{"id":58593,"date":"2020-06-10T11:09:02","date_gmt":"2020-06-10T15:39:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=58593"},"modified":"2026-04-17T15:04:39","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:39","slug":"el-papa-no-debemos-temer-dios-salva-lo-que-esta-perdido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/06\/10\/el-papa-no-debemos-temer-dios-salva-lo-que-esta-perdido\/","title":{"rendered":"El Papa: no debemos temer, Dios salva lo que est\u00e1 perdido"},"content":{"rendered":"<p><iframe title=\"Catequesis del Papa Francisco en espa\u00f1ol del 10 de junio de 2020\" width=\"1170\" height=\"658\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/ZBAqYF2UY3k?start=3&amp;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>En las noches de nuestras vidas, todos tenemos una cita con Dios. \u00c9l no nos deja solos: cuando tomamos conciencia de ser s\u00f3lo pobres hombres que combaten contra lo desconocido, Dios nos sorprende y nos da un nombre nuevo, d\u00e1ndonos una bendici\u00f3n reservada a quien se ha dejado cambiar por \u00c9l. Catequesis del Papa.<!--more--><\/p>\n<p>\u201cEn los momentos oscuros, momentos de pecado, momentos de desorientaci\u00f3n&#8230; All\u00ed, hay una cita con Dios, siempre\u201d. Lo dijo el Papa Francisco este mi\u00e9rcoles 10 de junio presidiendo la Audiencia General desde la Biblioteca del Palacio Apost\u00f3lico. Prosiguiendo con su ciclo de catequesis sobre la oraci\u00f3n, se centr\u00f3 en el libro del G\u00e9nesis, que a trav\u00e9s de las vivencias de hombres y mujeres de \u00e9pocas lejanas, nos cuenta historias en las que podemos reflejar nuestra vida. En esta ocasi\u00f3n, reflexion\u00f3 sobre la figura de Jacob, un hombre que hab\u00eda hecho de la sagacidad su mejor cualidad.<\/p>\n<p><i>El relato b\u00edblico nos habla de la dif\u00edcil relaci\u00f3n que Jacob ten\u00eda con su hermano Esa\u00fa. Desde peque\u00f1os hay rivalidad entre ellos y nunca la superar\u00e1n. Jacob es el segundo hijo, &#8211; eran gemelos &#8211; pero mediante enga\u00f1os consigue arrebatar a su padre Isaac la bendici\u00f3n y el don de la primogenitura (cf. G\u00e9nesis 25,19-34). Es solo el primero de una larga serie de ardides de los que este hombre sin escr\u00fapulos es capaz. El nombre \u201cJacob\u201d significa tambi\u00e9n alguien que sabe moverse no directamente; significa aquella \u201castucia\u201d en el movimiento.<\/i><\/p>\n<div>\n<aside class=\"article__readmore\">\n<div class=\"teaser--labelEvidence teaser teaser--type-article\">\n<article>\n<div class=\"teaser__labelWrapper\">\n<p>Jacob se vio obligado a huir lejos de su hermano, su vida parec\u00eda estar marcada por el \u00e9xito, pues era h\u00e1bil en los negocios, y llega a ser un hombre muy rico. Jacob, explic\u00f3 el Papa, ser\u00eda lo que en el lenguaje moderno llamamos \u201cun hombre que se ha hecho a s\u00ed mismo\u201d, pues con ingenio y con la astucia fue capaz de conquistar todo lo que deseaba. Sin embargo, le faltaba algo y era la relaci\u00f3n viva con sus propias ra\u00edces. Es as\u00ed que un d\u00eda siente la llamada del hogar y parte de regreso hacia su patria. Y piensa: \u201c\u00bfQu\u00e9 lo espera para el ma\u00f1ana? \u00bfQu\u00e9 actitud tomar\u00e1 su hermano Esa\u00fa a quien hab\u00eda robado la\u00a0<i>primogenitura<\/i>?\u201d La mente de Jacob es una turbina de pensamientos\u2026 Y, mientras oscurece, de repente un desconocido lo aferra y comienza a luchar con \u00e9l.<\/p>\n<p><i>El Catecismo explica: \u00abLa tradici\u00f3n espiritual de la Iglesia ha tomado de este relato el s\u00edmbolo de la oraci\u00f3n como un combate de la fe y una victoria de la perseverancia\u00bb (CIC, 2573).