{"id":58143,"date":"2020-05-29T11:33:40","date_gmt":"2020-05-29T16:03:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=58143"},"modified":"2026-04-17T15:04:38","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:38","slug":"hoy-celebramos-a-san-pablo-vi-el-papa-santo-que-defendio-la-vida-y-la-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/05\/29\/hoy-celebramos-a-san-pablo-vi-el-papa-santo-que-defendio-la-vida-y-la-familia\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a San Pablo VI, el Papa santo que defendi\u00f3 la vida y la familia"},"content":{"rendered":"<p>Juan Bautista Montini naci\u00f3 en Concesio, una peque\u00f1a ciudad de la zona de Brescia, el 26 de septiembre de 1897 en el seno de una familia cat\u00f3lica muy comprometida pol\u00edtica y socialmente. En oto\u00f1o de 1916 entr\u00f3 en el seminario de Brescia y cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde recibi\u00f3 la ordenaci\u00f3n sacerdotal en la catedral, y luego se traslad\u00f3 a Roma para seguir los cursos de filosof\u00eda de la Pontificia Universidad Gregoriana y los de la Universidad Estatal, gradu\u00e1ndose en derecho can\u00f3nico en 1922 y en derecho civil en 1924.<!--more--><\/p>\n<h2>La entrada en el Vaticano<\/h2>\n<p>En 1923 recibi\u00f3 su primer encargo de la Secretar\u00eda de Estado del Vaticano, que lo asign\u00f3 a la Nunciatura Apost\u00f3lica de Varsovia; al a\u00f1o siguiente fue nombrado Ayudante de secretar\u00eda. En ese per\u00edodo particip\u00f3 estrechamente en las actividades de los universitarios cat\u00f3licos organizadas en la FUCI (Federaci\u00f3n universitaria cat\u00f3lica italiana), de la que fue asistente eclesi\u00e1stico nacional de 1925 a 1933. Colaborador cercano del cardenal Eugenio Pacelli, permaneci\u00f3 a su lado a\u00fan despu\u00e9s de que fue elegido Papa en 1939 y tom\u00f3 el nombre de P\u00edo XII: fue Montini, de hecho, quien prepar\u00f3 el borrador del extremo pero in\u00fatil llamamiento en favor de la paz que el Papa Pacelli lanz\u00f3 en la radio el 24 de agosto de 1939, en v\u00edsperas del conflicto mundial: &#8220;\u00a1Nada se pierde con la paz! Todo puede perderse con la guerra!&#8221;.<br \/>\nDe la Iglesia Ambrosiana a la Sede pontificia<br \/>\nEn 1954, inesperadamente, Montini se convirti\u00f3 en arzobispo de Mil\u00e1n. All\u00ed se manifest\u00f3 el verdadero pastor que estaba en \u00e9l: una atenci\u00f3n especial le dedica a los problemas del mundo del trabajo, de la inmigraci\u00f3n y de los suburbios, donde promueve la construcci\u00f3n de m\u00e1s de un centenar de nuevas iglesias y donde se realiza la &#8220;Misi\u00f3n de Mil\u00e1n&#8221;, en busca de los &#8220;hermanos alejados&#8221;. Fue el primero en recibir la p\u00farpura de Juan XXIII, el 15 de diciembre de 1958, y particip\u00f3 en el Concilio Vaticano II, donde apoy\u00f3 abiertamente la l\u00ednea reformista. Cuando Roncalli muri\u00f3, el 21 de junio de 1963, fue elegido Papa y escogi\u00f3 el nombre de Pablo, con una clara referencia al ap\u00f3stol evangelizador.<\/p>\n<h2>La fuerza reformadora del Concilio<\/h2>\n<p>Uno de los objetivos fundamentales de Pablo VI era subrayar en todos los sentidos la continuidad con su predecesor: por esta raz\u00f3n reanud\u00f3 el Vaticano II, dirigiendo los trabajos del Concilio con una delicad\u00edsima mediaci\u00f3n, favoreciendo y moderando la mayor\u00eda reformadora, hasta la conclusi\u00f3n el 8 de diciembre de 1965. Dio grandes pasos ecum\u00e9nicos cuando logr\u00f3 la revocaci\u00f3n mutua de las excomunicaciones entre Roma y Constantinopla en 1054. Consecuente con su inteligente inspiraci\u00f3n reformista, llev\u00f3 a cabo una profunda modificaci\u00f3nde las antiguas estructuras del gobierno central de la Iglesia, creando nuevos organismos de di\u00e1logo con los no cristianos y los no creyentes, estableciendo el S\u00ednodo de los Obispos y llevando a cabo la reforma del Santo Oficio. Comprometido con la no f\u00e1cil tarea de implementar y aplicar las indicaciones que surgieron del Vaticano II, tambi\u00e9n imprimi\u00f3 una aceleraci\u00f3n en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico a trav\u00e9s de reuniones e iniciativas relevantes. El impulso renovador dentro del gobierno de la Iglesia se tradujo en la reforma de la Curia en 1967.