{"id":58137,"date":"2020-05-29T11:15:42","date_gmt":"2020-05-29T15:45:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=58137"},"modified":"2026-04-17T15:04:38","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:38","slug":"pentecostes-sugerencias-del-espiritu-para-los-cristianos-de-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/05\/29\/pentecostes-sugerencias-del-espiritu-para-los-cristianos-de-hoy\/","title":{"rendered":"Pentecost\u00e9s: sugerencias del Esp\u00edritu para los cristianos de hoy"},"content":{"rendered":"<p>Las palabras del Papa Francisco sobre el Esp\u00edritu Santo, &#8220;el desconocido de nuestra fe&#8221; que obra todo de forma oculta: dona la alegr\u00eda, la paz, el amor, nos hace vivir como resucitados, como hijos de Dios. Gracias a \u00c9l podemos considerarnos hermanos.<!--more--><\/p>\n<div class=\"article__text\">\n<p>El Esp\u00edritu Santo lo hace todo, pero no se le ve. Se pueden ver sus efectos, pero se necesita un coraz\u00f3n abierto. Es humilde, Amor oculto, es Dios. Habla todos los d\u00edas, en silencio, en medio de nuestro ruido. Necesitamos hacer silencio para escucharlo. \u00bfPero qui\u00e9n es y qu\u00e9 nos dice el Esp\u00edritu?<\/p>\n<h2><b>Sin el Esp\u00edritu Santo no somos cristianos<\/b><\/h2>\n<p>Es &#8220;el desconocido de nuestra fe&#8221; dice el Papa Francisco (<a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/it\/cotidie\/2013\/documents\/papa-francesco-cotidie_20130513_spirito-sconosciuto.html\" rel=\"external\">Homil\u00eda en Santa Marta, 13 de mayo de 2013<\/a>): sin embargo, sin \u00c9l no somos cristianos, no existe la Iglesia ni su misi\u00f3n. Sin \u00c9l vivimos una doble vida: cristianos en palabras, &#8220;mundanos&#8221; en hechos.<\/p>\n<h2><b>El Esp\u00edritu nos hace vivir como resucitados<\/b><\/h2>\n<p>El Esp\u00edritu &#8220;no es una cosa abstracta&#8221;, es una Persona que nos cambia la vida: como les sucedi\u00f3 a los ap\u00f3stoles, todav\u00eda temerosos y encerrados en el Cen\u00e1culo, a pesar de haber visto a Jes\u00fas resucitado, y despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s &#8220;impacientes por llegar a l\u00edmites desconocidos&#8221; para anunciar el Evangelio, sin miedo a dar la vida. &#8220;Su historia nos dice que incluso ver al Resucitado no es suficiente si no lo acogemos en nuestros corazones. No sirve saber que el Resucitado est\u00e1 vivo si no se vive como un resucitado. Y es el Esp\u00edritu que hace que Jes\u00fas viva y reviva en nosotros, que nos resucita&#8221; (<a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2019\/documents\/papa-francesco_20190609_omelia-pentecoste.html\" rel=\"external\">Homil\u00eda de Pentecost\u00e9s, 9 de junio de 2019<\/a>).<\/p>\n<h2><b>Nos convertimos en hijos de Dios y hermanos entre nosotros gracias al Esp\u00edritu<\/b><\/h2>\n<p>La nueva vida, la verdadera vida de resucitados, es &#8220;restablecer nuestra relaci\u00f3n con el Padre, arruinada por el pecado&#8221;. Esta es la misi\u00f3n de Jes\u00fas: &#8220;sacarnos de la condici\u00f3n de hu\u00e9rfanos y devolvernos a la de hijos&#8221; amados por Dios. &#8220;La paternidad de Dios se reactiva en nosotros gracias a la obra redentora de Cristo y al don del Esp\u00edritu Santo&#8221;. Es gracias a esta relaci\u00f3n con el Padre y con el Hijo que &#8220;el Esp\u00edritu Santo nos hace entrar en una nueva din\u00e1mica de fraternidad. A trav\u00e9s del Hermano universal, que es Jes\u00fas, podemos relacionarnos con los dem\u00e1s de una manera nueva, ya no como hu\u00e9rfanos, sino como hijos del mismo Padre bueno y misericordioso. \u00a1Y esto cambia todo! Podemos vernos como hermanos&#8221;. (<a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2016\/documents\/papa-francesco_20160515_omelia-pentecoste.html\" rel=\"external\">Homil\u00eda de Pentecost\u00e9s, 15 de mayo de 2016<\/a>).