<\/i><\/p>\n<h2><b>La victoria de la perseverancia<\/b><\/h2>\n<p>\u201cJacob luch\u00f3 durante toda la noche, sin soltar nunca a su oponente&#8221;. La lucha era su encuentro con Dios, quien cambia su nombre, cambia su actitud y cambia su vida: \u201cte llamar\u00e1s Israel, &#8211; le dice &#8211; porque has sido fuerte contra Dios y contra los hombres, y le has vencido\u201d. Francisco explic\u00f3 que esta lucha con Dios es una \u201cmet\u00e1fora de la oraci\u00f3n\u201d, pues \u201cotras veces Jacob se hab\u00eda mostrado capaz de dialogar con Dios, de sentirlo como una presencia amiga y cercana\u201d, pero en aquella noche \u201ca trav\u00e9s de una lucha que dur\u00f3 mucho tiempo y que casi lo vio sucumbir, el patriarca sali\u00f3 cambiado\u201d.<\/p>\n<p><i>Por una vez ya no es due\u00f1o de la situaci\u00f3n, &#8211; su astucia no sirve &#8211; ya no es el hombre estratega y calculador; Dios lo devuelve a su verdad de moral que tiembla y tiene miedo, porque Jacob en la lucha ten\u00eda miedo. Por una vez Jacob no tiene otra cosa que presentar a Dios que su fragilidad y su impotencia, tambi\u00e9n sus pecados. Y es este Jacob el que recibe de Dios la bendici\u00f3n, con la cual entra cojeando en la tierra prometida: vulnerable y vulnerado, pero con el coraz\u00f3n nuevo.<\/i><\/p>\n<h2><b>Dios salva lo que est\u00e1 perdido, no debemos temer<\/b><\/h2>\n<p>Dios, continu\u00f3 Francisco, \u201cle hizo comprender que era limitado, que era un pecador que necesitaba misericordia y lo salv\u00f3\u201d. Y a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p><i>Todos nosotros tenemos una cita en la noche con Dios, en la noche de nuestra vida, en las muchas noches de nuestra vida: momentos oscuros, momentos de pecado, momentos de desorientaci\u00f3n&#8230; All\u00ed, hay una cita con Dios, siempre. \u00c9l nos sorprender\u00e1 en el momento en el que no nos lo esperemos, en el que nos encontremos realmente solos.<\/i><\/p>\n<p>Tal es as\u00ed que, seg\u00fan el Santo Padre, en la noche de nuestra vida, cuando \u201ccombatiendo contra lo desconocido\u201d, tomaremos conciencia de ser solo &#8220;pobres hombres&#8221;, \u201cno deberemos temer\u201d, pues en ese momento \u201cDios nos dar\u00e1 un nombre nuevo, que contiene el sentido de toda nuestra vida; nos cambiar\u00e1 el coraz\u00f3n y nos dar\u00e1 la bendici\u00f3n reservada a quien se ha dejado cambiar por \u00c9l\u201d.<\/p>\n<p><i>Es una bella invitaci\u00f3n a dejarnos cambiar por Dios \u2013 concluy\u00f3 el Papa &#8211; . \u00c9l sabe c\u00f3mo hacerlo, porque nos conoce a cada uno de nosotros. &#8220;Se\u00f1or, t\u00fa me conoces&#8221;, cualquiera de nosotros puede decirlo. &#8220;Se\u00f1or, t\u00fa me conoces. C\u00e1mbiame&#8221;. \u00a0<\/i><\/p>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<\/aside>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las noches de nuestras vidas, todos tenemos una cita con Dios. \u00c9l no nos&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":58565,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-58593","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58593","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=58593"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58593\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=58593"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=58593"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=58593"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}