{"id":59818,"date":"2020-07-16T05:30:20","date_gmt":"2020-07-16T10:00:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=59818"},"modified":"2026-04-17T15:04:40","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:40","slug":"hoy-es-fiesta-de-la-virgen-del-carmen-la-mas-bella-flor-del-jardin-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/07\/16\/hoy-es-fiesta-de-la-virgen-del-carmen-la-mas-bella-flor-del-jardin-de-dios\/","title":{"rendered":"Hoy es fiesta de la Virgen del Carmen, la m\u00e1s bella flor del jard\u00edn de Dios"},"content":{"rendered":"<p>Bienaventurada Virgen Mar\u00eda del Monte Carmelo<\/p>\n<p>Memoria de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda del Monte Carmelo, monte en el que El\u00edas consigui\u00f3 que el pueblo de Israel volviese a dar culto al Dios vivo y al que, m\u00e1s tarde, algunos, buscando la soledad, se retiraron para hacer vida erem\u00edtica, y dieron origen, con el correr de los tiempos, a una orden religiosa de vida contemplativa, que tiene como patrona y protectora a la Madre de Dios.<!--more--><\/p>\n<p>Los or\u00edgenes de la Orden del Carmen se remontan al siglo XII, \u00e9poca de cruzadas. Algunos penitentes y peregrinos se asentaron en las laderas del monte Carmelo, en Palestina, de donde viene su nombre: carmelitas. En este monte, seg\u00fan narra 1Reyes 18, el profeta El\u00edas luch\u00f3 contra los 400 profetas de Baal en defensa de la pureza de la fe en Yahv\u00e9, el Dios de Israel. Los peregrinos que hasta \u00e9l llegaban trataban de vivir de forma erem\u00edtica, en imitaci\u00f3n del profeta El\u00edas. Con el tiempo, la situaci\u00f3n en el lugar se hizo insostenible por la hostilidad de los sarracenos, y la Orden y sus ideales se trasladaron a Inglaterra.<\/p>\n<p>De esta primera mitad del siglo XIII proviene la moci\u00f3n de dar a la Orden una Regla de vida, que tradicionalmente se atribuye al Patriarca de Jerusal\u00e9n, Alberto Avogadro, y que da como finalidad de la Orden la de vivir en obsequio de la Virgen Mar\u00eda, especialmente por su bondad y en sus cuidados de Madre, convirti\u00e9ndose as\u00ed en una Orden mariana. Por esta misma \u00e9poca se une a la Orden\u00a0san Sim\u00f3n Stock, quien lleg\u00f3 a ser, una vez vuelto a Inglaterra, superior general elegido en el cap\u00edtulo de 1247.<\/p>\n<p>En los primeros siglos, los carmelitas celebraban como Patrona principal de la Orden a la Virgen bajo advocaciones como la Anunciaci\u00f3n o la Asunci\u00f3n, la fiesta principal de la Orden era el 15 de agosto. Pero entre 1376 y 1386, se estableci\u00f3 la costumbre de celebrar una fiesta especial de la Virgen para conmemorar la aprobaci\u00f3n de la Regla por el papa Honorio III en 1226. La fecha escogida fue el 16 de julio porque la tradici\u00f3n de la Orden narraba que ese d\u00eda del a\u00f1o 1256, a san Sim\u00f3n Stock se le apareci\u00f3 en Cambridge, Inglaterra, la propia Virgen Mar\u00eda con el famoso \u00abescapulario marr\u00f3n\u00bb, y le dijo\u00a0<em>\u00abToma amado hijo este escapulario de vuestra orden como s\u00edmbolo de mi confraternidad y especial signo de gracia para vos y todos los Carmelitas; quienquiera que muera en este prenda, no sufrir\u00e1 el fuego eterno. Es el signo de salvaci\u00f3n, defensor en los peligros, prenda de la paz y de esta alianza\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Sin embargo, la tradici\u00f3n que narra el milagro y las palabras de la Virgen es bastante tard\u00eda. El primer testimonio expl\u00edcito que se tiene sobre el escapulario es reci\u00e9n de final del siglo XVI, de 1592. Los defensores de la autenticidad hist\u00f3rica de la escena aseguran que la promesa se transmiti\u00f3 de manera exclusivamente oral desde Sim\u00f3n Stock hasta los tres siglos posteriores en que la leemos por primera vez.<\/p>\n<p>Se admita o no esa autenticidad hist\u00f3rica de la escena, lo cierto es que el escapulario qued\u00f3 incorporado a partir del siglo XVII a la vida carmelita, y se difundi\u00f3 tambi\u00e9n enormemente entre los laicos, no estando la \u00abpromesa\u00bb como tal excenta de debates teol\u00f3gicos, ya que parece dar una \u00abcerteza de salvaci\u00f3n\u00bb ligada al uso de un objeto, que contradice la doctrina m\u00e1s elemental de nuestra fe que s\u00f3lo pone su confianza de salvaci\u00f3n en la Pascua de Jes\u00fas. La Iglesia ha permitido de manera constante el uso del escapulario, e incluso algunos papas lo han promovido, pero siempre interpretando la promesa en terminos espirituales, es decir, no ligando la salvaci\u00f3n al objeto como tal, sino a que a trav\u00e9s de \u00e9l se manifiesta el amor a la Madre, y en ella la fe en el Hijo, \u00fanico salvador.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ewtn.com\/spanish\/maria\/Carmen2.jpg\" alt=\"Virgen del Carmen\" \/><\/p>\n<p>La Virgen del Carmen es patrona y General\u00edsima de los ej\u00e9rcitos de Chile, y protege tambi\u00e9n, como Stella Maris, a los trabajadores del mar.<\/p>\n<p>El breve art\u00edculo,\u00a0<strong>Historia del Carmen<\/strong>, en Archimadrid, representa la exposici\u00f3n tradicional y armonizada de los datos sobre el nacimiento de la Orden y el escapulario; otro m\u00e1s s\u00f3lido, de la\u00a0<strong>Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/strong>, reconstruye hist\u00f3ricamente la \u00abaparici\u00f3n\u00bb del escapulario, y da una interpretaci\u00f3n teol\u00f3gicamente aceptable de la promesa. Estos dos textos, adem\u00e1s del Butler-Guinea correspondiente al 16 de julio, he tomado como base para el presente art\u00edculo.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/files.evangelizo.org\/images\/santibeati\/V\/Beata_Vergine_Maria_del_Monte_Carmelo\/Beata_Vergine_Maria_del_Monte_Carmelo.jpg\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><big><big>Nuestra Se\u00f1ora del Carmen<\/big><\/big><\/p>\n<h3 align=\"CENTER\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ewtn.com\/spanish\/maria\/florcarm.gif\" alt=\"florcarm.gif (254 bytes)\" width=\"39\" height=\"26\" \/><a name=\"Monte Carmelo\"><\/a>Monte Carmelo<\/h3>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ewtn.com\/spanish\/maria\/Carmen2.jpg\" alt=\"Virgen del Carmen\" width=\"242\" height=\"307\" align=\"right\" hspace=\"1\" vspace=\"1\" \/>El Carmelo es una cadena monta\u00f1osa de Israel que, partiendo de la regi\u00f3n de Samaria, acaba por hundirse en el Mar Mediterr\u00e1neo, cerca del puerto de Haifa.