{"id":59241,"date":"2020-06-28T10:22:20","date_gmt":"2020-06-28T14:52:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=59241"},"modified":"2026-04-17T15:04:39","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:39","slug":"concilio-vaticano-ii-una-semilla-que-sigue-creciendo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/06\/28\/concilio-vaticano-ii-una-semilla-que-sigue-creciendo\/","title":{"rendered":"Concilio Vaticano II: una semilla que sigue creciendo"},"content":{"rendered":"<p>Una gran gracia, una verdadera profec\u00eda para la vida de la Iglesia, un nuevo Pentecost\u00e9s: as\u00ed es como Juan Pablo II y Benedicto XVI hablaron del \u00faltimo Concilio. Una peque\u00f1a semilla que se ha convertido en un \u00e1rbol que sigue dando frutos por obra del Esp\u00edritu Santo.<!--more--><\/p>\n<p>Este a\u00f1o, el 8 de diciembre, marca el 55 aniversario del fin del\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/index_sp.htm\" rel=\"external\">Concilio Vaticano II.<\/a>\u00a0Un acontecimiento que en este per\u00edodo est\u00e1 provocando un nuevo debate en la comunidad eclesial, frente a los que se est\u00e1n distanciando cada vez m\u00e1s de ella y los que quieren reducir su alcance y significado.<\/p>\n<h2>Un nuevo Pentecost\u00e9s<\/h2>\n<p>Benedicto XVI us\u00f3 una palabra fuerte: habl\u00f3 de un &#8220;nuevo Pentecost\u00e9s&#8221;. Fue testigo directo del Concilio, participando como experto, siguiendo al Cardenal Frings, y luego como testigo experto oficial: &#8220;Esper\u00e1bamos que todo se renovara -dijo a los sacerdotes de Roma\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2013\/february\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20130214_clero-roma.html\" rel=\"external\">el 14 de febrero de 2013<\/a>&#8211; que un nuevo Pentecost\u00e9s llegara realmente, una nueva era en la Iglesia (&#8230;) sent\u00edamos que la Iglesia no iba adelante, se encog\u00eda, que parec\u00eda m\u00e1s bien una realidad del pasado y no la portadora del futuro. Y en ese momento, esper\u00e1bamos que esta relaci\u00f3n se renovara, cambiara; que la Iglesia fuera una vez m\u00e1s la fuerza del ma\u00f1ana y la fuerza del hoy&#8221;. Y citando a Juan Pablo II en la\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/audiences\/2012\/documents\/hf_ben-xvi_aud_20121010.html\" rel=\"external\">audiencia general del 10 de octubre de 2012<\/a>, hace suya la definici\u00f3n del &#8220;Concilio como la gran gracia de la que se ha beneficiado la Iglesia en el siglo XX: en \u00e9l se nos ofrece una br\u00fajula segura para guiarnos por el camino del siglo que se abre&#8221; (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/2001\/documents\/hf_jp-ii_apl_20010106_novo-millennio-ineunte.html\" rel=\"external\">Novo millennio ineunte, 57<\/a>): la &#8220;verdadera fuerza motriz&#8221; del Concilio &#8211; a\u00f1ade &#8211; fue el Esp\u00edritu Santo. Por lo tanto, un nuevo Pentecost\u00e9s: no para una nueva Iglesia, sino para &#8220;una nueva era en la Iglesia&#8221;.<\/p>\n<h2>La lealtad est\u00e1 en marcha<\/h2>\n<p>Lo que el Concilio ha mostrado m\u00e1s claramente es que el aut\u00e9ntico desarrollo de la doctrina, que se transmite de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, se realiza en un pueblo que camina unido guiado por el Esp\u00edritu Santo. Este es el coraz\u00f3n del famoso discurso de\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2005\/december\/documents\/hf_ben_xvi_spe_20051222_roman-curia.html\" rel=\"external\">Benedicto XVI a la Curia Romana el 22 de diciembre de 2005<\/a>. Benedicto habla de dos hermen\u00e9uticas: la de la discontinuidad y la ruptura y la de la reforma y la renovaci\u00f3n en la continuidad. La &#8220;justa hermen\u00e9utica&#8221; es la que ve a la Iglesia como &#8220;un sujeto que crece con el tiempo y se desarrolla, pero permaneciendo siempre igual, el \u00fanico sujeto del Pueblo de Dios en camino&#8221;. Benedicto habla de una &#8220;s\u00edntesis de fidelidad y dinamismo&#8221;. La fidelidad est\u00e1 en movimiento, no est\u00e1 inm\u00f3vil, es un viaje que avanza por el mismo camino, es una semilla que se desarrolla y se convierte en un \u00e1rbol que ensancha sus ramas, florece y produce frutos: como una planta viva, por un lado, crece, por otro tiene ra\u00edces que no se pueden cortar.