{"id":59926,"date":"2020-07-19T11:27:38","date_gmt":"2020-07-19T15:57:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=59926"},"modified":"2026-04-17T15:04:40","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:40","slug":"el-papa-en-el-angelus-hay-que-rechazar-el-mal-y-buscar-la-salvacion-del-malvado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/07\/19\/el-papa-en-el-angelus-hay-que-rechazar-el-mal-y-buscar-la-salvacion-del-malvado\/","title":{"rendered":"El Papa en el \u00c1ngelus: \u201cHay que rechazar el mal y buscar la salvaci\u00f3n del malvado\u201d"},"content":{"rendered":"<p>El Santo Padre este domingo antes de rezar a la Madre de Dios dijo que, no colabora bien con Dios quien se fija solo en los l\u00edmites y los defectos de los dem\u00e1s, sino quien sabe reconocer el bien que crece silenciosamente en el campo de la Iglesia y de la historia.<!--more--><\/p>\n<p>\u201cLa Virgen Mar\u00eda nos ayude a comprender e imitar la paciencia de Dios, que no quiere que ninguno de sus hijos se pierda, que \u00c9l ama con amor de Padre\u201d, lo dijo el Papa Francisco en su alocuci\u00f3n antes de rezar la oraci\u00f3n mariana del \u00c1ngelus de este 19 de julio, XVI Domingo del Tiempo Ordinario.<\/p>\n<h2><b>Es necesario esperar el tiempo de la cosecha<\/b><\/h2>\n<p>El Santo Padre, comentando el Evangelio (cfr. Mt 13, 24-43) que la liturgia propone este Domingo, dijo que San Mateo nos presenta a Jes\u00fas hablando a la multitud en par\u00e1bolas \u2013 la de la ciza\u00f1a y la del grano de mostaza \u2013 sobre el Reino de los cielos. Refiri\u00e9ndose a la primera par\u00e1bola, la de la ciza\u00f1a, Jes\u00fas nos hace conocer la paciencia de Dios, abriendo nuestro coraz\u00f3n a la esperanza. \u201cJes\u00fas cuenta que, en el campo en el que se ha sembrado la semilla buena \u2013 afirma el Pont\u00edfice \u2013 brota tambi\u00e9n la ciza\u00f1a, un t\u00e9rmino que resume todas las malas hierbas, que infestan el terreno\u201d. Los siervos, observa el Papa, quieren ir enseguida a arrancar la mala hierba. Sin embargo el amo dice que no, porque se corre el riesgo de arrancar el trigo junto a las malas hierbas.<\/p>\n<p><i><span class=\"arabic\">Es necesario esperar el momento de la cosecha: solo entonces se separan y la ciza\u00f1a ser\u00e1 quemada<\/span><\/i><\/p>\n<h2><b>En esta par\u00e1bola se puede leer una visi\u00f3n de la historia<\/b><\/h2>\n<p>En este sentido, el Santo Padre dijo que esta par\u00e1bola nos presenta una visi\u00f3n de la historia, en la cual junto a Dios \u2013 el amo del campo \u2013 que esparce siempre y solo semilla buena, hay un adversario, que esparce la ciza\u00f1a para obstaculizar el crecimiento del trigo. \u201cEl amo \u2013 subraya el Pont\u00edfice \u2013 act\u00faa abiertamente, a la luz del sol, y su prop\u00f3sito es una buena cosecha; el otro, sin embargo, aprovecha la oscuridad de la noche y obra por envidia, por hostilidad, para arruinar todo\u201d. El adversario, afirma el Papa, tiene un nombre: es el diablo, el opositor de Dios por antonomasia. Su intenci\u00f3n es obstaculizar la obra de salvaci\u00f3n, para que el Reino de Dios sea obstaculizado por trabajadores injustos, sembradores de esc\u00e1ndalos.\u00a0\u201cMuchas veces, hemos o\u00eddo que una familia que estaba en paz, luego comenz\u00f3 las guerras, la envidia&#8230; un barrio que estaba en paz, luego comenzaron las cosas malas&#8230; Y estamos acostumbrados a decir: Eh, alguien vino all\u00ed para sembrar la lucha&#8230; Siempre est\u00e1 sembrando el mal que destruye. Y esto siempre lo hace el diablo o tenemos la tentaci\u00f3n: cuando caemos en la tentaci\u00f3n de criticar para destruir a otros\u201d.<\/p>\n<p><i><span class=\"arabic\">La buena semilla y la ciza\u00f1a no representan el bien y el mal de forma abstracta, sino a nosotros los seres humanos, que podemos seguir a Dios o al diablo<\/span><\/i><\/p>\n<h2><b>Las persecuciones forman parte de la vocaci\u00f3n cristiana<\/b><\/h2>\n<p>Es por ello, afirma el Papa Francisco, la intenci\u00f3n de los siervos es la de eliminar enseguida el mal, es decir a las personas malvadas, pero el amo es m\u00e1s sabio, ve m\u00e1s lejos: estos deben saber esperar, porque soportar las persecuciones y las hostilidades forma parte de la vocaci\u00f3n cristiana. \u201cEl mal, por supuesto, debe ser rechazado, pero los malvados son personas con las que hay que tener paciencia. No se trata de esa tolerancia hip\u00f3crita que esconde ambig\u00fcedad, sino de la justicia mitigada por la misericordia\u201d. Si Jes\u00fas ha venido a buscar a los pecadores m\u00e1s que a los justos, a curar a los enfermos antes que a los sanos, tambi\u00e9n nuestra acci\u00f3n como sus disc\u00edpulos debe estar dirigida no para suprimir a los malvados, sino para salvarlos.<\/p>\n<p><i><span class=\"arabic\">No colabora bien con Dios quien se pone a la caza de los l\u00edmites y de los defectos de los otros, sino m\u00e1s bien quien sabe reconocer el bien que crece silenciosamente en el campo de la Iglesia y de la historia, cultiv\u00e1ndolo hasta la maduraci\u00f3n<\/span><\/i><\/p>\n<h2><b>El Evangelio nos presenta dos modos de vivir la historia<\/b><\/h2>\n<p>Finalmente, el Santo Padre dijo que el Evangelio nos presenta dos modos de vivir la historia; por un lado, la mirada del amo; por otro, la mirada de los siervos. \u201cLos criados se preocupan por un campo sin malezas, el amo por el buen trigo. El Se\u00f1or nos invita a asumir su misma mirada, la que mira al buen grano, que sabe custodiarlo tambi\u00e9n en las malas hierbas\u201d. No colabora bien con Dios quien se pone a la caza de los l\u00edmites y de los defectos de los otros, sino m\u00e1s bien quien sabe reconocer el bien que crece silenciosamente en el campo de la Iglesia y de la historia, cultiv\u00e1ndolo hasta la maduraci\u00f3n. Y entonces ser\u00e1 Dios, y solo \u00c9l, quien premie a los buenos y castigue a los malvados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: VaticanNews<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Santo Padre este domingo antes de rezar a la Madre de Dios dijo que,&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":59907,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-59926","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59926","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=59926"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59926\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=59926"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=59926"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=59926"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}