<br \/>\nEsta altura tiene un encanto peculiar. Es diferente del Monte Nebo, en Jordania, del macizo del Sina\u00ed y del Monte de los Olivos en Jerusal\u00e9n.<br \/>\nTodas las monta\u00f1as palestinas tienen sus recuerdos teof\u00e1nicos (es decir de las manifestaciones de Dios), que las convierten en cumbres sagradas y m\u00edsticas. Pero ninguna tan sugestiva como el Monte Carmelo. \u00bfPor qu\u00e9 San Juan de la Cruz lo tom\u00f3 como el s\u00edmbolo de la ascensi\u00f3n m\u00edstica? Seguramente se le sugiri\u00f3 el nombre de su propia Orden Carmelitana. Pero sin duda hab\u00eda alguna intenci\u00f3n m\u00e1s profunda que la hac\u00eda simpatizar con el misterio de la sagrada monta\u00f1a del profeta El\u00edas.<br \/>\nUna tradici\u00f3n piadosa sostiene que, desde los d\u00edas de los profetas El\u00edas y Eliseo, hubo en aquella zona hombres de oraci\u00f3n que viv\u00edan en soledad la b\u00fasqueda de Dios. En el per\u00edodo de los Cruzados surgi\u00f3 entre los cristianos el deseo de vivir sobre aquella monta\u00f1a de vida de entrega al Se\u00f1or. As\u00ed surgi\u00f3 en el Carmelo la vida carmelita. El convento del Monte Carmelo tiene un nombre evocador: &#8220;Stella Maris&#8221; (Estrella del Mar). Es un hermoso edificio cuadrangular a 500 metros de altura sobre el nivel del Mar Mediterr\u00e1no en la ciudad de Haifa.<br \/>\nEl centro del convento lo ocupa el santuario de la Virgen del Carmen. En el altar mayor de esta hermosa iglesia en cruz griega se venera la estatua de la Virgen del Carmen, obra de un escultor italiano en 1836.<br \/>\nDebajo del altar se ve la gruta del profeta El\u00edas. Seg\u00fan la tradici\u00f3n, \u00e9ste era el lugar donde se refugiaba el profeta. Una estatua recuerda al celoso defensor de la religi\u00f3n de Yahw\u00e9h.<br \/>\nNos cuentan los Padres Carmelitas que no ha sido f\u00e1cil la permanencia cat\u00f3lica sobre esta monta\u00f1a. Bien es verdad que, en la \u00e9poca de los Cruzados, el patriarca latino de Jerusal\u00e9n, San Alberto, pudo dar a los ermita\u00f1os del Monte Carmelo una regla religiosa el a\u00f1o 1212. Se cuenta que el carmelita San Sim\u00f3n Stock pas\u00f3 por aqu\u00ed antes de su c\u00e9lebre visi\u00f3n del escapulario carmelita.<br \/>\nTambi\u00e9n subi\u00f3 en peregrinaci\u00f3n a esta santa monta\u00f1a el rey San Luis de Francia en el a\u00f1o 1254 en acci\u00f3n de gracias por haberse salvado de un naufragio.<br \/>\nCon la ca\u00edda de la ciudad de San Juan de Acre en 1291 vino la persecusi\u00f3n \u00e1rabe que caus\u00f3 el martirio de no pocos religiosos. Despu\u00e9s de una larga interrupci\u00f3n de la vida monacal en la monta\u00f1a que dio ocasi\u00f3n para la expansi\u00f3n del ideal carmelitano por el Occidente, regresaron los religiosos del Carmen al Monte Carmelo por el siglo XVII.<\/p>\n<p align=\"center\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ewtn.com\/spanish\/maria\/florcarm.gif\" alt=\"florcarm.gif (254 bytes)\" width=\"39\" height=\"26\" \/><a name=\"La estrella del Mar\"><\/a><big><strong>La estrella del Mar<\/strong><\/big><\/p>\n<p>Los marineros antes de la edad de la electr\u00f3nica confiaban su rumbo a las estrellas. De aqu\u00ed la analog\u00eda con La Virgen Mar\u00eda quien como, estrella del mar, nos gu\u00eda por las aguas dif\u00edciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.<\/p>\n<p>Por la invasi\u00f3n de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradici\u00f3n nos dice que antes de partir se les apareci\u00f3 la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometi\u00f3 ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conoc\u00edan tambi\u00e9n a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ewtn.com\/spanish\/maria\/florcarm.gif\" alt=\"florcarm.gif (254 bytes)\" width=\"39\" height=\"26\" \/><a name=\"Los Carmelitas y la Virgen del Carmen se difunden por Europa\"><\/a><strong><big>Los Carmelitas y la Virgen del Carmen<br \/>\nse difunden por Europa<\/big><\/strong><\/p>\n<p>La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir la que desde tiempos remotos all\u00ed se le venera. Ella acompa\u00f1\u00f3 a los Carmelitas a medida que la orden se propag\u00f3 por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoci\u00f3n a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de El\u00edas. Llegaron incluso a llam\u00e1rseles: &#8220;Los hermanos de Nuestra Se\u00f1ora del Monte Carmelo&#8221;. En su profesi\u00f3n religiosa se consagraban a Dios y a Mar\u00eda, y tomaban el h\u00e1bito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenec\u00edan a ella, y por ella a Cristo.<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ewtn.com\/spanish\/maria\/florcarm.gif\" alt=\"florcarm.gif (254 bytes)\" width=\"39\" height=\"26\" \/><a name=\"El Escapulario Carmelita\"><\/a><big><strong>El Escapulario Carmelita<\/strong><\/big><\/p>\n<p align=\"left\"><b><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ewtn.com\/spanish\/maria\/carmen3.jpg\" alt=\"Nuestra Se\u00f1ora del Monte Carmelo\" width=\"190\" height=\"287\" align=\"right\" hspace=\"1\" vspace=\"1\" \/>Los signos en la vida humana y cristiana<\/b><br \/>\nVivimos en un mundo con cantidad de realidades tomadas como s\u00edmbolo: el rayo de luz, la llama de fuego, el agua que brota&#8230; En la vida de cada d\u00eda existe tambi\u00e9n gestos que expresan y simbolizan valores m\u00e1s profundos: como el compartir la comida (signo de amistad), el ponerse en fila para una manifestaci\u00f3n (signo de solidariedad), el estar todos en pie (respeto).<br \/>\nComo hombres tenemos necesidad de signos o s\u00edmbolos que nos ayuden a entender y vivir.<br \/>\nComo cristianos tenemos a Jes\u00fas, el gran don y al mismo tiempo signo eterno del amor del Padre. El estableci\u00f3 la Iglesia, ella misma como signo e instrumento de su amor. E incluso utiliz\u00f3 pan, vino, agua para remontarnos a realidades superiores que no vemos ni tocamos: constituy\u00f3 signos capaces para d\u00e1rnoslas verdaderamente, es decir los Sacramentos.<br \/>\nEn la celebraci\u00f3n de los Sacramentos los s\u00edmbolos (agua, aceite, pan, imposici\u00f3n de las manos, anillos) expresan y operan una comunicaci\u00f3n con Dios, que se hace presente a trav\u00e9s de tales cosas concretas y cotidianas.<br \/>\nAdem\u00e1s de los signos lit\u00fargicos, existen en la Iglesia otros signos, ligados a un acontecimiento, a una tradici\u00f3n, a una persona.<br \/>\nUNO DE ESTOS ES EL ESCAPULARIO DEL CARMEN.