<\/p>\n<h2>La continuidad y la discontinuidad en la historia de la Iglesia<\/h2>\n<p>\u00bfPero c\u00f3mo podemos justificar una renovaci\u00f3n en la continuidad ante ciertos cambios fuertes en la historia de la Iglesia? Desde que Pedro bautiz\u00f3 a los primeros gentiles sobre los que descendi\u00f3 el Esp\u00edritu Santo y dijo: &#8220;Verdaderamente me doy cuenta de que Dios no hace acepci\u00f3n de personas, pero el que le teme y practica la justicia, cualquiera que sea el pueblo al que pertenece, le es grato&#8221; (Hechos 10:34-35). Los circuncisos le reprochan, pero cuando Pedro explica lo que ha sucedido, todos glorifican a Dios diciendo: &#8220;\u00a1As\u00ed que Dios tambi\u00e9n ha concedido a los gentiles que se conviertan para que tengan vida! (Hechos 11:18). Es el Esp\u00edritu quien indica lo que hay que hacer y nos hace movernos, nos hace avanzar. En 2000 a\u00f1os de historia, ha habido muchos cambios en la Iglesia: la doctrina sobre la salvaci\u00f3n de los no bautizados, el uso de la violencia en nombre de la verdad, la cuesti\u00f3n de las mujeres y los laicos, la relaci\u00f3n entre la fe y la ciencia, la interpretaci\u00f3n de la Biblia, la relaci\u00f3n con los no cat\u00f3licos, los jud\u00edos y los seguidores de otras religiones, la libertad religiosa, la distinci\u00f3n entre la esfera civil y la religiosa, por mencionar s\u00f3lo algunos temas. Benedicto XVI, en el mismo discurso a la Curia, reconoce esto: en ciertos temas &#8220;una discontinuidad se ha manifestado de hecho&#8221;. Por ejemplo, m\u00e1s all\u00e1 del razonamiento de contextualizaci\u00f3n filos\u00f3fica, teol\u00f3gica o hist\u00f3rica para demostrar una cierta continuidad, primero se dijo no a la libertad de culto para los no cat\u00f3licos en un pa\u00eds cat\u00f3lico y luego se dijo s\u00ed. As\u00ed que, una indicaci\u00f3n muy diferente en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<h2>El esc\u00e1ndalo de una Iglesia que aprende<\/h2>\n<p>Benedicto XVI utiliza palabras significativas:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2005\/december\/documents\/hf_ben_xvi_spe_20051222_roman-curia.html\" rel=\"external\">&#8220;Tuvimos que aprender a comprender m\u00e1s concretamente que antes<\/a>&#8220;, &#8220;fue necesario un amplio replanteamiento&#8221;, &#8220;aprender a reconocer&#8221;. Como Pedro que, despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, todav\u00eda tiene que entender cosas nuevas, todav\u00eda tiene que aprender, todav\u00eda tiene que decir: &#8220;Me estoy dando cuenta de que&#8230;&#8221;. No tenemos la verdad en nuestros bolsillos, no &#8220;poseemos&#8221; la verdad como una cosa, pero pertenecemos a la Verdad: y la Verdad Cristiana no es un concepto, es el Dios vivo que sigue hablando. Y refiri\u00e9ndose a la Declaraci\u00f3n del Concilio sobre la Libertad Religiosa, Benedicto XVI declara: &#8220;El Concilio Vaticano II, reconociendo y haciendo suyo con el Decreto sobre la Libertad Religiosa un principio esencial del Estado moderno, ha retomado una vez m\u00e1s la herencia m\u00e1s profunda de la Iglesia. Puede ser consciente de que est\u00e1 en plena sinton\u00eda con la ense\u00f1anza del mismo Jes\u00fas (cf. Mt 22,21), as\u00ed como con la Iglesia de los m\u00e1rtires, con los m\u00e1rtires de todos los tiempos&#8221;. Y a\u00f1ade: &#8220;El Concilio Vaticano II (&#8230;) ha revisado o incluso corregido algunas decisiones hist\u00f3ricas, pero en esta aparente discontinuidad ha mantenido y profundizado su naturaleza \u00edntima y su verdadera identidad. La Iglesia es, tanto antes como despu\u00e9s del Concilio, la \u00fanica, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica Iglesia en el camino a trav\u00e9s del tiempo&#8221;.