{"id":60191,"date":"2020-07-28T14:01:30","date_gmt":"2020-07-28T18:31:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diariocatolico.org\/?p=60191"},"modified":"2026-04-17T15:04:40","modified_gmt":"2026-04-17T15:04:40","slug":"homilia-inicio-del-ministerio-episcopal-de-mons-jesus-castro-nuevo-obispo-de-la-altagracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2020\/07\/28\/homilia-inicio-del-ministerio-episcopal-de-mons-jesus-castro-nuevo-obispo-de-la-altagracia\/","title":{"rendered":"HOMIL\u00cdA inicio del Ministerio Episcopal de Mons Jes\u00fas Castro, nuevo Obispo de La Altagracia."},"content":{"rendered":"<p>&#8220;En este caminar con ustedes hago m\u00eda la exhortaci\u00f3n del <br \/>\nSumo Pont\u00edfice a los obispos:<\/p>\n<p>Presencia pastoral significa caminar con el Pueblo de\u00a0 Dios: caminar delante, indicando el camino, indicando\u00a0 la v\u00eda; caminar en medio, para reforzarlo en la unidad;\u00a0 caminar detr\u00e1s, para que ninguno se quede rezagado,\u00a0 pero, sobre todo, para seguir el olfato que tiene el <br \/>\nPueblo de Dios para hallar nuevos caminos. Un obispo\u00a0 que vive en medio de sus fieles tiene los o\u00eddos abiertos\u00a0 para escuchar \u00ablo que el Esp\u00edritu dice a las Iglesias\u00bb\u00a0 (Ap 2, 7) y la \u00abvoz de las ovejas\u00bb, tambi\u00e9n a trav\u00e9s de\u00a0 los organismos diocesanos que tienen la tarea de <br \/>\naconsejar al obispo, promoviendo un di\u00e1logo leal y\u00a0 constructivo.&#8221;<!--more-->Me inscribo en el legado hist\u00f3rico de mis antecesores y<br \/>\nabrazo la insignia pastoral que nos pide y exige el Santo<br \/>\nPadre, el Papa Francisco, de ser una Iglesia en salida cuyas<br \/>\nestrategias venimos ya so\u00f1ando y aplicando como Iglesia<br \/>\nDominicana por casi 20 a\u00f1os a trav\u00e9s de un instrumento<br \/>\narticulador de todas las realidades eclesiales, que es el<br \/>\nTercer Plan Nacional de Pastoral.<br \/>\nAl escuchar los maravillosos textos de esta acci\u00f3n lit\u00fargica se<br \/>\ncomprende el car\u00e1cter delicado de estar al frente de la obra<br \/>\ndel Se\u00f1or, al modo y a las maneras suyas, las propias de<br \/>\nJes\u00fas el buen pastor (cfr. Jn 10). S\u00e9 que esta llamada<br \/>\nespecial de Dios requiere m\u00e1s que de destrezas humanas, de<br \/>\nsabidur\u00eda.<br \/>\nEs lo que pido a Dios: esa sabidur\u00eda que sabe discernir entre<br \/>\nel bien y el mal, entre lo que es del Reino de Dios y lo que no<br \/>\nlo es, que sabe aprovechar lo nuevo y lo antiguo (Mt 13,52). <\/p>\n<p>Asumo este servicio con total serenidad de Esp\u00edritu; ya que<br \/>\ncomo San Pablo estoy convencido de que: \u201cfiel es Dios, el<br \/>\ncual les llam\u00f3 a la comuni\u00f3n con su Hijo, Jesucristo nuestro<br \/>\nSe\u00f1or\u201d (Cfr. 1 Cor. 1, 9).<br \/>\nConf\u00edo en la fidelidad de Dios y por eso hoy digo junto al<br \/>\nAp\u00f3stol de los gentiles: \u201cDoy gracias a aquel que me revisti\u00f3<br \/>\nde fortaleza, a Cristo Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro, que me consider\u00f3<br \/>\ndigno de confianza al colocarme en el ministerio\u201d (1 Tim. 1,<br \/>\n12a). Vengo en nombre del Se\u00f1or, como pastor pero tambi\u00e9n<br \/>\ncomo disc\u00edpulo, siempre a su escucha.