<\/p>\n<p align=\"left\"><b>Origen del Escapulario<\/b><br \/>\nEn el Medioevo muchos cristianos quer\u00edan unirse a las Ordenes religiosas fundadas entonces: Franciscanos, Dominicos, Agustinos, Carmelitas. Surgi\u00f3 un laicado asociado a ellas mediante las Confraternidades.<br \/>\nLas Ordenes religiosas trataron de dar a los laicos un signo de afiliaci\u00f3n y de participaci\u00f3n en su esp\u00edritu y apostolado. Este signo estaba constituido por una parte significativa del h\u00e1bito: capa, cord\u00f3n, escapulario.<br \/>\nEntre los Carmelitas se estableci\u00f3 el Escapulario, en forma reducida, como expresi\u00f3n de pertenencia a la Orden y de compartir su devoci\u00f3n mariana.<br \/>\nActualmente el Escapulario de la Virgen del Carmen es un signo aprobado por la Iglesia y propuesto por la Orden Carmelitana como manifestaci\u00f3n del amor de Mar\u00eda por nosotros y como expresi\u00f3n de confianza filial por parte nuestra en Ella, cuya vida queremos imitar.<br \/>\nEl &#8220;Escapulario&#8221; en su origen era un delantal que los monjes vest\u00edan sobre el h\u00e1bito religioso durante el trabajo manual. Con el tiempo asumi\u00f3 el significado simb\u00f3lico de querer llevar la cruz de cada d\u00eda, comlos verdaderos seguidores de Jes\u00fas. En algunas Ordenes religiosas, como el Carmelo se convirti\u00f3 en el signo de la decisi\u00f3n de vivir la vida como siervos de Cristo y de Maria.<br \/>\nEl Escapulario simboliz\u00f3 el v\u00ednculo especial de los Carmelitas a Mar\u00eda, Madre del Se\u00f1or, expresando la confianza en su materna protecci\u00f3n y el deseo de seguir su ejemplo de donaci\u00f3n a Cristo y a los dem\u00e1s. As\u00ed se ha transformado en un signo Mariano por excelencia.<\/p>\n<p align=\"left\"><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ewtn.com\/spanish\/maria\/carmen4.jpg\" alt=\"Nuestra Se\u00f1ora del monte Carmelo\" width=\"166\" height=\"353\" align=\"right\" hspace=\"1\" vspace=\"1\" \/>El Escapulario, signo mariano<\/b><br \/>\nEl Escapulario ahonda sus ra\u00edces en la larga historia de la orden Carmelita, donde\u00a0<b>representa el compromiso de seguir a Cristo<\/b>\u00a0como Mar\u00eda, modelo perfecto de todos los disc\u00edpulos de Cristo. Este compromiso tiene su origen l\u00f3gico en el bautismo que nos transforma en hijos de Dios.<\/p>\n<p><b>La Virgen nos ense\u00f1a<\/b><br \/>\nA vivir abiertos a Dios y a su voluntad, manifestada en los acontecimientos de la vida;<br \/>\nA escuchar la voz (palabra) de Dios en la Biblia y en la vida, poniendo despu\u00e9s en pr\u00e1ctica las exigencias de esta voz;<br \/>\nA orar fielmente sintiendo a Dios presente en todos los acontecimientos;<br \/>\nA vivir cerca de nuestros hermanos y a ser solidarios con ellos en sus necesidades.<\/p>\n<p><b>El Escapulario introduce en la fraternidad del Carmelo<\/b>, es decir en una gran comunidad de religiosos y religiosas que, nacidos en Tierra Santa, est\u00e1n presentes en la Iglesia desde hace m\u00e1s de ocho siglos.<br \/>\nCompromete a vivir el ideal de esta familia religiosa, que es la amistad \u00edntima con Dios a trav\u00e9s de la oraci\u00f2n<br \/>\nPone delante el ejemplo delos santos y santas del Carmelo con quienes se establece una relaci\u00f3n familiar de hermanos y hermanas.<br \/>\nExpresa la fe en el encuentro con Dios en la vida eterna por la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda y su protecci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"left\"><b>En s\u00edntesis y en concreto<\/b>\u00a0<b>el escapulario del Carmen<\/b><br \/>\nNO ES<br \/>\nNi un objeto para una protecci\u00f3n m\u00e1gica (un amuleto)<br \/>\nNi una garant\u00eda autom\u00e1tica de salvaci\u00f3n<br \/>\nNi una dispensa para no vivir las exigencias de la vida cristiana, al rev\u00e9s!<br \/>\n<b>ES<\/b><br \/>\nUn signo &#8220;fuerte&#8221; aprobado por la Iglesia desde hace varios siglos, ya que representa nuestro compromiso de seguir a Jes\u00fas como Mar\u00eda:<br \/>\n* abiertos a Dios y a su voluntad<br \/>\n* guiados por la fe, por la esperanza y por el amor<br \/>\n* cercanos al pr\u00f3jimo necesitado<br \/>\n* orando constantemente y descubriendo a Dios presente en todas las circunstancias<br \/>\n* un signo que introduce en la familia del Carmelo<br \/>\n* un signo que alimenta la esperanza del encuentro con Dios en la vida eterna bajo la protecci\u00f3n de Mar\u00eda Sant\u00edsima.<\/p>\n<p align=\"left\"><b>Normas pr\u00e1cticas<\/b><br \/>\n* El Escapulario lo impone una vez para siempre, un religioso carmelita u otro sacerdote autorizado.<br \/>\n* Puede ser sustituido por una medalla que represente por una parte la imagen del Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, y por otra la de la Virgen. Esta medalla se bendice cuando se cambia.<br \/>\n* El Escapulario es para los cristianos aut\u00e9nticos que viven conforme a las exigencias evang\u00e9licas, reciben los Sacramentos y profesan una especial devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen (expresada con el rezo cotidiano de al menos tres Ave Mar\u00edas).<\/p>\n<p align=\"left\"><b>Imposici\u00f3n del escapulario: f\u00f3rmula<\/b><br \/>\n<i><b>Recibe este Escapulario, signo de una relaci\u00f3n especial con Mar\u00eda, la Madre de Jes\u00fas, que te comprometes a imitare.<\/b><\/i><br \/>\n<i><b>Este Escapulario te recuerde tu dignidad de cristiano, tu entrega al servicio del pr\u00f3jimo y a la imitaci\u00f3n de Mar\u00eda.<\/b><\/i><br \/>\n<i><b>Ll\u00e9valo como signo de su protecci\u00f3n y como signo de tu pertenencia a la familia del Carmelo. Est\u00e1te dispuesto a cumplir la voluntad de Dios y a comprometerte en el trabajo por la construcci\u00f3n de un mundo que responda al plan de fraternidad, justicia y paz de Cristo.<\/b><\/i><i><b><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ewtn.com\/spanish\/maria\/florcarm.gif\" alt=\"florcarm.gif (254 bytes)\" width=\"39\" height=\"26\" \/><big><strong><a name=\"Santa Teresa de Jes\u00fas y la Virgen Mar\u00eda\"><\/a>Santa Teresa de Jes\u00fas y la Virgen Mar\u00eda<\/strong><\/big><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ewtn.com\/spanish\/maria\/Carmen.jpg\" alt=\"Carmen.jpg (4690 bytes)\" width=\"145\" height=\"210\" align=\"right\" hspace=\"1\" vspace=\"1\" \/><b>Toda<\/b>\u00a0la experiencia mariana de Santa Teresa que se encuentra diseminada en sus escritos, se puede componer en un mosaico que ofrece una hermosa imagen de Mar\u00eda; nos servimos de tres l\u00edneas importantes de esta doctrina teresiana.