<\/p>\n<h2>Una continuidad espiritual<\/h2>\n<p>Entonces podemos ver mejor que la continuidad no es simplemente una dimensi\u00f3n l\u00f3gica, racional o hist\u00f3rica, es mucho m\u00e1s que eso: es una continuidad espiritual en la que el mismo y \u00fanico Pueblo de Dios camina unido, d\u00f3cil a las indicaciones del Esp\u00edritu. La hermen\u00e9utica de la ruptura es llevada a cabo por aquellos que en este viaje se separan de la comunidad, rompen la unidad, porque se detienen o van demasiado lejos. Benedicto habla de los dos extremos:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/es\/homilies\/2012\/documents\/hf_ben-xvi_hom_20121011_anno-fede.html\" rel=\"external\">los que cultivan la &#8220;nostalgia anacr\u00f3nica&#8221; y los que &#8220;corren hacia adelante&#8221;<\/a>\u00a0(Misa 11 de octubre de 2012). Ya no escuchan al Esp\u00edritu que pide fidelidad din\u00e1mica, sino que siguen sus propias ideas, se apegan s\u00f3lo a lo viejo o s\u00f3lo a lo nuevo, y ya no saben c\u00f3mo unir las cosas viejas con las nuevas, como hace el disc\u00edpulo del reino de los cielos.<\/p>\n<div>\n<aside class=\"article__readmore\">\n<div class=\"teaser--labelEvidence teaser teaser--type-article\">\n<article>\n<div class=\"teaser__labelWrapper\">\n<h2>La novedad del Papa Francisco<\/h2>\n<p>Despu\u00e9s de los grandes Papas que lo precedieron, lleg\u00f3 Francisco. Est\u00e1 siguiendo la estela de sus predecesores: es la semilla que se desarrolla y crece. La Iglesia contin\u00faa. Muchas noticias distorsionadas o falsas se ponen en circulaci\u00f3n sobre Francisco, como sucedi\u00f3 con el predecesor Benedicto y muchos otros sucesores de Pedro. Ni los dogmas o mandamientos, ni los sacramentos, ni los principios sobre la defensa de la vida, la familia, la educaci\u00f3n han cambiado. Las virtudes teol\u00f3gicas o cardinales no han cambiado y tampoco los pecados mortales. Para comprender mejor la novedad en la continuidad de Francisco, m\u00e1s all\u00e1 de las distorsiones y falsedades evidentes, hay que leer la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html\" rel=\"external\">&#8220;Evangelii gaudium&#8221;,<\/a>\u00a0el texto program\u00e1tico del Pontificado. Comienza as\u00ed: &#8220;La alegr\u00eda del Evangelio llena los corazones y la vida entera de los que se encuentran con Jes\u00fas. Aquellos que se dejan salvar por \u00c9l se liberan del pecado, de la tristeza, del vac\u00edo interior, del aislamiento. Con Jesucristo la alegr\u00eda siempre nace y renace&#8221;. Lo primero es la alegr\u00eda del encuentro con Jes\u00fas, nuestro Salvador.<\/p>\n<h2>Un estilo de cercan\u00eda y cordialidad que no condena<\/h2>\n<p>El Papa nos invita a &#8220;recuperar la frescura original del Evangelio&#8221; y a transmitirlo a todos. Nos pide que nos centremos en lo esencial, el amor a Dios y al pr\u00f3jimo, evitando un modo de proclamaci\u00f3n &#8220;obsesionado por la transmisi\u00f3n desarticulada de una multitud de doctrinas que se intenta imponer a fuerza de insistencia (&#8230;) en este n\u00facleo fundamental lo que brilla es la belleza del amor salvador de Dios manifestado en Jesucristo, muerto y resucitado&#8221;. En cambio, sucede que se habla &#8220;m\u00e1s de la ley que de la gracia, m\u00e1s de la Iglesia que de Jesucristo, m\u00e1s del Papa que de la Palabra de Dios&#8221;. Inst\u00f3 a que la primera proclamaci\u00f3n siempre resonara: &#8220;Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora est\u00e1 vivo a tu lado todos los d\u00edas, para iluminarte, fortalecerte, liberarte. Pidi\u00f3 un estilo de &#8220;cercan\u00eda, apertura al di\u00e1logo, paciencia, acogida cordial que no condene&#8221;. Indica el arte del acompa\u00f1amiento, &#8220;para que todos aprendan siempre a quitarse las sandalias frente a la tierra sagrada del otro&#8221; que debe ser visto &#8220;con una mirada respetuosa y compasiva, pero a la vez sana, libre y animadora para madurar en la vida cristiana&#8221;.