<\/p>\n<h2><b>El hombre espiritual trae armon\u00eda donde hay conflicto<\/b><\/h2>\n<p>Nosotros debemos siempre disminuir, Jes\u00fas siempre debe crecer en nosotros. El riesgo es usar a Cristo m\u00e1s que servirle. El camino es salir de nosotros mismos, lejos de nuestro egocentrismo. Esto es posible gracias a la oraci\u00f3n que el Esp\u00edritu Santo suscita en nosotros. &#8220;Cuando rompemos el cerco de nuestro ego\u00edsmo, salimos de nosotros mismos y nos acercamos a los dem\u00e1s para encontrarlos, escucharlos, ayudarlos, es el Esp\u00edritu de Dios que nos ha impulsado. Cuando descubrimos en nosotros una extra\u00f1a capacidad de perdonar, de amar a quien no nos quiere, es el Esp\u00edritu el que nos ha impregnado&#8221; (<a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2014\/documents\/papa-francesco_20141129_omelia-turchia.html\" rel=\"external\">Homil\u00eda en Estambul, 29 de noviembre de 2014<\/a>). El que vive seg\u00fan el Esp\u00edritu &#8221; lleva paz donde hay discordia, concordia donde hay conflicto. Los hombres espirituales devuelven bien por mal, responden a la arrogancia con mansedumbre, a la malicia con bondad, al ruido con el silencio, a las murmuraciones con la oraci\u00f3n, al derrotismo con la sonrisa&#8221;. &#8220;Para ser espirituales&#8221; hay que poner la mirada del Esp\u00edritu &#8220;antes que la nuestra&#8221; (<a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2019\/documents\/papa-francesco_20190609_omelia-pentecoste.html\" rel=\"external\">Homil\u00eda de Pentecost\u00e9s, 9 de junio de 2019<\/a>).<\/p>\n<h2><b>El Esp\u00edritu crea unidad en la diversidad<\/b><\/h2>\n<p>La divisi\u00f3n entre los cristianos es uno de los grandes esc\u00e1ndalos que nos aleja de la fe. El diablo divide, mientras que &#8220;el Esp\u00edritu hace que los disc\u00edpulos sean un pueblo nuevo&#8221;, porque &#8220;crea un coraz\u00f3n nuevo&#8221;. \u201cA cada uno da un don y a todos re\u00fane en unidad. En otras palabras, el mismo Esp\u00edritu crea\u00a0la diversidad y la unidad&#8221;, &#8221; la unidad verdadera, aquella seg\u00fan Dios, que no es uniformidad, sino\u00a0unidad en la diferencia&#8221;. Es necesario resistir &#8220;dos tentaciones frecuentes&#8221;. La primera es buscar\u00a0la diversidad sin unidad. Esto ocurre cuando buscamos destacarnos, cuando formamos bandos y partidos, cuando nos endurecemos en nuestros planteamientos excluyentes\u2026 quiz\u00e1s consider\u00e1ndonos mejores\u2026 nos convertimos en unos \u00abseguidores\u00bb partidistas en lugar de hermanos y hermanas en el mismo Esp\u00edritu; cristianos de \u00abderechas o de izquierdas\u00bb antes que de Jes\u00fas; guardianes inflexibles del pasado o vanguardistas del futuro antes que hijos humildes y agradecidos de la Iglesia. As\u00ed se produce una diversidad sin unidad. En cambio, la tentaci\u00f3n contraria es la de buscar\u00a0la unidad sin diversidad&#8221; y todo se convierte en \u201cuniformidad, en la obligaci\u00f3n de hacer todo juntos y todo igual, pensando todos de la misma manera\u201d. En cambio, el Esp\u00edritu &#8220;crea la diversidad&#8221; y luego &#8220;realiza la unidad: conecta, re\u00fane, recompone la armon\u00eda&#8221; (<a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2017\/documents\/papa-francesco_20170604_omelia-pentecoste.html\" rel=\"external\">Homil\u00eda de Pentecost\u00e9s, 4 de junio de 2017<\/a>).