{"id":58389,"date":"2020-06-04T07:49:52","date_gmt":"2020-06-04T12:19:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=58389"},"modified":"2026-04-17T15:04:38","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:38","slug":"hoy-celebramos-la-fiesta-de-jesucristo-sumo-y-eterno-sacerdote","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/06\/04\/hoy-celebramos-la-fiesta-de-jesucristo-sumo-y-eterno-sacerdote\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos la Fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote"},"content":{"rendered":"<p>El jueves posterior a la Solemnidad de Pentecost\u00e9s en algunos pa\u00edses se celebra la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. Festividad que no aparece en el calendario de la Iglesia universal (como s\u00ed lo hacen las fiestas del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas o Jesucristo Rey del Universo), pero que se ha expandido por muchos pa\u00edses.<!--more--><\/p>\n<p>Esta fiesta tiene sus or\u00edgenes en la celebraci\u00f3n del sacerdocio de Cristo que en la misa latina se introdujo en algunos calendarios y que tras la reforma lit\u00fargica del Concilio Vaticano II fue renovada por la Congregaci\u00f3n de Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n fue introducida en Espa\u00f1a en 1973 con la aprobaci\u00f3n de la Sagrada Congregaci\u00f3n para el Culto Divino. Asimismo, \u00e9sta contiene textos propios para la Santa Misa y el Oficio que fueron aprobados dos a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de Espa\u00f1a, otras Conferencias Episcopales incluyeron esta fiesta en sus calendarios particulares como Chile, Rep\u00fablica Dominicana, Colombia, Per\u00fa, Puerto Rico, Uruguay, Venezuela. En algunas di\u00f3cesis este d\u00eda es tambi\u00e9n la \u2018Jornada de Santificaci\u00f3n de los Sacerdotes\u2019.<\/p>\n<p>San Juan Pablo II, en el documento \u201c<a href=\"https:\/\/www.aciprensa.com\/Docum\/eclesiaec.htm\">Ecclesia de Eucharistia<\/a>\u201d se\u00f1ala que \u201cel Hijo de Dios se ha hecho hombre, para reconducir todo lo creado, en un supremo acto de alabanza, a Aqu\u00e9l que lo hizo de la nada\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDe este modo, \u00c9l, el sumo y eterno Sacerdote, entrando en el santuario eterno mediante la sangre de su Cruz, devuelve al Creador y Padre toda la creaci\u00f3n redimida. Lo hace a trav\u00e9s del ministerio sacerdotal de la Iglesia y para gloria de la Sant\u00edsima Trinidad\u201d.<\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas, Sumo Sacerdote de la Nueva Alianza<\/strong><\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento con la palabra \u201csacerdote\u201d no solo se nombra a los ministros, sino que se reserva especialmente para denominar a Cristo y a todo el pueblo de Dios, unidos como un Sacerdocio real:<\/p>\n<p>&#8220;Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un sacerdocio real, una naci\u00f3n santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llam\u00f3 de las tinieblas a su admirable luz&#8221; (1 Pedro 2,9)<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo 4 de Hebreos se explica el Sumo Sacerdocio de Jesucristo de esta forma:<\/p>\n<p>&#8220;Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetr\u00f3 los cielos -Jes\u00fas, el Hijo de Dios- mantengamos firmes la fe que profesamos. Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado. Acerqu\u00e9monos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna&#8221; (Hebreos 4,14-16)<\/p>\n<p>La carta a los Hebreos tambi\u00e9n interpreta el sacrificio de Cristo como el nuevo, \u00fanico y definitivo sacerdocio, diferenci\u00e1ndose as\u00ed de los sacrificios de los sacerdotes de la antigua alianza:<\/p>\n<p>&#8220;As\u00ed tambi\u00e9n Cristo no se apropi\u00f3 la gloria de ser sumo sacerdote, sino que Dios mismo le hab\u00eda dicho: T\u00fa eres mi hijo, yo te he engendrado hoy. O como dice tambi\u00e9n en otro lugar: T\u00fa eres sacerdote para siempre igual que Melquisedec&#8221; (Hebreos 5,5-6)<\/p>\n<p>La misma carta a los Hebreos a\u00f1ade: &#8220;Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos&#8221; (Hebreos 9,11).<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10px;\">Fuente: Aciprensa<\/span><\/p>\n<h2>\u00bfC\u00f3mo surge esta celebraci\u00f3n?<\/h2>\n<p>Antes de Jes\u00fas, en el\u00a0<strong>Antiguo Testamento<\/strong>, el pueblo hebreo ten\u00eda un sacerdocio v\u00e1lido, elegido por Dios, para ofrecer sacrificios a \u00c9l por los pecados de los hombres, y entre ellos, los pecados de los mismos\u00a0<strong>sacerdotes.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas fue elegido por Dios para ser el \u00fanico y sumo sacerdote<\/strong>\u00a0que no ofrece el sacrificio por s\u00ed mismo, pues \u00c9l en todo se parece a nosotros los humanos, menos en el pecado, sino que lo ofrece una sola vez por todos los hombres de todos los tiempos. Eso es lo que celebramos hoy.