<\/p>\n<h2>Eucarist\u00eda: no es una recompensa para los perfectos, sino un alimento para los d\u00e9biles<\/h2>\n<p>Quer\u00eda una Iglesia con las puertas abiertas: &#8220;Ni siquiera las puertas de los Sacramentos deben cerrarse por ning\u00fan motivo&#8221;. As\u00ed, &#8220;la Eucarist\u00eda, aunque constituye la plenitud de la vida sacramental, no es una recompensa para los perfectos sino un generoso remedio y alimento para los d\u00e9biles. Estas convicciones tambi\u00e9n tienen consecuencias pastorales que estamos llamados a considerar con prudencia y audacia. Con frecuencia actuamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una casa de costumbres, es la casa del padre donde hay lugar para todos con su agotadora vida&#8221;. De ah\u00ed la sugerencia de iniciar caminos de discernimiento caso por caso para evaluar la posible admisi\u00f3n a los sacramentos de quienes viven en situaciones irregulares, como se menciona en la\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/apost_exhortations\/documents\/papa-francesco_esortazione-ap_20160319_amoris-laetitia.html\" rel=\"external\">Exhortaci\u00f3n\u00a0<i>Amoris laetitia<\/i>.<\/a>\u00a0Es un paso que tiene como prop\u00f3sito acercar a la gente y acompa\u00f1arla mirando la salvaci\u00f3n de las personas y la misericordia de Jes\u00fas. Las normas pueden convertirse en piedras como le pas\u00f3 a la mujer sorprendida en adulterio. E incluso ciertas preguntas de hoy recuerdan a las que los escribas y fariseos le hicieron a Jes\u00fas hace 2000 a\u00f1os: &#8220;Maestro, esta mujer fue sorprendida en flagrante adulterio. Ahora Mois\u00e9s, en la Ley, nos ha ordenado apedrear a las mujeres como esta. \u00bfQu\u00e9 dices a eso?&#8221; (Juan 8, 4-5). Sabemos la respuesta de Jes\u00fas.<\/p>\n<h2>Juan Pablo II: El Concilio seguir\u00e1 dando frutos<\/h2>\n<p>Francisco s\u00f3lo contin\u00faa en el camino del Concilio. Una continuidad espiritual, porque el Esp\u00edritu sigue hablando. &#8220;La peque\u00f1a semilla que puso Juan XXIII&#8221; &#8211;\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/speeches\/2000\/jan-mar\/documents\/hf_jp-ii_spe_20000227_vatican-council-ii.html\" rel=\"external\">afirm\u00f3 San Juan Pablo II el 27 de febrero de 2000<\/a>\u00a0&#8211; ha crecido, dando vida a un \u00e1rbol que ahora ensancha sus majestuosas y poderosas ramas en la vi\u00f1a del Se\u00f1or. Ya ha dado muchos frutos (&#8230;) y muchos m\u00e1s en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Una nueva temporada se abre ante nuestros ojos (&#8230;) El Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II fue una verdadera profec\u00eda para la vida de la Iglesia; seguir\u00e1 si\u00e9ndolo durante muchos a\u00f1os del tercer milenio que acaba de comenzar.<\/p>\n<h2>Juan XXIII: la Iglesia usa la medicina de la misericordia<\/h2>\n<p>Hoy como ayer. En la apertura del Concilio,\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/john-xxiii\/es\/speeches\/1962\/documents\/hf_j-xxiii_spe_19621011_opening-council.html\" rel=\"external\">el 11 de octubre de 1962, San Juan XXIII<\/a>\u00a0declar\u00f3: &#8220;A menudo&#8230; sucede&#8230; que, no sin ofender a Nuestros o\u00eddos, se nos dice de las voces de algunos que, aunque son celosos de la religi\u00f3n, eval\u00faan&#8230; los hechos sin suficiente objetividad o juicio prudente. En las condiciones actuales de la sociedad humana, no ven m\u00e1s que ruinas y problemas; dicen que nuestra \u00e9poca, comparada con los siglos pasados, es peor; y llegan a comportarse como si no tuvieran nada que aprender de la historia, que es la maestra de la vida, y como si en el tiempo de los anteriores Concilios todo procediera felizmente en lo que se refiere a la doctrina cristiana, la moral y la justa libertad de la Iglesia. Nos parece que debemos estar decididamente en desacuerdo con estos profetas de la desgracia, que siempre anuncian lo peor, como si el fin del mundo se acercara&#8221;. Y hablando de errores de naturaleza doctrinal a\u00f1adi\u00f3: &#8220;No hay tiempo en que la Iglesia no se haya opuesto a estos errores; a menudo los ha condenado, y a veces con la mayor severidad. En cuanto a la actualidad, la Esposa de Cristo prefiere utilizar la medicina de la misericordia en lugar de armarse con las armas del rigor; piensa que debemos responder a las necesidades de hoy exponiendo m\u00e1s claramente el valor de su ense\u00f1anza en lugar de condenarla&#8221;.