<b><\/b><\/p>\n<p>a. Devoci\u00f3n mariana y experiencia m\u00edstica mariana<\/p>\n<p><b><\/b>Desde la primera p\u00e1gina de los escritos teresianos aparece la Virgen entre los recuerdos m\u00e1s importantes de la ni\u00f1ez de Teresa; es el recuerdo de la devoci\u00f3n que su madre Do\u00f1a Beatriz le inculcaba y que ejercitaba con el rezo del Santo Rosario (Vida 1,1.6); es conmovedor el episodio de su oraci\u00f3n a la Virgen cuando pierde su madre Do\u00f1a Beatriz, a la edad de 13 a\u00f1os: &#8220;Afligida fu\u00edme a una imagen de nuestra Se\u00f1ora y suplicaba fuese mi madre con muchas l\u00e1grimas. Parec\u00edame que aunque se hizo con simpleza me ha valido; porque conocidamente he hallado a esta Virgen soberana en cuanto me he encomendado a ella, y, en fin, me ha tornado a s\u00ed&#8221; (Vida 1,7). La Santa atribuye, pues, a la Virgen, la gracia de una protecci\u00f3n constante y de manera especial la gracia de su conversi\u00f3n: &#8220;me ha tornado a s\u00ed&#8221;. Otros textos de la autobiograf\u00eda nos revelan la permanencia de esta devoci\u00f3n mariana: cuando acude a la Virgen en sus penas (Vida 19,S), cuando recuerda sus fiestas de la Asunci\u00f3n y de la Inmaculada Concepci\u00f3n (Ib. 5,9; 5,6), o la Sagrada Familia (Ib. 6,8), o su devoci\u00f3n al Rosario (Ib. 29,7; 38,1).<br \/>\nMuy pronto la devoci\u00f3n a la Virgen pasa a ser, como en otros aspectos de la vida de la Santa, una experiencia de sus misterios cuando Dios hace entrar a Teresa en contacto con el misterio de Cristo y de todo lo que a \u00e9l le pertenece. En la experiencia<br \/>\nm\u00edstica teresiana del misterio de la Virgen hay como una progresiva contemplaci\u00f3n y experiencia de los momentos m\u00e1s importantes de la vida de la Virgen, seg\u00fan la narraci\u00f3n evang\u00e9lica. As\u00ed por ejemplo, tenemos una intuici\u00f3n del misterio de la obumbraci\u00f3n de la Virgen y de su actitud humilde y sabia en la Anunciaci\u00f3n (Conceptos de Amor de Dios 5,2; 6,7). Por dos veces la Santa Madre ha tenido una experiencia m\u00edstica de las primeras palabras del C\u00e1ntico de Mar\u00eda, el &#8220;Magnificat&#8221; (Relaci\u00f3n 29,1; 61), que seg\u00fan el testimonio de Mar\u00eda de San Jos\u00e9 con mucha frecuencia &#8220;repet\u00eda en voz baja y en lenguaje castellano&#8221;&#8216; (Cfr. B.M.C. 18, p. 491).<br \/>\nContempla con estupor el misterio de la Encarnaci\u00f3n y de la presencia del Se\u00f1or dentro de nosotros a imagen de la Virgen que lleva dentro de s\u00ed al Salvador: &#8220;Quiso (el Se\u00f1or) caber en el vientre de su Sacrat\u00edsima Madre. Como es Se\u00f1or, consigo trae la libertad, y como nos ama h\u00e1cese a nuestra medida&#8221; (Camino Escorial 48,11). Contempla la Presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en el templo y se le revela el sentido de las palabras de Sime\u00f3n a la Virgen (Relaci\u00f3n 35,1): &#8220;No pienses cuando ves a mi Madre que me tiene en los brazos, que gozaba de aquellos contentos sin graves tormentos. Desde que le dijo Sime\u00f3n aquellas palabras, la dio mi Padre clara luz para que viese lo que yo hab\u00eda de padecer&#8221; ( Cfr. tambi\u00e9n sobre el nacimiento de Jes\u00fas la Poes\u00eda 14 y sobre la presentaci\u00f3n Camino 31,2). Tiene presente la hu\u00edda a Egipto y la vida oculta de la Sagrada Familia (Carta a Do\u00f1a Luisa de la Cerda, 27 de mayo de 1563, y Vida 6,8).<br \/>\nTiene una especial intuici\u00f3n de la presencia de Mar\u00eda en el misterio pascual de su Hijo; participa con ella en la pena de su desolaci\u00f3n y en la alegr\u00eda de la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. A Teresa le gusta contemplar fortaleza de Mar\u00eda y su comuni\u00f3n con el misterio de Cristo al pie de la Cruz (Camino 26,8). En los Conceptos de Amor de Dios (3,11) describe la actitud de la Virgen: &#8220;Estaba de pie y no dormida, sino padeciendo su sant\u00edsima anima y muriendo dura muerte&#8221;. Ha entrado m\u00edsticamente en el dolor de la Virgen cuando se le pone el Se\u00f1or en sus brazos &#8220;a manera de como se pinta la quinta angustia&#8221; (Relaci\u00f3n 58); ha experimentado en la Pascua de 1571 en Salamanca la desolaci\u00f3n y el traspasamiento del alma ( que es como una noche oscura del esp\u00edritu); todo ello le hace hacen recordar la soledad de la Virgen al pie de la Cruz (Relaci\u00f3n 15, 1.6). En esta misma ocasi\u00f3n le dice el Se\u00f1or que: &#8220;En resucitando hab\u00eda visto a nuestra Se\u00f1ora, porque estaba ya con gran necesidad &#8230; y que hab\u00eda estado mucho con ella- porque hab\u00eda sido menester hasta consolarla&#8221; (Ib.).<br \/>\nEn varias ocasiones ha podido contemplar el misterio de la glorificaci\u00f3n de la Virgen en la fiesta de su Asunci\u00f3n gloriosa (Vida 33,15 y 39,26). Tiene conciencia de que la Virgen acompa\u00f1a con su intercesi\u00f3n constante la comunidad en oraci\u00f3n, como le acaece en San Jos\u00e9 de Avila (Vida 36,24) y en la Encarnaci\u00f3n (Relaci\u00f3n 25,13).<br \/>\nCuando en una alt\u00edsima experiencia m\u00edstica de le da a conocer el misterio de la Trinidad percibe la cercan\u00eda de la Virgen en este misterio y el hecho de que la Virgen, con Cristo y el Esp\u00edritu Santo son un don inefable del Padre: &#8220;Yo te di a mi Hijo y al Esp\u00edritu Santo y a esa Virgen. \u00bfQu\u00e9 me puedes dar tu a mi? (Ib.)<br \/>\nSe puede afirmar que la Santa ha tenido una profunda experiencia m\u00edstica mariana, ha gozado de la presencia de Mar\u00eda y ella misma, la Madre, le ha hecho revivir sus misterios. Por eso es una profunda convicci\u00f3n de la doctrina teresiana que los misterios de la Humanidad de Cristo y los misterios de la Virgen Madre forman parte de la experiencia m\u00edstica de los perfectos (Cfr. Moradas VI,7,13 y t\u00edtulo del cap.; 8,6).<b><\/b><\/p>\n<p><b>b. Mar\u00eda, modelo y madre de la vida espiritual.<\/b><\/p>\n<p>Santa Teresa ha expresado en algunas l\u00edneas doctrinales su experiencia y su contemplaci\u00f3n del misterioso de la Virgen Mar\u00eda. Hubiera, sin duda alguna, trazado una hermosa s\u00edntesis de espiritualidad mariana si, como fue su intenci\u00f3n, hubiese comentado el &#8220;Ave Mar\u00eda&#8221; como hizo con el Padre Nuestro en la primera redacci\u00f3n del Camino de Perfecci\u00f3n.<br \/>\nPodemos afirmar que entre las virtudes caracter\u00edsticas de la Virgen que Santa Teresa propone a la imitaci\u00f3n, hay una que las resume todas. Mar\u00eda es la primera cristiana, la disc\u00edpula del Se\u00f1or, la seguidora de Cristo hasta el pie de la Cruz (Camino 26,8). Es el modelo de una adhesi\u00f3n total a la Humanidad de Cristo y a la comuni\u00f3n con El en sus misterios, de manera que Ella es el modelo de una contemplacion centrada en la Sacrat\u00edsima Humanidad (Cfr. Vida 22,1; Moradas VI,7,14).