. 47). (v. 47). Esa expresi\u00f3n: &#8220;Hijo de David&#8221;, es muy importante, significa &#8220;el Mes\u00edas&#8221;, es una profesi\u00f3n de fe que sale de la boca de ese hombre despreciado por todos&#8221;, afirm\u00f3 Francisco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y\u00a0Jes\u00fas escucha su grito. esa plegaria del ciego, toca el coraz\u00f3n de Jes\u00fas, toca el coraz\u00f3n de Dios, y las puertas de la salvaci\u00f3n se abren para \u00e9l.\u00a0Jes\u00fas lo hace llamar, dijo en su catequesis el Papa, Bartimeo &#8220;se puso de pie de un salto y los que antes le dijeron que se callara ahora lo conducen al Maestro. Jes\u00fas le habla, le pide que exprese su deseo &#8211; esto es importante &#8211; y entonces el grito se convierte en demanda: &#8220;\u00a1D\u00e9jame ver de nuevo!&#8221;. (v. 51)&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas le dice: &#8220;Vete, tu fe te ha salvado&#8221; (v. 52). Reconoce a ese pobre, indefenso y despreciado hombre todo el poder de su fe, que atrae la misericordia y el poder de Dios. La fe es tener las dos manos levantadas, una voz que grita para implorar el regalo de la salvaci\u00f3n. El Catecismo afirma que &#8220;la humildad es el base de la oraci\u00f3n&#8221; (Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 2559). La oraci\u00f3n viene de la tierra, del humus -del que deriva &#8220;humilde&#8221;, &#8220;humildad&#8221;-; viene de nuestro estado de precariedad, de nuestra constante sed de Dios (cf. ibid., 2560-2561).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe es un grito; la no fe es sofocar ese grito, una especie de &#8220;omert\u00e0&#8221;. La fe es la protesta contra una condici\u00f3n dolorosa de la cual no entendemos la raz\u00f3n; la no fe es simplemente sufrir una situaci\u00f3n a la cual nos hemos adaptado. La fe es la esperanza de ser salvado; la no fe es acostumbrarse al mal que nos oprime.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: VaticanNews<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su catequesis de hoy, el Papa Francisco ha iniciado un nuevo ciclo de catequesis&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":56865,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-56869","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56869","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56869"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56869\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56869"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56869"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56869"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}