<\/p>\n<div id=\"attachment_43995\" class=\"wp-caption alignnone\">\n<p id=\"caption-attachment-43995\" class=\"wp-caption-text\">Por el Bautismo somos incorporados al Cuerpo de Cristo y con \u00e9l constituimos un pueblo sacerdotal. Foto: Christian Art<\/p>\n<\/div>\n<p>En el sacerdocio de Jes\u00fas encuentra su plenitud todo sacerdocio humano, a\u00fan el de los paganos, que ofrece sacrificios insuficientes para conseguir el perd\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<p>En el sacrificio \u00fanico de Jes\u00fas en la cruz, realizado por amor a los hombres, encuentra plenitud todo intento humano por conseguir el perd\u00f3n de los pecados, porque es el sacrificio eficaz, puro y santo, agradable a Dios, por ello celebramos la fiesta\u00a0<strong>de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote.<\/strong><\/p>\n<p>El agrado de Dios no es por la muerte de su Hijo, sino por el amor sacrificado de su Hijo. En \u00c9l y por \u00c9l nos da la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<h2>\u00bfQui\u00e9n es el pueblo sacerdotal?<\/h2>\n<p>En la fiesta de\u00a0<strong>Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote,\u00a0<\/strong>tambi\u00e9n recordamos que por el Bautismo somos incorporados al Cuerpo de Cristo y con \u00c9l constituimos un pueblo sacerdotal, prof\u00e9tico y real.<\/p>\n<p>Cuando celebramos la Santa Misa, es Cristo quien la celebra, y nosotros con \u00c9l seguimos ofreciendo al Padre el sacrificio \u00fanico por los pecados de los hombres.<\/p>\n<p><strong>La Misa es el memorial de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas<\/strong>. El pueblo de Dios, todo, es el que ofrece al Padre el santo sacrificio cada vez que se celebra una Misa en cualquier rinc\u00f3n del mundo.<\/p>\n<h2>El ministerio sacerdotal<\/h2>\n<p>Cuando Jes\u00fas instituy\u00f3 la\u00a0<strong>Eucarist\u00eda<\/strong>\u00a0como memorial de su muerte y resurrecci\u00f3n, instituy\u00f3 tambi\u00e9n el\u00a0<strong>Orden Sacerdotal<\/strong>\u00a0para poder celebrar la\u00a0<strong>Eucarist\u00eda<\/strong>\u00a0en memoria suya.<\/p>\n<p>Por la imposici\u00f3n de las manos los sacerdotes presb\u00edteros y obispos reciben ese ministerio como una especial participaci\u00f3n en el\u00a0<strong>sacerdocio \u00fanico de Cristo<\/strong>, que los hace presidir a la asamblea lit\u00fargica \u201cen la persona de Cristo\u201d.<\/p>\n<p>El pueblo sacerdotal, con su sacerdocio real, presidido por el\u00a0<strong>sacerdote ministro<\/strong>\u00a0en el nombre de Cristo,\u00a0<strong>ofrece al Padre el sacrificio \u00fanico de Jes\u00fas en la cruz<\/strong>. Sigue siendo Jes\u00fas el que celebra y nosotros con \u00c9l.<\/p>\n<h2>La Misa, centro de la vida cristiana<\/h2>\n<p>\u201cEste es el sacramento de nuestra fe\u201d, dice el sacerdote despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n. \u201cAnunciamos tu muerte y proclamamos tu resurrecci\u00f3n, ven Se\u00f1or, Jes\u00fas\u201d, contesta la asamblea del pueblo de Dios.<\/p>\n<p>Eso es la Misa, nuestra Misa, celebrada con esa misma fe domingo a domingo y d\u00eda a d\u00eda en nuestra parroquia, la Iglesia presente entre las casas de los hombres.\u00a0<strong>Cada vez que asistimos a Misa, nos unimos a Cristo<\/strong>\u00a0y a la Iglesia en el acto de culto m\u00e1s perfecto que puede haber.<\/p>\n<p>La Misa es hacer presente nuestra salvaci\u00f3n en nuestro aqu\u00ed y en nuestro ahora.\u00a0<strong>Por eso la Misa es el centro de nuestra vida cristiana<\/strong>\u00a0y la expresi\u00f3n m\u00e1s plena de nuestro ser Iglesia.<\/p>\n<p>Por algo la Iglesia nos pide a los cat\u00f3licos, en realidad nos manda, el\u00a0<strong>asistir todos los domingos a la Santa Misa<\/strong>, como para involucrarnos como actores en ese maravilloso drama de la redenci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>La asistencia a Misa en familia es parte de una sana tradici\u00f3n que no podemos dejar perder, y toca a los padres de familia, mientras sus hijos son todav\u00eda ni\u00f1os, ayudarles a vivir la Misa como algo vivo y no tan s\u00f3lo como un acontecimiento o una celebraci\u00f3n social.<\/p>\n<p><strong>No asistamos a \u201co\u00edr\u201d Misa, participemos activamente en ella y pidamos a nuestros sacerdotes que la celebren siempre con la dignidad que merece el sacrificio santo de Cristo, de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote.<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/10-frases-de-aliento-del-Papa-Francisco-a-los-sacerdotes-por-la-pandemia.pdf\">10 frases de aliento del Papa Francisco a los sacerdotes por la pandemia<\/a><\/p>\n<h1><span style=\"font-size: 10px;\">Fuente: DesdelaFe<\/span><\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El jueves posterior a la Solemnidad de Pentecost\u00e9s en algunos pa\u00edses se celebra la fiesta&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":58390,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-58389","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58389","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=58389"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58389\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=58389"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=58389"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=58389"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}