<br \/>\nEntre las virtudes que son tambi\u00e9n las de la vida religiosa carmelitana podemos citar: la pobreza que hace Mar\u00eda pobre con Cristo (cfr. Camino 31,2); la humildad que trajo a Dios del cielo &#8220;en las entra\u00f1as de la Virgen&#8221; (Camino 16,2) y por eso es una de las virtudes principales que hay que imitar: &#8220;Parezc\u00e1monos en algo a la gran humildad de la Virgen Sant\u00edsima&#8221; (Camino 13,3); la actitud de humilde contemplacion y de estupor ante las maravillas de Dios (Conceptos de Amor de Dios, 6,7) y el total asentimiento a su voluntad (Ib.).<br \/>\nSu presencia acompa\u00f1a todo nuestro camino de vida espiritual, como si cada gracia y cada momento crucial de madurez en la vida cristiana y religiosa tuvieran que ver con la presencia activa de la Madre en el camino de sus hijas. As\u00ed la Virgen aparece activamente presente en toda la descripci\u00f3n que la Santa hace del itinerario de la vida espiritual en el Castillo Interior. Es la Virgen que intercede por los pecadores cuando a ella se encomiendan (Moradas I, 2,12). Es ejemplo y modelo de todas las virtudes, para que con sus m\u00e9ritos y con sus virtudes pueda servir de aliento su memoria en la hora de la conversi\u00f3n definitiva (Moradas III 1,3). Es la Esposa de los Cantares (Conceptos de Amor de Dios, 6,7), modelo de las almas perfectas. Y es la Madre en la que todas las gracias se resumen en su comuni\u00f3n con Cristo en el &#8220;mucho padecer&#8221;: &#8220;Siempre hemos visto que los que mas cercanos anduvieron a Cristo nuestro Se\u00f1or fueron los de mayores trabajos: miremos los que pas\u00f3 su gloriosa Madre y sus gloriosos ap\u00f3stoles&#8221; (Moradas VII 4,5). Por eso la memoria de Cristo y de la Virgen, en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica de sus misterios, nos acompa\u00f1a y fortalece (Cfr. Moradas VI,7,11.13).<b><\/b><\/p>\n<p><b>c. La Virgen Mar\u00eda y el Carmelo<\/b><\/p>\n<p>Teresa de Jes\u00fas con su vocaci\u00f3n de Carmelita ha entrado profundamente en toda la antigua tradici\u00f3n espiritual del Carmelo. En el monasterio de la Encarnaci\u00f3n de Avila ha podido impregnarse de toda la rica espiritualidad mariana de la Orden, tal como en el siglo XVI la expresaban la tradici\u00f3n hist\u00f3rica, las leyendas espirituales, la liturgia carmelitana, la devoci\u00f3n popular, la iconograf\u00eda carmelitana. En sus escritos el nombre de la Orden esta siempre unido al de la Virgen que es Se\u00f1ora, Patrona, Madre de la Orden y de cada uno de sus miembros. Todo es mariano en la Orden, seg\u00fan Santa Teresa: el h\u00e1bito, la Regla, las casas.<br \/>\nCuando es nombrada Priora de la Encarnaci\u00f3n, en 1571, coloca en el lugar primero del coro a la Virgen, porque comprende que en Mar\u00eda hay una convergencia de devoci\u00f3n, de amor y respeto por parte de todas las religiosas. El gesto tiene un hermoso ep\u00edlogo mariano, con la aparici\u00f3n de la Virgen (Relaci\u00f3n 25). En una Carta a Mar\u00eda de Mendoza (7 de marzo de 1572) dice afectuosamente: &#8220;Mi &#8216;Priora&#8217; (la Virgen Mar\u00eda) hace estas maravillas&#8221;. Acoge con gozo al P. Graci\u00e1n, tan devoto de la Virgen, como ella recuerda con frecuencia en sus Cartas, y se entusiasma con el conocimiento que \u00e9l tiene y le comunica de los or\u00edgenes de la Orden, tal como eran narrados en los libros de entonces (cfr. Fundaciones, c.23) Tiene plena conciencia de los privilegios del Santo Escapulario, como parece aludir en esta frase a prop\u00f3sito de la muerte de un carmelita: &#8220;Entend\u00ed que por haber sido fraile que hab\u00eda guardado bien su profesi\u00f3n le hab\u00edan aprovechado las Bulas de la Orden para no entrar en el Purgatorio (Vida 38,31).<br \/>\nCon id\u00e9ntico esp\u00edritu mariano, como un servicio de renovaci\u00f3n de la Orden de nuestra Se\u00f1ora y por impulsos de la Virgen, emprende la tarea de la fundaci\u00f3n de San Jos\u00e9. Ya en las primeras gracias que Cristo le hace, encontramos la alusi\u00f3n de la presencia de la Virgen en el Carmelo (Vida 32,11).<br \/>\nDespu\u00e9s es la misma Virgen la que activa la fundaci\u00f3n de San Jos\u00e9 con id\u00e9nticas palabras y promesas y con una gracia especial concedida a Teresa de pureza interior, una especie de investidura mariana para ser Fundadora (Vida 33,14). Al concluir felizmente la fundaci\u00f3n de San Jos\u00e9 la Madre Teresa confiesa sus sentimientos marianos: &#8220;Fue para m\u00ed como estar en una gloria ver poner el Sant\u00edsimo Sacramento&#8230; y hecha una obra que ten\u00eda entendido era para servicio del Se\u00f1or y honra del h\u00e1bito de su gloriosa Madre&#8221; (Vida 36,6). Y a\u00f1ade: &#8220;Guardamos la Regla de nuestra Se\u00f1ora del Carmen&#8230; Plega al Se\u00f1or sea todo para gloria y alabanza suya, y de la gloriosa Virgen Mar\u00eda, cuyo h\u00e1bito traemos&#8221; (Ib. 36, 26.28) Como respuesta a este servicio mariano, ve a Cristo que le agradece &#8220;lo que hab\u00eda hecho por su Madre&#8221; y ve a la Virgen &#8220;con grand\u00edsima gloria, con manto blanco y debajo de \u00e9l parec\u00eda ampararnos a todas&#8221; (Ib. 36, 24).<br \/>\nEn la narraci\u00f3n de los progresos de la Reforma, Teresa tiene siempre el cuidado de subrayar la continuidad con la Orden, el servicio hecho a nuestra Se\u00f1ora, la especial protecci\u00f3n que Ella le dispensa en todas las ocasiones. As\u00ed, por ejemplo, el encuentro con el Padre Rubeo y el permiso obtenido para extender los monasterios teresianos: &#8220;Escrib\u00ed a nuestro Padre General una carta&#8230; poni\u00e9ndole delante el servicio que har\u00eda a nuestra Se\u00f1ora, de quien era muy devoto. Ella deb\u00eda ser la que lo negoci\u00f3&#8221; (Fundaciones, 2,5). Todo el libro de las Fundaciones parece estar escrito en clave mariana, pues son continuas las alusiones de Teresa a la Virgen y a su servicio, como cuando escribe: &#8220;Comenzando a poblarse estos palomarcitos de la Virgen nuestra Se\u00f1ora &#8230;&#8221; (Ib. 4,5); o cuando subraya: &#8220;Son estos principios para renovar la Regla de la Virgen su Madre y Se\u00f1ora y Patrona Nuestra&#8221; (Ib. 14,5), como dice a prop\u00f3sito de la fundaci\u00f3n de Duruelo. Cuando vuelve la vista atr\u00e1s, al final del libro de las Fundaciones, contempla todo como un servicio de la Virgen y una obra en la que ha colaborado la misma Reina del Carmelo: &#8220;Nosotras nos alegramos de poder en algo servir a nuestra Madre y Se\u00f1ora y Patrona&#8230; Poco a poco se van haciendo cosas en honra y gloria de esta gloriosa Virgen y su Hijo &#8230;&#8221; (Ib. 29,23.28). La misma separaci\u00f3n de calzados y descalzos hecha en el Cap\u00edtulo de Alcal\u00e1, en 1581, es contemplada por Teresa con una referencia pacificadora a la Madre de la Orden: &#8220;Acab\u00f3 nuestro Se\u00f1or cosa tan importante&#8230; a la honra y gloria de su gloriosa Madre, pues es de su Orden, como Se\u00f1ora y Patrona que es nuestra &#8230;&#8221; (Ib. 29,31).