<br \/>\nHe venido aqu\u00ed, desde la Arquidi\u00f3cesis de Santo Domingo en<br \/>\nla que nac\u00ed, crec\u00ed y fui llamado al ministerio presbiteral y al<br \/>\nservicio episcopal como su Obispo auxiliar. Agradezco a la<br \/>\nIglesia Metropolitana y Primada de Am\u00e9rica por todo lo que<br \/>\nha aportado a mi vida cristiana, sacerdotal y episcopal en la<br \/>\npersona de su Arzobispo, el querido Monse\u00f1or Francisco<br \/>\nOzoria Acosta y sus Obispos Auxiliares.<br \/>\nDesde ni\u00f1o he peregrinado a este Santuario de la Madre de<br \/>\nlos dominicanos y hoy me toca quedarme para ser parte de<br \/>\nesta Iglesia particular para ser padre que se ama, maestro que<br \/>\nense\u00f1a y guardi\u00e1n que cuida su pueblo como me dec\u00eda el<br \/>\nPapa Francisco en la Bula de mi nombramiento que hemos<br \/>\nescuchado.<\/p>\n<p>Desde hoy quiero asumir las alegr\u00edas y las esperanzas, las<br \/>\ntristezas y sufrimientos de este Pueblo de Dios y ser con<br \/>\nustedes hig\u00fceyano, romanense y seibano para promover y<br \/>\nextender el Reino de Dios en estos pueblos bendecidos por<br \/>\nDios y la querida Virgen de la Altagracia.<br \/>\nHe venido a caminar codo a codo con este pueblo de La<br \/>\nAltagracia, de La Romana y del Seibo, con todas sus<br \/>\nparroquias y sus zonas pastorales para que juntos como<br \/>\nIglesia sirvamos, promovamos y hagamos visible el Reino de<br \/>\nDios que es su tarea fundamental y su fin \u00faltimo, de tal<br \/>\nmodo, que la luz de Cristo repercuta sobre el mundo e<br \/>\nimpregne de un sentido y una significaci\u00f3n m\u00e1s profunda la<br \/>\ncotidiana actividad de los hombres (Cfr. GS 40).<br \/>\nPara continuar esta obra de salvaci\u00f3n que Dios realiza a<br \/>\ntrav\u00e9s de nosotros contamos ya:<br \/>\n\u2022 Con la gran tradici\u00f3n religiosa y de fe de esta hermosa<br \/>\nporci\u00f3n del pueblo de Dios.<br \/>\n\u2022 Con el gran tesoro de la presencia de la Madre que nos<br \/>\nlleva a su Hijo, sol que nace en el Oriente.<br \/>\n\u2022 Con el trabajo evangelizador con grandes repercusiones<br \/>\nsociales en la organizaci\u00f3n campesina, en la educaci\u00f3n,<br \/>\nen la salud y en la defensa de los derechos de los pobres<br \/>\na lo largo de estos 61 a\u00f1os de vida diocesana.<\/p>\n<p>Con el testimonio de tantas familias y personas de fe.<br \/>\n\u2022 Con los hombres y mujeres que lucharon y luchan por el<br \/>\navance de estas Provincias.<br \/>\n\u2022 Con sus hermosos recursos naturales.<br \/>\n\u2022 Con su deseo de superarse a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n y del<br \/>\ntrabajo digno.<br \/>\n\u2022 Con su esp\u00edritu de lucha desde los tiempos de la<br \/>\nIndependencia y la Restauraci\u00f3n de la Rep\u00fablica.<br \/>\n\u2022 Con su hospitalidad para quienes nos visitan como<br \/>\ndevotos peregrinos y como turistas.<br \/>\n\u2022 Con la acogida de tantos migrantes nacionales y<br \/>\nextranjeros que buscaron y buscan una mejor calidad de<br \/>\nvida.<br \/>\n\u2022 Con el gran empuje empresarial y de la contribuci\u00f3n que<br \/>\nhace nuestra Regi\u00f3n al sost\u00e9n econ\u00f3mico del pa\u00eds.