{"id":59709,"date":"2020-07-11T14:53:58","date_gmt":"2020-07-11T19:23:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=59709"},"modified":"2026-04-17T15:04:39","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:39","slug":"hoy-celebramos-a-san-benito-patrono-de-europa-y-patriarca-de-los-monjes-occidentales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/07\/11\/hoy-celebramos-a-san-benito-patrono-de-europa-y-patriarca-de-los-monjes-occidentales\/","title":{"rendered":"Hoy celebramos a San Benito, patrono de Europa y Patriarca de los monjes occidentales"},"content":{"rendered":"<p>Benito naci\u00f3 en Nursia, Italia, hacia el a\u00f1o 480 en el seno de una familia de patricios. En su juventud curs\u00f3 en Roma derecho, ret\u00f3rica y filosof\u00eda. En esa \u00e9poca dio otro rumbo a su existencia radicalmente opuesto al que llevaba: se hab\u00eda contaminado, en cierto modo, de la vida licenciosa de otros j\u00f3venes coet\u00e1neos. Su hermana Escol\u00e1stica le precedi\u00f3 en su consagraci\u00f3n. \u00c9l comenz\u00f3 retir\u00e1ndose a Enfide (Affile en la actualidad) para iniciar una experiencia erem\u00edtica signada por la oraci\u00f3n, estudio, ascesis y penitencia, que ya no abandonar\u00eda. Tras veinte a\u00f1os de soledad, eligi\u00f3 el monte Subiaco para seguir retirado del mundo. Durante tres a\u00f1os habit\u00f3 en una cueva bajo la gu\u00eda de Romano, un ermita\u00f1o que moraba en otra oquedad cercana; \u00e9ste le impondr\u00eda el h\u00e1bito mon\u00e1stico. La siguiente etapa le llev\u00f3 a convivir con los monjes de Vicovaro, quienes le eligieron sustituto del prior fallecido. Al parecer, las exigencias de la regla impuesta por Benito no fueron de su agrado, y tomaron el \u00e1spero camino de la venganza. Se quisieron desembarazar de \u00e9l mediante una p\u00f3cima venenosa que echaron en su vaso, pero cuando estaba a punto de beberlo, \u00e9ste se quebr\u00f3 en pedazos. <!--more--><\/p>\n<p>Benito qued\u00f3 consternado. Retorn\u00f3 a Subiaco con la idea de fundar nuevos monasterios y dio inicio al primero de ellos con el grupo de j\u00f3venes que se congreg\u00f3 en torno a \u00e9l. A \u00e9ste le siguieron otros difuminados por la regi\u00f3n. Al saberse objeto de envidia de monjes vecinos, abandon\u00f3 el lugar para establecerse en Montecassino. All\u00ed erigi\u00f3 otra abad\u00eda el a\u00f1o 529, y redact\u00f3 hacia el 540 su conocida\u00a0<em>Regula monasteriorum<\/em>\u00a0(Regla de los monasterios), fruto de su acrisolada experiencia mon\u00e1stica, punto de referencia ineludible para la vida monacal que la ha tenido como norma durante m\u00e1s de 1500 a\u00f1os. Su un\u00e1nime aceptaci\u00f3n ha sido la art\u00edfice del t\u00edtulo otorgado a Benito como \u00abpatriarca del monacato occidental\u00bb. El hecho de estar fundamentada en las Sagradas Escrituras y en la tradici\u00f3n de la Iglesia ha contribuido a que mantenga su frescura inicial. En ella no se atisba la inducci\u00f3n a extremadas penitencias, sino la exhortaci\u00f3n a una vida cimentada en los pilares de la consagraci\u00f3n: humildad, obediencia y abnegaci\u00f3n. Al tiempo, realza la hospitalidad caracter\u00edstica del monacato y subraya el valor incalculable del estudio. El objetivo primordial: la santidad de vida guiada por el \u00abora et labora\u00bb. El santo abad quer\u00eda conducir a todos \u00aba Dios por el trabajo de la obediencia, de la que hab\u00edan salido por la pereza de la desobediencia\u00bb. La vivencia de la caridad, y la pobreza, siempre con un esp\u00edritu de fraternal y gozoso servicio por amor a Dios, ejercido en silencio, ir\u00edan moldeando el discurrir de todos.\u00a0<\/p>\n<p>Benito fue agraciado con dones diversos, entre otros, el de milagros y el de profec\u00eda; era un dechado de virtudes. En su regla se aprecian muchas de ellas a trav\u00e9s del perfil que traz\u00f3 sobre la figura del abad, subrayando el rigor que debe caracterizarle y la responsabilidad que encarna. En el primer cap\u00edtulo de la misma hizo notar:\u00a0<em>\u00abEl abad debe acordarse siempre de lo que es, debe recordar el nombre que lleva, y saber que a quien m\u00e1s se le conf\u00eda, m\u00e1s se le exige. Y sepa qu\u00e9 dif\u00edcil y ardua es la tarea que toma: regir almas y servir los temperamentos de muchos, pues con unos debe emplear halagos, reprensiones con otros, y con otros consejos. Deber\u00e1 conformarse y adaptarse a todos seg\u00fan su condici\u00f3n e inteligencia, de modo que no s\u00f3lo no padezca detrimento la grey que le ha sido confiada, sino que \u00e9l pueda alegrarse con el crecimiento del buen reba\u00f1o\u00bb.<\/em>\u00a0Personalmente contribuy\u00f3 sin descanso a ese incremento de vocaciones al que alud\u00eda. Desde Montecassino impuls\u00f3 la creaci\u00f3n de nuevos monasterios, aut\u00e9nticos bastiones de fe y cultura en los que se formaron incontables monjes dando lance en esos momentos a una \u00e9poca caracterizada por una profunda crisis espiritual.