<\/p>\n<h2>Pablo VI: para la Iglesia nadie est\u00e1 excluido, nadie est\u00e1 lejos<\/h2>\n<p><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/paul-vi\/it\/homilies\/1965\/documents\/hf_p-vi_hom_19651208_epilogo-concilio-immacolata.html\" rel=\"external\">En la clausura del Concilio, el 8 de diciembre de 1965,<\/a>\u00a0San Pablo VI en su &#8220;saludo universal&#8221; afirm\u00f3: &#8220;Para la Iglesia Cat\u00f3lica nadie es un extra\u00f1o, nadie est\u00e1 excluido, nadie est\u00e1 lejos&#8230; Este Nuestro saludo universal lo dirigimos tambi\u00e9n a ustedes, hombres que no nos conocen; hombres que no nos entienden; hombres que no nos creen \u00fatiles, necesarios y amigos de ustedes; \u00a1y tambi\u00e9n a ustedes, hombres que, quiz\u00e1s pensando en hacer el bien, se oponen a Nosotros! Un saludo sincero, un saludo discreto, pero lleno de esperanza; y hoy, cr\u00e9anlo, lleno de estima y amor&#8230; He aqu\u00ed, este es Nuestro saludo: Que encienda en nuestros corazones esta nueva chispa de la caridad divina; una chispa que pueda encender los principios, las doctrinas y los prop\u00f3sitos que el Concilio ha preparado, y que, tan inflamada de caridad, pueda verdaderamente obrar en la Iglesia y en el mundo esa renovaci\u00f3n de los pensamientos, de la actividad, de las costumbres y de la fuerza moral y de la alegr\u00eda y la esperanza, que era el prop\u00f3sito mismo del Concilio.<\/p>\n<h2>Decir buenas palabras en este dif\u00edcil momento<\/h2>\n<p>En esta \u00e9poca en la que la Iglesia Cat\u00f3lica est\u00e1 particularmente afectada por los contrastes y divisiones, nos hace bien recordar las exhortaciones de San Pablo a las primeras comunidades cristianas. Recuerda a los g\u00e1latas que &#8220;toda la ley (&#8230;) encuentra su plenitud en un solo precepto: amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo&#8221;. Pero si se muerden y se devoran mutuamente &#8211; advierte &#8211; \u00a1al menos aseg\u00farense de no destruirse completamente! Les digo, pues, que anden seg\u00fan el Esp\u00edritu&#8221; (Gal 5, 14-16). Y a los Efesios a\u00f1ade: &#8220;No deben salir nunca m\u00e1s de sus bocas palabras malas, sino palabras buenas que sirvan para la necesaria edificaci\u00f3n, en beneficio de los que escuchan&#8221;. Y no te entristezcas por el Esp\u00edritu Santo de Dios, por el cual est\u00e1s marcado para el d\u00eda de la redenci\u00f3n. Que desaparezca de ti toda amargura, indignaci\u00f3n, ira, furia, clamor y calumnia con toda clase de malicia. Sean benignos unos con otros, misericordiosos, perdon\u00e1ndose unos a otros, como Dios los perdon\u00f3 a ustedes en Cristo&#8221; (Ef 4, 29-32). \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si ponemos en pr\u00e1ctica esta palabra &#8220;sine glossa&#8221;?<\/p>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<\/aside>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una gran gracia, una verdadera profec\u00eda para la vida de la Iglesia, un nuevo Pentecost\u00e9s:&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":59242,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-59241","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59241","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=59241"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59241\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=59241"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=59241"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=59241"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}