<br \/>\nEl recuerdo de la Virgen sugiere a Teresa en diversas ocasiones el sentido de la vocaci\u00f3n carmelitana inspirada en Mar\u00eda. As\u00ed por ejemplo con una alusi\u00f3n impl\u00edcita a la Virgen escribe: &#8220;Todas las que traemos este h\u00e1bito sagrado del Carmen somos llamadas a la oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n (porque este fue nuestro principio, de esta casta venimos, de aquellos santos Padres nuestros del Monte Carmelo, que en tan gran soledad y con tanto desprecio del mundo buscaban este tesoro, esta preciosa margarita de que hablamos&#8221; (Moradas V 1,2).<br \/>\nEn el contexto anterior y posterior la Santa habla de la vocaci\u00f3n la oraci\u00f3n, tesoro escondido y perla preciosa &#8211; dos alusiones evang\u00e9licas &#8211; que est\u00e1n dentro de nosotros, pero que exigen el don total de nuestra vida para comprar el campo donde esta el tesoro y adquirir la perla preciosa. Mar\u00eda aparece como la Madre de esta &#8220;casta de contemplativos&#8221;, por su interioridad en la meditaci\u00f3n y la entrega total del Se\u00f1or. En otra ocasi\u00f3n Teresa llama la atenci\u00f3n sobre la necesidad de la imitaci\u00f3n de la Virgen para poder llamarnos de veras hijas suyos: &#8220;Plega a nuestro Se\u00f1or, hermanas, que nosotras hagamos la vida como verdaderas hijas de la Virgen y guardemos nuestra profesi\u00f3n, para que nuestro Se\u00f1or nos haga la merced que nos ha prometido&#8221; (Fundaciones 16,7). En el amor a la Virgen y en la adhesi\u00f3n a la misma familia se encuentra para la fraternidad teresiana el fundamento del amor rec\u00edproco y de la comuni\u00f3n de bienes, como sugieren estos dos textos: &#8220;As\u00ed que, mis hijas, todas lo son de la Virgen y hermanas, procuren amarse mucho unas a otras&#8221; (Carta a las monjas de Sevilla, 13 de enero de 1580, 6). &#8220;Por eso traemos todas un h\u00e1bito, porque nos ayudemos unos (monasterios) a otros, pues lo que es de uno es de todos&#8221; (Carta a la M. Priora y Hermanas de Valladolid, 31 de mayo de 1579,4).<br \/>\nEstas p\u00e1ginas muestran como la Santa Madre ha vivido intensamente la tradici\u00f3n mariana del Carmelo y la ha enriquecido con su experiencia m\u00edstica, su devoci\u00f3n y la orientaci\u00f3n doctrinal de sus escritos. Para la carmelita descalza la Virgen es, en la perspectiva teresiana, modelo de adhesi\u00f3n a Cristo, de vivencia contemplativa de su misterio y de servicio eclesial; para cada monasterio, la Virgen es la Madre que con su presencia acrecienta el sentido de intimidad y de familia, alienta en el camino de la vida espiritual, preside la oraci\u00f3n como ferviente intercesora ante su Hijo.<\/p>\n<p align=\"center\"><b><\/b><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ewtn.com\/spanish\/maria\/florcarm.gif\" alt=\"florcarm.gif (254 bytes)\" width=\"39\" height=\"26\" \/><a name=\"La Espiritualidad Mariana de la orden Carmelita\"><\/a><big><b>La Espiritualidad Mariana de la orden<\/b><\/big>\u00a0<big><strong>Carmelita<\/strong><\/big><b><br \/>\nEscrita por la Orden de Carmelitas Descalzos<\/b><\/p>\n<p><b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.ewtn.com\/spanish\/maria\/carmen3.jpg\" alt=\"Virgen del Carmen\" width=\"232\" height=\"350\" align=\"right\" hspace=\"1\" vspace=\"1\" \/>1. En los or\u00edgenes de nuestra devoci\u00f3n mariana<\/b><\/p>\n<p>Hay tres palabras claves que sintetizan los or\u00edgenes de nuestra relaci\u00f3n carism\u00e1tica con la Virgen Mar\u00eda: el lugar del Monte Carmelo, el nombre o t\u00edtulo mariano de la Orden, la expl\u00edcita menci\u00f3n de la dedicaci\u00f3n de la Orden del Carmelo al servicio de nuestra Se\u00f1ora.<br \/>\n<strong>a. El lugar: una capilla en honor de la Virgen Mar\u00eda en el Monte Carmelo<\/strong><br \/>\nUn an\u00f3nimo peregrino de principios del siglo XIII nos ofrece, en un documento sobre los caminos y peregrinaciones de la Tierra Santa, el primer testimonio hist\u00f3rico mariano acerca de la Orden. Nos habla de una &#8220;muy bella y peque\u00f1a iglesia de nuestra Se\u00f1ora que los ermita\u00f1os latinos, llamados &#8220;Hermanos del Carmelo&#8221; ten\u00edan en el Wadi &#8216;ain es-Siah. Otra redacci\u00f3n del mismo manuscrito habla de una iglesia de nuestra Se\u00f1ora.<br \/>\nPosteriormente el t\u00edtulo de la Virgen Mar\u00eda se le dar\u00e1 a todo el monasterio, cuando se ampl\u00ede notablemente la primitiva capilla, como consta en varios documentos antiguos (cfr.\u00a0<i>Bullarium Carmelitanum<\/i>, I, pp. 4 y 28). Este dato primordial de la capilla del Monte Carmelo dedicada a la Madre de Dios es significativo y pr\u00e1cticamente es el hecho del que se desprende la m\u00e1s antigua devoci\u00f3n de los Carmelitas a la Virgen. Desde el principio de su fundaci\u00f3n los Carmelitas han erigido una peque\u00f1a capilla dedicada a la Virgen Madre de Dios en su misma tierra de Israel.<br \/>\nSuponemos que esta capilla estaba presidida por una imagen de la Madre de Dios. La tradici\u00f3n antigua de la orden nos ha transmitido algunas im\u00e1genes antiguas, de inspiraci\u00f3n oriental. Entre ellas algunas del tipo de la Virgen de la ternura o de la Virgen sentada en un trono con su Hijo. Todo ello indica que los ermita\u00f1os del Monte Carmelo quer\u00edan dedicarse por entero al vivir en obsequio de Jesucristo bajo la mirada amorosa de la Virgen Madre, y que ella presidi\u00f3 desde sus misma cuna el nacimiento de una nueva experiencia eclesial. De aqu\u00ed el hecho que se la reconozca como Patrona, seg\u00fan las palabras del General Pedro de Millaud al Rey de Inglaterra Eduardo I a prop\u00f3sito de la Virgen Mar\u00eda &#8220;en cuya alabanza y gloria esta misma Orden fue fundada especialmente&#8221; (Cfr.\u00a0<i>Ibidem<\/i>, 606-607). Una afirmaci\u00f3n que la tradici\u00f3n posterior confirmara constantemente.<br \/>\n<strong><i>b.