\u00a0<\/p>\n<p>Su hermana santa Escol\u00e1stica, que comparti\u00f3 con \u00e9l similar vocaci\u00f3n al monacato, moraba con su comunidad en las estribaciones de Montecassino. Acostumbrados a compartir sus altos ideales, ambos se ve\u00edan semanalmente de forma puntual. Al final del d\u00eda, Benito regresaba al monasterio con los monjes que le acompa\u00f1aban. Pero en una ocasi\u00f3n, Escol\u00e1stica le rog\u00f3 que se quedase hasta el d\u00eda siguiente. El cumplimiento de la petici\u00f3n no entraba en los planes de Benito, riguroso observante de su regla. Se propuso partir desoyendo el ruego de su hermana, cuando una s\u00fabita tempestad le oblig\u00f3 a permanecer junto a ella. Vi\u00e9ndose sorprendido por esta contingencia meteorol\u00f3gica, que apareci\u00f3 de improviso, reconvino a Escol\u00e1stica haci\u00e9ndole \u00abculpable\u00bb de la misma. Ella, paciente y animosa, replic\u00f3 con ternura que al ver rechazada su petici\u00f3n, elev\u00f3 sus ruegos a Dios y \u00c9l la escuch\u00f3. Poco tiempo despu\u00e9s, su alma volaba al cielo, y su hermano, en un \u00e9xtasis, contemplaba su ingreso en la gloria eterna. Benito no tard\u00f3 mucho en seguirla. Vaticin\u00f3 su muerte que se produjo el 21 de marzo de 547, pocos d\u00edas despu\u00e9s de la de su santa hermana. Fue canonizado por Honorio III en 1220. Pablo VI lo proclam\u00f3\u00a0<em>Patr\u00f3n de Europa<\/em>\u00a0en 1964 con la carta apost\u00f3lica \u00abPacis nuntius\u00bb.\u00a0<\/p>\n<p>,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,<\/p>\n<p>\u00a0Medalla de San Benito\u00a0\u00a0La Cruz \u2013 Medalla de San Benito data de una \u00e9poca muy antigua y debe su origen a la gran devoci\u00f3n que el Santo profesaba al signo adorable de nuestra Redenci\u00f3n y al uso frecuente que de \u00e9l hac\u00eda y que recomendaba a sus disc\u00edpulos para vencer las tentaciones, ahuyentar al demonio y obrar maravillas.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0En un principio y durante muchos a\u00f1os la devoci\u00f3n a esta Cruz \u2013 Medalla de San Benito fue meramente local y exclusiva de los monasterios Benedictinos.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0Explicaci\u00f3n: la medalla de San Benito representa, de un lado, la imagen de la Cruz y en el otro, la del Santo Patriarca\u00a0\u00a0El lado de la Cruz suele estar encabezado, o por el monograma del Salvado: IHS, o por el lema de la orden benedictina: PAX.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En los cuatros \u00e1ngulos de la Cruz h\u00e1yanse grabadas las siguientes iniciales:<\/p>\n<p>C.S.P.B., que significa: Cruz Sancti Patris Benedicti, o sea: Cruz del Santo Padre Benito, las cuales son como un anuncio de la Medalla y no forma parte del exorcismo.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>En las l\u00edneas vertical y horizontal y alrededor de la Cruz se leen, en el siguiente orden, estas otras iniciales, cuyas palabras componen la oraci\u00f3n \u00f3 exorcismo que tanto teme Satan\u00e1s y que conviene repetir a menudo:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>C.S.S.M.L.\u00a0\u00a0Cruz Sancta Sit Mihi Luz La Santa Cruz sea mi luz\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>N.D.S.M.D.\u00a0\u00a0Non Draco Sit Mihi Dux No sea el drag\u00f3n mi gu\u00eda\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>V.R.S.\u00a0\u00a0Vade Retro Satan\u00e1s Ret\u00edrate Satan\u00e1s\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0N.S.M.V. Numquam Suadeas Mihi Vana No me aconsejes vanidades\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0S.M.Q.L.\u00a0\u00a0Sunt Mala Quae Libas\u00a0\u00a0Son cosas malas las que t\u00fa brindas\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>I.V.B.\u00a0\u00a0Ipse, Venena Bibas Bebe t\u00fa esos venenos<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-59710\" src=\"https:\/\/www.diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/medalla_san_benito-148x300.jpg\" alt=\"\" width=\"148\" height=\"300\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Benito naci\u00f3 en Nursia, Italia, hacia el a\u00f1o 480 en el seno de una familia&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":59711,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-59709","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59709","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=59709"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59709\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=59709"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=59709"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=59709"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}