<br \/>\nAl mismo tiempo estamos enfrentados con situaciones que<br \/>\nson signos contrarios al Reino de Dios como son:<\/p>\n<p>La desigualdad econ\u00f3mica existente entre nosotros que<br \/>\nmuestra por un lado gran prosperidad pero por otro lado<br \/>\nvemos que no llega a los m\u00e1s pobres y vulnerables.<br \/>\n\u2022 La delincuencia que crece y queda impune y sin control.<br \/>\n\u2022 La propagaci\u00f3n de vicios, entre los que se destaca el<br \/>\nnarcotr\u00e1fico en todas sus formas.<br \/>\n\u2022 La b\u00fasqueda del placer sin l\u00edmites y del dinero f\u00e1cil.<br \/>\n\u2022 La desintegraci\u00f3n familiar.<br \/>\n\u2022 El bajo nivel educativo.<br \/>\n\u2022 Las agresiones al medio ambiente y a los recursos<br \/>\nnaturales.<br \/>\nTodo lo que ya es presencia del Reino de Dios entre nosotros<br \/>\ny estos desaf\u00edos que encontramos nos reta a desarrollar un<br \/>\nardoroso y entusiasta proyecto de evangelizaci\u00f3n que lleve a<br \/>\nentusiasmar con Jesucristo, superando la indiferencia<br \/>\nreligiosa y una fe sin compromiso con la realidad social.<\/p>\n<p>Vengo consciente de que debo ser el primer evangelizador y<br \/>\nel animador principal de la evangelizaci\u00f3n que es la raz\u00f3n de<br \/>\nser de la Iglesia como bien dec\u00eda san Pablo VI (Cf. EN 15-<br \/>\n16) y ha ratificado a tiempo y a destiempo el querido Papa<br \/>\nFrancisco.<br \/>\nReflejo de mi profunda convicci\u00f3n de lo que significa este<br \/>\nministerio es mi lema episcopal: \u201cAy de m\u00ed si no<br \/>\nevangelizara\u201d (1 Cor 9,16). Esa es la divisa de mi labor<br \/>\npastoral y a la que quiero se unan todos ustedes juntos<br \/>\nconmigo, para preparar un pueblo bien dispuesto para el<br \/>\nSe\u00f1or (Lc 1, 17), un pueblo que camine bajo la luz admirable<br \/>\n(1 Pe 2, 9), una Iglesia viva que anuncie y realice el Reino de<br \/>\nDios a todos los que habitan y visitan este hermoso territorio<br \/>\ndiocesano.<br \/>\nRealizar esta misi\u00f3n evangelizadora como pastor de esta<br \/>\nDi\u00f3cesis es un trabajo arduo y delicado, pero me anima y<br \/>\nconsuelo saber que cuento con todos ustedes y que no se<br \/>\npuede ni se debe ejercer aisladamente. La misma naturaleza<br \/>\ndel ministerio episcopal exige la comuni\u00f3n con todos y el<br \/>\ntrabajo en equipo en clave de una Iglesia sinodal&#8230;..<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Texto Competo: <a href=\"https:\/\/www.diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/Homili\u0301a-Mons.-Jes\u00fas-Castro.pdf\">Homili\u0301a Mons. Jes\u00fas Castro<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;En este caminar con ustedes hago m\u00eda la exhortaci\u00f3n del Sumo Pont\u00edfice a los obispos:&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":60194,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-60191","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60191","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60191"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60191\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60191"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60191"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60191"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}