<\/p>\n<h2>Las Enc\u00edclicas: en di\u00e1logo con la Iglesia y el mundo<\/h2>\n<p>Su deseo de di\u00e1logo dentro de la Iglesia, con las diferentes confesiones y religiones y con el mundo est\u00e1 en el centro de la primera enc\u00edclica Ecclesiam suam de 1964, seguida de otras seis: entre ellas se encuentran la Populorum progressio de 1967 sobre el desarrollo de los pueblos, que tuvo una resonancia muy amplia, y la Humanae vitae de 1968, dedicada a la cuesti\u00f3n de los m\u00e9todos para el control de la natalidad, que suscit\u00f3 muchas controversias incluso en muchos c\u00edrculos cat\u00f3licos. Otros documentos significativos del pontificado son la carta apost\u00f3lica Octogesima adveniens de 1971 sobre el pluralismo del compromiso pol\u00edtico y social de los cat\u00f3licos, y la genial exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Evangelii nuntiandi de 1975 sobre la evangelizaci\u00f3n del mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<h2>La novedad de los viajes<\/h2>\n<p>Las innovaciones de Pablo VI no fueron orientadas solo al interno de Vaticano. Fue el primer Papa que introdujo la costumbre de viajar desde su elecci\u00f3n: de hecho, los tres primeros de los nueve viajes que en el curso de su pontificado le llevaron a los cinco continentes se remontan al per\u00edodo conciliar: en 1964 fue a Tierra Santa y luego a la India, y en 1965 a Nueva York, donde pronunci\u00f3 un hist\u00f3rico discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Diez, en cambio, fueron sus visitas a Italia. Tambi\u00e9n su apertura al di\u00e1logo con todo el mundo se hizo patente cuando ampli\u00f3 la representaci\u00f3n del Colegio Cardenalicio a un nivel m\u00e1s universal, nombrando muchos nuevos cardenales no italianos, y por la centralidad del papel de la pol\u00edtica internacional de la Santa Sede en favor de la paz, al punto de establecer una especial Jornada Mundial de la paz que se celebra desde 1968 el 1\u00b0 de enero de cada a\u00f1o.<\/p>\n<h2>Los \u00faltimos a\u00f1os y la muerte<\/h2>\n<p>La fase final de su pontificado estuvo marcada dram\u00e1ticamente por el secuestro y asesinato de su amigo Aldo Moro. En abril de 1978 hizo un llamado muy intenso a los hombres de las Brigadas Rojas para pedir su liberaci\u00f3n, pero no fue escuchado. Muri\u00f3 en la tarde del 6 de agosto del mismo a\u00f1o, fiesta de la Transfiguraci\u00f3n, en la residencia de Castel Gandolfo, casi repentinamente, y fue sepultado en la Bas\u00edlica Vaticana. Fue declarado Beato el 19 de octubre de 2014 por el Papa Francisco, quien lo canoniz\u00f3 en la Plaza de San Pedro el 14 de octubre de 2018 (junto a Mons. Arnulfo Romero).<\/p>\n<p>Esta es una oraci\u00f3n que Pablo VI recit\u00f3 en momentos de dificultad:<br \/>\n<i>Se\u00f1or, yo creo; quiero creer en ti.<br \/>\nOh, Se\u00f1or, que mi fe sea plena.<br \/>\nOh Se\u00f1or, deja que mi fe sea libre.<br \/>\nOh, Se\u00f1or, que mi fe sea cierta.<br \/>\nOh Se\u00f1or, que mi fe sea fuerte.<br \/>\nOh Se\u00f1or, que mi fe sea alegre.<br \/>\nOh Se\u00f1or, que mi fe sea laboriosa.<br \/>\nOh Se\u00f1or, que mi fe sea humilde.<br \/>\nAm\u00e9n.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: VaticanNews<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Bautista Montini naci\u00f3 en Concesio, una peque\u00f1a ciudad de la zona de Brescia, el&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":58144,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-58143","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58143","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=58143"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58143\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=58143"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=58143"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=58143"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}