{"id":58074,"date":"2020-05-27T11:23:34","date_gmt":"2020-05-27T15:53:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=58074"},"modified":"2026-04-17T15:04:38","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:38","slug":"el-papa-la-oracion-es-refugio-ante-la-ola-de-maldad-que-crece-en-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/05\/27\/el-papa-la-oracion-es-refugio-ante-la-ola-de-maldad-que-crece-en-el-mundo\/","title":{"rendered":"El Papa: la oraci\u00f3n es refugio ante la ola de maldad que crece en el mundo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;La oraci\u00f3n de los justos&#8221; fue el tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del mi\u00e9rcoles 27 de mayo. &#8220;El plan de Dios para la humanidad es bueno, pero en nuestra vida diaria experimentamos la presencia del mal&#8221;, dijo Francisco.<!--more--><\/p>\n<p>De all\u00ed Francisco contin\u00faa con la descendencia de Ca\u00edn: es suficiente pensar en el c\u00e1ntico de Lamec que suena como un himno de venganza. Pero tambi\u00e9n hay otra historia que representa &#8220;la redenci\u00f3n de la esperanza&#8221;: la de Abel, Enoc y No\u00e9. &#8220;Aunque casi todos se comportan de manera atroz, haciendo del odio y de la conquista el gran motor de los asuntos humanos, hay personas capaces de rezar a Dios con sinceridad, capaces de escribir de manera diferente el destino del hombre&#8221;, subraya Francisco.<\/p>\n<p>&#8220;Leyendo estas narraciones, se tiene la impresi\u00f3n de que la oraci\u00f3n es el terrapl\u00e9n, el refugio del hombre ante la ola de maldad que crece en el mundo. Si nos fijamos bien, tambi\u00e9n rezamos para ser salvados de nosotros mismos. Es importante rezar: Se\u00f1or, por favor s\u00e1lvame de m\u00ed mismo, de mis ambiciones, de mis pasiones&#8221;.<\/p>\n<p>Son &#8220;hombres que trabajan por la paz&#8221; porque la oraci\u00f3n, cuando es aut\u00e9ntica, &#8220;est\u00e1 libre de los instintos de violencia y es una mirada dirigida a Dios&#8221;: la oraci\u00f3n &#8220;atrae el poder de Dios&#8221;, que da vida y hace renacer.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n cultiva parterres de renacimiento en lugares donde el odio del hombre s\u00f3lo ha podido ensanchar el desierto.Por eso el se\u00f1or\u00edo de Dios transita en la cadena de estos hombres y mujeres, a menudo incomprendidos o marginados en el mundo. Pero el mundo vive y crece gracias al poder de Dios que estos servidores suyos atraen con sus oraciones. \u00a1Son una cadena para nada ruidosa, que raramente llega a los titulares, y sin embargo es tan importante para restituir la confianza al mundo!<\/p>\n<p>A este respecto, el Papa habl\u00f3 de un antiguo jefe de gobierno que era ateo, cuyo coraz\u00f3n qued\u00f3 marcado por la oraci\u00f3n de su abuela. Un recuerdo que regres\u00f3 en un momento dif\u00edcil de su vida, tanto que encontr\u00f3 a Jes\u00fas. &#8220;La oraci\u00f3n es una cadena de vida&#8221;, subray\u00f3 Francisco, afirmando que muchos hombres y mujeres que rezan, siembran la vida. &#8220;La oraci\u00f3n siembra vida, la peque\u00f1a oraci\u00f3n&#8221;. Por esta raz\u00f3n el Papa vuelve a exhortar, como lo hizo muchas veces, a ense\u00f1ar a los ni\u00f1os a hacerse bien la se\u00f1al de la cruz: aunque puedan tomar otro camino, esa &#8220;semilla de vida&#8221; y el di\u00e1logo con Dios permanece.<\/p>\n<p>El camino de Dios, por lo tanto, pasa por este &#8220;resto&#8221; de humanidad que no se ajusta a la ley del m\u00e1s fuerte, sino que pide a Dios que transforme el coraz\u00f3n de piedra en el coraz\u00f3n de carne. &#8220;Se necesita mucha humanidad &#8211; concluye el Papa &#8211; y, con humanidad, se reza bien&#8221;. \u00a0<\/p>\n<h1 class=\"article__title\">\u00a0<\/h1>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;La oraci\u00f3n de los justos&#8221; fue el tema de la catequesis del Papa Francisco en&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":58046,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-58074","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58074","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=58074"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58074\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=58074"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=58074"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=58074"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}