\u00a0<\/i>El nombre: &#8220;Hermanos de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda del Monte Carmelo&#8221;<\/strong><br \/>\nAs\u00ed aparece el t\u00edtulo de la Orden en algunos documentos pontificios, con una referencia expl\u00edcita a la Virgen Mar\u00eda, como consta por la Bulla de Inocencio IV,\u00a0<i>Ex parte dilectorum<\/i>\u00a0(13-1-1252): &#8220;De parte de los amados hijos, los ermita\u00f1os hermanos de la Orden de Santa Mar\u00eda del Monte Carmelo&#8221; (<i>Analecta Ordinis Carmelitarum<\/i>\u00a02 (1911-1913) p.128). En un documento posterior (20-2-1233) Urbano IV (en la Bula\u00a0<i>Quoniam, ut ait<\/i>) hace referencia al &#8220;Prior Provincial de la Orden de la Bienaventurada Mar\u00eda del Monte Carmelo en Tierra Santa&#8221; y a\u00f1ade que en el Monte Carmelo est\u00e1 el lugar de origen de esta Orden donde se va a edificar un nuevo monasterio en honor de Dios y &#8220;de la dicha Gloriosa Virgen su Patrona&#8221; (<i>Bullarium Carmelitanum<\/i>\u00a0I, p.28).<br \/>\nEste nombre, &#8220;Hermanos&#8221; que es signo de familiaridad e intimidad con la Virgen, ha sido reconocido por la Iglesia, y ser\u00e1 en adelante fuente de espiritualidad cuando los autores carmelitas posteriores hablen del &#8220;patronazgo de la Virgen&#8221; y de su cualidad de &#8220;Hermana&#8221; de los Carmelitas.<br \/>\n<strong>c. La consagraci\u00f3n a la Virgen<\/strong><br \/>\nEl Carmelo profesa con su dedicaci\u00f3n total al servicio de Jesucristo como Se\u00f1or de la Tierra Santa, seg\u00fan el sentido de seguimiento y de servicio que tiene el texto inicial de la Regla en su contexto hist\u00f3rico y geogr\u00e1fico, su total consagraci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda. As\u00ed lo reconoce un antiguo texto legislativo del Capitulo de Montpellier, celebrado en 1287: &#8220;Imploramos la intercesi\u00f3n de la gloriosa Virgen Mar\u00eda, Madre de Jes\u00fas, en cuyo obsequio y honor fue fundada nuestra religi\u00f3n del Monte Carmelo&#8221; (Cfr.\u00a0<i>Actas del Cap\u00edtulo General de Montpellier<\/i>,\u00a0<i>Acta Cap.Gen<\/i>., Ed. Wessels-Zimmermann, Roma 1912, p.7). Esta especial consagraci\u00f3n que se une al recuerdo del seguimiento de Cristo tendr\u00e1 una l\u00f3gica consecuencia en la f\u00f3rmula de la profesi\u00f3n que incluir\u00e1 la menci\u00f3n expl\u00edcita de la entrega a Dios y a la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p><b>2. Una tradici\u00f3n espiritual viva<\/b><\/p>\n<p>Tras los datos hist\u00f3ricos rese\u00f1ados que pertenecen a los albores de la experiencia mariana del Carmelo, las Constituciones se\u00f1alan los elementos mas significativos de la espiritualidad mariana de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz. Sin embargo podemos condensar en algunas orientaciones la riqueza doctrinal del esp\u00edritu mariano de la Orden, tal como ha sido vivido a partir de los or\u00edgenes, enriquecido por la devoci\u00f3n y los escritos espirituales de algunos carmelitas insignes.<br \/>\n<strong>a. Los t\u00edtulos de amor y de veneraci\u00f3n.<\/strong><br \/>\nSe puede afirmar que la antigua tradici\u00f3n carmelitana ha expresado los v\u00ednculos de amor con la Virgen a trav\u00e9s de una serie de t\u00edtulos relativos al misterio de Mar\u00eda pero percibidos con un sabor especial desde la experiencia de la vida del Carmelo. As\u00ed, en los or\u00edgenes, predomina la denominaci\u00f3n de Patrona de la Orden, pero tambi\u00e9n se va haciendo camino la expresi\u00f3n m\u00e1s dulce de Madre, como aparece en f\u00f3rmulas antiguas de Cap\u00edtulos y Constituciones, como estas: &#8220;En honor de nuestro Se\u00f1or Jesucristo y de la gloriosa Virgen Mar\u00eda, Madre de nuestra Orden del Carmelo&#8221;; &#8220;Para alabanza de Dios y de la bienaventurada Virgen Mar\u00eda Madre de Dios y Madre nuestra&#8221;, como dicen las Constituciones de 1369.<br \/>\nEn la ant\u00edfona &#8220;Flos Carmeli&#8221; se invoca a la Virgen como &#8220;Madre dulce&#8221; (Mater mitis) y Juan de Chimineto habla de Mar\u00eda como &#8220;fuente de las misericordias y Madre nuestra&#8221;. Los dos apelativos est\u00e1n en relaci\u00f3n con el misterio de la Virgen Madre de Dios en la expansi\u00f3n de su maternidad hacia los hombres. A estos t\u00edtulos hay que a\u00f1adir el de Hermana, asumido por los Carmelitas del siglo XIV en la literatura devocional que narra los or\u00edgenes de la Orden, a partir del profeta El\u00edas que contempla prof\u00e9ticamente en la nubecilla la futura Madre del Mes\u00edas, y se complace en ilustrar las relaciones de la Virgen con los ermita\u00f1os del Monte Carmelo.<br \/>\nDesde otro punto de vista doctrinal, los Carmelitas, en la contemplacion el misterio de la Virgen, han puesto de relieve su Virginidad, admirando en ella el modelo de la opci\u00f3n por una vida virginal en el Carmelo y su relaci\u00f3n con la contemplacion. Por las mismas razones los Carmelitas siempre estuvieron entre los defensores del privilegio de la Inmaculada Concepci\u00f3n de la Virgen, en las controversias de la edad media, sea a nivel de teolog\u00eda, sea a favor de la introducci\u00f3n de la fiesta en el Calendario de la Orden que la celebraba con particular devoci\u00f3n. De aqu\u00ed tambi\u00e9n la insistencia de los autores carmelitas en la filial contemplacion de la Virgen Pur\u00edsima y del compromiso de imitar en la Virgen esta actitud espiritual, simb\u00f3licamente reflejada en la capa blanca del h\u00e1bito de la Orden.<br \/>\n<strong>b. Privilegios para la Orden.<\/strong><br \/>\nLa historia y la espiritualidad mariana de la Orden, sobre todo durante los siglos XIV-XVI, se enriquecen de motivos devocionales que van aumentando la tradici\u00f3n hist\u00f3rica primitiva. La Virgen Mar\u00eda aparece como una aut\u00e9ntica Protectora de la Orden en momentos dif\u00edciles de su evoluci\u00f3n y su expansi\u00f3n en Occidente. EL Cat\u00e1logo de los Santos Carmelitas ha recogido la visi\u00f3n que el General de la Orden Sim\u00f3n Stock tuvo hacia el a\u00f1o 1251, cuando la Virgen se le aparece y le hace entrega del h\u00e1bito de la Orden asegur\u00e1ndole la salvaci\u00f3n eterna para todos los que lo lleven con devoci\u00f3n. Al Papa Juan XXII se le atribuye un documento, llamado com\u00fanmente Bula Sabatina, que lleva la fecha del 3 de marzo de 1322, en el cual refiere la visi\u00f3n que el mismo Papa tiene de la Virgen que le promete una protecci\u00f3n personal a cambio de la ayuda que \u00e9l mismo preste a los Carmelitas; en la Bula se alude al privilegio de una liberaci\u00f3n de las penas del Purgatorio para todos aquellos que hayan llevado dignamente el Santo Escapulario, mediante la acci\u00f3n maternal de la Virgen que ir\u00e1 a liberar a sus devotos el s\u00e1bado siguiente a su muerte.