<\/p>\n<h2><b>El Esp\u00edritu del perd\u00f3n es el pegamento que nos mantiene unidos<\/b><\/h2>\n<p>La unidad es posible en el perd\u00f3n. &#8220;Jes\u00fas no los condena, a pesar de que lo hab\u00edan abandonado y negado durante la Pasi\u00f3n, sino que les da el Esp\u00edritu de perd\u00f3n. El Esp\u00edritu es el primer don del Resucitado y se da en primer lugar para perdonar los pecados. Este es el comienzo de la Iglesia, este es el aglutinante que nos mantiene unidos, el cemento que une los ladrillos de la casa:\u00a0el perd\u00f3n. Porque el perd\u00f3n es el don por excelencia, es el amor m\u00e1s grande, el que mantiene unidos a pesar de todo, que evita el colapso, que refuerza y fortalece. El perd\u00f3n libera el coraz\u00f3n y le permite recomenzar: el perd\u00f3n da esperanza, sin perd\u00f3n no se construye la Iglesia. El Esp\u00edritu de perd\u00f3n, que conduce todo a la armon\u00eda, nos empuja a rechazar otras v\u00edas: esas precipitadas de quien juzga, las que no tienen salida propia del que cierra todas las puertas, las de sentido \u00fanico de quien critica a los dem\u00e1s. El Esp\u00edritu en cambio nos insta a recorrer la v\u00eda de doble sentido del perd\u00f3n ofrecido y del perd\u00f3n recibido&#8221; (<a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2017\/documents\/papa-francesco_20170604_omelia-pentecoste.html\" rel=\"external\">Homil\u00eda de Pentecost\u00e9s, 4 de junio de 2017<\/a>).<\/p>\n<h2><b>Dios nos habla todav\u00eda hoy<\/b><\/h2>\n<p>El Esp\u00edritu de verdad nunca deja de hablar, nos hace entrar cada vez m\u00e1s plenamente en el significado de las palabras de Jes\u00fas. Es la novedad del Evangelio, de una Palabra siempre viva, porque el cristianismo, como dice el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, no es una &#8220;religi\u00f3n del Libro&#8221;, &#8220;una palabra escrita y muda&#8221;, sino de la Palabra de Dios, es decir, el Verbo encarnado y vivo. &#8220;La\u00a0novedad\u00a0nos da siempre un poco de miedo, porque nos sentimos m\u00e1s seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos, planificamos nuestra vida, seg\u00fan nuestros esquemas, seguridades, gustos. Y esto nos sucede tambi\u00e9n con Dios. Con frecuencia lo seguimos, lo acogemos, pero hasta un cierto punto; nos resulta dif\u00edcil abandonarnos a \u00c9l con total confianza, dejando que el Esp\u00edritu Santo anime, gu\u00ede nuestra vida, en todas las decisiones; tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, nos saque de nuestros horizontes con frecuencia limitados, cerrados, ego\u00edstas, para abrirnos a los suyos. Pero, en toda la historia de la salvaci\u00f3n, cuando Dios se revela, aparece su novedad\u2026 trasforma y pide confianza total en \u00c9l&#8221; (<a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2013\/documents\/papa-francesco_20130519_omelia-pentecoste.html\" rel=\"external\">Homil\u00eda de Pentecost\u00e9s, 19 de mayo de 2013<\/a>).<\/p>\n<h2><b>Las resistencias al Esp\u00edritu Santo: la tentaci\u00f3n de domesticarlo<\/b><\/h2>\n<p>&#8220;Pues siempre tenemos la tentaci\u00f3n de poner resistencia al Esp\u00edritu Santo, porque trastorna, porque remueve, hace caminar, impulsa a la Iglesia a seguir adelante. Y siempre es m\u00e1s f\u00e1cil y c\u00f3modo instalarse en las propias posiciones est\u00e1ticas e inamovibles. En realidad, la Iglesia se muestra fiel al Esp\u00edritu Santo en la medida en que no pretende regularlo ni domesticarlo. Y tambi\u00e9n la Iglesia se muestra fiel al Esp\u00edritu Santo cuando deja de lado la tentaci\u00f3n de mirarse a s\u00ed misma. Y nosotros, los cristianos, nos convertimos en aut\u00e9nticos disc\u00edpulos misioneros, capaces de interpelar las conciencias, si abandonamos un estilo defensivo para dejarnos conducir por el Esp\u00edritu. \u00c9l es frescura, fantas\u00eda\u2026 que no llena tanto la mente de ideas, sino que hace arder el coraz\u00f3n\u2026 y nos lleva a un servicio de amor, un lenguaje que todos pueden entender&#8221; (<a href=\"https:\/\/w2.vatican.va\/content\/francesco\/es\/homilies\/2014\/documents\/papa-francesco_20141129_omelia-turchia.html\" rel=\"external\">Homil\u00eda en Estambul, 29 de noviembre de 2014<\/a>).<\/p>\n<h2><b>La misi\u00f3n es llevar al mundo la alegr\u00eda del Esp\u00edritu<\/b><\/h2>\n<p>Sin el Esp\u00edritu Santo no hay misi\u00f3n. De hecho, la misi\u00f3n no es nuestro trabajo, es un don. La Iglesia tiene necesidad de evangelizadores que se abran &#8220;sin temor a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. En Pentecost\u00e9s, el Esp\u00edritu hace salir de s\u00ed mismos a los Ap\u00f3stoles y los transforma en anunciadores de las grandezas de Dios, que cada uno comienza a entender en su propia lengua. El Esp\u00edritu Santo, adem\u00e1s, infunde la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia (parresia), en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente&#8221; (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\" rel=\"external\">Evangelii gaudium<\/a>, 259). Se trata de evangelizadores conscientes de que &#8220;la misi\u00f3n es una pasi\u00f3n por Jes\u00fas pero, al mismo tiempo, es una pasi\u00f3n por su pueblo&#8221; (EG 268). Jes\u00fas quiere que &#8220;toquemos la carne sufriente de los dem\u00e1s&#8221; (EG 270). &#8220;En nuestra relaci\u00f3n con el mundo estamos invitados a dar raz\u00f3n de nuestra esperanza, pero no como enemigos que se\u00f1alan con el dedo y condenan&#8221; (EG 271). &#8220;S\u00f3lo pueden ser misioneros los que se sienten bien buscando el bien de los dem\u00e1s, los que desean la felicidad de los dem\u00e1s&#8221; (EG 272): &#8220;si puedo ayudar a una persona a vivir mejor, esto ya basta para justificar el don de mi vida&#8221; (EG 274). La alegr\u00eda, la paz, el amor, son frutos del Esp\u00edritu.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"banner-donazioni\" class=\"article_banner\">\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>Fuente: VaticanNews<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las palabras del Papa Francisco sobre el Esp\u00edritu Santo, &#8220;el desconocido de nuestra fe&#8221; que&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":58138,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-58137","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58137","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=58137"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58137\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=58137"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=58137"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=58137"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}