<br \/>\nEstos dos hechos han polarizado la atenci\u00f3n popular hacia la devoci\u00f3n mariana propuesta por los Carmelitas y han monopolizado, en cierto sentido, la visi\u00f3n espiritual que la Orden ha tenido del misterio de Mar\u00eda, que es sin duda mucho m\u00e1s rica, m\u00e1s evang\u00e9lica, m\u00e1s espiritual.<br \/>\nLa Orden desde el siglo XIV quiso celebrar con una fiesta especial, la Conmemoraci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda del Monte Carmelo, los beneficios recibidos por intercesi\u00f3n de nuestra Se\u00f1ora. Esta fiesta ten\u00eda a la vez el sentido de recordar la protecci\u00f3n de Mar\u00eda y de realizar la acci\u00f3n de gracias por parte de la Orden. En la elecci\u00f3n de la fecha, como se sabe, influye la parcial aprobaci\u00f3n de la Orden obtenida en el Concilio II de Lyon, el 17 de julio de 1274, cuando hab\u00eda estado en peligro la extinci\u00f3n de la Orden. Posteriormente, la fecha del 16 de julio fue considerada como el d\u00eda tradicional de la aparici\u00f3n de la Virgen a San Sim\u00f3n Stock; de esta forma el recuerdo de la protecci\u00f3n de la Virgen se concentr\u00f3 en el agradecimiento particular por lo que constitu\u00eda la suma y compendio del amor de la Virgen para los Carmelitas: el don del Santo Escapulario y sus privilegios.<br \/>\n<strong>c. Espiritualidad mariana de la Orden: Mar\u00eda, modelo y Madre<\/strong><br \/>\nUna nota distintiva de la actitud de los Carmelitas hacia la Virgen Mar\u00eda es el deseo de imitar sus virtudes dentro de la propia profesi\u00f3n religiosa. Ya el conocido te\u00f3logo carmelita Juan Baconthorp (1294-1348) hab\u00eda intentado hacer en su comentario a la Regla un paralelismo entre la vida del Carmelita y la vida de la Virgen Mar\u00eda; se trata de un principio exeg\u00e9tico de gran importancia porque centra la devoci\u00f3n en la imitaci\u00f3n. Otro gran te\u00f3logo, Arnoldo Bostio (1445-1499), ha cantado en su obra acerca del Patronazgo mariano sobre la Orden, el sentido de intimidad con la Virgen, la especial filiaci\u00f3n del carmelita, la comuni\u00f3n de bienes con la Madre, el sentido de la &#8220;hermandad&#8221; con Ella. El Beato Bautista Mantuano (1447-1516) es un cantor eximio de la Virgen en su producci\u00f3n po\u00e9tica. Como fieles int\u00e9rpretes de la tradici\u00f3n carmelitana llevan a su esplendor el sentido de la intimidad con la Virgen y su conformaci\u00f3n interior al misterio de Mar\u00eda el P. Miguel de San Agust\u00edn (1621-1684) y su dirigida Mar\u00eda de Santa Teresa (1623-1677).<br \/>\nAunque no es \u00e9ste el lugar para desarrollar la doctrina de todos estos autores, hemos querido dejar constancia de una rica tradici\u00f3n doctrinal y espiritual del Carmelo que encontrar\u00e1 en los representantes del Carmelo Teresiano una digna continuidad y profundizaci\u00f3n de la espiritualidad mariana.<br \/>\n<strong>d. Liturgia y devoci\u00f3n popular<\/strong>.<br \/>\nLos Carmelitas han expresado su devoci\u00f3n y consagraci\u00f3n a la Virgen especialmente por medio de la liturgia. Han erigido templos en su memoria y venerado su imagen. Los antiguos Rituales de la Orden, a partir del siglo XIII, muestran el fervor lit\u00fargico del Carmelo en la celebraci\u00f3n de las fiestas marianas de la Iglesia, con la aceptaci\u00f3n de nuevas celebraciones; se trata de fiestas que en otros lugares y en otras Ordenes, no son acogidas con tanto fervor, como la fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n. La fiesta de la Conmemoraci\u00f3n Solemne de la Virgen del Monte Carmelo se convierte en la fiesta principal. El antiguo rito jerosolimitano, seguido por la Orden, reserva a Mar\u00eda m\u00faltiples invocaciones en las horas can\u00f3nicas, con ant\u00edfonas marianas a final de cada hora y con una solemnizaci\u00f3n especial de la Salve Regina de Completas.<br \/>\nEn honor de la Virgen se celebran sus misas votivas y el nombre de Mar\u00eda se introduce con frecuencia en los textos lit\u00fargicos de la toma de h\u00e1bito y de la profesi\u00f3n. Se puede decir que la liturgia carmelitana ha dejado una profunda huella de esp\u00edritu mariano en la tradici\u00f3n espiritual y ha plasmado interiormente la dedicaci\u00f3n que la Orden profesaba a la Virgen Nuestra Se\u00f1ora. Junto a la liturgia florecen caracter\u00edsticas pr\u00e1cticas de devoci\u00f3n popular de la Iglesia, como el Angelus y el Rosario, y otras propias de la Orden, unidas a la devoci\u00f3n del Escapulario.<\/p>\n<p><b>3. La espiritualidad mariana en el Carmelo teresiano<\/b><\/p>\n<p>La segunda parte del n. 54 de las\u00a0<i>Constituciones<\/i>\u00a0presenta la l\u00f3gica continuidad de la experiencia mariana del Carmelo en Santa Teresa y en San Juan de la Cruz con estas palabras: &#8220;Santa Teresa y San Juan de la Cruz, han reafirmado y renovado la piedad mariana del Carmelo&#8221;. Sigue a continuaci\u00f3n una breve y jugosa s\u00edntesis del pensamiento mariano de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz. Dentro del espacio que ofrecen estas p\u00e1ginas de breve comentario vale la pena alargar un poco m\u00e1s la visi\u00f3n que ofrecen de este punto las\u00a0<i>Constituciones<\/i>\u00a0para ver hasta qu\u00e9 punto el tema mariano se enriquece en los Santos de la Orden y como queda configurado actualmente en nuestra espiritualidad, a partir de la doctrina y experiencia de Teresa de Jes\u00fas, de Juan de la Cruz y de otros testigos eximios del Carmelo Teresiano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: EWTN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bienaventurada Virgen Mar\u00eda del Monte Carmelo Memoria de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda del Monte Carmelo,&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":59819,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-59818","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59818","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=59818"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59818\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=59818"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=59818"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=59818"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}